martes, 10 de noviembre de 2009

El ejercito griego en la época de las Guerras Medicas. Protección y armaduras (parte segunda)

En el caso de Esparta, donde una muy pequeña clase aristocrática de guerreros mantenía bajo su control una enorme masa de siervos o “ilotas”, los guerreros quitaban el “pórpax” (pasamano central) a sus escudos cuando estaban en casa para evitar que pudieran ser usados por los ilotas o esclavos en caso de una rebelión. La ausencia de escudos equivalía a la ausencia de un ejército organizado para enfrentar. “Vuelve con él o sobre él”, decían los espartanos. El escudo era traído siempre por el soldado que volvía del combate; sino, su cadáver regresaba sobre el propio escudo. No solo los espartanos consideraban vergonzoso dejar su escudo en el campo. Con armadura o sin ella, correr sin escudo facilitaba notablemente la huida. Ya no se trataba de una simple retirada. Tirar el escudo era para el griego un símbolo claro del punto de quiebre de su moral de hoplita, que no era asunto individual, pues significaba romper la línea y dejar sin defensa a un compañero. El hoplita griego era por lo general un atleta y se efectuaban carreras de entrenamiento llevando un escudo e inclusive la armadura completa. Así, eran especialistas en maniobrar y hasta correr totalmente acorazados. En Tebas existía un regimiento o “Guardia Sagrada” de tropas selectas, constituido por 150 parejas de soldados amantes. Estos combatían como cuerpo aparte en las diversas batallas en que participaron hasta que Filipo de Macedonia, padre de Alejandro, los extermino en la batalla de Queronea. En esta última batalla fue el propio Alejandro quien rompió sus filas con la caballería y derroto al famoso Regimiento, que estaba formado en la primera línea del flanco derecho de los tebanos. El refuerzo del vinculo por la relación intima entre cada pareja de soldados era, en este caso, una razón mas para potencian la alta moral de combate que profesaban los hoplitas. En el inicio del periodo de las Guerras Persas, es probable que la armadura griega estuviese reforzada en algunos casos por placas metálicas que cubrían la parte superior de los brazos y de las piernas (estas ultimas eran llamadas “parameridia”) y que usaban en conjunto con las grebas, especie de canilleras hasta la rodilla o mas arriba, amoldables a la pierna por su forma y por la flexibilidad del bronce. Estaban cubiertas de fieltro en el interior para proteger la pierna, y llevaban almohadilladas del mismo material para no lastimar el pie, aunque casi siempre los griegos combatían descalzos.
En dicha época se usaban distintas clases de armaduras, además de las grebas. Las principales eran las corazas enterizas de bronce, en forma “de campana” o musculadas. Las mas flexibles eran las de lino el “spolas” era un vestido protector, frecuentemente de lino reforzado y aun de cuero moldeado. Las versiones mas ligeras de armaduras fueron reemplazando progresivamente a las metálicas, hasta que las mas usadas fueron las corazas de lino, que se abrochaban por el costado y tenían un par de hombreras unidas por una banda que protegía la espalda y se prolongaba en un pliegue hacia el cuello en la parte superior. Estas armaduras de lino se podían reforzar con láminas o escamas metálicas, mientras que una pequeña pollerita doble, fabricada en lino o cuero, protegía el abdomen hasta la entrepierna. Para facilitar el movimiento iba cortada en tiras verticales llamadas “pterugues”. En las corazas metálicas, los pterugues solían ser de cuero reforzado con escamas de metal, llegando a constituir una pollerita totalmente recubierta de escamas. Debajo de los pterugues, o en reemplazo de los mismos, existía una falda de volados de lino prensado, llamada “perizoma”, como protección adicional. Cuando se fue abandonando el uso de la armadura, se expandió entre los griegos el del mencionado vestido de paño de lino prensado o cuero –spolas-, que brindaba al portador relativa protección contra los golpes y en especial contra los cortes, aunque no era apto para frenar una punta sin la ayuda del escudo. Los cascos eran de bronce, del tipo generalizado y conocido como “corintio”, que podía ser echado hacia delante en batalla de manera que la visera protegía el rostro; tenia perforaciones para los ojos y espacio de respiro para la nariz y la boca. Fuera de la batalla podían ser echados hacia atrás de la cabeza y quedaban como un casco con visera (visto en la mas conocida de las representaciones de Pericles). Esta es la forma en la que mas comúnmente se los ve en las esculturas. Había otros tipos mas complicados de cascos pero eran menos comunes, con visores móviles y carrileras rebatibles. Los cascos solían ornamentarse con crestas de crin de uno o mas colores, por lo general en la forma de adelante hacia atrás, y a veces en forma transversal o con dos plumeros laterales, formas estas ultimas menos comunes y que sin duda se usaban como distintivos de rango. Raramente los griegos clásicos usaron plumas, lo que si seria usual (llevado en cánulas portaplumas sobre las sienes) en los cascos de los jefes de fila en la época de Alejandro y sus sucesores.