jueves, 28 de mayo de 2009

Los Fokker Dreidecker, el triplano mas poderoso

Cuando los Fokker Eindecker con motor rotativo fueron retirados del frente, en 1916, los sustituyó el caza Albatros, dotado de un motor con los cilindros en línea. Pero los alemanes estaban convencidos de la superioridad de los triplanos y cuando apresaron un Sopwith británico, decidieron hacer algo similar, pero superior. Así nació el famoso Fokker Dreidecker (triplano), pero no fue una simple copia del Sopwith. El triplano alemán tenía tres alas robustas que precisaban únicamente unos soportes mínimos, lo que diferenciaba de los multiplanos de la época. Especialmente sólido era su clásico fuselaje de tubos de acero soldado. El nuevo Fokker estuvo dotado de un motor rotativo, pues la firma no era de las preferidas por el alto mando y, por tanto, no tuvo acceso a los motores en línea, que se habían montado en los Albatros y en los Pfalz, por ejemplo. De todos modos, también era rotativo el motor del Sopwith. Denominado finalmente Dr I, dos de estos triplanos se enviaron, para sus pruebas operativas, a la unidad que mandaba Manfred von Richthofen. Uno se le asignó a él y otro al teniente Werner Voss, que entonces mandaba la Jagdstaffel 10. Ambos eran excelentes pilotos. Muy pronto empezaron a obtenerse victorias importantes a los mandos de los Dr I. Así relataba el Barón Rojo la segunda que conseguía con el nuevo triplano: “Entré en combate, junto con cinco aparatos de la Jagdstaffel 11 contra un Sopwith Spad monoplaza y le ataqué a 2000 metros de altura. Después de maniobrar los dos encarnizadamente, logré obligarle a bajar cerca de Bousbecque. Me di cuenta de que tenía un adversario de calidad, pues no quiso rendirse aunque le hice bajar a 30 metros de altura. Aun así disparando, y antes de aterrizar agotó la munición contra una columna de nuestra infantería. Una vez en tierra enfiló deliberadamente un árbol y estrelló su triplano. El Fokker resultó mucho más manejable y seguro que el inglés”. Los aliados desconocían las posibilidades que ofrecía el pilotaje de un triplano Fokker y no podían imitar con sus aviones una de las características maniobras de aquél, cuando quedaba con el morro hacia arriba, literalmente colgado de la hélice, disparando contra el vientre del adversario. Los pilotos nuevos aprendían a respetar inmediatamente al Dr I a través de los relatos de sus camaradas que se habían enfrentado al triplano alemán y habían sobrevivido para poder contarlo. Así hablaba del Fokker Dr I el piloto norteamericano Thomas B. Buffum: “Los nuevos triplanos Fokker nos parecían raros, pero tenían una asombrosa maniobrabilidad, especialmente cuando estaban de pie sobre la cola, disparando hacia arriba. Además, podían lanzarse en caídas verticales con enorme rapidez. La primera vez que me los encontré fue en una patrulla a gran altura sobre Amiens. Atacamos a tres desde arriba, y en seguida se precipitaron en caída vertical. El que yo había elegido parecía que no iba a enderezarse nunca, y le seguí a todo gas, con los tirantes y montantes rugiendo en nuestra vertiginosa caída. Mientras me ocupaba frenéticamente de la bomba para meter presión a mi depósito, el Fokker dio una gran media vuelta invertida, y con medio tonneau desapareció en las nubes”. Este testimonio es muy ilustrativo.