miércoles, 25 de febrero de 2009

El genio táctico de Gustavo Adolfo

Las maniobras de infantería, basadas en las columnas masivas del siglo XVI –el Tercio español-, fueron totalmente revolucionadas por Gustavo Adolfo a principios del XVII, cuando introdujo sus tácticas lineales, basadas en el incremento de poder de fuego que se logro tras la adopción de la cartuchera y el mosquete ligero. Los piqueros, que necesitaban formar en profundidad cuando operaban solos, pasaron a un papel secundario, y fueron reemplazados por batallones de mosqueteros con mucho mas efectivos. En las batallas, estos se disponían a lo ancho del campo en una serie de formaciones móviles, en forma de cuña, cada una de las cuales comprendía los efectivos de tres batallones –unos mil quinientos en total-. En los intervalos, entre los regimientos se situaba la artillería y la caballería; los efectivos de la caballería se acentuaban en los flancos para impedir que el enemigo rodease esta formación, relativamente poco profunda. La caballería también fue revitalizada por Gustavo para que combinase las mejores cualidades de la caballería alemana y francesa. Pero quizá lo más importante era la forma en que las tres armas fueron entrenadas en la coordinación. Esto fue posibilitado por el hecho de que Gustavo era el comandante del primer gran ejército profesional de la historia europea de ese periodo. Los artilleros civiles bajo contrato habían sido despedidos, y la índole profesional de las tres armas permitió a Gustavo entrenarlas para que utilizasen con eficacia su armamento y cooperasen unas con otras. Por ejemplo, en la batalla, los mosqueteros formaban en seis filas. Cuando se iniciaba el combate, la fila frontal de mosqueteros se arrodillaba y disparaba mientras la segunda fila disparaba por encima de sus cabezas. Las cuatro filas siguientes se adelantaban entonces para lanzar una siguiente descarga, a cargo de la tercera y cuarta fila; mientras tanto, al tiempo que la quinta y sexta lanzaban su andanada, las dos primeras habían recargado ya y se hallaban en la retaguardia de la formación. De este modo la línea avanzaba bajo cubierto de un fuego continuo hasta que las líneas enemigas estaban desorganizadas como para permitir que los piqueros, que seguían siendo el cuerpo que daba el golpe decisivo, cargasen y las destruyesen. Además, si era necesario, los suecos de Gustavo podían disparar andanadas bajo la forma de una salva simultánea de tres filas. Debe notarse que los piqueros del ejercito de Gustavo, a diferencia de los otros ejércitos, usaban una armadura ligera, mientras que sus picas tenían solo 3,30 metros de largo en lugar de los casi 5 metros que entonces eran habituales. La combinación de unos piqueros ligeramente acorazados y la gran potencia de fuego hicieron de la infantería sueca la mejor de la guerra de los Treinta Años (1618-1648). La caballería de Gustavo no era un arma independiente, sino que estaba integrada en la línea general de batalla. En su forma mas desarrollada cargaba en tres hileras, disparándola primera sus pistolas cuando se acercaba al enemigo y conservando las otras dos cargadas, para un emergencia. Había también otros perfeccionamientos: justo antes de que la caballería cargase contra el enemigo con la espada, unidades especiales de mosqueteros disparaban contra la línea enemiga para desorganizarla; luego volvían a cargar mientras la caballería estaba en acción, disparando de nuevo para cubrir su retirada. También se esperaba que la artillería apoyase las cargas de la caballería. La acción de esta ultima en el combate era, generalmente, incrementar y tratar de completar la desintegración de la línea enemiga, que había sido iniciada por el fuego de la infantería y la artillería. Habitualmente, la llegada de la caballería precedía al último asalto de infantería hecho por los piqueros. Gustavo, también introdujo el uso de piezas ligeras de artillería: los cañones de tres libras, que fueron los verdaderos predecesores de la moderna artillería ligera de campaña. Estas armas eran extremadamente móviles y precisas a distancias cortas, para las que estaban concebidas, siendo servidas por artilleros muy hábiles y entusiastas, totalmente integrados en el sistema de tres armas adoptado por su rey. Seria difícil sobrevalorar la importancia de Gustavo en la evolución de las tácticas modernas y el desarrollo del armamento. Aunque no fuera exactamente el inventor de las armas y tácticas que empleo con tanto éxito, demostró su genio al reconocer que el arma de fuego era el arma del futuro y que era necesario adoptar tácticas en que las armas estuvieran combinadas, así como haber logrado moldear su ejército según esas ideas. También se dio cuenta de que el mejor ejército era el profesional, y organizo el ejército sueco según este principio. Pero también comprendió que la fuerza de choque seguía siendo la fuerza mas importante para vencer en una batalla en aquel tiempo, utilizando a los piqueros y a la caballería para este propósito. No obstante, comprendió que la capacidad de debilitamiento de las posiciones que tenia el fuego de las armas podía suponer una diferencia sustancial en el curso de una batalla, por lo que aumento el numero de mosqueteros en su ejercito; y para incrementar su efectividad simplifico los problemas de cargar, aligero el arma en si y diseño una disposición táctica que le permitiría el máximo fuego en un mínimo de tiempo. En el campo de la artillería trabajo intensamente para resolver los problemas de logística, logrando una mayor eficacia para su artillería de campo y consiguiendo un sistema que le permitía apoyar a sus armas decisorias: la infantería y la caballería.