sábado, 30 de mayo de 2009

Alejandro invade la India, el Rajá de Apuraba, el Gran Poros, sale a enfrentarlo (primera parte)

A principios del año 326 a.C., habiendo destruido el imperio persa, Alejandro cruzó el Hindu Kush en dirección a la India. Sometió a varios estados del norte del subcontinente sin derramamiento de sangre, recurriendo a la tradición india de que los estados libres rendían homenaje a los fuertes a cambio de protección y buen trato. Alejandro admiraba la conducta digna y marcial de los príncipes indios y, al contrario de su política contra los persas, se mostró solícito para granjearse su amistad y lealtad. Sin embargo, entre los que no estaban dispuestos a rendirse figuraba el más poderoso gobernante del noroeste de la India. Parvataka, el rajá de Apuraba, a quien los griegos llamaron Poros. Cuando Alejandro llegó al río Hidaspo, hoy conocido como Jhelum, encontró a Poros aguardándole con su ejército. En el mundo clásico, Alejandro fue modelo del perfecto príncipe y general, al que todos imitaron; por tanto, ha sido objeto de inacabables estudios literarios sobre su vida y su tiempo, y quedan no menos de cuatro relatos clásicos de la batalla resultante. El primero es el de Diodoro Sículo, quien escribió su Historia universal probablemente entre los años 25 y 21 a.C.; el Libro 17 proporciona una narración del reinado de Alejandro. Cabe observar que Diodoro puede ser tan sensacionalista como Herodoto. Quinto Curcio Rufo, senador en tiempos de Tiberio, compuso su Historia de Alejandro durante el período comprendido entre los años 31 y 41 d.C. cuando, perdido el favor del emperador, tiñó su obra de amargura contra los “grandes hombres”. Plutarco fue un ensayista griego que produjo las Vidas, una serie de estudios de personajes por parejas que yuxtapone las celebridades griegas con las romanas, de finales del siglo I d.C.; su Vida de Alejandro (asociada a la de Julio César) contiene un breve relato de la batalla del Hidaspo. La crónica más extensa y autorizada es la de Arriano (Lucio Flavio Arriano), un experimentado general romano que sirvió en las guerras de oriente con el emperador Trajano y frenó una invasión de los alanos de Asia Menor en el año 135 d.C. Escribió basándose en las memorias de algunos de los oficiales de Alejandro, hoy perdidas. Estos autores difieren en cuanto a la fuerza del ejército de Poros. Curcio la estima en 30000 hombres de a pie y 300 carros; Plutarco, en 20000 tropas de infantería y 2000 de caballería; y Arriano, en 4000 de caballería, 30000 de infantería y 300 carros. Sin embargo, todos coinciden en que Poros comandaba un poderoso ejército combinado, en el que formaban los mejores soldados a los que se había enfrentado Alejandro y que incluía el arma más terrible de los campos de batalla de la antigüedad, ya que Poros había reunido 200 elefantes. Los elefantes de guerra indios eran grandes machos, posiblemente castrados, de 3,5m de hombros y un peso de hasta 5 t. Cada uno llevaba una coraza de piel de buey o búfalo, y del arnés colgaban campanas para amplificar el ruido del elefante al moverse. Lo montaban un cornaca y hasta cuatro guerreros, provistos de arcos o jabalinas, a horcajadas sobre el lomo del animal. Pero el arma principal era el elefante en sí al pisotear al enemigo, derribarlos con la trompa y ensartarlo con los colmillos, que podían ir cubiertos con afiladas vainas de hierro. La infantería de Poros también era formidable. Al igual que los cornacas, sus miembros eran kshartya (de la casta guerra), soldados a tiempo completo, como los macedonios. Se dividían en dos tipos. Primero, los arqueros con largos arcos de caña de 1,4m disparaban flechas de punta de hierro o hueso; aunque poderosos, su precisión no era buena, y probablemente los indios se basaban más en el peso del disparo que en la puntería. Después estaban los lanceros, provistos de lanzas o jabalinas y con escudos de piel tendidos sobre mimbre. Todos, salvo los más pudientes, iban sin armadura, con la vestimenta acostumbrada de una larga falda, y armados con espadas de hoja de hierro. ¡Comienza la batalla!

El ejército de Alejandro estaba formado por 7.000 hombres de caballería, 40.000 de infantería de toda clase y 5.000 aliados indios. El Jhelum iba crecido, y Alejandro opto por no cruzarlo a la vista de los elefantes. Planto el campamento y proclamo que esperaría a que el Jhelum descendiera, pero lo que estaba buscando en realidad era un paso alternativo. Los indios contemplaron varias maniobras de distracción e intentos fingidos de preparar pasos para cruzar el río en diversos puntos. Después de varios días, Alejandro cruzo el Jhelum 27km corriente arriba, engañando a Poros con una serie de brillantes maniobras. Ello sugiere que dominaba lo que se ha dado en llamar el nivel operativo de la guerra, por encima de la táctica en el campo de batalla, pero por debajo de la gran estrategia bélica. Su general Crateros recibió la orden de permanecer cerca del campamento con dos “taxeis” de la falange y una fuerza montada, y de fingir varios pasos, para realizar el verdadero solo cuando Poros remonto la corriente por la orilla para ir contra Alejandro. Para cerrar el engaño, Attalos, de apariencia semejante al emperador, fue vestido con la armadura de Alejandro e instruido para que se dejara ver a intervalos regulares allí donde pudieran vigilarlo los indios. Otro comandante, Meleagro (o Tolomeo, según la fuente), debía maniobrar arriba y abajo del río con una fuerza de caballería e infantería ligera entre el campamento y el punto de cruce, lanzando ataques simulados de vez en cuando para confundir aun más a Poros; también debía cruzar el río cuando lo hubiera hecho Alejandro. La fuerza del emperador estaba formada por sus tropas predilectas, con la infantería integrada por hipaspistas, dos taxeis de la falange, arqueros cretenses y peltastas tracios. Poros envió a su hijo con 120 carros y unos 4.000 jinetes para oponerse a la llegada de Alejandro desde el otro lado del río. Sin embargo, Alejandro ya había cruzado cuando llego, y disperso a los indios tras un breve combate de caballería. Dejando una pequeña fuerza de infantería y elefantes para obstaculizar el cruce de Crateros, Poros marcho al encuentro de Alejandro.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

deberian colocar el de la india que tambien es interesante

mauricio rios dijo...

que hubiera pasado si alejandro con su ejército siguen avanzando hasta llegar a china y tratan de invadirla por la muralla china y ambos ejercitos se enfrentaran quien ganaría?