domingo, 13 de diciembre de 2009

Mina antipersonal Claymore, asesina al acecho

Las minas Claymore pueden utilizarse para tender emboscadas, defender posiciones y retrasar al enemigo mientras uno se retira. Pero es en el primer caso donde estos ingenios son más eficaces y tienen mayor impacto, sobre todo en zonas boscosas y cerradas. Las Claymore pueden cubrir una zona determinada con una potencia de fuego instantánea, reduciendo el número de hombres necesario para la operación. También pueden emplearse para reforzar el fuego de armas portátiles durante una emboscada al uso, y también como arma principal en las que llamaremos “emboscadas mecánicas”. Potencia de fuego eficaz

La principal ventaja del uso de las Claymore en la emboscada es que brindan una potencia de fuego totalmente desproporcionada en relación al tamaño de la patrulla y que, a diferencia del fuego de armas portátiles, de noche no tienen tendencia a disparar alto. Asimismo, hacen que la emboscada sea más difícil de detectar. Después de varios días en la selva, incluso los soldados más disciplinados acumulan olor personal, hacen ruido y están menos alerta. La Claymore no hace nada de esto.

Por supuesto este sistema tiene también sus desventajas. La colocación de las minas requiere su tiempo y, sobre todo si no se esta acostumbrado a ellas, también cuesta desmontarlas. En caso de retirada habrá que abandonarlas en el terreno. Una vez colocadas, sólo pueden dispararse en un arco determinado. Además, la Claymore es un arma de un solo disparo.

Muchas de estas desventajas pueden superarse con una planificada y cuidadosa colocación de las minas. La posición normal de emboscada en terreno cerrado tiene, como su zona de aniquilación, una referencia lineal, como un camino, un río o el lindero de la vegetación. En cualquier caso, traza siempre un diagrama del lugar sobre el que decidir la mejor disposición de las Claymore.

Recuerda que el radio eficaz del arma quedará reducido por la vegetación y también que debes darte cierta protección, quizá con una mochila u otro equipo, aunque la mejor sigue siendo el chaleco antibala. También debes tener en cuenta el rebufo posterior de la Claymore, que es de unos 16 metros pero cuyo efecto puede reducirse si los emboscados toman abrigo detrás de un gran tronco.

Las Claymore pueden emplazarse en una línea recta que corra paralela a la zona de aniquilación, o bien puede conseguirse un efecto de fuego cruzado inclinado a las minas 45 grados respecto de la zona a derecha e izquierda. Otra variación consiste en colocar las minas paralelas al área de aniquilación de manera que sus radios de acción se superpongan. Esta disposición es idónea para cubrir curvas largas y abiertas.

Las Claymore son también eficaces cuando se usan para la defensa de bases a nivel de sección, compañía o batallón en la selva. Las minas deben colocarse orientadas hacia el exterior del perímetro o en áreas de terreno desenfilado que sean difíciles de cubrir con el fuego de armas portátiles. Siempre que sea posible, las Claymore deben estar reforzadas por fuego automático preciso: si el enemigo ha sido sorprendido por la detonación de una de estas minas, tu defensa será mucho más eficaz si, acto seguido, en empeñado con fuego de fusilería y ametralladoras, pues no tendrá tiempo de recuperarse.

Alerta temprana

Para saber cuándo hay que detonar las Claymore pueden instalarse junto a ellas unos cuantos sensores. Durante la guerra de Vietnam, los guerrilleros del Vietocong acostumbraban a reptar sigilosamente hasta las defensas exteriores de las bases norteamericanas y a volver las minas contra sus propietarios. El empleo de los mencionados sensores y de centinelas dotados de equipos modernos de vigilancia nocturna servirá para impedir este tipo de tretas. Una de las cosas más importantes acerca de las Claymore es que estas no pueden dejarse colocadas mucho tiempo sin vigilancia. Habrá que inspeccionarlas cada día, así como dotarlas de un circuito doble de disparo para tener la certeza de que funcionaran cuando fuera necesario.

Las Claymore pueden usarse también para proteger las bases de patrulla temporales o semipermanentes. Si tal base es poco más que un lugar de vivaqueo para pasar la noche, sólo se desplegarán unas cuantas minas, colocadas a lo largo del perímetro y en las rutas de aproximación más probable.

Lo mejor es que puedan activarse desde el puesto de guardia del pelotón. Si la partida de exploración es atacada por una fuerza superior, las minas le darán cierto margen de tiempo para emprender la retirada. Un mínimo de seis Claymore proporcionarán una rudimentaria cobertura en todas direcciones, pero, por supuesto, habrá que conseguir una protección más completa para la base de patrulla cuando esta vaya a ser utilizada como punto de partida de salidas de exploración y sea ocupada de forma más permanente.

Como hemos dicho más arriba, las Claymore pueden emplearse en la retirada. La mina se preparará con un detonador no eléctrico dotado de un trozo corto de cebo de seguridad, y se colocará orientada hacia el enemigo. Cuando nos retiremos, prenderemos el cebo. Incluso el enemigo más decidido lanzado a nuestra persecución se detendrá por la subsiguiente explosión.