sábado, 18 de julio de 2009

Silenciadores y supresores: diferencias (primera parte)

El accesorio para armas de fuego sobre el que existe mayor confusión es, sin duda alguna, el silenciador. Misterioso, situado al límite con la ilegalidad, asociado al asesinato y a asuntos clandestinos, posee una tétrica aura romántica y, como sus principios de funcionamiento no son del dominio publico, su empleo ha sido mal entendido e interpretado. A todo lo anterior, no ayuda mucho que digamos el hecho de que actualmente mas y mas gente hable con conocimiento de cauda de “supresores” en vez de silenciadores, y que se mezclen los dos términos de forma indiscriminada. Por ello, es juicioso echar un poco de luz sobre la materia.
Para empezar, el disparo de un arma de fuego produce ruido debido a que los gases comprimidos detrás de la bala escapan repentinamente por la boca del cañón y crean una onda de choque acústica. Si se encuentra una forma de apantallar la salida de los gases , entonces se podrá reducir el estampido en la bocacha. Pero mas importante todavía es que el disparo de la mayoría de las armas produce dos ruidos: primero, el ya mencionado de los gases en la boca del cañón, y segundo, la onda acústica generada por la bala al viajar mas rápida que la velocidad del sonido, que es de unos 330 metros por segundo dependiendo de la altitud. Solo si la bala es subsónica limitaremos el ruido al de los gases en la boca, pero el numero de balas subsónicas es limitado. Esta claro ya que para silenciar un arma hay que atenuar el estampido de los gases al salir del cañón y eliminar también el que provoca la bala en su periplo supersónico. Si solamente apagamos el estampido de los gases y no hacemos nada al respecto de la onda acústica, tendremos un arma “suprimida” esta es la diferencia principal entre los silenciadores y los supresores: ambos reducen la detonación de los gases del disparo, pero solo el silenciador intenta hacer lo propio con la de la bala. Velocidad inicial.

Hay dos formas de reducir el ruido producido por la bala: una es purgar deliberadamente parte de los gases propelentes para que así disminuya la velocidad inicial por debajo de la del sonido, y la otra es diseñar expresamente el cartucho para que tenga una velocidad inicial subsónica. Esto significa una carga propelente mas ligera y/o una bala mas pesada de lo habitual. Ambas ideas producen el mismo resultado, pero si se adopta la primera se entra en el campo de los silenciadores, mientras que con la segunda nos metemos de lleno en el de los supresores. En lo que se refiere a la construcción de los silenciadores/supresores propiamente dichos, existen varias escuelas de pensamiento, pero todas ellas coinciden en el uso de pantallas para derivar los gases. En pocas palabras, el supresor es un tubo cuyo diámetro es mayor que el calibre del arma. Dentro de dicho tubo hay una serie de discos de metal que lo dividen en cierto numero de compartimentos; además, cada uno de los discos presenta unos agujeros fraccionalmente mayores que el calibre de la bala. Otros agujeros en las pantallas permiten el movimiento del gas entre los compartimentos. En algunos diseños, los espacios así creados se llenan con tela metálica. El efecto es que cuando la bala entra en el supresor, se mantiene en el eje de este, pasa a través de loa agujeros y finalmente sale por la parte delantera. Los gases, sin embargo, no pueden pasar limpiamente por los agujeros centrales con la bala, sino que son desviados a los compartimentos, donde pasan de uno a otro, son absorbidos por la tela metálica y deben colarse a través de los agujeros menores. De una forma u otra, el hecho es que dichos gases pierden velocidad, y para cuando salen por la boca del supresor, hacen mucho menos ruido de lo normal.