miércoles, 9 de diciembre de 2009

El poderoso "88" en acción (parte final)

En las amplias extensiones del desierto norteafricano, el “88” pudo volver a considerarse el amo de la situación. Las más de las veces, los carros enemigos podían ser identificados a notable distancia, pero la primera señal de que las dotaciones se enfrentaban a un “88” en las cercanías se producía al explosionar un carro propio. Tal era la velocidad del proyectil, que el impacto ocurría antes de que se oyese el ruido del disparo y, como se ha dicho antes, la utilización de espoletas de acción retardada hacía que la explosión se produjera después de la perforación de la coraza. En estas condiciones, el “88” se convirtió en un arma muy temida.. Los carros británicos y de la Commonwealth atacaban repetidamente las posiciones fuertemente defendidas por los alemanes, con el resultado de la pérdida, uno tras otro, de los carros por la acción de los “88” bien emplazados. En más de una ocasión, los “ocho con ocho” fueron el elemento determinante que desbarataba los ataques de los carros antes de que comenzaran realmente. De cualquier modo, a pesar de toda su potencia y eficacia, el “88” no podía considerarse un arma contracarro perfecta: de hecho, era muy pesada y lenta para ser emplazada y retirarse. Era posible disparar el cañón directamente desde su afuste con ruedas, pero para aprovechar al máximo su eficacia era preciso emplazarlo sobre el afuste cruciforme. Ello implicaba la laboriosa operación de descenderlo desde los dos bogies para depositarlo en tierra. Por otra parte, a fin de poderlo utilizar en función contracarro, era necesario quitar o inutilizar gran parte de la instrumentación para el tiro antiaéreo, lo que limitaba la utilidad bivalente de la pieza. Con objeto de dar a los servidores una cierta protección, estaba prevista la utilización de un escudo. En la época en que los alemanes invadieron la Unión Soviética, en 1941, el “88”, ya consolidado como cañón contracarros, era la única pieza disponible (además del cañón contracarros Pak 38 de 50 mm que utilizaba el proyectil perforante especial AP40) que podía enfrentarse con el carro soviético T-34/76. Para los “ocho con ocho” se habían diseñado proyectiles contracarro especiales capaces de perforar una coraza de 100 mm a 1830 m de distancia. En 1941, al cañón antiaéreo Flak 18 de 88 mm se habían añadido otras dos versiones de 88 mm, las Flak 36 y Flak 37. Estas dos piezas se diferenciaban entre sí en algunas particularidades, como los sistemas de control del tiro y diversos componentes del afuste, aunque muchas eran intercambiables entre sí y con el anterior Flak 18. Las tres piezas permanecieron en servicio durante toda la guerra y los Flak 36 y 37 se fabricaron hasta 1945. Hubieron de soportar la carga de la defensa antiaérea del Reich y de los grupos combatientes del Ejército y así se desarrolló gradualmente una situación que iba a convertirse en fuente constante de enfrentamientos entre las distintas fuerzas armadas que lo utilizaban. La Luftwaffe pedía cañones en número siempre creciente para la defensa antiaérea del Reich; el Ejército hacía lo mismo para afrontar su dúplice exigencia antiaérea y contracarro. La discordia nunca se solucionó a pesar de los intentos de introducir en servicio nuevos modelos. Uno de los primeros de estos intentos fue la adopción de un nuevo “ocho con ocho”, el Flak 41 de 88 mm. Se trataba de un cañón totalmente nuevo, proyectado y desarrollado por la Rheinmetall-Börsig, pero, aunque con unas excelentes prestaciones en su conjunto, tenía demasiadas deficiencias técnicas (que ya se evidenciaron en la fase de proyecto): la mayor parte de las piezas producidas fueron asignadas por ello a la defensa antiaérea únicamente. Poco después de la entrada en servicio del Flak 41, se requirió a la Krupp para que desarrollara un nuevo proyecto de cañón que pudiese ser utilizado para instalación en carros, como contracarro y antiaéreo. La Krupp asignó al nuevo proyecto la denominación de cobertura Gerat (aparato) 42. Sin embargo, apenas iniciado el desarrollo de esta nueva familia de cañones, los planificadores decidieron aumentar las especificaciones relativas al cañón antiaéreo; entonces Krupp se retiró inmediatamente del concurso (el cañón nunca fue desarrollado por otros) y siguió delante con los cañones para carro y contracarro. El cañón contracarro fue el Pak 43 de 88 mm. No tenía nada en común con las piezas anteriores y utilizaba una serie de munición totalmente nueva. Conservaba los dos bogies de ruedas y la estructura cruciforme del afuste, pero la pieza estaba emplazada sobre una plataforma baja que podía girar 360º y protegida por un escudo inclinado. El Pak 43 se mostró como uno de los mejores cañones contracarro producidos durante la segunda guerra mundial y tenía unas notables prestaciones, superiores a las de los Flak. El problema principal fue que no se pudo producir en cantidades suficientes. Casi inmediatamente después del inicio de la producción, las factorías de Essen fueron atacadas por la aviación aliada y se necesitó bastante tiempo para transferir la cadena a otro lugar. Además, el cañón tenía demasiadas exigencias en cuanto a las materias primas y sistemas de fabricación, de forma que se optó por la búsqueda de una alternativa que resultó ser el cañón contracarro Pak 43/41 de 88 mm, una de las armas de más fea apariencia de todos los tiempos, pero no menos potente que el Pak 43. La Rheinmetall-Börsig utilizó la boca de fuego del Pak 43 prácticamente sin cambiar nada, pero aplicó una culata y un sistema de cierre simplificados. Para el afuste principal se utilizó el del obús ligero de campaña pesado sFH 18 de 150 mm. Otros componentes se eligieron aquí y allá y el improvisado conjunto resultó con una apariencia de lo más extravagante, aunque se mostró tan funcional y potente como el Pak 43. Pronto se inició la producción intensiva con la intención de aumentar el número de “88” en servicio. Era una pieza “monstruo” para maniobrarla y situarla en posición y fue apodada scheunentor (puerta del granero) por los dos enormes escudos para los servidores. No todos los “88” eran remolcados. El “ocho con ocho” original se transformó en cañón para carro como KwK 36 de 88 mm y fue instalado sobre el carro de combate pesado Tiger. También el Pak 43 tuvo una versión para carro, el KwK 43 de 88 mm, emplazado sobre el enorme Tiger II. Éstas no fueron las únicas versiones móviles, porque desde un principio se intentó utilizar el Flak 18 de 88 mm como autopropulsados. En una de las primeras tentativas se adoptó el autobastidor de un autobús de ruedas, pero en 1940 el “88” entró en acción en Francia montado sobre un casco semioruga (también se utilizaron semiorugas pesados para remolcarlos). Con la adopción del Pak 43, muchos autobastidores sobre orugas se transformaron en piezas autopropulsadas. Uno de los primeros intentos fue el Elefant, que obtuvo un espectacular fracaso durante la batalla de Kursk en 1943. Otros vehículos posteriores tuvieron más suerte, pero otros no superaron siquiera la fase de proyecto.
Antes de finalizar, hay que destacar la utilización del “88” como cañón sobre ferrocarril. Aunque utilizado como tal sólo en función antiaérea, se instalaron numerosas piezas en trenes especiales que recorrían prácticamente todo el Reich para defender las zonas más castigadas por los ataques aéreos aliados.