lunes, 28 de julio de 2008

La conquista del Perú

Francisco Pizarro llego al Darien en 1509. Nacido –como Cortés- en Extremadura, tuvo una niñez llena de privaciones. Luego de actuar junto a Ojeda, Balboa y Pedrarias, se estableció en Panamá donde logro amasar una regular fortuna. Allí conoció a Diego de Almagro, dotado de su mismo afán aventurero, con el que intentaría llegar a las costas peruanas.
En 1524 Pizarro salio desde Panamá con la primera expedición. Sin medios adecuados, y debido a la hostilidad de los naturales, la empresa termino en un rotundo fracaso.

Francisco Pizarro

En 1526, Pizarro y Almagro se asocian con fray Hernando de Luque, quien aporto el capital necesario para intentar la difícil empresa de conquistar el hasta entonces desconocido imperio incaico. En su segunda tentativa, Pizarro llego hasta la isla de Gallo (cerca del limite entre Colombia y Ecuador), donde espero refuerzos. Algunos de sus acompañantes, frente a las dificultades que presentaba la empresa intentaron forzar el regreso.
Desde Panamá llego entonces un buque con la orden de embarcar a los descontentos, pero Pizarro insistió tenazmente en continuar. Se afirma que trazo con su espada una línea en el suelo y dijo: “Por Aqué se va al Perú a ser ricos, por allá iréis a Panamá a ser pobres. Escoja el que sea buen castellano lo que más bien le estuviere”. Al decir esto cruzo la raya y solo doce hombres lo siguieron. Don Diego de Almagro

Esta actitud de Pizarro revela no solo el heroísmo de esos hombres, sino también las reales intenciones que guiaban a los conquistadores.
El reducido grupo siguió su expedición en medio de las mayores privaciones. Después de recibir ayuda desde Panamá pudieron llegar hasta Túmbez (golfo de Guayaquil), donde hallaron una prospera ciudad que anticipaba la proximidad del fabuloso imperio inca.
Los conquistadores fueron bien recibidos por los naturales y aun pudieron obtener una apreciable cantidad de objetos de oro y plata que compenso las penurias pasadas. Este éxito inicial los indujo a regresar a Panamá para ajustar los detalles de una tercera y definitiva expedición al imperio incaico.
En 1528 pizarro se dirigió a España a fin de obtener autorización y títulos reales para su empresa. Carlos I firmo una capitulación por la que lo autorizaba a explorar y conquistar el territorio de Nueva Castilla y le dio los títulos de gobernador, capitán general y adelantado. Finalmente, Pizarro consiguió para Almagro el nombramiento de gobernador de Túmbez; Luque fue nombrado Obispo de esta ultima ciudad, en tanto que los que quedaron con el en la isla de Gallo recibieron la jerarquía de hidalgos. Fray Hernando de Luque

En enero de 1531, Pizarro salio de Panamá en tres naves con 180 hombres y 27 caballos. Viajaban con el sus hermanos Hernando, Gonzalo y Juan, y su hermanastro Martín de Alcántara. Almagro, en tanto, quedo en el puerto para reclutar mas hombres.
Los navegantes llegaron a Túmbez y se enteraron de la guerra civil que envolvía a los incas, conflicto en el cual Atahualpa enfrento y venció a su medio hermano Huáscar.
Pizarro y sus hombres viajaron mas de un mes con la intención de arribar a Cajamarca, ciudad situada entre Quito y Cuzco, donde estaba Atahualpa, a la que finalmente llegaron en noviembre de 1532. Allí encontraron una ciudad semidesierta, pues Atahualpa, con 30.000 hombres, se encontraba expectante en las afueras de ella.
Pizarro solicito una entrevista con Atahualpa, quien accedió a dialogar con él en la plaza de la ciudad. Fue entonces cuando el capitán extremeño preparo un plan para capturar al Inca. Al llegar Atahualpa a la ciudad, Pizarro, que había distribuido estratégicamente a sus hombres, se adelanto a recibirlo con un monje y un interprete. El sacerdote le acerco una Biblia, pero Atahualpa la rechazo violentamente. Esto obro de señal: los soldados cayeron sobre los indígenas, se apoderaron de Atahualpa y lo encerraron. El Inca pretendió comprar su libertad con un fabuloso rescate: ofreció llenar con metales preciosos la habitación en que se encontraba hasta una altura que marco con el brazo en alto.
Mientras los servidores del Inca partían en busca del rescate, trayendo todo tipo de objetos preciosos, se producía la llegada de Almagro con refuerzos a Cajamarca. Después de varios meses, y a pesar de haber cumplido lo pactado, Atahualpa seguía preso. Los españoles lo acusaron de instigar a la muerte de su hermano Huáscar y de patrocinar una rebelión. Además, aplicando las normas de la civilización europea, se lo acuso de incesto por ser esposo de su hermana y de sacrílego por adorar dioses falsos. Finalmente Atahualpa fue condenado a morir en la hoguera como hereje, pero como a ultimo momento acepto ser bautizado se le aplico la pena del garrote o sea la muerte por estrangulación. El apresuramiento de los españoles puso en serio peligro los resultados de la empresa( la muerte de Atahualpa pudo provocar una rebelión indígena). A pesar de ello, Pizarro entro en el Cuzco (1533) y reconoció como Inca a Manco Capac, hermano de Huáscar. En 1535, después de acaparar fabulosas riquezas, fundo la ciudad de Lima, desde la cual se iniciaría la conquista de Chile y el Alto Perú. Inca Atahualpa

Después del resonante triunfo alcanzado sobre los Incas, la rivalidad surgida entre los conquistadores interrumpió la paz. Almagro, luego de realizar un infructuoso viaje a los territorios que recientemente le habían sido adjudicados, regreso al Perú sin las riquezas que prometía la empresa, razón por la cual disputo a Pizarro el dominio de la ciudad de Cuzco, considerada por ambos como perteneciente a sus respectivas jurisdicciones.
Durante la expedición de Almagro los indígenas advirtieron que las fuerzas hispánicas de ocupación habían disminuido, de ahí que estallara una sublevación encabezada por Manco Capac que puso en serio peligro la situación de los conquistadores. Pizarro, sin embargo, logro dominar la rebelión. Sofocado el alzamiento, la lucha se entablo entre Almagro y Pizarro. Tras distintas alternativas el primero fue finalmente derrotado en las Salinas por Hernando Pizarro (hermano del conquistador). En consecuencia, Almagro fue enjuiciado y decapitado en el Cuzco.
Esta ejecución tuvo graves consecuencias pues, poco después, Francisco Pizarro muere como consecuencia de una conspiración dirigida por Almagro el joven hijo de Don Diego (1541), quien se proclamo gobernador.
Estos incidentes terminaron por preocupar a la corona, decidiéndola a intervenir en el Perú. A tal efecto fue enviado Cristóbal Vaca de Castro quien utilizando hábilmente las divisiones internas, logro derrotar y ajusticiar a Almagro el joven.
En 1544, al disponerse la creación del Virreinato del Perú, Carlos I envió a Blasco Núñez de Vela, con la misión de pacificar la región e imponer las resistidas Leyes Nuevas que limitaban los privilegios de los encomenderos. Gonzalo Pizarro encabezo una sublevación general que derroto y asesino al enviado real.
Esta situación anárquica pudo al fin ser resuelta con el envió de sacerdote Pedro La Gasca quien en 1548 derroto definitivamente a las fuerzas de Gonzalo Pizarro en el valle de Xaquixaguana. El jefe insurrecto fue decapitado.
La acción del pacificador La Gasca puso fin al largo periodo de las guerras civiles y en 1550 se nombro Virrey a Antonio de Mendoza, Marqués de Cañete. Un cronista quechua narra los hechos que condujeron a la prisión del Inca Atahualpa.

Don Francisco Pizarro y Don Diego de Almagro, dos capitanes generales y los demás se ajuntaron trescientos y cincuenta soldados. […] Hasta los músicos cantaban el romance, “Indias, oro, plata”. […] Aun hasta ahora dura aquel deseo de oro y plata y se matan los españoles y desuella a los pobres de los indios y por el oro y plata quedan ya despoblados parte deste reino, los pueblos de los pobres indios, por oro y plata. […] […] Atahualpa Inca […] se fue a la ciudad […] de Cajamarca y llegado […] y cercado de sus capitanes con mucho mas gente, […] en la plaza publica, en el medio de su trono […] en la plaza publica, en el medio de su trono […] Le dijo [Pizarro] que era mensaje y embajador de un gran señor y que fuese su amigo que solo a eso venia […] Responde el Inca […] que también que era él gran señor en su reino. Después de esta respuesta, entra con la suya fray Vicente, llevando en la mano derecha una cruz y en la izquierda el breviario. Y le dice al dicho Atahualpa Inca que también es embajador y mensajero de otro señor, muy grande amigo de Dios y que fuese su amigo y que adorase la cruz y creyese el evangelio de Dios y que no adorase en nada, que todo lo demás era cosa de burla.
Responde Atahualpa y dice que no tiene que adorar a nadie sino al sol que nunca muere […]. Y pregunto el dicho Inca al fray Vicente quien se lo había dicho.
Responde fray Vicente que le había dicho el evangelio, el libro.
Y dijo Atahualpa: dámelo a mi, el libro, para que me lo diga. Y así se lo dio y lo tomo en las manos; […]. Y dice el dicho Inca que, como no me lo dice, ni me habla a mi el dicho libro, hablando con gran majestad, sentado en su trono, y lo echo el dicho libro de las manos, […] fray Vicente dio voces y dijo: ¡Aquí, caballeros, con estos indios gentiles soncontra nuestra fe! Y don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro, de la suya, dieron voces y dijo: ¡Salgan, caballeros, contra estos infieles que son contra nuestra cristiandad y de nuestro emperador y rey, deos en ello! […] Y así luego comenzaron los caballeros y dispararon sus arcabuces y dieronla escaramuza y los dichos soldados a matar indios como hormigas y de espanto de arcabuces y ruido de cascabeles y de las armas […]. Y así se le prendió don Francisco Pizarro […]. Y así se le prendió don Francisco Pizarro […]. Y así se le prendió deon Francisco Pizarro y don Diego de Almagro al dicho Atahualpa Inca, de su trono. Le llevo sin herirle y estaba preso con presiones y guarda de españoles, junto al capitán don Francisco Pizarro. Quedo muy triste y desconsolado y desposeído de su majestad, sentado en el suelo quitado su trono y reino.

Guamán Poma de Ayala. Crónica…

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lindo poner semejantes bárbaros como los más grandes de la historia. ¿Qué los hace grandes? ¿La muerte y destrucción que dejaron a su paso por el continente americano? ¿La cantidad de oro,plata y piedras preciosas que se robaron? ¿Y este espacio para qué?

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AnaMadrid dijo...

Héroe de nada. Una vergüenza que esa gente se hicieran llamar españoles.
Si un imperio se crea a base de masacrar a los demás, por mí que se extinga la raza humana.