viernes, 13 de marzo de 2009

Los vikingos se hacen cristianos

Durante la mayor parte de la época de mas esplendor del pueblo vikingo, en Escandinavia no se dejo de adorar a los antiguos dioses. Desde Inglaterra y Alemania llegaban constantemente misioneros cristianos a Dinamarca y Suecia, pero muchos de ellos regresaban a sus países, bien expulsados por la fuerza, o desalentados por el rotundo fracaso de su predica, o en lo peor de los casos, nunca regresaban ya que eran brutalmente asesinados. Gradualmente los reyes empezaron a comprender que el hacerse cristianos les resultaría útil en su trato con los poderosos gobernantes cristianos del resto de Europa.
Harald Diente Azul, rey de Dinamarca, se convirtió al cristianismo hacia el año 960. Hizo colocar una gran lapida en Jelling, cuya inscripción runica decía que se trataba de “aquel Harald que había hecho cristianos a todos los daneses”. La conversión fue más difícil en Noruega, ya que estaba mucho mas alejada de los países cristianos. Hakon el Bueno se hizo cristiano de niño, cuando lo llevaron a la corte del rey Athelstan, en Inglaterra. Volvió como rey a Noruega en el año 934. perdió el apoyo del pueblo porque se negó a comer carne de caballo y a hacer sacrificios a los dioses en las grandes festividades. Eso, para los supersticiosos adoradores del cazador de gigantes, significaba unas cuantas temporadas de mala suerte, entonces, Hakon perdió el trono. En el año 995 Olaf Tryggvason se convirtió en rey de Noruega, y recorrió el país amenazando con matar a aquellos que no quisieran ser bautizados en la fe católica, Olaf era hombre de pocas palabras.
Muchos fueron los islandeses que visitaron la corte de Olaf en Noruega, y encontraron que se esperaba de ellos que se convirtieran al cristianismo; por las buenas o a filo de puñal. Olaf llego hasta, en su fanatismo, mantener de rehenes a cuatro jóvenes nobles, mientras dos de sus amigos m Gizur y Hjalti regresaban a Islandia para procurar que dicho país, bajo amenaza de aniquilar de la manera mas cruel a los cuatro jóvenes príncipes, se convirtieran al cristianismo sin condición. En el año 1000, estos dos hombres hablaron ante el Althing proponiendo que todos los guerreros del hielo, fueran bautizados; con lo cual provocaron, con tamaña ofensa para las costumbres paganas de aquel pueblo de luchadores, provocando una conmoción de gigantes proporciones.
Por aquel entonces, los islandeses, creían que tener un cristiano en la familia era una mancha imborrable sobre la sagrada manta del honor. Fue así, que en el Althing el pueblo se dividió en dos bandos. Cada uno de ellos eligió un representante y declaro el otro fuera de la ley. Por fin, todos se pusieron de acuerdo en acudir al consejo de Thorgeir, el respetado representante máximo pagano. Era aquella una gran responsabilidad. Thorgeir se encerró en su tienda durante todo un día y toda una noche, con una capa envolviéndole la cabeza para poder ingresar al mundo de los no vivos, al mundo del mas allá, el mundo de los dioses. Fue así que comprendió que Islandia no podía oponerse al deseo de Olaf, ya que los islandeses debían ir a Noruega a comerciar, e imagino un buen recurso para hacer cristiano al país sin prohibir al mismo tiempo la adoración de los antiguos dioses. Propuso que todos los islandeses fueran bautizados y considerados cristianos, pero que la gente podía seguir haciendo sacrificios a los dioses y comiendo carne de caballo, en tanto nadie los viese. Si lo hacían públicamente, podía ser castigado. Olaf Tryggvason llego a consumar la conversión de Islandia al cristianismo, pero tuvo que soportar una gran oposición. En Noruega, la gente se rebelo contra su autoridad, y fue finalmente muerto en una gran batalla naval que se produjo en el año 1000.
La batalla tuvo lugar frente a una isla llamada Svold. El rey Olaf había viajado a Polonia para reclamar la posesión de algunas tierras que su esposa tenia allí. Sus enemigos, los reyes de Dinamarca y Suecia, se confabularon con un jefe noruego exiliado, Jara Eiriz, y reunieron sus flotas con el propósito de tender una emboscada a Olaf, que regresaba a su país escoltado por unos pocos barcos y casi indefenso. Al comenzar el enfrentamiento, los hombres de Olaf pudieron rechazar, feroz y sangrientamente, a los barcos enemigos que los abordaron, pero después comenzaron a dar señales de cansancio; la diferencia de efectivos entre los dos bandos era abrumador. Los sobrevivientes se reunieron entonces alrededor de Olaf, quien, comprendiendo que todo estaba perdido, salto desde su barco al mar encomendándose a Dios. Su cuerpo jamás fue hallado, y con el tiempo se tejieron muchas historias alrededor de ese suceso, en las que se cuenta que fue recogido por un barco y llevado a Polonia. Tal como dice su saga: “sea como fuere, el rey Olaf no regreso nunca a su reino de Noruega”. Fue solo durante el reinado de Olaf el Santo (1014-1030) que los misioneros venidos de Europa tuvieron éxito en la masiva conversión de Noruega. En Suecia la adoración de Odin se prolongo mucho más tiempo. Auque hubo un rey sueco que se convirtió al cristianismo en el 1008, el templo de Uppsala solo fue destruido en el siglo XII.