viernes, 6 de noviembre de 2009

El transporte anti-minas Buffel

El Buffel es un eficaz vehiculo de combate protegido contra las minas y empleado por el Ejercito sudafricano. Ha sido utilizado en operaciones durante años, probado una y otra vez en ambientes hostiles, siendo exportado a Sri Lanka, hace ya algunos años, para combatir contra las guerrillas tamiles.
La fabricación del Buffel es controlada por Armscorp, el enorme conglomerado industrial de defensa sudafricano. Las pruebas de este vehiculo, realmente duras, tuvieron lugar en las agrestes tierras de Ovamboland. Al noroeste del África sudoccidental.
Sus características de protección contra las minas ha resultado invaluable en las zonas fronterizas namibio-angoleñas, siempre infectadas de minas, y su poderoso motor y sus cualidades todoterreno le han permitido salvar la dureza de la sabana y los shonas (lechos de rios) de esa región. El Buffel incorpora una seri de interesantes ideas de los eficaces vehículos utilizados por el antiguo Ejército rodesiano en su campaña antiguerrillera.
El Buffel fue diseñado para proporcionar movilidad, protección contra las minas, la metralla y las balas, y una capacidad de combate mejorada a las fuerzas antiguerrillera en el curso de operaciones rurales. Tiene, por lo tanto, una elevada autonomía operacional (580km campo a través), una protección adecuada y elevada capacidad de combate. Las Fuerzas de Defensa sudafricanas poseen tres tipos de medios resistentes a las minas. Los VCPM (vehículos de combate protegidos contra las minas), como son el Buffel y el Ratel, fueron diseñados para salvaguardar a sus ocupantes y operar en cometidos ofensivos. Los VPM (vehículos protegidos contra las minas)se pensaron para misiones defensivas, exclusivamente para proteger a sus ocupantes de la explosión de minas. Finalmente los VAM (vehículos antiminas), como el Spinnekop, fueron concebidos para localizar y destruir minas, y son los medios resistentes a dichos ingenios que tienen un aspecto más inhabitual.
El Buffel lleva un pelotón de diez infantes y un conductor, con sus equipos y pertrechos básicos; en un remolque puede colocarse material adicional si las circunstancias lo exigen. El jefe del pelotón se sienta en la parte delantera izquierda, desde donde puede hablar con el conductor, servir el lanzagranadas del pelotón y controlar la ametralladora delantera. La escuadra de ametralladora del pelotón ocupa la parte posterior izquierda, con el cabo sirviendo el arma. El segundo al mando del pelotón controla la ametralladora trasera. Los fusileros restantes ocupan los demás asientos; el primero de ellos atiende la ametralladora delantera: esta MG forma parte de la dotación del vehiculo y no es una de las armas del pelotón. El vehiculo tiene tres componentes básicos: el chasis y la planta motriz; la cabina de conducción; y el compartimento de tropa. La cabina cuenta con un pesado blindaje y tiene vidrios blindados en todos los costados. El compartimento de tropa es una caja de acero reforzada, con una sección cuneiforme abierta por arriba y sujeta al chasis por medio de unos cables.
La instalación motopropulsora consiste en un motor de seis cilindros en línea, de cuatro tiempos, refrigerado por agua y con inyección directa Mercedes-Benz de 5,675 litros. Este trasfiere su potencia a las ruedas mediante un único embrague de discos secos y una transmisión. Esta última proporciona ocho velocidades hacia delante y cuatro hacia atrás, así como tracción opcional en las cuatro ruedas y bloqueo diferencial lateral en los dos ejes. El Buffel puede emplearse ofensivamente como medio de combate, pero el hecho de que sea desplegado en tal cometido dependerá en gran medida del terreno y del peligro de armas contracarro enemigas. No existen procedimientos estudiados para realizar ataques montados, pues la táctica se vera influida de nuevo por el terreno y la situación operativa. El jefe de pelotón será quien juzgue las circunstancias del momento y decida uno u otro modo de actuación.
La velocidad y potencia de fuego del Buffel aseguran sorpresa y acción de choque, al tiempo que la protección que proporciona contra la metralla y el fuego de armas ligeras ayuda a reducir el número de bajas. Pero el conductor debe tener en cuanta que, aunque la velocidad es una ventaja para conseguir efecto de shock y el empuje necesario para superar obstáculos, el Buffel resulta demasiado alto y se inclina alarmantemente en los virajes cerrados. Si decide llevar a cabo un giro de 90 grados a los pocos segundos de iniciado el asalto, corre el riesgo de volcar el vehiculo. Asimismo, si es detenido cerca del objetivo por un árbol, causara un efecto de shock en la tripulación pero no en el enemigo. En el supuesto de que el Buffel haga detonar una mina, el personal transportado estará protegido al ir sujeto con cinturones de seguridad a asientos duros, al tiempo que al no haber techo se reduce el daño causado por la sobrepresión. La forma de cuña del compartimento de tropa ayuda a desviar del vehiculo la fuerza de cualquier explosión. Si el Bueffel llegase a volcar, la tropa estaría protegida por una gruesa barra de acero que discurre a lo largo de todo el compartimento.
El deposito de agua para el pelotón (100 litros) esta en una zona situada debajo del piso, lo que ayuda a dispersar el calor de la onda expansiva de una mina. También las ruedas pueden llenarse de agua para reducir el calor de una explosión: el agua posee una elevada capacidad de absorción de calor, y el que se produce en una detonación, de unos 3.000 grados centígrados, se reduce de esta forma en un 50 por ciento.
Los ocupantes deben llevar puestos sus atalajes de seguridad, como los de los pilotos, todo el tiempo. Los cinturones han de estar bien ajustados, o de lo contrario pueden producirse lesiones. La manera en que el personal este sentado durante la explosión tiene también gran importancia: la onda de choque es absorbida mucho mejor si la columna vertebral esta erguida y apoyada en los pies, que estarán planos en el suelo. De tener los pies en el aire cuando se produce la detonación, serán enviados contra el suelo a una velocidad comparable a la de saltar desde un tercer piso, con lo que la rotura de piernas es inevitable. El equipo y las armas deben estar trabados de alguna forma o cuidadosamente atados, pues de lo contrario la explosión los convertirá en peligrosos proyectiles.
Cuando operaban por el chaparral namibio, los Buffel pasaban a toda velocidad entre los árboles, con el resultado de que las ramas bajas caían al compartimento de tropa. Había que mantener los brazos en el interior del vehiculo y estar preparado para agacharse, pues dichas ramas eran fuertes, a veces espinosas y podían hacer bastante daño. Después de una hora de desplazarse campo a través por el chaparral, el piso del compartimento de tropa estaba tapizado de ramas y hojas. Pero todavía más molesta resultaba la tendencia de las serpientes a colgarse de las ramas bajas: arrancado de su lugar de descanso depositado a los pies del infante, el animal solía padecer un arrebato de mal humor y mordía. Y el soldado, por supuesto, estaba firmemente sujeto a su asiento y apenas podía hacer alguna acción evasiva. Algunos mandos sudafricanos reconocieron sufrir mas bajas debidas a mordedura de serpiente que a la SWAPO.
El Buffel es un interesante VAP para operaciones antiguerrilla lejanas. Tiene numerosas limitaciones, sobre todo la ausencia de armas portátiles y la posesión de un blindaje incapaz de proteger de las granadas anticarro.