miércoles, 15 de abril de 2009

El guerrero del viento Ernst Udet

En la Segunda Guerra Mundial, la Jagdgeschwader 3 de la Luftwaffe recibió como honor el nombre de Ernst Udet. De esta manera se rendía homenaje a uno de los más famosos pilotos alemanes de la Primera Guerra. Antes de comenzar su carrera como piloto de combate, en los comienzos de 1916, Ernst Udet había volado con planeadores. Después de luchar en el sector francés del frente occidental, a mediados de 1917 paso a combatir sobre Flandes. En aquellos momentos su número de victorias era bajo: solamente seis. En el mes de marzo de 1918, Manfred von Richthofen, que ya era el aviador con mas victorias de la Primer Guerra Mundial, pensó que Udet tenia grandes cualidades e hizo que le destinaran a su Jagdgeschwader 1, en la que debía pilotar triplanos Fokker Dr. I. A partir de ese momento, el numero de victorias de Udet subió tan aparatosamente que en abril llegaba a treinta. Ese mismo mes se le concedió la medalla Pour le Merite y se le encomendó el mando de la Jasta 4. Esta unidad tenia en dotación aviones Fokker DVII y cazas Siemens-Schuckert DIII. El aparato con el que voló desde entonces Udet fue un Siemens-Schuckert DIII pintado de rojo. Con el su numero de victorias llego durante el verano de 1918 a sesenta y dos. Solamente el Barón Rojo, von Richthofen, superaba esa marca. Udet ya no la pudo mejorar. En septiembre su avión fue derribado y él resulto herido de gravedad. Al termino de la guerra, y ya recuperado, Udet se hizo famoso a ambos lados del Atlántico por sus vuelos acrobáticos. En febrero de 1936 se le nombro para un importante puesto, y en junio era director de desarrollo técnico en la R.L.M. Su carrera siguió una línea ascendente. Dos años más tarde, en 1938, fue ascendido a oberst y subió al cargo de jefe de suministros de la aviación. Pero Udet no reunía las dotes organizativas que requerían los puestos que le habían sido encomendados. La tarea de ampliar y desarrollar la parte dedicada a la aviación militar en la aeronáutica alemana resulto superior a sus fuerzas. Era un brillante piloto, pero no tan idóneo para esos menesteres, Udet era un guerrero del aire. Las preocupaciones y tensiones crecientes de su cargo se sumaron a otras originadas en su hogar y Ernst Udet no pudo resistirlas. Se suicido el 17 de noviembre de 1941, en plena guerra,