jueves, 3 de septiembre de 2009

Tácticas de combate del oriente medieval

El papel del lancero en la guerra oriental fue similar al que realizaba en la guerra europea del mismo periodo. Un cuerpo masivo de hombres, todos con lanzas de la misma longitud, podía formar una falange potente que rompiera a través de las filas de infantería enemigas y a la vez ofreciera una barrera contra la penetración de la caballería. Sin embargo, dependiendo de circunstancias particulares los lanceros también podían ser utilizados en formaciones más flexibles. Un ejemplo especialmente interesante procede del generalato de Qi Jiguang (1528-1588) en la era Ming. Este general adquirió mucha experiencia de combate de mediados a finales de 1500 luchando contra los piratas japoneses y los jinetes mongoles. Como respuesta a estos últimos, ideó y desarrolló unidades basadas en carros de dos ruedas. Cada carro tenía una pantalla de protección y llevaba dos piezas ligeras de infantería y cuatro arcabuceros. Cuando la unidad era atacada, los carros podían juntarse para formar una gran y sólida barrera desde la que se disparaba fuego de artillería y de mosquete contra la caballería atacante. Cada carro también llevaba cuatro hombres armados con lanzas cuyo trabajo consistía en rechazar a los enemigos que se acercaban. Asimismo se aventuraban fuera del carro por unas puertas giratorias en la pantalla de protección y atacaban a jinetes individuales. He aquí un ejemplo de lanceros desmontados operando como guerreros individuales en vez de actuar como parte de una masa de infantería, aunque había una distancia establecida sobre cuanto podía alejarse el lancero del carro (alrededor de 7,6 metros). En Japón los lanceros estaban muy adiestrados en cuanto a tácticas y formaciones. En defensa los lanceros ashigaru japoneses podían formaban filas de lanceros de rodillas con las lanzas elevadas hacia arriba en ángulo en formación compacta. El ángulo de las lanzas estaba diseñado para atacar al pecho de los caballos, y o bien mataba al caballo, o bien lo hacía retroceder y tiraba al jinete. Cuando a otros infantes enemigos, los lanceros ashigaru se colocaban de pie y presentaban un muro de hojas mientras avanzaban para tomar contacto. A partir de ahí se entablaba un combate de golpes y estocadas y los lanceros clavaban sus lanzas entre la masa de oponentes. Tal choque no sólo servía para infligir bajas al enemigo, sino que fijaba el centro enemigo (los lanceros solían estar situados en el centro de una línea) mientras que las fuerzas de caballería, más rápidas, maniobraban alrededor de los flancos.