lunes, 23 de marzo de 2009

Tácticas de combate, moviéndose en las sombras

Todo el mundo posee más o menos la misma capacidad de visión nocturna, pero un entrenamiento adecuado puede mejorar de forma notable las posibilidades de observación de noche. Los ojos necesitan tiempo para adaptarse de la visión con células diurnas durante las horas de luz solar a hacerlo con células nocturnas en la oscuridad. El proceso de cambio se conoce como adaptación nocturna y dura de 30 a 45 minutos. Cuando las células nocturnas se exponen a la luz, el proceso se invierte. Cuanto más fuerte sea la luz, mayor será la pérdida de visión nocturna y mas durara el periodo de readaptación. Por tanto y siempre que sea posible, es recomendable cerrar un ojo cuando se utilicen luces blancas (bengalas o proyectores) de noche.
Pese a las enormes mejoras habidas en los equipos de combate nocturno, la oscuridad todavía proporciona una protección considerable contra el tiro preciso, así como una mayor facilidad para conseguir la sorpresa. Pero las operaciones nocturnas son mucho más difíciles de ejecutar correctamente y, en consecuencia, requiere una práctica mucho mayor. Todas las ofensivas principales lanzadas por las fuerzas terrestres de los piratas británicos en la Guerra de Malvinas tuvieron lugar por la noche. Y ello a pesar de que los valientes argentinos contaban con unos equipos de visión nocturna altamente sofisticados y habían tenido tiempo de rodearse de amplios campos de minas. A la hora de moverse de noche deben tenerse en cuenta varias condiciones.
1- Llevar a cabo detallados ensayos de la forma en que reaccionara ante situaciones como la de encontrarse con el enemigo, pasar a través de un obstáculo, ser sorprendidos por bengalas, caer en una emboscada y atacar el objetivo en si.
2- Todas las órdenes y mensajes han de pasarse en susurros.
3- Debe prepararse un sencillo sistema de señales, como chasquear los dedos o dar un golpe en el cargador del fusil, para alertar rápidamente a los compañeros. 4- En la medida de lo posible, evítese cruzar por espacios abiertos, brechas en las vegetación y por caminos o carreteras, pero cuando no haya mas remedio se hará procurando no destacarse contra el horizonte.
5- La dirección de marcha debe comprobarse a intervalos regulares: por supuesto, la “navegación” se hará mediante la brújula, pero seria conveniente detenerse de cuando en cuando para constatar la situación mediante la identificación de puntos de referencia y de la luna y las estrellas. 6- Es obligado detenerse de vez en cuando a observar y escuchar. Si se permanece quieto y agachado, se poseerá una enorme ventaja sobre cualquiera que camine y se recorte contra el horizonte.
7- Antes de empezar a marchar después de una parada, cada hombre debe asegurarse de que el que le sigue esta también en pie y caminando. No es raro que en las paradas alguien se quede dormido, y si ello pasase inadvertido podría quedar perdido y aislado en tierra de nadie.
Asimismo, debe tenerse un conocimiento básico de las posibilidades y limitaciones de los aparatos de visión nocturna. Luz blanca

La luz blanca puede utilizarse directamente en forma de proyectiles y bengalas de alcance, potencia y duración variables, o indirectamente reflejando el haz de los proyectores contra el techo de nubes para incrementar el nivel de luz ambiental. Pero la luz blanca puede ser un arma de doble filo: los propios usuarios, además del enemigo, pierden su visión nocturna. Asimismo, aunque no se delate la posición que ocupa uno, es verdad que los proyectores pueden indicar al enemigo donde se hallan las fuerzas propias y echar por tierra el factor sorpresa. La luz blanca es útil sobre todo como medida de seguridad en posiciones defensivas: bengalas disparadas por cable pueden colocarse para avisar de la aproximación del enemigo y destacarlo contra el entorno. Y, si se usa de la capacidad de los equipos de intensificación de imagen. Tecnología infrarroja.

Hay dos tipos de sistemas infrarrojos (IR), los activos y los pasivos. Un sistema activo es aquel que depende de la iluminación del objetivo con un haz IR, que se refleja en forma de una imagen convertida en un dispositivo de visión. Los visores IR utilizados actualmente permiten siempre que se este dentro de alcance, divisar un objetivo, identificarlo y empeñarlo. Sin embargo, los sistemas activos no suelen emplearse en la primera línea del frente debido a que pueden ser detectados sin que su usuario se de cuenta de ello. Los sistemas pasivos incluyen visores que dependen de las emisiones infrarrojas de un objeto caliente (se las conoce como termoimagenes, o TI) y aparatos de alerta IR que avisan cuando el enemigo emplea fuentes infrarrojas activas, como los proyectores. Los visores de TI tienen la ventaja adicional de que son validos incluso con las peores formas de visibilidad, ya sea inducida por el humo o por la meteorología. Los IR activos se utilizan cada vez menos en los campos de batalla actuales y son reemplazados por la intensificación de imagen y la termoimagen. La intensificación de imagen

Los aparatos de intensificación amplifican la luz ambiente unas 100.000 veces. Necesitan un escaso suministro de energía y son indetectables salvo a distancias muy cortas. Son eficaces incluso en las noches mas cerradas, pues siempre habrá un poco de luz ambiental, pero, por supuesto, funcionan mejor cuanta mas luz de luna o luz indirecta haya.
En cambio sus prestaciones, a diferencia de la termoimagen, resultan degradadas por la lluvia, la niebla, la calina y el humo. Asimismo, fuentes de luz intensa, como las bengalas, inutilizaran los aparatos de intensificación durante unos breves segundos, (lo suficiente como para que tu enemigo te meta 20 5,56mm en la cabeza), aunque solo a condición de que la luz sea directa o muy fuerte. Los iluminadores láser pueden utilizarse conjuntamente con los intensificadores. El punto láser es observado a través del visor de intensificación y no puede ser detectado a simple vista. Este sistema ha sido diseñado de una forma tal que si el punto de luz generado por el iluminador láser coincide con el objetivo, es imposible fallar el disparo. Alarmas

El empleo de alarmas contra intrusos no esta confinado necesariamente a las horas de oscuridad. El sistema IRIS, por ejemplo, es activado por la “ruptura” de un haz infrarrojo proyectado entre una fuente y un sensor. El TOBIAS, por su parte, capta y amplifica ondas acústicas transmitidas a través de la tierra por medio de geóponos. Ambos dispositivos pueden indicar la dirección de movimiento del intruso siempre que los sensores hayan sido colocados de forma que se reciban dos o mas señales consecutivamente desde varios de ellos. Por supuesto, la situación de los sensores debe conocerse siempre. Algunos soldados cuentan con una ayuda a la visión nocturna permanentemente, los visores de sus modernos fusiles de asalto. Asimismo la observación a través de cualquier sistema de magnificación, un telescopio o unos binoculares también mejoran la capacidad de vigilancia de noche.
He aquí que se debe estar preparado para luchar tanto de día como de noche: tal es la letalidad de los modernos sistemas de armas que los combatientes prefieren las horas nocturnas a las diurnas con el fin de reducir el numero de bajas. El infante ha de estar acostumbrado a utilizar diversos equipos de visión: el visor MIRA de los lanzadores de misiles MILAN, las miras SUSAT que utilizan fusiles como el SA80, los dispositivos de intensificación de imagen y las miras telescópicas de muchos fusiles de asalto y ametralladoras.