jueves, 5 de marzo de 2009

La vorágine expansionista rusa, nace el terrible monstruo rojo

Al no haber logrado llegar al Mar Negro, Pedro I el Grande se concentro en 1700 en obtener su “ventana hacia el oeste” y en una prolongada guerra, famosa por la gran victoria de Poltava en 1709, arrebato finalmente Estonia y Livonia a Suecia. En el tratado de Nystad en 1721, adquirió el antiguo puerto de Riga y fundo San Petersburgo (1703). La nueva condición de Rusia fue proclamada a Europa, al cambiarse oficialmente el titulo de zar en 1721 por el de emperador. Los sucesores de Pedro volvieron a su política de expansión a lo largo del mar negro, politica que Catalina II llevo a cabo durante su mandato mediante la primera (1768-1774) y segunda (1787-1792) guerra turca. Se anexo el Kanato tártaro de Crimen y, para entonces, Rusia controlaba la costa norte del Mar Negro desde el Dniester hasta el Cáucaso. Odessa, fundada en 1794, se convirtió rápidamente en el principal puerto de exportación de los artículos rusos hacia el Mediterráneo. En el periodo comprendido entre 1772 y 1815, la frontera rusa avanzo 1000 kilómetros en detrimento de Polonia. Mediante las particiones realizadas en 1772, 1793 y 1795, Rusia obtuvo el dominio de gran parte del estado Polaco de Lituania y, luego del intervalo del Gran Ducado de Varsovia de Napoleón I, se aprobó en el Congreso de Viena que el zar se convirtiera en monarca de un reino polaco reconstituido. Entre 1772 y 1875, la frontera rusa avanzo 1000 kilómetros hacia el oeste. Las guerras del siglo XVIII requirieron de una gran industria de armamentos y, por consiguiente, de una industria metalúrgica productiva, que fue establecida por Pedro I, principalmente en los Urales, en donde abundaban los minerales de hierro y cobre; además de contar con extensos bosques necesarios para producir el carbón de leña. Pedro I creo fábricas, otorgo incentivos a las inversiones, fomento una nueva administración y estableció un sistema de servidumbre industrial. La población del imperio aumento por adquisición territorial y por crecimiento natural. Se estima que en 1660 la población total ascendía a 10 millones de habitantes y en 1725 a 15, 5 millones. El censo de 1811-1812 dio una población muy superior para el entonces expandido territorio ruso (42,75 millones).