lunes, 12 de octubre de 2009

Hija de España, la navaja

Al parecer la navaja es un invento de origen español; en dicho país comenzó a popularizarse durante el último tercio del siglo XVI, aunque existen escritos, anteriores a esa época, donde se hace mención de ella, no solo como instrumento de afeitar, sino también como arma. Su empleo por el pueblo se generalizo cuando, después del reinado de Carlos I, se pusieron restricciones a que los caballeros portasen espada; junto a este hecho, la difusión de la navaja tuvo lugar gracias a su bajo precio de coste y a la propiedad de que, debido a sus reducidas dimensiones, se podía llevar fácilmente oculta entre la ropa, sin peligro, ya que la hoja quedaba albergada entre las cachas del mango; por otra parte, la navaja tenia cantidad de aplicaciones en quehaceres domésticos y laborales. Los españoles la introdujeron en America, a la par que comenzó a fabricarse en otros países de Europa, como Portugal y Francia, donde aparecen ejemplares construidos durante el siglo XVII; de época algo más tardía aparecen otros hechos en Alemania e Inglaterra. Durante los siglos XVIII y XIX fueron muy numerosas las localidades españolas en donde se fabricaban estas armas, de entre las cuales destaco la producción de Albacete, famosa también por sus cuchillos; Santa Cruz de Mudela, Jerez de la Frontera, Sevilla, etc.
En el siglo XIX, se importaron a España muchas navajas, en su gran mayoría de Francia.
Toda navaja, en esencia, consta de una hoja de un solo filo, que en algunos ejemplares se encuentra perforada, aunque en la mayoría de los casos es entera, y con frecuencia presenta adornos labrados a buril o grabados al aguafuerte. En los dos últimos siglos, los labrados se hacían resaltar mediante esmaltaciones rojizas que rellenaban los huecos. La hoja queda unida al cabo mediante un remache; dicho cabo puede estar formado por dos cachas o ser de una sola pieza, y rematado en los extremos por chapas de metal, llamadas “virolas”. El material de la empuñadura suele ser de asta, hueso, madera, latón, carey, etc. frecuentemente con dibujos geométricos o con incrustaciones de plata, oro, latón, peltre, marfil o nácar, de formas muy variadas. Un tipo de navajas con cachas de asta recubiertas por adornos de metal blanco fueron las llamadas “navajas de espejuelos” (nombre procedente de algunas zonas de Andalucía). Aunque existen algunas navajas carente de muelle, como las típicas navajas portuguesas con cabo de madera, y otras, muy toscas, llamadas “taponeras”, utilizadas en las bodegas del área de jerez de la Frontera, la mayoría de las navajas presentan un muelle, inserto en la parte superior del mango, para fijar en posición recta la hoja, una vez abierta la navaja, o mantenerla entre las cachas cuando se encuentra plegada. Han existido diferentes tipos de cierre: en España, fue muy popular el “de muelles”, consistente en una serie de dientes labrados en el talón de la hoja, responsables de un ruido característico, producido al abrirse el arma, que se sujetaban en una perforación alargada del propio muelle; el cierre de “palanquilla” era similar al anterior , pero el muelle estaba provisto de una especie de lengüeta abatible, que hay que hacer girar para cerrar la navaja, es el conservado hasta la actualidad. Las dimensiones de las navajas pueden ser extraordinariamente variables; las hay que miden escasos centímetros, utilizadas como cortaplumas y otras de gran tamaño, como las famosas “sevillanas”. En Inglaterra, a mediados del siglo pasado, se construyeron algunas navajas acopladas a una pistola de pistón, con cañón, generalmente, construido en latón y portando las marcas de los bancos de pruebas de Londres o Brimingham. A partir del último tercio del siglo XIX, comenzaron a extenderse las navajas multiuso, incluso, de ganchos para atarse los cordones de los botines, dinamómetros, sierras, descorchadores, etc.
En Inglaterra, fueron muy comunes los cuchillos plegables, cuya longitud de la hoja excedía de la del cabo y solían estar fabricados en Sheffield, al igual que la mayor parte de las armas blancas de pequeño tamaño.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es importante decir que en la Guerra de Independencia Española los madrileños el 2 de Mayo usaron las navajas como defensa contra las tropas francesas.

Fueron tan bien usadas que se conservan documentos franceses que lo certifican.

Además se pueden apreciar en los cuadros de Goya del 2 de Mayo

Jorge Luis dijo...

De hecho, recomiendo el libro "Un día de cólera", de Pérez Reverte. En él se pinta con vivos colores los sucesos del 2 de mayo. Soy de Venezuela, pero creo que somos una misma raza.

Jorge

Miriam dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Miriam dijo...

Yo tengo una navaja leatherman y es estupenda. Me alegr de que sea un invento Español, es muy útil.

Un saludo,
M