jueves, 22 de octubre de 2009

Patrullas de combate (parte final)

Las ordenes se dan siempre en una secuencia estándar y, siempre que sea posible, con una ayuda de una maqueta del objetivo. Una vez preparadas ambas cosas, el jefe se reunira con sus hombres a la hora y en el lugar acordados, y les enseñara el terreno desde un puesto de observación. No es buena idea permanecer con todo un grupo de ordenes en una posición expuesta, sino que lo mejor es retirarse a un sitio más tranquilo donde el jefe habrá preparado una maqueta y donde pueda dar las instrucciones con relativa seguridad. En dar las órdenes se tarda un tiempo respetable, pues éstas deben ser muy detalladas. Hay que transmitirlas al grupo en la secuencia en que se prevé que tengan lugar los hechos. Cuando esté completamente satisfecho y seguro de que cada cual ha entendido exactamente lo que se espera de él, el jefe organizará ensayos de la operación, si es posible de todas las fases, pero al menos de la acción en el objetivo; las otras fases puedan ser discutidas en detalle. En primer lugar se organizan ensayos a la luz del día en los que se supervisa y se evalúan todas las acciones de la patrulla. Hay que probar los siguientes aspectos:
1 El orden de marcha y las posiciones de cada hombre en las formaciones que vayan a emplearse
2 Los métodos de cambio de formaciones y de dirección
3 Los procedimientos para salvar obstáculos de distinta naturaleza 4 Lo que debe hacerse si aparece el enemigo en plena marcha de aproximación o retirada
5 La acción en el objetivo en el caso de que la patrulla sea de las de combate
6 Las señales que van a utilizarse
7 Los procedimientos en los altos en el camino y en los puntos de reunión acordados
8 La forma en que debe reaccionarse si la patrulla es sorprendida por pirotecnia iluminante
9 Los procedimientos de evacuación de bajas y de conducción de posibles prisioneros
Hay otras eventualidades dignas de ensayar, pero las mencionadas son las principales. Se probarán las reacciones de los miembros de la patrulla hasta que éstas se lleven a cabo en forma automática. Si, por ejemplo, el hombre que va en cabeza de la partida activa inadvertidamente una bengala disparada por cable, es vital que la reacción de cada cual sea la misma: si el personal se dispersa en direcciones diferentes, es fácil que no vuelvan a encontrarse en plena noche, pero si todo el mundo sabe que debe esperar a oir una orden oral sobre la dirección en que deben romper, lo más posible es que el grupo permanezca unido después de esa eventualidad. Hay que considerar con la debida atención aspectos tales como las armas, la uniformidad, el equipo y el calzado que va a emplearse. Las patrullas de combate suelen llevar una gran proporción de armas capaces de hacer fuego automático con el fin de producir rápidamente la máxima cadencia de tiro. El uniforme estará, por supuesto, condicionado por el clima, pero debe ser confortable y permitir el movimiento en silencio. Excepto en condiciones árticas y de alta montaña, en las que será necesario tomar precauciones especiales, los hombres llevaran el rostro y las orejas descubiertos para poder ver y oír sin restricción alguna. La misión de la patrulla puede afectar al equipo que lleven sus integrantes, pero este puede incluir mascara antigas, prismáticos, dispositivos de visión nocturna, brújula, material sanitario y raciones para el caso de que se produzca una demora inesperada. Llegados a esta fase, el jefe dejara a sus hombres en paz para que den los últimos toques a sus uniformes y equipos. Hay que probar tanto el funcionamiento de las armas como el de las radios. Después se asegurara de que todo el personal haya comido adecuadamente y de que, si hay tiempo, descanse un poco. Una vez de noche se realizaran prácticas nocturnas. Los soldados irán vestidos y equipados de la forma en que van a salir de patrulla, y deben hacerlo todo en las formaciones tácticas acordadas.
Es fácil ver que todos estos preparativos requieren su tiempo. Idealmente, una patrulla debe organizarse con una antelación de unas 24 horas. De darse una alerta con un preaviso mínimo, este debe dejar al menos cuatro horas de luz solar para que puedan llevarse a cabo los reconocimientos, la emisión de órdenes y los ensayos. Asumiendo que la patrulla salga cuatro horas después del anochecer, esto da un tiempo de preparación suficiente. Antes de que parta el grupo, se llevara a término una inspección para asegurarse de que todo el equipo lleva todo lo necesario y que nada tintinea, roza ni brilla. Cuando regresa la patrulla, especialmente de una acción difícil y peligrosa, hay que procurar que los hombres tengan refugio, ropa seca y una bebida caliente; entonces se les pedirá novedades y, si es posible, se les dará un poco de descanso antes de encomendarles una nueva misión.

2 comentarios:

Malacero Cazador de Monstruos dijo...

salud almogavar, sigo alucinando contigo y con tu capacidad literaria aunque no te escriba nada, con la cantidad (y calidad) de articulos que posteas me pondria muy pesado y repetitivo. Ya conoces mi aficion a las armas y equipamientos asi que estos dos ultimos articulos me han encantado especialmente. Dale duro y a la encia como se suele decir... de mayor quiero ser como vd.

ALMOGAVAR dijo...

Amigo Cazador, como siempre tus comentarios son de lo más alentadores, te agradezco mucho eso.
Por lo demás amigo, no sea humilde que su blog es uno de los mejores que sigo, VIDA ETERNA AL CAZADOR Y DESPERTA FERRO!!!!.

Saludos Cazador y gracias por la visita.