jueves, 17 de julio de 2008

La llegada de los bárbaros a occidente

Los reinos germánicos de occidente.

Al derrumbarse el imperio Romano de occidente, quedan instalados dentro de sus fronteras diversos reinos de origen germánico que pronto trataran de imponer su hegemonía.
Los visigodos fueron los primeros en atravesar el Danubio (376). A las ordenes de Alarico vencen al emperador Valente (378) y son contenidos por su sucesor Teodosio el Grande que los hace sus aliados. A la muerte de Teodosio, reanudan sus ataques y se dirigen a Italia.
En el año 410 Alarico saquea Roma y luego penetra en la Galia. Por ultimo a las ordenes de Ataulfo, cruzan los Pirineos para expulsar a los Vandalos y se establecen en España. El reino Visigodo comprendio el sur de las Galias y toda España.
Suevos, Alanos y Vandalos atravesaron el Rin en el año 406 y tres años después penetraron en España. Los Suevos se instalan en la actual Galicia, los Alanos en la region central. Los vandalos en el sur (Vandalucia) y luego en el norte de África (429).
Francos, Alamanes y Burgundios ocupan la Galia. Los Francos se instalan entre el Sena y el Rin inferior. Los Burgundios o Borgoñones al este del Ródano, los Alamanes en la región de Suiza.
En el año 476 el jefe de los Herulos, Odoacro, depuso al joven emperador romano Augusto, y se proclamo rey de Italia. Pero en el año 493 Teodorico, jefe de los Ostrogodos, cruzo los Alpes, derroto a Odoacro y se instalo en Italia. Teodorico que gobernó con talento político, logro la fusión entre bárbaros y romanos y el reino Ostrogodo fue el mas importante de los reinos germánicos de occidente.
Los sajones y los anglos se establecieron en la provincia de Bretaña. La cultura.
Poco es lo que se sabe acerca del origen de los germanos. Según parece, penetraron desde el Asia occidental y se instalaron en Europa, en la inhóspita y extensa región denominada Germania. Estaba situada al este del Rin en los actuales territorios de Polonia y Alemania, limitada por las costas del mar del Norte y las del mar Báltico. Su aparición en la historia, los ubica en la etapa cultural de la edad del hierro. El historiador romano Cornelio Tácito, en su obra “Germania” escrita en el año 98, se refiere a las costumbres de las tribus germánicas en general, y luego analiza en particular a cada una de ellas.
Los germanos tenían entre si las mismas características raciales, pero eran individualistas, sus tribus vivían de forma independiente y, con frecuencia, luchaban entre si. Aguerridos y orgullosos, propensos al pillaje y a la guerra. Sin embargo, respetaban las costumbres familiares.
Su nivel cultural era muy bajo y carecían de conocimientos artísticos.
Su actividad industrial estuvo muy poco desarrollada y los trabajos en cerámica eran toscos y totalmente hechos a mano. El comercio consistió en el intercambio de productos. No conocían la moneda y solo comenzaron a utilizarla al ponerse en contacto con los romanos.
Habitaban en precarias cabañas de madera y paja y carecieron de centros urbanos. Periódicamente abandonaban sus tierras en busca de otras mas productivas. Aunque agricultores, su principal actividad fue la ganadería, especialmente la crianza de cerdos.
Los germanos permanecieron mucho tiempo sumidos en la barbarie. Solo la parte meridional de su territorio, en contacto con el imperio, sintió de a poco la influencia de la cultura romana y despertó en los germanos la admiración y el interés por la prosperidad de sus vecinos.
Sabemos que en el siglo II antes de Cristo, las tribus de los Cimbrios y Teutones cruzaron el Rin y se dirigieron a Italia, pero el general romano Mario los venció y puso fin al intento. A partir de ese momento se inicia, como hemos visto, el lento, pero ininterrumpido proceso de penetrar en el imperio. Organización política
El individualismo que caracterizo a los germanos influyo en su organización política, por cuanto no llegaron a constituir un Estado estuvieron divididos en multitud de tribus o pueblos independientes.
Algunas tribus germánicas estaban gobernadas por un rey (Koening) y otras por príncipes o jefes militares. Los cargos eran electivos y su autoridad estaba limitada por una asamblea de hombres libres (mall) que se reunía generalmente durante el novilunio o plenilunio.
En los pueblos monárquicos, el rey estaba al frente del gobierno y del ejercito, y era considerada su estirpe noble. Otras tribus solo elegían un jefe en caso de guerra (duque). Debía poseer gran valor y capacidad militar y su misión terminaba junto con la contienda. Sociedad
Entre los germanos, la familia fue la base de su organización social. Constituida bajo el sistema patriarcal, el padre era el jefe absoluto de la misma; dueño de la vida y de los bienes de la mujer e hijos. El matrimonio era monogámico, y si bien el marido compraba a la esposa, esta gozaba de gran respeto y consideración. Cuidaba la casa, los campos y la hacienda. Además, muchas fueron sacerdotisas y adivinas; otras participaban en la guerra junto con sus maridos y hermanos.
La tierra pertenecía a la comunidad y todos los años era sorteada entre las familias. Los caudillos recibían una parte mayor y podían poseer la casa y el huerto como bienes personales.
Entre los germanos existían tres clases sociales:

a) La nobleza constituida por las familias de los jefes y los grupos adinerados.
b) Los hombres libres formaban la masa principal de la población con todos los derechos, pero con menos participación en los beneficios.
c) Los siervos y esclavos carecían de independencia y estaban encargados de los trabajos pesados; no podían llevar armas ni guerrear. “Castigar a un esclavo, cargarlo de cadenas, es entre ellos cosa rarísima; los matan algunas veces no como resultado de su rigor o disciplina, pero si por violencia y en un primer ímpetu como matarían a un enemigo”. (Tácito) En el derecho germano, que no tenia leyes escritas, sino que se regia por la costumbre, el delito cometido contra un individuo no afectaba a la sociedad, sino a la familia del agraviado (sippe, conjunto de parientes consanguíneos.) Por lo tanto, correspondía a los parientes aplicar el castigo; el acusado debía pagar un “precio de sangre” o indemnización (wergeld) que variaba según el estado social de la victima y la calidad de la ofensa.
Los juicios eran públicos y orales; a falta de pruebas utilizaban el “duelo judicial”, es decir, el acusado debía luchar contra su denunciante y si vencía quedaba demostrada su inocencia. Si los litigantes pertenecían a una clase inferior, recurrían a las ordalías o “juicios de Dios”.
Introducían la mano en un recipiente con agua hirviente o sostenían un trozo de hierro al rojo. Se consideraba inocente al que a los pocos días mostrara menos rastros de las quemaduras. Religión
Los germanos eran politeístas, paganos y muy supersticiosos. Adoraron a las fuerzas de la naturaleza, las que fueron representadas con figura humana. Wotan (Odin) era el padre de los dioses, señor de la guerra y protector de los valientes en el combate. Su hijo Donar era el dios del trueno, de la tormenta y divinidad de la agricultura. Tor, dios de la espada; Freya, diosa de la juventud y el amor. Creían en la vida de ultratumba. El premio estaba en el paraíso o Walhalla, morada de Wotan y sus divinos familiares. En ese recinto solo ingresaban los que habían muerto en la batalla y eran conducidos a el por las Valkirias, bellas diosas guerreras que les aseguraban la felicidad por medio de una eterna sucesión de festines y combates.
Los que morían de vejez o enfermedad penetraban en la fría morada de Loki, espíritu del mal y de los infiernos. Carecían de sacerdotes profesionales, y las funciones religiosas estaban a cargo de los reyes, príncipes y jefes de familia. También tenían sacerdotisas y hechiceras. No erigieron templos y el culto se realizaba en bosques sagrados donde sacrificaban animales y algunas veces seres humanos. Lengua
Desde muy antiguo, los germanos eran conocidos por sus vecinos del Imperio Romano, pero sus manifestaciones literarias, de por si muy rudimentarias, solo aparecen en occidente a comienzos de la Edad Media y coinciden con los movimientos migratorios originados por las invasiones.
La lengua germana primitiva era un conjunto de dialectos, forma espontánea del idioma, que, si bien se integraban por medio de una raíz idiomática común, permitía diferenciar las individualidades de las distintas tribus.
En la época de las invasiones podemos clasificar a los germanos desde el punto de vista idiomático de la siguiente manera:

a) dialectos del este (ópticos): godos, vandalos, burgundios.
b) Dialecto del oeste (wésticos): francos, bavaros, lombardos, alamanes, anglos y sajones.
c) Dialectos nordicos: primitivos escandinavos. A pesar de que los germanos no tenían lengua escrita, en el año 350 los godos habían traducido a su idioma la Biblia; por obra del obispo arriano Ulfilas o Wulfila (311-383) que tradujo la Biblia a la lengua visigoda.
En escandinavia, cuna probable del idioma germánico, una manifestación muy importante la constituyen las inscripciones rúnicas, la escritura de los antiguos germanos y escandinavos recibe el nombre de rúnica, creadas a fin del siglo II sobre la base de un alfabeto de 24 caracteres, divididos en tres grupos de 8 letras cada uno. Probablemente inspirado en un alfabeto griego con influencias latinas, la escritura consistía en grabar los signos sobre piedra o madera. Se utilizaban trazos derechos, verticales u oblicuos pero nunca curvos. Esto facilitaba la escritura sobre las fibras leñosas, de por sí verticales. A medida que los germanos penetraban en el Imperio Romano, se modificaban los antiguos limites entre las dos civilizaciones. Una nueva frontera lingüística apareció entre ambas culturas, y la unidad idiomática de occidente comenzó a sufrir profundas transformaciones.
En latín, que era la lengua de Roma, estaba desde largo tiempo solidamente instalado entre los dilatados limites que marcaron su apogeo. Los germanos debieron adecuarse a las diferentes características idiomáticas y culturales preexistentes. Los distintos reinos bárbaros que se instalaron en occidente mantuvieron al principio sus lenguas y dialectos, pero su uso fue quedando limitado a los campesinos y soldados. La nobleza y los aristócratas adoptaron paulatinamente el latín. También se redactaron en dicho idioma las normas y leyes que rigieron la convivencia entre romanos y germanos. La conversión de los bárbaros al cristianismo y el uso del latín por parte de la iglesia, contribuyeron a la romanización de las lenguas germanas.
Sin embargo, al recibir la influencia cada vez mayor de las voces bárbaras, el latín comienza a corromperse. A partir del siglo V las distintas regiones de la Europa germanizada acentúan sus características particulares y se definen los regionalismos. El idioma hablado incorpora gran numero de palabras referidas a lo especifico del lugar. En tanto, el lenguaje escrito no las consigna. Otras caen en desuso y el vocabulario se empobrece.
De a poco, los textos de los autores clásicos dejan de interesar a la mayoría de la población. El latín y la cultura se refugian en las iglesias y monasterios que se transforman en centros de difusión del saber.
Cristianización
Un elemento decisivo para la fusión entre romanos y germanos fue el cristianismo. Los bárbaros tuvieron las primeras noticias de esta religión a través de los prisioneros capturados a los romanos (siglo IV), aunque su proceso de conversión fue, en una primera etapa, a través de la herejía arriana, que negaba la divinidad de Jesucristo.
La predica de Ulfilas, que tradujo la Biblia al idioma de los visigodos, permitió la conversión de este pueblo al arrianismo.
En épocas en que los germanos invadieron el imperio romano, ya algunas tribus eran arrianas, pues se habían convertido en sus propias tierras; otros bárbaros , como los ostrogodos y los burgundios, no tardaron en abrazar la mencionada herejía. La Iglesia Católica fue quien puso fin a la herejía arriana luego de evangelizar a los paganos. Entre los germanos, el arrianismo alcanzo gran desarrollo, pero comenzó a decaer a partir de 496 cuando el rey franco Clodoveo se convirtió al catolicismo y logro que los obispos de la galia apoyaran sus conquistas. Los burgundios quedaron sometidos y se convirtieron al catolicismo y los visigodos abandonaron el arrianismo en el año 587, cuando su rey Recaredo también adopto la fe católica.
En Inglaterra, los monjes irlandeses habian logrado la conversión de los pictos, bretones y celtas. Pero gran parte del territorio estaba en manos de los anglosajones que continuaban siendo paganos. El Papa Gregorio I (El Magno 540-604), se propuso convertir a los anglosajones y envió a Inglaterra a una misión evangelizadora que logro su propósito en breve tiempo.
La iglesia comienza a recuperar su prestigio en occidente y Roma vuelve a ser la indiscutible sede del catolicismo.

1 comentarios:

Foro dijo...

Felicidades. Qué buen blog. Saludos desde México.