jueves, 12 de febrero de 2009

La infantería se impone definitivamente (parte final)

Las tácticas de la infantería victoriosa no tardaron en cambiar. La infantería preparaba el campo de batalla excavando zanjas, construyendo círculos de carros o inundando terrenos ya húmedos de modo que sus oponentes solo tuvieran un modo de atacar: el asalto frontal. Cuando la carga se producía por entre semejantes terrenos, no tardaba en volverse confusa y desordenada. Se perdía el impulso y los soldados –caballería o infantería- golpeaban su objetivo con escasa fuerza. Los caballos y la infantería enemiga luchaban por conseguir penetrar las líneas defensivas. Los soldados de caballería eran descabalgados. Una vez en el suelo eran vulnerables a los ataques de las armas de sus oponentes. Lanzas, espadas, hachas, goedendangs y otras armas de corto alcance demostraron su efectividad contra todos los blancos, sin importar quienes fueran o lo bien armado que estuvieran. Una vez establecida, la nueva táctica de infantería demostró ser extremadamente efectiva contra todos sus oponentes. Cuando fue adoptada por los ingleses, lo que tuvo lugar en la batalla de Boroghbridge en 1322 y posteriormente en Duplin Moor y Haidon Hill, ocurridas en 1332 y 1333 respectivamente, la infantería inglesa le añadió su propia arma especial, el arco largo, en los flancos para reemplazar la necesidad de zanjas o bosques para impedir el ataque de las alas contrarias. Subsiguientemente, los ingleses consiguieron la victoria en batallas, decisivas de la guerra de los Cien Años en Crécy, Poitiers, Nájera, Aljubarota, Ajincourt y Verneuil contra enemigos mucho más numerosos. Al final las armas de fuego de mano se volvieron elementos destacados en los campos de batalla europeos en la década de 1440, reemplazando a las armas de proyectiles, si bien fueron utilizadas de un modo similar al de los arcos, al menos al principio. La prominencia de los soldados de caballería como fuerza principal de ataque declino de manera irremediable. La democratización de la muerte originada por las flechas y las balas significo que el soldado de caballería, que antes de 1300 había tenido poco miedo a morir en batalla, en los años siguientes se enfrento a una probabilidad mayor de resultar muerto. La guerra de caballería, dominante durante la Edad Media, había terminado en lo esencial.