jueves, 12 de noviembre de 2009

El ejercito griego en la época de las Guerras Medicas. Armas y equipo (parte tercera)

La lanza era el arma principal del hoplita. Su medida vario a lo largo del tiempo, pero puede promediarse es esta época en los tres metros. Se podía empuñar bajo el brazo o bien con la mano vuelta hacia delante, sobre el hombro, para de esta forma poder combinar su uso en combate por líneas sucesivas de lanceros. Esto se encuentra claramente registrado en el famoso “vaso de los guerreros”. La lanza griega tenía una punta en forma de hoja afilada (a veces con nervadura central) generalmente de hierro, y una contera en punta redondeada o de aristas lisas, pero hecha en general de bronce, para poder clavarla en el piso y evitar la corrosión; dicha punta permitía seguir usando el arma aun en caso de rotura. Esta segunda punta servia también de contrapeso, que seria especialmente apto para las picas que se desarrollaron posteriormente y para una lanza de caballería de la época llamada “kámax” que podía ser empuñada más atrás. Eventualmente, la lanza se podía arrojar. Hacia los tiempos de la Guerra de Troya, las lanzas tuvieron un largo de cuatro metros y aun más. Era usada para ataque y defensa. Se combinaban las lanzas largas con escudos de madera y cuero en forma de “torre”, como los paveses asirios, o en forma de “ocho”. Dichos escudos cubrían al portador hasta la cabeza. Seguramente son estos los combatientes a los que Homero llama genéricamente –y usando un termino posterior- “la falange”. Los falangistas eran quienes formaban el grueso de la infantería y no utilizaban armadura. Según los textos homéricos, era práctica común el duelo entre los héroes de los ejércitos enemigos arrojándose las lanzas. Aunque las lanzas que se arrojaban eran cortas y se transportaban en carros de combate, también utilizaban descomunales picas; de ocho metros en el caso de la de Héctor y hasta de once, como la de Ayax. Exageración poética aparte, la lanza de Ayax quizá haya sido un arma especial de defensa o abordaje, ya que se lo muestra utilizándola en la defensa de las naves aqueas, cuando los troyanos comandados por Héctor irrumpen en el campamento. En tiempos posteriores a la Guerra de Troya, hay un evidente aligeramiento de parte del equipo de los nobles griegos. Es muy frecuente entonces el uso de grebas, de escudos redondos y de lanzas arrojadizas, como las que menciona Homero.
Para la época de las llamadas Guerras Médicas, las lanzas ya se usaban solas, pero en el siglo anterior solían ir acompañadas de venablos o jabalinas pesadas, resabios del duelo homérico en el que se echaba a suerte quien arrojaría primero su lanza. Con las formaciones de infantería y el nacimiento de la ciudad estado, el combate individual perdió importancia, valorándose el esfuerzo coordinado de lanceros y la solidez del muro de escudos redondos. El uso de picas se fue descartando cuando creció la importancia de la maniobra de infantería. Todos los guerreros iban integrados en falanges o en compañías menores (o sintagmas) de lanceros, que portaban siempre armadura. El hoplon o el aspis eran los escudos estándar de todos los infantes de línea. Los griegos utilizaban también una espada recta y una especie de sable corto y pesado llamado kopys, del que evolucionaría la falcata de los ibéricos. En lo referente al vestuario de los guerreros griegos, no puede hablarse en la antigüedad de uniformes, ya que en los ejércitos eran los soldados los que se proveían el equipo. Algunas veces el estado se hacia cargo de partes del mismo, especialmente de los cascos y los escudos. Entonces aparecieron características distintivas, como la Gorgona-medusa en el caso de Atenas, el mazo de Hércules en el caso de Tebas, la letra lambda en el caso de Esparta, el tridente en el de Mantinea, etc. también se llegaron a pintar de color las astas de las lanzas para distinguir fácilmente a los componentes de las distintas unidades o sintagmas. Esto debió ser útil para reagrupar las unidades cuando se rompía la línea de combate. Bajo la armadura se usaba la tunica de lino o lana, abierta, sostenida sobre los hombros, de tela plisada y sin mangas. Era la evolución del “exomide” primitivo, que cubría al guerrero hasta un palmo por arriba de la rodilla y que solía ser de colores crudos, entre los cuales predominaba el rojo, infaltable en el ejercito espartano. En la parte inferior de la falda plisada se usaba el ya mencionado “perizoma”, una falda de volados de lino prensado. Era además vestimenta militar la “clamide”, también llamada “khlaine”. Era una pieza de tejido de forma rectangular, hecha de lana espesa, que se colocaba ajustándola o atándola sobre un hombro y cubría todo el cuerpo. Se la podía usar para parar los golpes, enrollada en el brazo izquierdo a manera de escudo.