viernes, 17 de octubre de 2008

17 de Octubre y la lealtad para el General

Ya entrada la mañana, se suman otros que cantan “sin galera y sin bastón, los muchachos de Perón”, llegan desde Ensenada, Berisso, Gerli, Quilmes… El movimiento espontáneo se adelanta a la huelga. Son gente extraña para los porteños del centro, son los descamisados.
En Tucumán, los trabajadores de los ingenios que estaban en huelga desde el día anterior, marchan de Lules a Mercedes. Se les unen los ferroviarios.
En Córdoba, los grupos de trabajadores llegan desde Alta Córdoba, de las canteras, hacia el centro. Perón es traído de Martín García al Hospital Militar Central de Buenos Aires en horas de la madrugada. Juan Álvarez presenta la lista de candidatos para integrar el nuevo gabinete: Tomás Amadeo, Alberto Hueyo, I. Ruiz Moreno, Jorge Figueroa Alcorta y Antonio Vaquer.
17,00 hs.: el Gobierno aprecia que no puede dispersar a la multitud que ocupa la Plaza de Mayo, pues ya hay más de cien mil personas y siguen llegando en camiones de Berisso, Cañuelas, Campana, Santos Lugares. El pueblo pide la presencia de Perón. Ávalos hace traer a Mercante para tranquilizarlos. Finalmente, los dos van a hablar con Perón al Hospital Militar.
El presidente Farrell se comunica con Perón y éste acepta su invitación de concurrir a la Casa de Gobierno.

A las 23,00 hs. Perón llega a la Casa de Gobierno y, por fin, sale al balcón. Se escucha la voz de Farrell por los altoparlantes: “¡Atención Señores! … El hombre que por su dedicación y su empeño ha sabido ganarse el corazón de todos: el Coronel Perón…” La multitud ya no escuchaba las palabras del Presidente, sólo vivaban a Perón.
FRAGMENTOS DEL DISCURSO DE EVITA EL 17 DE OCTUBRE DE 1949


Nació en los surcos, en las fábricas y en los talleres. Surge de lo más noble de la actividad nacional. Fue concebido por los trabajadores en el trabajo y su desarrollo contempla sus aspiraciones también en el trabajo. El 17 de octubre, mis queridos descamisados, es una aspiración, es un canto hecho ya realidad. Estamos en una obra que nada ni nadie podrá detener. Ya he tenido oportunidad de decir, ¡identificada con el líder, que el peronismo no se aprende ni se proclama. Se comprende y se siente. Por eso es convicción y es fe. Por eso, también, no importan los rezagados del despertar nacional. yo no deseo, no quiero para el peronismo, a los ciudadanos sin mística revolucionaria. Que no se incorporen, que queden rezagados, si no están convencidos. El que ingrese, que vuelque su cabeza y su corazón sin retaceos, para afrontar nuestras luchas, que siempre habrán de terminar en un glorioso 17 de Octubre. Pero en nuestro movimiento no tiene cabida el interés y el cálculo. Marchamos con la conciencia hecha justicia que reclama la humanidad de nuestros días. Peronismo es la fe popular hecha partido en torno a una causa de esperanza que faltaba en la Patria. Hace poco tiempo, para definir mi condición de peronista, expresé: "Luchamos por la Independencia y la soberanía de la Patria, por la dignidad de nuestros hijos y de nuestros padres, por el honor de una bandera, por la felicidad de un pueblo encarecido y sacrificado en aras de una avaricia y un egoísmo que no nos han traído sino dolores y luchas estériles y destructivas". Si el pueblo fuera feliz y la Patria grande, ser peronista sería un derecho. En nuestros días, ser peronista es un deber. Por eso soy peronista. Soy peronista por conciencia nacional, por procedencia popular, por convicción personal y por apasionada solidaridad y gratitud a mi pueblo, vivificado y actuante otra vez por el renacimiento de sus valores espirituales y la capacidad realizadora de su Jefe, el General Perón.