martes, 26 de mayo de 2009

Tácticas de combate: demolición reservada (parte final)

De noche o en condiciones de visibilidad reducida, quizá tengas que concentrar los efectivos humanos disponibles en la protección cercana del puente para evitar las infiltraciones. Pero siempre has de dejar parte de la guarnición equipada con dispositivos de vigilancia y alerta temprana en los terrenos altos vitales que dominan el objetivo para asegurarte de que el enemigo no esté en su posesión cuando mejore la visibilidad. También deberás disponer dispositivos de vigilancia en la otra orilla para darte cierta medida de aviso anticipado de la aproximación del enemigo. Preparado para la demolición

El dispositivo defensivo ha de incluir un equipo de ingenieros especializados en demoliciones. Éste debe disponer la demolición del objetivo y asegurarse de que se respetan los estados de alerta. El jefe de ese equipo de zapadores estará siempre junto al oficial que mande las defensas, que será quien decida cuándo hay que pulsar el botón para volar el objetivo.
Antes de todo esto, el jefe de la guarnición debe saber cuánto tarda en pasarse del estado de alerta 1 (con los dispositivos en seguro) al estado de alerta 2 (dispositivos armados), y cuánto va a durar la demolición propiamente dicha. En el caso de un puente, el lapso de tiempo es virtualmente despreciable, pero si lo que se pretende es cerrar un pasillo por un campo de minas, hacer cráteres o minarlo puede requerir cierto tiempo. Uno de los aspectos más difíciles de guardar una demolición reservada es el control de todos los movimientos a pie y en vehículo a través del objetivo. En el transcurso de un repliegue de cierta envergadura, un puente vital puede soportar el paso de cientos de medios acorazados durante una noche: que un vehículo se quede detenido en mitad del puente puede tener consecuencias desastrosas. Para evitarlo, los cables de nuestro vehículo acorazado de recuperación habrán sido tendidos previamente a lo largo de la calzada del puente con el fin de despejar rápidamente la interrupción. Uno de estos obstáculos susceptibles de demolición es también un válido punto de control que el oficial al mando puede aprovechar para verificar el movimiento de vehículos. Puede desplegar oficiales de enlace en el puente y, manteniéndose en contacto permanente con ellos, saber en todo momento el número de vehículos que deben cruzar por allí. Sólo así podrá tomar la decisión de esperar otro par de minutos antes de hacer saltar la estructura por los aires si, por ejemplo, está esperando que pasen los últimos rezagados –quizá una unidad de vehículos acorazados ligeros de exploración- antes de que lleguen al lugar los primeros elementos del enemigo. Transmisiones cruciales
Uno de los aspectos más importantes en esta clase de operaciones es que existan unas buenas transmisiones por radio entre el jefe de la guarnición y el comandante responsable que ha autorizado la demolición. Este último es el “comandante autorizado”, y sólo él puede dar permiso para proceder a la voladura. Las transmisiones deben estar duplicadas a través de las redes de radio de los ingenieros, la artillería y otras, incluso por la red telefónica civil. En la práctica, a medida que la batalla se encona, el comandante autorizado sabe que después tendrá que responder de su decisión. El secreto está en mantenerse en contacto permanente con el comandante autorizado, pues ello ayuda a controlar mejor toda la situación. El mantenimiento y voladura de una demolición reservada exige un alto grado de sensatez. Puede convertirse en un asunto muy delicado que obligue a tomar decisiones bastante duras. Todos los hombres que formen la guarnición deben estar dispuestos a defender el lugar contra ataques por tierra y aire, sabotajes y asaltos paracaidistas y heliportados. Esta defensa requiere largos preparativos y trabajo duro. Incluso habrá que pensar en tender cables de acero entre los árboles como trampas contra los helicópteros. Cualquier cosa que pueda hacerse para impedir que el enemigo capture intacta una demolición reservada puede convertirse en un factor crucial para el plan de batalla de toda una división acorazada.