domingo, 16 de agosto de 2009

El puñal en el tiempo (segunda parte)

En nuestros días

En homenaje a esta importante función de estoque, los puñales europeos tuvieron hoja, preponderantemente, recta;
por este motivo fueron diferentes, sobre todo, en lo relativo a la forma de la empuñadura y del arrial: empuñaduras de tipo estradiote (o de orejas) caracterizaron los puñales fabricados en los territorios que estuvieron bajo la influencia de la República Veneciana, mientras que de arandelas o de riñones son más comunes en armas fabricadas en los países transalpinos o del norte de Europa. La actual legislación italiana considera puñales las armas cortas, de doble hoja y uso manual. El concepto de arma corta, a pesar de no ceñirse a medidas precisas, se refiere a cualquier objeto que se oculta con facilidad, con las costumbres de uso común; sin duda, la característica de tener doble filo hace a los puñales merecedores de una clasificación de armas propiamente dichas. Dichos atributos obligan a su propietario a dar una notificación a la autoridad que prohíbe llevarlos. Algunos puñales particulares

Una versión particular del puñal es la formada por aquellas armas que tienen exclusivamente una punta llamada estilete. Dichos puñales están dotados de una hoja sólida, de punta muy afilada, perfectamente adaptada para penetrar las barreras que ofrece una cota de malla o de cuero curtido. El nombre de este tipo de arma deriva del instrumento, de punta aguda, usado por los romanos para escribir en las tablillas de cera: el stilum, conocido legendariamente como última y desesperada arma con que Julio César se enfrentó a los puñales de los conjurados. Entre los estiletes usados en Europa es preciso recordar uno en particular: el estilete de bombardero, conocido también como 120. El arma fue usada por los artilleros de diversos ejércitos (entre los que se encuentran los de l República Veneciana), que lo empleaban para diversos usos. Está formado por una corta hoja sólida, de forma cónica o piramidal, de punta aguda; arrial en forma de cruz y mango redondeado o en forma de cigarro. Tiene como peculiaridad una serie de muescas numeradas en la hoja, que servían para determinar el calibre de los cañones y que, al menos en el caso de los estiletes de que estaba dotada la artillería veneciana, terminaban precisamente con el número 120 (como complemento histórico, debe añadirse que la determinación del calibre se lograba midiendo el diámetro de la boca de fuego de la pieza de artillería, que estaba en relación con el mismo). La otra función de estos estiletes era agujerear los cartuchos que contenían la carga de la pólvora negra: además correspondía a este pincho la ultima tarea de clavar la pieza de artillería antes de entregarla al enemigo. Esta operación se acababa al forzar con un mazo el estilete cónico dentro de la boca de fuego e incrustándolo con firmeza; un golpe lateral rompía después la hoja al ras de la superficie de la pieza de artillería la cual, con la boca clavada, resultaba inservible. El enlace entre estilete y el puñal propiamente dicho esta representado, en Europa, por un arma corta de doble filo, de hoja muy robusta y punta reforzada: el “traspasadotas”. Como su nombre indica servia para atravesar a los soldados que llevaban cota, camisa de malla que se ponían, en el siglo XIV, debajo de los sobretodos y, en siglos posteriores, debajo de la armadura. A diferencia del estilete, el traspasacotas también podía utilizarse como arma de filo, aunque su función principal fuese la punta.