lunes, 2 de noviembre de 2009

El Escuadrón Azul y las enfermeras de Sanidad Militar; más héroes españoles al servicio del Reich

Ya se sabe que los heroicos voluntarios españoles dieron su máximo en el combate. Adolf Hitler nos da un breve resumen de estos valientes guerreros: “Extraordinariamente valientes y duros contra los partisanos (los rusos). La División Azul no fue la única unidad militar española de servicio en el frente ruso.
Uno de los ases de la guerra civil española, el comandante Salvador Salas Larrazábal, creo una unidad de combate con veteranos de la guerra española. Estaba compuesta por cinco escuadrones, que se relevaban uno tras otro, consecutivamente, en el frente. No es nada sorprendente que la unidad fuera rápidamente llamada el Escuadrón Azul. Dejo Madrid el 27 de julio de 1941, dos semanas después de la partida de la División Azul. Los pilotos españoles utilizaron cazas Messerschmitt Bf 109 hasta finales de 1942, cuando el 3er Escuadrón fue dotado con Focke-Wulf Fw 190. El Escuadrón Azul fue numerado como 15/JG 27, es decir 15º Escuadrón del Jagdgeschwader (Grupo de Caza) 27 y, posteriormente, JG 51. El escuadrón operaba como apoyo del Grupo de Ejercito Centro y su misión principal era la de proteger a los bombarderos alemanes. La acción mas destacada del 1er Escuadrón tuvo lugar en el avance hacia Moscu y la subsiguiente retirada, mientras el 4º Escuadrón luchaba en la retirada de Kharkov y las batallas de Kursk y Esmolensko, en 1943. En marzo de 1942, la mayoría de las tripulaciones españolas fueron reemplazadas por un nuevo grupo de voluntarios procedentes de España. El 1 de octubre de ese mismo año tuvo lugar otro intercambio de personal. Por lo general, la moral y efectividad de los pilotos españoles se mantuvo alta. Por ejemplo, derribaron un total de 156 aviones soviéticos. El comandante Salas Larrazábal derribo personalmente a siete de ellos y el comandante Cuadra, a diez. Sin embargo, al igual que la División Azul, el Escuadrón Azul fue retirado del servicio en el frente antes de finalizar 1943, para regresar a España en los primeros meses del año siguiente. Un total de 22 miembros del escuadrón fueron considerados muertos o desaparecidos, uno de los cuales termino siendo repatriado después como prisionero de guerra. Además de la parte combatiente, los españoles enviaron un amplio grupo de personal de apoyo al frente oriental. En 1937, el general Franco había nombrado a Mercedes Mil Nolla inspectora general de las auxiliares femeninas de la Sanidad Militar. El teniente coronel Pellicer fue nombrado inspector de hospitales. Las enfermeras españolas de la Sanidad Militar en Alemania vestían un uniforme que incluía una camisa caqui con un poco habitual diseño de bolsillos, botones de cuero marrón oscuro, y cuello y puños blancos. En el cuello lucían el emblema de la Cruz Roja española, mientras que el resto de insignias y condecoraciones se lucían en el bolsillo. También llevaban un cinturón negro con una hebilla gris plata de la Sanidad Militar, una falda plisada caqui, medias marrón claro y zapatos marrón oscuro. El tocado consistía en un griñon caqui y una toca blanca en la que iba enganchada la insignia metálica gris plata de la Sanidad Militar. Los heridos y enfermos graves de la División Azul eran tratados en hospitales en Mestelevo, Riga, Vilna, Königsberg, Berlín y Hof (Saale), dirigidos principalmente por personal medico español, entre ellos muchas enfermeras voluntarias del Ejercito español y de la Sección Femenina de la Falange. En su mayor parte, los voluntarios extranjeros eran tratados por el servicio general de hospitales de reserva alemanes y, por lo general, recibían los mismos cuidados que los propios alemanes. Cuando se necesitaban miembros artificiales, por ejemplo, el gobierno alemán de Adolf Hitler, los proporcionaba. Cuando para la convalecencia eran enviados a sus países, los voluntarios recibían una generosa ayuda en metálico de la contaduría de la Wehrmacht en su país de origen. Mientras estaban de permiso por convalecencia en Alemania, el Gobierno alemán aumentaba su asignación. Solo a los voluntarios españoles que regresaban a España, se les retribuyo el doble de lo que era habitual en esos casos para los demás voluntarios extranjeros.
El Führer admiraba a esos altivos guerreros Iberos que supieron ganarse un lugar de honor en las filas del Reich.