domingo, 26 de abril de 2009

Fin del combate, los paracaidistas alemanes abren las puertas de occidente (parte final)

A las 08,30 horas, un solitario planeador alemán surcó entre el violento fuego antiaéreo belga y aterrizó en el fuerte. El teniente Witzig se unía así a sus hombres. Después de que su planeador hubo de posarse en territorio alemán, consiguió preparar otro remolcador Ju 52 y, tras varios intentos, despegar sin contratiempos. Tan pronto como recibió las novedades de Wenzel, Witzig ordenó a sus hombres que atacasen y destruyesen esas áreas de Eben Emael todavía en poder de los belgas. Los alemanes, empero, fueron rechazados y se vieron obligados a retirarse al abrigo de una casamata capturada. Los belgas se habían recuperado lo suficiente para lanzar un contraataque de infantería. Durante la tarde, los bombarderos en picado Ju 87 Stuka atacaron objetivos específicos en y alrededor de Eben Emael y silenciaron varias bolsas de resistencia. A la caída de la noche, muchas de las defensas principales del fuerte habían sido bombardeadas y demolidas y, aunque los belgas se habían retirado al interior de la fortaleza, Witzig temía un ataque nocturno contra sus menguadas fuerzas. Así, ordenó evacuar varios reductos ya conquistados y concentrarse en varias zonas más seguras. Los puestos abandonados fueron demolidos. Aunque Witzig esperaba el contraataque belga durante la noche del 10 al 11 de mayo, se sorprendió de la escasa capacidad de respuesta del enemigo:
“La noche fue tranquila. Tras los duros combates del día, mi destacamento permanecía, agotado, bajo el fuego graneado de la artillería y la infantería belgas desde fuera del fuerte; cada ráfaga podía significar el comienzo del contraataque que me temía. Pero, por lo general, el enemigo carecía de espíritu suficiente para combatirnos.” A las 07,00 horas del 11 de mayo, un destacamento de zapadores alemanes del 51º Batallón de Ingenieros, al mando del Unterfeldwebwl (sargento segundo) Portsrteffen, alcanzó Eben Emael y entró en contacto con Witzig tras haber cruzado el canal en un bote neumático. A media mañana, tropas de un regimiento de infantería alemán se habían unido a ellos y los hombres de Witzig fueron relevados. Tras otras dos horas de difíciles combates, la mayor parte subterráneos, los alemanes escucharon un toque de cornetín y vieron aparecer una bandera blanca que sugería la capitulación del mayor Jottrand. La batalla había concluido. Alrededor de 700 soldados belgas, defensores de lo que se consideraba la mejor fortaleza europea, habían sido vencidos por unas docenas de zapadores paracaidistas alemanes armados con 56 cargas explosivas. La unidad de Witzig tuvo 6 muertos y 20 heridos, un tercio de sus efectivos, pero había conseguido anular la mayoría de las casamatas de Eben Emael. La Sección de Asalto Granite había tenido una actuación clave al permitir que el resto del Grupo de Asalto Koch capturase intactos la mayoría de los puentes del canal Alberto. Los belgas sólo lograron destruir el puente de Kanne, cuyas cargas de demolición consiguieron activar al tiempo que aterrizaban los paracaidistas. Witzig, que recibió la Ritterkreuz (Cruz de Caballero) y fue promovido al empleo de capitán, diría más tarde que su éxito residió en que la sección había conseguido el factor sorpresa, en el efecto demoledor de las cargas huecas en la moral de los defensores y en la falta de apoyo externo a la guarnición. Pero su éxito era también resultado de la planificación y el metódico entrenamiento previos al ataque, de forma que cada zapador sabía exactamente lo que debía hacer, se hallaba en plena forma física y era capaz de actuar por iniciativa propia, que permitió que el sargento mayor Wenzel asumiese el mando en ausencia de Witzig durante las primeras horas de la operación. La captura de Eben Emael fue, sin duda, el primer ejemplo de las audaces operaciones aerotransportadas de la II Guerra Mundial. Pese a la pérdida de dos planeadores, los paracaidistas alemanes llevaron a cabo sus cometidos con gran determinación y abrieron camino para que los ejércitos alemanes conquistasen Europa Occidental.