viernes, 16 de octubre de 2009

Austerlitz, Napoleón se prepara para la batalla (segunda parte)

La destrucción del ejército austriaco en Alemania fue un golpe muy duro para el archiduque Carlos. El general austriaco, joven y capaz, todavía dirigía a los ejércitos de campaña más grandes, y desde su posición en Venecia retiro hasta Viena al último ejercito del Imperio. Perseguido por el Ejercito francés de Italia al mando del mariscal Masséna y cortado por el VI Cuerpo del mariscal Ney que le bloqueo el paso hacia Viena, Carlos se volvió hacia el este, hacia Hungría. El archiduque Fernando, mientras tanto, reunía a varios contingentes en Praga. Los rusos destinaron a su ejército al conflicto en varias etapas. El general Mikhail Kutusov (1745-1813) dirigía el primer ejército de 50.000 hombres hacia la frontera bávara. Cuando le llegaron las noticias de la capitulación de Ulm, el astuto general lucho una tenaz retaguardia hacia Viena y después hacia el norte para unirse a los otros dos ejércitos rusos que llegaban desde Polonia. A mediados de noviembre, Viena se encontraba en manos francesas y los ejércitos del zar Alejandro I (1801-1825) estaban concentrados en Moravia con 20.000 austriacos, la mayoría de ellos reclutas, preparados para reanudar la ofensiva. Napoleón entro en Moravia por el norte para enfrentarse a los ejércitos ruso-austriacos antes de que Prusia se uniera a la guerra. Se llevo con él a tres cuerpos (I, IV, V), a la Guardia Imperial y a un cuerpo de caballería, dirigido por su cuñado, el mariscal Joachim Murat (1767-1815). Es innegable en la alta estima y confianza, en cuanto al combate se tratare, tenia el emperador por el mariscal Murat, unos de los hombres más valiosos del ejército de Francia. Dejo al III Cuerpo del mariscal Davout en Viena para que vigilara al archiduque Carlos en Hungría. Sus aliados bávaros al mando del general Karl-Philipp von Wrede (1767-1838) avanzaron contra el archiduque Fernando cuya posición podría amenazar las comunicaciones de Napoleón en Viena. El desastre del Ejército austriaco en Ulm reflejo los claros defectos de liderazgo político y militar de los Habsburgo que rodeaban al emperador. Francisco I huyo con su sequito buscando seguridad en el ejercito del zar Alejandro, y allí sus consejeros seguían animando a continuar la guerra. El archiduque Carlos comento que su hermano estaba rodeado de “idiotas y de locos”.
Pero el Ejército ruso había actuado bastante bien contra los franceses. Kutusov se había impuesto a la avanzadilla francesa en Amstetten un mes antes, y el general Peter Bagration (1765-1812) mantuvo acorraladas a las fuerzas superiores francesas en Hollabrun durante la retirada en Moravia. Los generales rusos no carecieron de sangre fría, pero hubo desacuerdos entre ellos durante la acción. Kutusov aconsejaba cautela. Prefería que el zar esperara a los prusianos para entrar en Bohemia. Alejandro y los generales Franz von Weyrother (1755-1806), conde von Buxhowden (1750-1811) y Bagration exponían que la situación permitía la ofensiva. Había pocas razones para esperar. Superaban a Napoleón en número, y si se podía alejar de Viena su flanco estratégico, seria atrapado. El destino de Mack bien podía ser también el de los franceses. El 1 de diciembre el ejército aliado tomo posiciones en los montes de Pratzen y vigilaban al Ejército francés, que se encontraba debajo. Al norte de los montes estaba el camino principal del oeste hacia Olmütz, cuartel general de Napoleón. Al sur, los lagos helados protegían el flanco y al oeste corría el arroyo Goldbach. Desde lo alto los aliados observaron el despliegue de Napoleón y calcularon con seguridad su aparente debilidad. El Ejército francés estaba colocado al frente, a lo largo de 6,5 km, con el IV Cuerpo del mariscal Nicolas Soult defendiendo dos terceras partes de la línea. De las tres divisiones de Soult, la del general Claude Legrand (1762-1815) ocupaba el Goldbach desde Telnitz a Kobelnitz, en un frente de unos 3,2 km, interrumpido únicamente por el castillo Sokolnitz y dos estanques. El volumen del Ejército francés, unos 45.000 hombres, estaba concentrado en el flanco izquierdo, bloqueando el camino de Olmütz y al sur. Allí situó Napoleón al intrépido V Cuerpo del mariscal Jean Lannes (1769-1809), en primera línea, con el I Cuerpo de Bernadotte, la división de granaderos del general Nicolas Oudinot (1767-1847), la Guardia Imperial y la Reserva de Caballería presionando en un espacio de no mas de 4 km2. El general Weyrother, jefe del Estado Mayor de Alejandro, llego a la conclusión de que el despliegue aparentemente defectuoso dejaba a su ejército vulnerable a un ataque de flanco a lo largo del arroyo Goldbach. El ejército aliado, dividió en cinco columnas, avanzaría a lo largo del frente y tres columnas caerían sobre el flanco derecho francés entre Telnitz y Sokolnitz. Resumiendo, 40.000rusos avanzarían sobre menos de 10.000 franceses. La caída del flanco derecho de Napoleón obligaría al emperador a negarse a que su flanco se alejara de Viena y después aislarían a su ejército, haciéndole retroceder hasta Olmütz.
O al menos esto pensaba que pasaría.