En 1914 la mayoría de las potencias europeas disponían de grandes parques de artillería que incluían piezas de calibre y potencia crecientes, considerados indispensables para destruir las líneas fortificadas edificadas por las mayores potencias a lo largo de sus fronteras. Incluso después de que las fortificaciones fueran alcanzadas y rebasadas durante el primer año de guerra, la artillería pesada demostró su utilidad en las particulares condiciones del frente occidental, donde las líneas de trincheras impusieron un tipo especial de guerra.

A continuación se citaran algunos de los modelos mas distintivos y poderosos, no solo por su poder de fuego sino también, por la magnifica construcción de la pieza de artillería.

A finales del siglo XIX, la armada alemana disponía de una pieza, conocida como Küstenhaubitze (obús costero) 28cm, que no era otra cosa que un obús de 280mm del ejercito (el Haubitze L/12 28cm) adaptado oportunamente; estas dos armas, proyectadas principalmente para actuar desde posiciones fijas, se construyeron en las prolíficas fabricas de armas de Krupp en Essen, en la región del Ruhr. La corta y achatada boca de fuego del obús estaba montada sobre una cureña grande y pesada, instalada a su vez sobre una plataforma giratoria unida a una maciza plataforma enterrada. Ambos tipos de obuses estaban dotados con una grúa utilizada para trasladar las pesadas granadas hasta la altura de la recamara; la mayor parte de la energía del retroceso era absorbida por el movimiento hacia atrás de la boca de fuego y de la cuna que se deslizaba sobre cortos raíles, mientras que la parte residual era consumida por la masa y el peso de la cureña.



Con anterioridad a 1914 Krupp había producido una larga serie de cañones y de obuses superpesazos, pero se necesitaba algo verdaderamente especial contra las defensas belgas. Tras varios experimentos efectuados con piezas de gran calibre, la firma constructora de armas alemanas emprendió la fabricación de un obús de 420mm conocido como Gamma, un monstruo prodigioso que resulto capaz de disparar con gran precisión un proyectil tan potente que podía destruir cualquier tipo de fortificación existente por aquel entonces. Sin embargo, este Gamma era un arma de emplazamiento fijo y el proyecto preveía su desmontaje para el transporte por ferrocarril y el posterior ensamblaje pieza a pieza. El estado mayor alemán, aunque apreciaba la gran potencia de la pieza, deseaba un arma que pudiese desplazarse por carretera. Krupp encontró la solución en una cureña sobre ruedas, destinada inicialmente a un obús de 305mm que, modificada, dio origen al M-Gerät (Gerät significa material).

Inicialmente entraron en acción contra las defensas belgas solo dos obuses de este tipo; se transfirieron vía ordinaria, divididos cada uno de ellos en una serie de componentes remolcadas por tractores (cinco por cada obús). Las cureñas se proyectaron de forma que permitían el ensamblaje de los obuses con un empleo mínimo de mano de obra y tiempo. La munición estaba compuesta, además de por los habituales proyectiles de alto explosivo, por proyectiles perforantes especiales.

Tras las operaciones en Bélgica, los obuses pasaron al frente oriental, donde repitieron su actuación; a ellos se unieron pronto otras piezas, también producidas por Krupp y algunos fueron utilizados todavía sobre el frente occidental. Sin embargo, no debía pasar mucho tiempo antes que surgiese un notable inconveniente: la precisión del tiro disminuía progresivamente a medida que la boca de fuego sufría la presión provocada incluso por un empleo limitado y, en consecuencia, se reducía sensiblemente la eficacia del tiro. El “Gran Berta”, aunque disponía de un alcance máximo de 9300m, conseguía la máxima precisión disparando a una distancia de 8680m.

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