jueves, 17 de septiembre de 2009

La conquista manchú de China (1644-1650)

Beijing, la Ciudad del Dragón Amarillo, nunca había sido un buen emplazamiento para los Ming, cuyos orígenes estaban en el sur de China, y su base económica estaba en la cuenca del río Yangtzé. Ahora tendrían que pagar un alto precio por la posición expuesta de su capital junto a la frontera nómada. El 8 de febrero de 1622 Beijing fue azotada por un viento excepcionalmente fuerte del desierto que cubrió la ciudad, ominosamente para los supersticiosos chinos, con un polvo rojo que hizo parecer que había sido empapada en sangre. Ese mismo día los Ming entraron en bancarrota y uno de sus generales, Li Zicheng (1605-1644), se proclamó el primer emperador Shun en la vieja capital Tang de Xian. El 24 de abril de 1644 los Shun avanzaron sin oposición hacia los suburbios de Beijing. Chongzhen (reinó de 1628-1644), el último emperador Ming, se suicidó, colgándose de un árbol tras las murallas de la ciudad. El pueblo se sometió gustoso a su nuevo emperador Shun y respiró aliviado cuando su ejército de infantería con uniforme verde y blanco mantuvo el orden en la capital. Un general leal a los Ming, Wu San-kuei, hizo ahora un trato con los manchúes instando al emperador Li a que se retirara de Beijing el 18 de mayo. Dos días después, la caballería manchú cabalgó a través de las puertas de la Gran Muralla. Fue tremendamente irónico que esta carísima línea de fortificaciones no sólo había ayudado a llevar a la bancarrota a los Ming, sino que también había fracasado en proteger China de los nómadas bárbaros. El Ejército manchú, apoyado por las tropas de Wu –antes leales a los Ming- derrotaron al Ejército Shun en Shan-hai-kuan o la Batalla de los Pasos. Una vez más el bando con la caballería más fuerte, los manchúes, había vencido a un ejército chino con escasa o ninguna caballería. El Ejército Shun se retiró a duras penas a Beijing, pero se vio obligado a evacuar a la ciudad cuando los manchúes, dirigidos por el príncipe regente Dorgon (1612-1650), se aproximaron. Los caballeros de Dorgon desfilaron por la afligida capital el 5 de junio y fueron ovacionados por los asustados seguidores Ming, que habían esperado a las tropas imperiales del general Wu.
Los manchúes, igual que los mongoles, pronto se dieron cuenta que tomar Beijing era sólo el principio de la conquista de China, pero lo asombroso es cómo los manchúes conquistaron rápidamente y sin causar daños China continental. Un nuevo emperador Ming, Longwu, había huido a Nanjing donde había nombrado a su enérgico pariente, el príncipe de Fu, como generalísimo. Fu concentró un ejército de 60000 guardias de elite alrededor de Nanjing y a lo largo de la orilla meridional del Yangtzé. Más al norte organizó cinco distritos militares entre Kaifeng y Yangchou con un enorme ejército de medio millón de hombres, casi todos de infantería, para rechazar a los invasores manchúes. Dorgon tenía ocho banderas (80000 hombres) bajo su mando directo. Un número similar estaba más al este bajo el mando del príncipe Bolo. Este ejército era pequeño, con escasos recursos de apoyo y carecía de infantería. Pero lo que le faltaba en infantería lo tenía de sobra en disciplina, espíritu de cuerpo, liderazgo, movilidad y maniobrabilidad. Antes de enfrentarse con los Ming los manchúes tenían que derrotar al Ejército Shun de 200000 hombres al mando de Li en Xian. Dorgon desplazó sus banderas por Honan y concentró su caballería al este del paso de Tongguan, la puerta hacia Xian por el este. Al norte se encontraban las banderas de Ajige listas para atacar. Las manchúes derrotaron al ejército de Shun en una maniobra de tenaza contra Xian. Li tenía poca experiencia en combatir contra la caballería nómada y cometió el error garrafal de sacar a sus tropas de infantería de sus posiciones defensivas preparadas en el paso de Tongguan. El 8 de febrero de 1645 el Ejército Shun sufrió una rotunda derrota en el paso a manos de la caballería guardia manchú de elite (keshik), dirigida por el general Tulai. El Ejército Shun se retiró a Xian, donde se encontró con el horror de que se había rendido. No podían volver porque estaban las banderas Dorgon; tampoco podían escapar hacia el este porque estaban los guardias de Tulai, y al norte se encontraban los jinetes de Ajige.
Por su parte, Dorgon ahora podía fijar su atención en los Ming. Por fortuna para él, el canciller de los Ming, Hung-Kuang, y el príncipe Fu habían sido enemigos acérrimos desde 1620, y sus pequeñas querellas paralizaban el nuevo gobierno Ming de Nanjing, sembrando el caos en el sólido plan del cordón de defensa ideado antes por Hung-Kuang. Dorgon formó una bandera especial (5000-6000 efectivos) con sus mejores hombres para encabezar el ataque hacia el sur. Su ejército totalizaba 40000 soldados y comenzó a avanzar hacia el sur en tres columnas el 1 de abril. Encontró poca resistencia, excepto en Yangchou, que cayó el 20 de mayo. Por una vez los manchúes emularon a Genghis en el uso del terror y saquearon la ciudad. Los manchúes el 30 de mayo, usando una artimaña, lograron cruzar el río Amarillo y atacaron a la sorprendida infantería Ming por la retaguardia. Cuando cayó la ciudad fortaleza clave de Chen-Ching, el pánico se adueñó de Nanjing. El emperador Longwu huyó de la ciudad el 3 de junio y el 16 de ese mismo mes Dorgon entró en ella triunfante. Cien mil soldados Ming se rindieron, y la caballería del príncipe Nihan persiguió a la lenta infantería Ming en retirada y consiguió capturar vivo al príncipe Fu. Al mismo tiempo el príncipe Bolo, con 80000 hombres, de infantería y caballería, había avanzado hasta el Gran Canal y cruzó el río Yangtzé más al este capturando Hangchow –la antigua capital Song- el 6 de julio sin apenas resistencia. En enero de 1647 Bolo había tomado Cantón, y después Sicuani. En invierno de 1648 toda China, a excepción del extremo sudoeste, estaba en manos manchúes.