sábado, 24 de octubre de 2009

La Heckler und Koch. Tradición y experiencia

Obviamente un buen producto no se desarrolla en algunos días, y la historia de los fusiles Heckler und Koch se remonta muchos años atrás. Comenzó en 1945, cuando la firma Mauser preparaba un nuevo fusil para el Ejército alemán del III Reich, lamentablemente la guerra término antes de que se llegase más allá de la construcción de prototipos. Los ingenieros del proyecto tuvieron que huir de los despiadados invasores, y algunos de ellos se refugiaron en España, y allí comenzaron a trabajar para CETME, el centro (hoy Compañía) de Estudios Técnicos de Materiales Especiales; con ellos llegaron a suelo español los planos del proyecto Mauser, que llevaron adelante hasta que en 1956, obtuvieron un fusil de asalto práctico.En su empeño por vender el nuevo producto, las autoridades españolas cedieron la licencia ala firma holandesa NWM. Por aquel entonces, el recién constituido Bundeswehr estaba buscando un nuevo fusil. Examino el NWM-CETME, aprobó algunas partes pero otras no, y ofreció el diseño a la Heckler und Koch para mejorarlo. La Heckler und Koch era una firma de posguerra que, por coincidencia, ocupaba una de las viejas fabricas de Mauser, con lo que el fusil cerraba así el circulo regresando a su lugar de nacimiento. Tras tres años de ulterior desarrollo, el Bundeswehr adopto el fusil con el nombre de Gewehr 3 (G3) y con el calibre de 7,62 mm, y la H und K empezó entonces a desarrollar algunas variantes. El G3 es algo inusual, pues emplea el sistema de funcionamiento por retroceso de masas, con acerrojamiento semirrigido y cañón fijo, que rara vez se utiliza en armas que disparan un cartucho tan potente. El secreto reside en el cierre; este tiene dos partes, una pieza delantera pesada (la cabeza del cierre) y una unidad posterior ligera (el portapercutor), con dos rodillos entre ambas partes. Cuando el conjunto del cierre se adelanta para introducir un nuevo cartucho en la recamara, sus dos mitades permanecen separadas por los rodillos. Cuando el cartucho esta en la recamara la cabeza se detiene, pero el portapercutor se sigue desplazando por la acción de un muelle. El extremo delantero del portapercutor tiene dos planos inclinados que, al avanzar, empujan los rodillos de la cabeza hacia el exterior de la misma, alojándolos en unos rebajes preparados en la pieza de bloqueo. Ahora los mecanismos están acerrojados, y el arma, lista para el siguiente disparo. Al apretar el disparador, se libera el martillo, que golpea el yunque del percutor para que este dispare el cartucho. La presión de la explosión empuja el casquillo hacia atrás y lo aprieta contra la cabeza del cierre. Este no puede retroceder porque los dos rodillos, introducidos en la pieza del bloqueo, se lo impiden, y estos, a su vez, no se pueden mover porque los planos inclinados del portapercutor están empujándolos hacia fuera. Sin embargo los rebajes de la pieza de bloqueo han sido cuidadosamente diseñados para que, al recibir la presión, permitan retroceder a los rodillos y esconderse de nuevo en la cabeza del cierre; al hacerlo, presionan contra los planos inclinados del portapercutor y empiezan a hacerlo retroceder también. Lentamente, todo el cierre empieza a moverse, a diferentes velocidades, hasta que los rodillos aprietan gradualmente contra el portapercutor hacia atrás, lo suficiente para que puedan salir totalmente de los rebajes. Tan pronto como lo hacen, todo queda en su sitio. El cierre vuelve a ser un conjunto homogéneo y se desplaza suavemente hacia atrás contra su muelle, extrayendo el casquillo vacío y montando el martillo. Cuando regresa a su posición avanzada, el ciclo vuelve a comenzar. El primer derivado del G3 fue el G3SG/1, ya que el ejército alemán occidental, luego de la guerra dividida, quería un fusil para francotiradores. Este no es más que un G3 que, durante el examen de fábrica, resulto ser especialmente preciso. Un derivado del G3SG/1 es el PSG/1; este utiliza los mismos mecanismos básicos, pero incorpora un cañón más pesado y un disparador muy sensible.
El último miembro de 7,62 mm de la familia fue el fusil G8, previamente denominado HK11E. El cual ha sido diseñado especialmente para el uso policial y para las fuerzas antiterroristas. Cuando el cartucho de 5,56 mm empezó a hacer sentir su presencia en los años sesenta, la H und K desarrollo un fusil adecuado: se trato de un G3 a menor escala pero que seguía utilizando el sistema de funcionamiento por retroceso de masas y acerrojamiento semirigido. Ha experimentado diversos cambios menores y ahora se lo conoce como fusil HK33. Cuando la OTAN adopto el cartucho de 5,56 mm como el reglamentario para los ejércitos alineados, lo hizo con una bala mas pesada que la M193 norteamericana. Esto desemboco en que las armas como el HK33, fabricadas para disparar la bala M193, no tuviesen unas prestaciones tan buenas con el nuevo cartucho. La firma Heckler und Koch desarrollo, por aquellos días, el G41, pensado para disparar la munición homologada por la OTAN; además podía hacer ráfagas de tres disparos. Seguido a esto, y ya arribados los años 80 se comenzaba a producir uno de los productos mas revolucionarios hasta el momento, el fusil de asalto G11. Totalmente distinto de cualquier otro fusil de la compañía Heckler und Koch y también de las demás armas de esta clase, pues es de calibre 4,7 mm y dispara cartuchos sin casquillo.
Esta noble arma puede hacer fuego semiautomático, totalmente automático o ráfagas de tres disparos a la impresionante cadencia de 2.300 proyectiles por minuto.
La Heckler un Koch, otro de los incontables adelantos que la humanidad le debe al cerebro del III Reich.