martes, 7 de abril de 2009

El Africa Korps lucha heroicamente, el final en Túnez (parte final)

Los Guardias del Coldstream fueron obligados a marchar de nuevo por la carretera de Medjez bajo la insistente lluvia, a reconquistar la posición que los norteamericanos habían perdido tan cobardemente con tanta rapidez. Los Guardias anduvieron por segunda vez colina arriba, apoyados durante el asalto por la infantería Colonial Francesa. Los alemanes, sin embargo, habían reforzado su posición al haber recibido la orden de mantener los dos picos, pues Jebel Ahmera iba a ser mantenido con tanta fortaleza como el Rhara. Las escuadras de morteros alemanes disparaban desde las vaguadas llenas de agua, que llegaba hasta las rodillas y que discurría con gran rapidez, lanzaban sus granadas con una precisión terrible sobre la línea estrecha de soldados aliados, y sus tiradores de ametralladoras hacían fuego a través de la cortina de lluvia, por lo que solo podían divisar las siluetas fantasmales de sus enemigos a medida que los británicos presionaban resueltamente. En algunos lugares, los Guardias lograron, debido a su gran diferencia de efectivos, introducirse en los búnker y se produjeron sangrientas luchas cuerpo a cuerpo a bayoneta sobre este terreno resbaladizo. El bien planeado asalto degenero en una serie de luchas individuales. La batalla que había comenzado el día de Nochebuena duro toda la noche y continúo durante buena parte del día de Navidad. Debido a que mantenían una posición de terreno más elevada, los alemanes con menor numero de hombres, pudieron mantener a los aliados clavados al terreno. Lang ordeno entonces constituir un grupo de asalto. Al atardecer del día de Navidad, estos hombres descendieron por el desfiladero que separaba los dos picos de la Montaña Navidad (asi era llamada esta montaña por los alemanes). Siguiendo por la estrecha carretera que rodeaba la base de la montaña fueron conducidos a través del campo de minas alemán y se dispusieron para el asalto en la otra parte. Vehículos acorazados del Regimiento de carros n.7, combatiendo a través del barro, llevaron a cabo una maniobra de distracción para mantener a las fuerzas norteamericanas pegadas al terreno en la pendiente occidental de la montaña. Los granaderos se trasladaron rápidamente hacia el pueblo de Heidons y se lanzaron contra los británicos. Entonces, estallo una feroz y desesperada lucha casa por casa; cada habitación y cada pasillo se convirtieron en un campo de batalla, donde no se daba ni se recibía cuartel. El último acto del asalto fue una carga acompañada por sonoros gritos de furia y hurras, al mando de jefes de sección que azuzaban a sus hombres adelante hacia la victoria, el feroz alarido de “Heil Hitler” resonó ese brutal día mas fuerte que nunca, en las gargantas ásperas y resecas de esos heroicos soldados. Después de la captura del pueblo, los alemanes, soldados del Eje, se preocuparon del bienestar de los prisioneros y rescataron, atendieron y hospedaron a mas de 50 soldados británicos heridos; dando muestras de que grado de honor y humanidad existía en esos soldados aguerridos como el lobo acorralado, pero leales a las practicas acostumbradas por todo buen soldado en la guerra. Después del Heidons, el mal tiempo continuado forzó a suspender las operaciones a gran escala. Sin embargo, todavía salían patrullas de reconocimiento para comprobar la resistencia de las defensas británicos cerca de la Montaña Navidad. Aunque las patrullas recorrían las colinas para buscar y destruir al enemigo, era imposible montar mayores asaltos sobre aquel terreno tan pesado. Durante este periodo llegaron a África unos batallones de la 334.º División y fueron enviados al frente a relevar a los hombres agotados por la batalla que habían luchado en la Montaña. Una firme línea defensiva, instalada por zapadores de la división y constituida por posiciones bien construidas y pozos profundos se estableció entre la montaña y el río Medjerda. Para finales de enero, se habían concentrado en Montaña Navidad los tres Regimientos de la 334.º División, así como su Artillería, en posiciones que iban a mantener casi sin interrupción hasta el fin de la campaña. En febrero, el segundo Batallón del 75.º Regimiento fue relevado por el primer Batallón del Regimiento Gebirgsjäber (fusileros de montaña) y enviado al sector vulnerable de Bou Arada, a 40km al sur de Montaña Navidad.
Esta zona era un punto sensible de la línea del frente alemán y contra la cual se esperaba que los británicos lanzaran una ofensiva en masa. Sin embargo, ni los británicos ni los alemanes fueron capaces de tomar la iniciativa y ambos bandos se contentaban con acumular refuerzos y equipo. Aunque la 334.º División estuvo involucrada en una serie de fuertes ofensivas, la mayor parte de esta División mantendría todavía las posiciones alrededor de Montaña navidad, haciendo frente a una sucesión de tímidos ataques británicos en abril de 1943. Los aliados intentaban abrirse paso a través del valle de Medjerda para luego avanzar sobre Túnez, pero esta ofensiva no podía ser librada hasta que cayera Montaña Navidad, y el 14 de abril la 334.º División decidió dar esta crucial batalla en el norte de África. El Jebel Ang fue pronto conquistado por los británicos y mantenido a pesar de los fanáticos contraataques de la 334.º División. Estaba claro que la batalla final para la posesión de Montaña Navidad había empezado. La tempestad estallo el día de San Jorge en que la 78.º División Británica lanzo un asalto contra la Montaña. El avance de los batallones británicos fue cubierto por densas barreras de fuego de artillería y apoyados por carros durante las primeras etapas del asalto; pero los carros pronto se quedaron atrás a medida que la infantería se abría camino pendiente arriba hacia la cresta del jebel Ahmera. Montaña Navidad, sin embargo, no estaba destinada a caer con facilidad, la tenacidad de la resistencia alemana era obstinada hasta el fanatismo. Utilizando morteros, ametralladoras, e incluso cañones de 8,8cm que habían introducido en sus posiciones, los alemanes lucharon desesperadamente para mantener su puesto. La batalla en las pendientes más altas fue primero en una dirección y después en otra. Cuando los granaderos perdían una posición contraatacaban en seguida. Sus lanzallamas abriendo pasillos de muerte forjaban la destrucción entre los británicos. Sin embargo, a pesar de la bravura y valentía de los hombres de la División, la Montaña Navidad fue al final, a muy duras penas, conquistada a los alemanes. Con la toma de esta posición clave, los británicos ya no encontraron trabas en su avance. Escuadrones de bombarderos atacaron las posiciones y concentraciones alemanas, mientras los Spitfire ametrallaban y bombardeaban a baja altura ya sin ser importunados por la agotada Luftwaffe. Al amparo de esta lluvia de explosiones las divisiones británicas avanzaban por el valle de Medjerda. La fuerza acorazada aliada invadía las posiciones de los granaderos pero, aun durante estos días de amarga retirada, los alemanes fueron capaces de lanzar una serie de contraataques que amenazaron con hacer fracasar el asalto final. Unidades de la 334.º hicieron un ultimo asalto el 7 de mayo para reconquistar a los norteamericanos Jebel Achkel. Los granaderos atacaron violentamente la cresta, pero al fallarle los refuerzos, se les ordeno la retirada. La guerra en África tocaba a su fin. El 12 de mayo, el África Korps se rindió y durante los días siguientes pasaron a la cautividad mas de 130.000 soldados alemanes, incluidos los hombres de la heroica 334.º División. Con este desafortunado golpe de mano, los aliados disponían de una base segura por donde poder invadir el sur del continente europeo.