miércoles, 12 de noviembre de 2008

Los orígenes, el hombre perfecciona sus armas

No se sabe con precisión cuando los homínidos comenzaron a utilizar utensilios, tales como piedras, palos o huesos, pero, según la opinión mas generalizada entre los paleontólogos, arqueólogos y antropólogos, esto debió de acaecer durante el piso Villafranquiense, que marca la frontera, aun confusa, entre el Terciario y el Cuaternario. Sin embargo, hay quienes, como Bourgeois, que en 1863 declaraba haber hallado “eolitos” (piedras trabajadas) en terrenos del sistema Oligoceno, perteneciente al Paleógeno terciario, pretenden adelantar exageradamente en comienzo de la confección de herramientas por los antepasados del hombre (suponiendo que la teoría de la evolución sea cierta). Los primeros utensilios de piedra debieron ser cantos y lascas sin transformar, esto es, sin ningún tipo de modificación del objeto, que los homínido encontraron en sus entornos; posteriormente estos serian ligeramente transformados, como los choppers y chopping tools pertenecientes a la Pebble Culture, tosca industria Lítica de la base del Paleolítico Inferior. Restos de esta arcaica industria se pueden encontrar en los numerosos yacimientos del norte de África, como Ain Hanech (Argelia), Casablanca y Rabat (Marruecos), donde existen instrumentos muy similares a los hallados en Andalucía, en las terrazas de Guadalquivir de la provincia de Sevilla o en los yacimientos de la playa de “La Colorá” y “La Florida” del Puerto de Santa Maria (Cádiz), y además de otros varios lugares situados a lo largo del litoral de las provincias de Cádiz y Huelva. En la casi totalidad de los casos, la materia prima son cantos rodados de cuarcita, y la forma de talla es muy similar a la de los objetos norteafricanos.
En etapas posteriores, los antepasados del hombre descubrieron las esplendidas cualidades cortantes del pedernal o silex y de la obsidiana. El silex acompañara al hombre hasta mediados del siglo pasado, época hasta la cual era empleado en el dispositivo de fuego de las armas. Cuando los castellanos llegaron a las islas Canarias, los guanches aun utilizaban armas e instrumentos domésticos fabricados en obsidiana, lo mismo que los incas; debido a ello este vidrio volcánico fue conocido con el nombre de “espejo de los incas”. Las herramientas del Paleolítico inferior siguen siendo sumamente toscas y, entre ellas, abundan las raederas y las hachas bi-faciales (bifaces) talladas por los anteneanderthalianos y primitivo Homo sapiens, que utilizaban herramientas carentes de mango. Posteriormente, durante el Paleolítico medio, parece ser que el hombre de Neandertal incorporo un mango de madera al hacha; también aparecieron los primeros cuchillos, puntas de lanza y finalmente, en el Paleolítico Superior, se llego a inventar el arco y las flechas, con lo que aumento considerablemente la capacidad de herir a las victimas, sean animales u hombres, a distancia. Cuando el hombre, en ciertas áreas, se convirtió en pastor y agricultor, en el Neolítico, desarrollo la cerámica y los métodos de fabricación de utensilios pulimentados, en vez de tallados. La técnica de la piedra pulida se empleo hasta el Calcolítico, periodo en el que coexistían armas de piedra y de bronce, conocido, también, como etapa del Bronce I. El cobre se encuentra en la naturaleza combinado con otros elementos o en estado “nativo”, pudiendo, en este caso, ser modelado a golpes, gracias a su maleabilidad. Dicha propiedad no paso inadvertida para el hombre, dando comienzo la industria metalúrgica, en Oriente Medio, hacia el año 5.000a.C., que fue rápidamente incorporada a la producción armera. Mas tarde, se beneficiaria el cobre de otros minerales mediante procesos de mayor complejidad.
Las armas fabricadas con hojas o puntas de cobre eran fácilmente deformables y poco duraderas, lo cual fue corregido, en parte, al alearlo con estaño; nació la industria del bronce, que fue el material empleado en la fabricación de armas desde el 1.500a.C. hasta el 750a.C. aproximadamente. Durante estos siglos, se logro una depurada técnica de forja y fundición. Pero las armas no eran aun suficientemente resistentes, los filos se mellaban con facilidad y esto hacia necesario buscar nuevos materiales, como el hierro. Según la opinión de diversos autores, las primeras herramientas de este metal se fabricaron utilizando materia prima el hierro procedente de sideritos (clase de meteorito rico en hierro). La siderometalúrgica debió de nacer, también, en el Medio Oriente, donde el pueblo de los hititas le dio un gran desarrollo para poder dotar a sus guerreros de armas de hierro, lo cual les facilito el dominio de una amplia región. En la Península Iberica aparecen objetos de hierro a partir del siglo VIIIa.C., que muestran la influencia del Mediterráneo Oriental hasta el siglo Va.C., en que comienza a notarse la influencia continental.