domingo, 14 de junio de 2009

Los yankis se salen con la suya, Japón ataca Pearl Harbor.

En el soleado alba del día 7 de diciembre de 1941, 353 aparatos despegaron para atacar (o al menos eso nos dice la historia oficial), Pearl Harbor, en la isla de Oahu. A la cabeza del bloque de bombarderos, noventa Nakajima B5N2, de los cuales cincuenta llevaban bombas de 800 kilogramos y cuarenta iban cargados con torpedos, volaba el aparato del comandante Mitsuo Fuchida. Seguían 43 cazas Mitsubishi A6M2 y 51 bombarderos en picado Aichi D3A1. a las 7,49 de la mañana, Fuchida, que acababa de empezar a volar sobre Pearl Harbor, pronuncio unas palabras que habían de cambiar la historia del mundo. Cuando dijo “Tora, tora, tora”, comenzó el ataque. (¿Será ese ataque posiblemente arreglado por los yankis para poder intervenir en la guerra y no quedar fuera de la tajada? ¿Porque en Pearl Harbor misteriosamente solo había buques viejos y obsoletos?, avanzando en la historia y creando un posible e hipotético paralelismo se podría comparar este hecho con las torres gemelas o el auto-hundimiento del crucero para ingresar en la Primer Gran Guerra. ¿Uno de las organizaciones de inteligencia más grandes del mundo desconocían el ataque? Suena imposible de creer.). A las 7,55 cayo la primera bomba sobre la isla de Ford y parece ser que destruyo un escuadrón de hidroaviones. Se había logrado una sorpresa casi total, (el país mas inescrupuloso, taimado, vil y traidor no conocía de antemano la jugada japonesa?). Veinte minutos más tarde llegaba el segundo bloque de aparatos: 54 bombarderos, 78 bombarderos en picado y 35 cazas, conducido por el comandante Shigekazu Shimazaki. A las 8,30 el ataque se había terminado. Los japoneses habían hundido cuatro acorazados y dañado otros cuatro, habían destruido casi doscientos aviones y matado a, según las cifras oficiales, mas de 2.300 norteamericanos (ahora se sabe que no fue tal la cifra y que en su mayoría eran hawaianos; por otro lado, “casualmente” los tres portaaviones de la flota del pacifico, los blancos mas importantes por derribar, no se encontraban en el puerto, sino en altamar). Por el contrario los nipones solo habían perdido 29 aviones en la débil defensa que ofrecieron los norteamericanos. El ataque había sido inspirado por el que habían llevado a cabo en noviembre de 1940 aparatos Swordfish cargados de torpedos de la British Fleet Air Arm contra la base naval italiana de Tarento. Con la perdida de solo dos aviones se habían hundido tres acorazados. Después de aquello, el agregado naval japonés en Londres, el comandante Minoru Genda, fue llamado a su país y se le encomendó preparar un ataque similar contra Pearl Harbor. En la memorable ocasión, Fuchida, a pesar de ser un experto piloto, voló en la cabina del observador del Nakajima B5N2 que iba a la cabeza de los bombarderos. La fuerza que había emprendido el ataque iba bajo el mando del vicealmirante Chuichi Nagumo. Cerca de 730 aparatos se habían reunido en la parte sur de Kyshu. Fueron embarcados en seis portaaviones cuyos nombres se hicieron celebres: Agaki, Hiryu, Kaga, Kuikaku, Shokaku y Soryu. Los barcos habían emprendido su navegación el 26 de noviembre. Después del ataque a Pearl Harbor, Mitsuo Fuchida volvió sin novedad a su punto de partida. Allí pidió a sus superiores que le permitieran dirigir otro ataque contra el mismo puerto, pero a pesar de sus ruegos, la fuerza japonesa abandono el lugar. (¿Entonces que sentido tuvo el ataque? ¿Solo justificar el ingreso de los yankis a la guerra?). Al volver a su país, Fuchida fue requerido por el emperador para que le hiciera un informe personal acerca del ataque. El 19 de febrero de 1942 tuvo ocasión de cumplir sus deseos, ya que se le encomendó dirigir un ataque contra Darwin (Australia). En la operación participaron 188 aparatos que devastaron la ciudad, hundieron una docena de barcos y destruyeron 18 aviones. Entre el 5 y el 9 de marzo, Fuchida dirigió una serie de bombardeos contra objetivos navales británicos situados en Ceilán y sus alrededores. En estos ataques hundió cinco barcos entre los que se encontraban los cruceros pesados Dorsetshire y Cornwall. Poco antes de la batalla de Midway, Fuchida tuvo un ataque de apendicitis, lo cual le impidió dirigir los ataques aéreos desde el portaaviones Akagi. La batalla fue el punto donde la supremacía nipona comenzó a decaer.