Los ingenieros del proyecto tuvieron que huir de los despiadados invasores, y algunos de ellos se refugiaron en España, y allí comenzaron a trabajar para CETME, el centro (hoy Compañía) de Estudios Técnicos de Materiales Especiales; con ellos llegaron a suelo español los planos del proyecto Mauser, que llevaron adelante hasta que en 1956, obtuvieron un fusil de asalto práctico.
En su empeño por vender el nuevo producto, las autoridades españolas cedieron la licencia ala firma holandesa NWM. Por aquel entonces, el recién constituido Bundeswehr estaba buscando un nuevo fusil. Examino el NWM-CETME, aprobó algunas partes pero otras no, y ofreció el diseño a la Heckler und Koch para mejorarlo.
La Heckler und Koch era una firma de posguerra que, por coincidencia, ocupaba una de las viejas fabricas de Mauser, con lo que el fusil cerraba así el circulo regresando a su lugar de nacimiento. Tras tres años de ulterior desarrollo, el Bundeswehr adopto el fusil con el nombre de Gewehr 3 (G3) y con el calibre de 7,62 mm, y la H und K empezó entonces a desarrollar algunas variantes.
El G3 es algo inusual, pues emplea el sistema de funcionamiento por retroceso de masas, con acerrojamiento semirrigido y cañón fijo, que rara vez se utiliza en armas que disparan un cartucho tan potente.
El secreto reside en el cierre; este tiene dos partes, una pieza delantera pesada (la cabeza del cierre) y una unidad posterior ligera (el portapercutor), con dos rodillos entre ambas partes. Cuando el conjunto del cierre se adelanta para introducir un nuevo cartucho en la recamara, sus dos mitades permanecen separadas por los rodillos.
Cuando el cartucho esta en la recamara la cabeza se detiene, pero el portapercutor se sigue desplazando por la acción de un muelle. El extremo delantero del portapercutor tiene dos planos inclinados que, al avanzar, empujan los rodillos de la cabeza hacia el exterior de la misma, alojándolos en unos rebajes preparados en la pieza de bloqueo. Ahora los mecanismos están acerrojados, y el arma, lista para el siguiente disparo.
Al apretar el disparador, se libera el martillo, que golpea el yunque del percutor para que este dispare el cartucho. La presión de la explosión empuja el casquillo hacia atrás y lo aprieta contra la cabeza del cierre.
Este no puede retroceder porque los dos rodillos, introducidos en la pieza del bloqueo, se lo impiden, y estos, a su vez, no se pueden mover porque los planos inclinados del portapercutor están empujándolos hacia fuera.
Sin embargo los rebajes de la pieza de bloqueo han sido cuidadosamente diseñados para que, al recibir la presión, permitan retroceder a los rodillos y esconderse de nuevo en la cabeza del cierre; al hacerlo, presionan contra los planos inclinados del portapercutor y empiezan a hacerlo retroceder también.
Lentamente, todo el cierre empieza a moverse, a diferentes velocidades, hasta que los rodillos aprietan gradualmente contra el portapercutor hacia atrás, lo suficiente para que puedan salir totalmente de los rebajes. Tan pronto como lo hacen, todo queda en su sitio.
El cierre vuelve a ser un conjunto homogéneo y se desplaza suavemente hacia atrás contra su muelle, extrayendo el casquillo vacío y montando el martillo. Cuando regresa a su posición avanzada, el ciclo vuelve a comenzar.
El primer derivado del G3 fue el G3SG/1, ya que el ejército alemán occidental, luego de la guerra dividida, quería un fusil para francotiradores. Este no es más que un G3 que, durante el examen de fábrica, resulto ser especialmente preciso.
Un derivado del G3SG/1 es el PSG/1; este utiliza los mismos mecanismos básicos, pero incorpora un cañón más pesado y un disparador muy sensible.El último miembro de 7,62 mm de la familia fue el fusil G8, previamente denominado HK11E. El cual ha sido diseñado especialmente para el uso policial y para las fuerzas antiterroristas.
Cuando el cartucho de 5,56 mm empezó a hacer sentir su presencia en los años sesenta, la H und K desarrollo un fusil adecuado: se trato de un G3 a menor escala pero que seguía utilizando el sistema de funcionamiento por retroceso de masas y acerrojamiento semirigido. Ha experimentado diversos cambios menores y ahora se lo conoce como fusil HK33.
Cuando la OTAN adopto el cartucho de 5,56 mm como el reglamentario para los ejércitos alineados, lo hizo con una bala mas pesada que la M193 norteamericana. Esto desemboco en que las armas como el HK33, fabricadas para disparar la bala M193, no tuviesen unas prestaciones tan buenas con el nuevo cartucho. La firma Heckler und Koch desarrollo, por aquellos días, el G41, pensado para disparar la munición homologada por la OTAN; además podía hacer ráfagas de tres disparos.
Seguido a esto, y ya arribados los años 80 se comenzaba a producir uno de los productos mas revolucionarios hasta el momento, el fusil de asalto G11. Totalmente distinto de cualquier otro fusil de la compañía Heckler und Koch y también de las demás armas de esta clase, pues es de calibre 4,7 mm y dispara cartuchos sin casquillo.Esta noble arma puede hacer fuego semiautomático, totalmente automático o ráfagas de tres disparos a la impresionante cadencia de 2.300 proyectiles por minuto.
La Heckler un Koch, otro de los incontables adelantos que la humanidad le debe al cerebro del III Reich.

Se fabricaron varios modelos que difieren únicamente por ligeros pormenores.
Adoptada a principios de siglo por Inglaterra, Alemania, Suiza, Rusia, Japón y la mayoría de las marinas de otros países,
fue utilizada ampliamente por todos los países beligerantes durante la Primera Guerra Mundial y parcialmente por algunos en la Segunda;
ha permanecido en el ejército soviético hasta 1945, y en el de China continental hasta 1952. Ha sido utilizada sobre montaje de ruedas de trineo, de parapeto, de trípode, etc. según el servicio al cual iban destinadas.
De ella, cuando expiró su patente, se derivaron, la también famosa Vikers inglesa, consistente en una versión más simplificada y reducida de peso (18kg) que ha permanecido en el ejército británico como ametralladora estándar del tipo medio desde 1912 hasta 1967.
Y la alemana Parabellum M.G. (11kg), versión altamente refinada de la Maxim, refrigerada por aire debido a que se diseñó como arma principal a ser montada en aviones o zeppelines, usándose posteriormente por la infantería en la Primera y Segunda Guerra Mundial.
Es una máquina típica de las que para su automatismo, aprovechan la fuerza de retroceso, por tanto en cuadrada en el primer grupo de los mencionados y es,
como ya dijimos, la primera de funcionamiento totalmente automático y también la primera que funciona por el retroceso del cañón junto con su sistema de cierre en el momento del disparo.
Se la distingue fácilmente porque su cañón va dentro de un cilindro de bronce que se llena de cuatro litros de agua para retardar su calentamiento.
La cara anterior del bloque de cierre tiene una guía vertical móvil que se engarza a tres cartuchos (del mismo modo que un cargador de fusil lo hace):
el superior, que se encuentra en la canana; el del centro, que están en la recámara, y debajo la vaina disparada.
En el momento del disparo retrocede el cierre, la guía saca de la canana el cartucho que tiene previamente sujeto, y de la recámara, la vaina del recién disparado.
Por la acción del mecanismo, baja la guía y con ella el cartucho superior hasta que queda frente a la recámara.
En este momento avanza el cierre, con lo que queda cargado el cañón y la vaina vacía en el tubo de expulsión que hay debajo.
Sube la guía, resbalando en ella el cartucho que hay dentro de la recámara y también la vaina vacía que, al llegar al extremo inferior de la guía,
se desprende de ésta y queda en dicho tubo, engarzando la parte superior el cartucho siguiente que le presente la canana en su avance intermitente.
La cinta-canana entra por el costado derecho y sale vacía por el izquierdo. Consta de dos cintas de lona, entre las que se colocan 250 cartuchos, los cuales quedan sujetos y separados entre sí por medio de unas chapitas de metal.
Este arma pesa unos 25kg y su trípode otro tanto.
Tiene una cara posterior del cajón de mecanismos dos empuñaduras cilíndricas de bronce, y entre ellas dos botones donde se apoyan los pulgares, que hacen funcionar el disparador.
Al mantener la presión sobre éstos se suceden los disparos automáticamente a razón de 600 por minuto. 
En algunos modelos, además del tipo de empuñadura mencionada, existe una pistola entre ambas con el correspondiente arco de guardamonte, dentro del cual se encuentra el disparador.
De la bondad de este sistema da claro testimonio el hecho acontecido en la Primera Guerra Mundial, en la batalla del Somme,
el 22 de agosto de 1916, en donde faltaron 250 cartuchos para llegar a un millón el número de los disparos durante doce horas, por diez ametralladoras Vickers,
sin más paradas que las necesarias para aceitar, recargar, cambiar cañones desgastados y suministrar agua al sistema refrigerante (aproximadamente cien cañones desgastados y más de 50 litros de agua evaporados, reemplazándola con orina cuando se agotó ésta).
Al final, las ametralladoras estaban tan en perfecto orden de funcionamiento como al principio de esta acción bélica.
Los franceses, si bien se interesaron por los Gatling, ya tenían su “mitrailleuse”; los rusos, metidos en sus guerras de expansión por tierras asiáticas, sí se interesaron vivamente en ella, comprándolas primero y fabricándolas después.
Por cierto el general Gorloff, jefe de la comisión enviada por el zar a los EEUU para gestionar la compra de las ametralladoras Gatling, insistió en que todas las unidades enviadas a su país llevasen una placa con su nombre escrito en ruso; resultado: las ametralladoras Gatling entonces y hoy son conocidas en Rusia como ametralladoras “Gorloff”.
Los turcos que sospechaban las intenciones de sus vecinos rusos, también se proveyeron de ellas, y la utilizaron en la guerra que se les vino encima (la ruso-turca de 1877-78).
Los británicos, metidos en campañas coloniales, también la compraron para su ejército, en 1874 y para su marina en 1875, fabricándola posteriormente bajo licencia.
En España se pueden ver actualmente varios ejemplares perfectamente conservados en el Museo del Ejército de Madrid, fabricados por Colt, cosa que no es de extrañar, pues el doctor Gatling en 1866 cedió los derechos de fabricación a dicha firma, la cual ha venido ejercitando hasta su cese de producción.
Ametralladora Gardner
Estos cierres eran accionados en movimiento de vaiven alternante, de tal forma que cuando uno estaba en su posición de cierre de recámara, el otro permanecía enteramente abierto para permitir alimentar el cartucho procedente de un sector de alimentación de recámara, al cual le llegaban los cartuchos desde un único cargador vertical, en donde eran sujetados por el reborde del culote y deslizados hacia el arma por su propio peso.
Los mencionados émbolos de bloqueo y disparo, así como el selector de alimentación de cartuchos eran accionados por el movimiento de una manivela manejada por el operador del arma; un segundo operador proveía de nuevos cargadores o alimentaba con cartuchos el cargador instalado, permitiendo así una cadencia sostenida de fuego de trescientos disparos por minuto. En una prueba realizada en 1879 se dispararon diez mil cartuchos en 27 minutos y 37 segundos.
Este arma extremadamente fiable y segura, no fue aceptada en los Estados Unidos (quizá por estar satisfechos con la Gatling). Fue ofrecida por su inventor a Inglaterra, nación que rápidamente la adoptó en 1882 para su ejército y su marina en versiones de dos y cinco cañones, siendo reemplazada en 1890 por una nueva ametralladora (la Maxim), permaneciendo, no obstante en inventario del ejército hasta 1926.
Ya dijimos al principio, refiriéndonos al automatismo de las de las ametralladoras que éste se debía al aprovechamiento de la fuerza de retroceso del conjunto o al de la presión ejercida por la expansión de los gases de la pólvora en el momento del disparo.
Ampliando un poco más estos dos grandes grupos, diremos que en ellos están basados el funcionamiento de todas las armas, automáticas existentes, ya sea pistola, fusil o ametralladora.
Del segundo grupo, que comprende todos los sistemas que aprovechan la presión de los gases, tenemos dos subdivisiones (ambas con cañón fijo y que sólo retrocede el aparato de cierre).
b) Cuando el cierre retrocede directamente impulsado por un pistón accionado por el chorro de gases de la pólvora salidos por un orificio del ánima situado cerca de la boca del cañón del arma (ametralladora Browning, Hotchkiss, así como la mayoría de los fusiles de asalto actuales).
Cualquiera de estos tres sistemas cumplen el ciclo repetitivo de introducir en la recámara un cartucho, dispararle (manteniendo la recámara cerrada hasta que la presión de los gases haya bajado a límites no peligrosos) y extraer la vaina recién disparada para volver a alimentar y repetir el ciclo, mientras exista munición o se mantenga la presión sobre el gatillo de disparo. Es obvio que la introducción del primer cartucho en recámara necesita siempre la intervención manual.




















