sábado, 21 de marzo de 2009

Historia de un robo organizado, Las Islas Malvinas (primera parte)

El 10 de junio de 1829, es nombrado Comandante Político y Militar D. Luis Vernet, que es en realidad por su doble nombramiento, el primer gobernador militar y civil argentino en las Islas Malvinas.
Vernet había nacido en Hamburgo, de familia francesa, vino al país en su adolescencia, y se caso en 1819 con una uruguaya, Maria Sáenz. Era hombre muy culto, y fuerte comerciante con amplio radio de acción. En la expedición que realizo Seguí al sur con el bergantín “Belgrano”, había encontrado en la bahía de San José una fragata que estaba cargando cueros para D. Luís Vernet, socio de Nelly y Obes.

Vernet hizo un gobierno muy progresista en las Malvinas; el número de habitantes llego a 150 entre indios, negros, peones y algunos europeos que eran sus lugartenientes, especialmente ingleses, que lo ayudaban en la administración de las islas. Todo marcho bien hasta que un día quiso ser gobernador en firme y entonces comprobó que no éramos potencia marítima.
En una de las excursiones que Vernet hizo por las islas, observo que había tres goletas norteamericanas que estaban pescando, pese a los continuos avisos de que no se podía hacer tal cosa.

Volvió a insistir en que no estaba permitido y al final termino por apresarlas. Uno de esos buques logro escapar y cando llego a Stongniton (EEUU), poco tiempo después, declaro que había sido apresada por el gobernador en un acto irreflexivo que nunca había tenido antecedentes.
Vernet, con algunos familiares y compañeros, se embarco para Buenos Aires, para dar parte de lo que ocurría.

El cónsul de los Estados Unidos se entero de lo sucedido y formulo un reclamo al cual el gobierno argentino no le presto oídos, pues estaba investigando el caso. En ese momento entro al puerto de Buenos Aires una corbeta norteamericana, la “Lexington”, el cónsul le dio instrucciones y decidió poner todo en su lugar de acuerdo a su parecer.
La “Lexington”, al mando de Silas Duncan, llego a las Malvinas en los últimos días de diciembre de 1831, el comandante llamo a bordo a dos lugartenientes de Vernet y los apreso. Bajo a tierra, hizo quemar la pólvora y clavo los cañones; cargo los cueros, arraso con todas las instalaciones que habían, prendió fuego a los edificios y, luego, muy ufano de su hazaña, volvió a Montevideo donde dio cuenta de los hechos.

Nuestro gobierno protesto de inmediato, reclamo indemnización y que le dieran satisfacciones por lo ocurrido. En 1839, el General Alvear insiste sobre lo mismo y en 1875 lo hacen nuestro Embajador, pero todavía se nos debe esa satisfacción, a raíz de que Estados Unidos se desentendió so pretexto de que primero se arreglase el problema entre Inglaterra y la Argentina, por lo cual debemos seguir insistiendo hasta obtenerla máxime teniendo en cuenta que la doctrina Monroe no fue aplicada en este caso.

Mientras sucedían estos acontecimientos, el cónsul norteamericano le comunico todo lo que ocurría al representante ingles y también al cónsul; estos señores vieron justamente la ocasión que necesitaban para apoderarse de las Islas Malvinas. En 1829, dos años antes del ataque de la “Lexington”, llevado a cabo en diciembre de 1831, habían hecho una reclamación por el decreto del 10 de junio de 1829, por el cual la Argentina legalizaba la situación del comandante militar y político de las Islas Malvinas.
Todo lo que sucede después es muy desgraciado, especialmente para nosotros. El gobierno envía un nuevo gobernador, el Mayor Esteban Mestivier, con 25 soldados y un ayudante muy joven llamado Francisco Antonio Gomila; los envía a bordo de la antigua Capitana de Brown, la goleta “Sarandi”, hasta entonces uno de los buques mas heroicos que habíamos tenido en nuestra guerra con el Brasil.

La “Sarandi” llego con el nuevo gobernador y lo desembarco; nueve días después, el 24 de noviembre de 1832, zarpo para hacer una inspección por las islas, e incluso para llegar a Tierra del Fuego y volver. Durante ese periodo se produce el asesinato del Mayor Mestivier, en circunstancias realmente dramáticas: su señora acababa de dar a luz un nuño y fue muerto delante de ella.
Pinedo al regresar a Malvinas encuentra un estado de insubordinación, e inicio las actuaciones sumarias.