martes, 23 de septiembre de 2008

Los origenes de la guerra

En el epipaleolitico y protoneolitico (también llamados globalmente Periodo Mesolítico), que se extendieron entre el 12.000 y 8.000 a.C., se produjo una revolución en la tecnología de las armas que apenas tiene paralelo en los tiempos modernos, excepto en la invención de la pólvora, de la locomotora, del avión, de los carros de combate y de la bomba atómica. En aquel periodo hacen su aparición por primera vez cuatro nuevas armas de extraordinaria potencia, las cuales (junto con la lanza del Paleolítico) predominarían en la guerra hasta el actual milenio: el arco, la honda, la daga (o espada muy corta) y la maza. Esta tecnología nueva y revolucionaria de las armas se combino con la invención de tácticas militares y, en la escala histórica, dieron origen a la verdadera guerra. Nadie sabe cuando se inventaron el arco y la flecha, pero probablemente aparecieron ya muy avanzado el Paleolítico (12.000 a 10.000 a.C.) y se extendieron con rapidez por el Mediterráneo. Las pinturas de las cuevas del Neolítico descubren claramente su empleo contra hombres y animales. Esta función de carácter guerrero debió desarrollarse antes, pero acaso demasiado tardíamente para ser representada en el arte de las cuevas del Paleolítico de Francia y España. El alcance de tiro de las armas se amplio espectacularmente. La lanza, cuando se usaba como arma arrojadiza, es decir, como jabalina, tenia un alcance aproximado de cuarenta y cinco metros, y el arco y la flecha lo duplicaron. Por otra parte, era un arma económica; lo era, al menos, el sencillo arco del Neolítico. Cualquiera podía construir uno y matar desde una posición oculta y alejada. Cuando actuaban hombres en grupo y disparaban sus armas a la voz de mando podían crear una poderosa barrera de proyectiles, y un solo hombre podía llevar muchas mas flechas que lanzas. De mucha mayor importancia para la historia de la guerra son las pruebas que existen de la aplicación de la estrategia y de la táctica al comienzo del Neolítico: el uso de tropas organizadas según un plan. Es creencia general, probablemente correcta, que las estrategias y la táctica en la guerra surgieron de los complejos esquemas de caza del hombre del Paleolítico. Hay numerosas pruebas de que grupos de hombres organizados, casi con certeza al mando de un comandante o jefe, ahuyentaban a los grandes animales, provocando el pánico en ellos para hacerlos caer por despeñaderos o llevarlos hasta zonas pantanosas. Estas suposiciones las confirman los hábitos de caza de las sociedades primitivas que perviven en los tiempos modernos.
Hay pruebas fehacientes, como todas las que nos ofrece el Neolítico, del despliegue de la columna y de la línea. Un erudito ha dicho:

“los pueblos que no se sirven de estos dos mecanismos sociológicos están, sin discusión, por debajo del horizonte militar. Sus luchas no pueden ser mas que simples peleas, cualquiera que sea la sangre derramada, y a eso no cabe llamarlo guerra… la línea es la formación táctica mas elemental y un rasgo sociológico sin el cual no se puede hablar de verdadera guerra.” La aparición de la columna y de la línea, que implican mando y organización, es sinónimo de la invención de la táctica. Existen numerosas representaciones rupestres de columnas y líneas ejecutantes disparando sus arcos. También algunas representaciones bastante seductoras de lo que podría llegar a ser la primera aparición de la armadura, los arqueros llevan ropa o medios de protección de uno u otro tipo. El vestuario suele describiere como un manto sobre los hombros, taparrabos y bandas en las rodillas, pero es también posible que, hechos de cuero o de corteza de árbol, sirvieran para proteger el pecho, los órganos genitales y las piernas. Mas intrigante todavía es la escena neolítica de arqueros en lucha que ilustra de forma embrionaria un doble envolvimiento, en el que una línea se mueve alrededor de la enemiga y ataca las dos alas adversarias. Esta hecha a una escala muy pequeña, con cuatro guerreros luchando contra tres, y seria absurdo querer extraer demasiadas conclusiones de ella, pero lo que si se ve que en el "ejercito de cuatro" los dos guerreros del centro avanzan contra el "ejercito de tres", mientras que los otros dos de las alas del de "cuatro" parecen realizar ataques de flanco. Es posible, por supuesto, que este orden de combate sea mas aparente que real y que fuese espontáneo, y no planificado, por otra parte, si el hombre de fines del Paleolítico y del Neolítico desplegaba en columna y línea y ejecutaba movimientos de flanqueo, cabe suponer que con sus nuevas armas pudiera poner en el campo ejércitos mas potentes que solo uno de cuatro contra tres; lo cierto es que desde siempre existió la violencia entre la humanidad, pero solo fue, con la invención de los despliegues en columnas y líneas donde la guerra se hace verdadera y deja de ser tan solo una pelea entre hominidos.