miércoles, 16 de diciembre de 2009

La batalla de Sekigahara (1600) (primera parte)

Ishida, tras cubrir los 19 kilómetros que había entre el castillo de Ogaki y Sekinagara, reunió a sus soldados empapados por la lluvia para bloquear la ruta de Nakasendo, una de las más importantes de Japón que conectaba Edo y Kyoto. Otras dos rutas, la Ise y la Hokkoku, que iban de norte a sur y de norte a oeste respectivamente, también eran posibles vías de aproximación, e Ishida tuvo que cubrir las tres. Stanley e Irving describieron así sus disposiciones:
“Al establecer su propio campamento en el flanco norte del valle, justo encima de la carretera Hokkoku, su línea de batalla se extendía al sudeste por el suelo del valle para cruzar el Nakasendo en Fuwa, el lugar donde se hallaba el antiguo puesto con la barrera del siglo VII. Aquí, en un montículo que dominaba Fuwa desde el norte, colocó a una de sus divisiones más confiables y experimentadas en la batalla bajo el mando de Otani (Yoshitsugu). También aquí en las horas siguientes la lucha sería muy cruenta y se darían los pasos cruciales de la batalla.”
Sí, de hecho, Ishida tenía alguna idea de que hubiera renegados entre sus daimyô puede que hubiera dado evidencias de su preocupación al colocar a Kobakayama al mando en su ala derecha, frente a Ieyasu. En esta posición meridional Ishida pensaba que Kobakayama tenía menos probabilidades de verse envuelto en una lucha decisiva. Se demostró ser un grave error por parte del comandante menos experimentado. Ieyasu llegó al campo de batalla en Sekigahara en las primeras horas del 21 de octubre. Eligió mantener las fuerzas bajo su mando en reserva más al este del pueblo, y colocar su puesto de mando en una pequeña colina junto a la carretera de Nakasendo. Desde este privilegiado puesto, podía observar el curso de batalla y ejercer un mando más eficaz que en medio de la refriega. En términos de fuerzas, las tropas de Ishida y Ieyasu estaban empatadas en número: unos 85000 hombres cada uno. No obstante, la posición de Ieyasu fue precaria durante casi todo el día debido en parte a la ausencia de su hijo, Hidetada, a la cabeza de 38000 soldados y que estaba ocupado en tomar el castillo de Ueda por asedio. En realidad, gran número de tropas de Ieyasu no pudo participar en la batalla. La victoria pareció tan cercana a Ieyasu que después tuvieron que detenerle para que no ejecutara a Hidetada por su tardanza. Ishida había copado las ventajas que ofrecía el terreno, colocando sus fuerzas en terreno alto mirando al valle. Esperaba que Ieyasu actuaría impetuosamente e intentaría un ataque frontal contra el centro de su línea, lo que le permitiría a él que las fuerzas de sus alas atacaran los flancos expuestos del enemigo y abalanzarse sobre Ieyasu desde tres sitios a la vez. La batalla

Cuando amaneció gris el 21 de octubre de 1600 los ejércitos contendientes estaban a menos de 400 metros de distancia. Los soldados de ambas partes estaban empapados por la lluvia caída incesantemente y la niebla desaparecía lentamente. La acción que abrió la batalla se produjo a las 8:00 horas y parece que Ieyasu no se dio cuenta de que esta había empezado hasta tiempo después. A pesar del hecho de que el tiempo inclemente había convertido el valle en un lodazal, la soberbia caballería de choque de Ii Naomasa avanzó directamente hacia el centro de la línea de Ishida. Aunque su vanguardia consistía sólo en 30 jinetes, los guerreros de Naomasa eran feroces. Eran conocidos como los diablos rojos porque llevaban una armadura lacada en rojo desde la cabeza hasta los pies y lanzas también rojas. Al ver el movimiento de Naomasa, los soldados de Fukushima Masanori se unieron. Rápidamente, hasta 20000 soldados de Ieyasu entablaron combate en el centro y hacia en norte, empujando hacia los anillos defensivos que rodeaban el puesto de mando de Ishida.
En el sur Otani se mantenía firme obstaculizando cualquier progreso por el Nakasendo hacia Ieyasu. Hubo muchas bajas por ambas partes e Ishida envió repetidas señales y también mensajeros a Kobayakawa pidiéndole que entablara combate con el enemigo y aliviara algo de presión sobre Otani, Pese a estos comunicados, ni Kobayakawa ni Kikkawa, se movieron y el problema se le agravó a Ishida, porque otros 1500 hombres de Yoshihiro Shimazu también permanecieron inactivos. El motivo por el que no actuó Shimazu fue un gesto de desprecio percibido por un representante del comandante general del ejército de oeste. En la oscuridad previa al amanecer de la noche de la batalla, Shimazu había abogado por un ataque nocturno contra el ejército del este que se estaba concentrando. Cuando Ishida no habló en su nombre, Shimazu decidió que sus fuerzas no participarían hasta el final de la batalla. Shimazu estaba luchando por su propia vida como por Ishida.