martes, 19 de agosto de 2008

El Regimiento de Granaderos a Caballo y su código de honor

Mientras Alvear se encarga de la labor política de la logia, el teniente coronel San Martín ambiciona dedicar sus esfuerzos a organizar una unidad militar que este a la altura de las necesidades. Él ha visto en acción las nuevas tácticas empleadas por la caballería francesa, que la han convertido en un arma temible sobre los campos de batalla europeos y le dieron al emperador el triunfo en más de un combate. A los pocos días de llegar, el gobierno porteño decide aceptar los servicios de San Martín y le encomienda la creación de un escuadran de granaderos a caballo. Su primera medida es proponer una organización novedosa para esa unidad, divididas en dos compañías y con una nutrida cantidad de oficiales, a la usanza francesa. Esta tarea le demandara un año y nueve meses de actividad. En ella el modesto escuadrón, planeado originalmente para un centenar de hombres, se convierte en un regimiento que cuadruplica los efectivos. En ese regimiento de granaderos a caballo, donde San Martín despliega toda su capacidad de organización, sus conocimientos profesionales y su sentido de la disciplina, se integraran jóvenes de casi toda la provincia del Río de la Plata. Porteños como los hermanos Escalada, que serán sus cuñados en poco tiempo; Juan Galo Lavalle, Estanislao Soler, Tomas Guido, entre otros. Pero también se reclutan jinetes de La Rioja, Córdoba, San Luís, Mendoza, San Juan, Corrientes y mas tarde se incorporara un contingente de guaraníes, oriundos de las antiguas misiones que lo vieron nacer. El reclutamiento era minucioso, a diferencia de los que era la costumbre de entonces, basados en levas y otras practicas coercitivas. A todos los miembros se les exige una elevada talla, (no se aceptaban reclutas que midieran menos de 1,80mts), y mucha maestría como jinetes, y se los somete a un riguroso entrenamiento. Para ello, San Martín redacta un manual o reglamento de instrucción, tomando sus conceptos de las ordenanzas militares europeas y sus propias experiencias en los frentes de batalla. (En los 20 años de servicio a la corona española, San Martín combate en infinidad de batallas contra los franceses, ingleses, moros, etc.).
En él se contemplan la formación de los reclutas y las tácticas de combate, basadas en el ataque o carga por escuadrones. Se estableció un estricto código de honor para los oficiales, cuya primera condena era contra toda muestra de cobardía, que incluía “aun el agachar la cabeza” en un combate. Al insistir en el honor, decoro y moralidad que debían mostrar en todo momento sus hombres, San Martín buscaba reforzar en ellos la disciplina y el valor. Debían mantener una estricta vigilancia entre ellos mismos, y creó un tribunal integrado por los propios oficiales, que podía pronunciar sentencias y establecer castigos, incluida la ejecución de los infractores. El regimiento será la primera unidad de caballería patriota formada sobre la base de un reglamento y con tácticas modernas. Será parte fundamental en todas las campañas que emprenda el libertador, y por la que se sentirá un eterno orgullo. Tras centenares de combates desde las orillas del Paraná hasta las cumbres del Chimborazo, se destacara por su denuedo y bravura. El propio San Martín llegara a decir que “la experiencia nos había enseñado que un solo escuadrón de granaderos a caballo bastaba para arrollar al enemigo y hacerlos pedazos.”
Código de honor del Regimiento de Granaderos a Caballo

Delitos por los que deben ser arrojados los oficiales:

1-por cobardía en acción de guerra, en la que aun el agachar la cabeza será reputado tal.
2-por no admitir un desafió, sea justo o injusto.
3-por no exigir satisfacción cuando se halle insultado.
4-por no defender a todo trance el honor del cuerpo cuando lo ultrajen en su presencia o sepa que ha sido ultrajado en otra parte.
5-por trampas infames, como de artesanos.
6-por falta de integridad en el manejo de intereses, como no pagar a la tropa el dinero que se le haya suministrado para ella.
7-por hablar mal de otro compañero con personas u oficiales de otros cuerpos.
8-por publicar las disposiciones interiores de la oficialidad en sus juntas secretas.
9-por familiarizarse en grado vergonzoso con los sargentos, cabos y soldados.
10-por poner la mano a cualquier mujer, aunque haya sido insultado por ella.
11-por no socorrer, en acción de guerra, a un compañero suyo que se halle en peligro, pudiendo verificarlo.
12-por presentarse en publico con mujeres conocidamente prostitutas.
13-por concurrir a casa de juego que no sea perteneciente a la clase de oficiales, es decir, con personas bajas o indecentes.
14-por hacer un uso inmoderado de la bebida en términos de hacerse notable con perjuicio del honor del cuerpo.
Yo estoy seguro que los oficiales de honor tendrán el placer de ver establecido en sus cuerpos unas instituciones que los garantiza de confundirse con los malvados y perversos, y me prometo (porque la experiencia me ha demostrado) que esta medida les hara ver los mas felices resultados, con la segura prosperidad de las armas de la patria. Nota: el cuerpo de oficiales tiene el derecho de reprender (por la voz de su jefe) a todo oficial que no se presente con aquel aseo propio del honor del cuerpo y en caso de reincidencia sobre este defecto, quedara comprendido en los artículos de separación de él.

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