miércoles, 5 de agosto de 2009

Las operaciones de las Fuerzas Especiales (parte primera)

Las unidades de las Fuerzas Especiales operan en el corazón mismo del territorio ocupado por el enemigo, llevando a cabo misiones activas y pasivas. Una típica operación pasiva exige moverse hacia el enemigo con la mayor discreción posible, montar un puesto de observación escondido y seguro y luego pasar información al cuartel general sobre el dispositivo y efectivos del contrario y sus movimientos. Puede que pasen meses antes de que se extraiga de allí a los observadores o de que incluso se les reaprovisione para que sigan adelante con la misión, por lo que su entrenamiento debe hacerles autosuficientes, permitiéndoles operar en el entorno mas hostil, donde un falso movimiento, durante el día o la noche, podría malograr la operación completa. Las misiones de tipo activo, como son las incursiones y las emboscadas, precisan una clase distinta de valor. Osadía en lugar de paciencia, decisión en lugar de precaución.
Trataremos de plantear como y tomando como fuente el FM 31-20 (manual de campaña del Ejercito norteamericano), las Fuerzas Especiales consiguen la manera de ejecutar las misiones clandestinas activas de forma efectiva. Una incursión de las Fuerzas Especiales es un ataque sorpresa sobre una fuerza o una instalación enemiga, y esta se divide en cuatro etapas:

1- inserción clandestina
2- combate breve y violento
3- rápida ruptura del contacto
4- retirada veloz para desorientar aun mas al enemigo. Se pueden montar incursiones para destruir equipos e instalaciones; para capturar equipos y personal enemigo; o simplemente para matar y herir a tantos enemigos como sea posible. Organizar la incursión

El propósito de la misión, la clase de objetivo y la situación del enemigo tendrán un valor específico en relación a la envergadura de la incursión en si. Pero cualesquiera que sean sus características, siempre tendrá dos elementos básicos: un grupo de asalto y otro de seguridad.
El grupo de asalto realiza la operación en si. Son los soldados que hacen las incursiones y demuelen las instalaciones, rescatan a los prisioneros, roban los planos y los libros de claves, matan a un importante oficial enemigo o bien asesinan a un líder popular y carismático para bajar la moral del enemigo, o cualquier otro objetivo. Además de combatientes veteranos, el grupo estará conformado, y dependiendo de las misiones, tal vez expertos en demoliciones, técnicos en electrónica, o alguna clase de especialista que requiera la operación: un piloto por ejemplo, si el objetivo de la operación es robar algún avión enemigo en concreto, podría ser algún prototipo secreto de aeronave. El grupo de seguridad esta ahí para proteger al elemento operativo, para asegurar la zona y evitar que los refuerzos enemigos se entrometan en la acción, para detener cualquier posible fugitivo y para cubrir la retirada de todo el grupo. Las Unidades de Operaciones Especiales tienen una bien ganada reputación por su agresividad. Ninguno de sus hombres permanecerá pasivamente a la espera de órdenes, sino que siempre están a la busca de objetivos en potencia. Antes de que empiece la planificación operacional, se valora cada objetivo por su importancia, su accesibilidad, y su capacidad de recuperación, teniendo en cuenta la distancia, el terreno y los efectivos que precisa el equipo de incursión.