lunes, 2 de marzo de 2009

La inminente supremacía turca y la destrucción del milenario Imperio Bizantino

A pesar de la actuación de algún gran soberano, como Miguel VIII Paleólogo (1258-82), el Imperio Bizantino entro irremediablemente en agonía. Son muchas las razones de la decadencia: la anarquía política, la explotación veneciana y genovesa, la pequeñez del territorio, los ataques de las poblaciones balcánicas que se habían hecho independientes. Todo sentimiento patriótico en la población quedo apagado, y la defensa se confió a mercenarios ávidos de riquezas y con la violencia como ley. Ya no existía una marina de guerra y la peste de 1347 provoco un pavoroso vació demográfico. En la mitad del siglo X se añade a todo ello la nueva presión de los turcos otomanos (de la tribu de Toman), que se han sobrepuesto a los Selyúcidas. También originarios del Turquestán, de donde han sido expulsados por los mongoles, los otomanos en 1243 estan ya instalados en Asia Menor al servicio de los Selyúcidas; en 1301 su jefe Osman I (1281-1326) se proclamo sultán y funda el Imperio Otomano. Orkhan I (1326-59) pasa después a Europa. Murad I (1359-89) toma Adrianópolis (1362). Constantinopla es cercada. La insurrección parte de los pueblos eslavos que han dado vida a una gran confederación balcánica bajo la dirección de Esteban Dusan (1331-55) estadista y caudillo genial. Pero en 1389 la flor y nata del nuevo reino serbio, guiada por el hijo de Esteban, Lázaro, es destruido en una épica batalla en Kosovo. Los turcos se extienden. En 1393 son derrotados los búlgaros en Tarnovo. En 1396 Bulgaria se convierte en provincia otomana; el mismo año Segismundo de Luxemburgo es derrotado en Nikopol. Parece que ya nada puede salvar a Bizancio, cuando se abate sobre los otomanos otra oleada mongol. A mitad del siglo XVI una sublevación china ha puesto en crisis el Imperio Mongol: de ello se ha aprovechado un jefe que se proclama descendiente de Genghis Khan, Timar-Läng (el rengo) llamado en Occidente Tamerlan (1360-1405), para construirse un basto imperio que va desde India hasta Siria y tiene por capital a Samarcanda. En 1402 el sultán Baiazid en vencido en Angora (Ankara) por la veloz caballería mongol y tiene que reconocerse vasallo de Tamerlan. Occidente paralizado por el gran Cisma, pierde sin embargo la ocasión para la revancha. Tres años después, Tamerlan muere y su Imperio (como suele pasar en estos casos) se disuelve con la misma rapidez con la que se construyo. Mahomet I (1413-21) y Murad II (1421-51) ya no tienen obstáculos. En 1422 se pone asedio a Bizancio. Habia sido inútil el viaje a Occidente de Manuel II Paleólogo (1391-1415) tras Nikopol, inútil es también en intento de Juan VIII (1425-48) de obtener la solidaridad de Europa reunificando las dos Iglesias (1439): por lo demás la misión es rechazada por el clero, por el pueblo y por los rusos. En ayuda de Bizancio acuden solo Juan Hunyadi y Ladislao III de Polonia, que son derrotados en Varna (1444). Una revuelta popular albanesa guiada por Jorge Kastriota llamado Scanderbeg (1443-48) no puede incidir en la situación general. Con Mahomet II el conquistador (1451-81) se desencadena la ofensiva final: el 29 de mayo de 1453 Constantinopla es asaltada y tomada. El último emperador, el valiente Constantino XII muere combatiendo contra el turco invasor. Así acaba el milenario Imperio Bizantino. La presencia de un fuerte Imperio Turco en las puertas de Occidente plantea a los estados europeos nuevos y gravísimos problemas. Con el hallazgo y la apertura de una nueva vía comercial para las Indias (la misma vía buscada por Colón) y el descubrimiento de un nuevo mundo al otro lado del Atlántico, el Mediterráneo dejara de ser para la economía europea el indispensable pulmón que era desde los albores de la historia: comienza el declive de las economías fundadas en el comercio con Oriente. Todo el equilibrio político y económico europeo quedara conmovido por este hecho.