martes, 20 de enero de 2009

Municiones y proyectiles del siglo XVIII

Hacia finales del siglo XVIII la munición había sido estandarizada también en cuatro tipos en los ejércitos europeos: bala sólida, proyectil explosivo, metralla y bote de metralla. La metralla era, de hecho, un recipiente tubular abierto que contenía una serie de pequeñas bolas de hierro que en la trayectoria se dispersaban para formar un muro de proyectiles; se usaba contra la caballería o la artillería. El bote de metralla, o shrapnel, fue inventado en Gran Bretaña, en 1784, por el teniente –luego capitán- Henry Shrapnel (1761-1842): consistía en un recipiente tubular cerrado lleno de balas de mosquete que contaba con una carga explosiva que hacia detonar el proyectil en el aire y rociaba a las tropas enemigas que había por debajo con una lluvia masiva de balas. Hay que tener en cuenta que la idea del shrapnel no era nueva, pues ya en 1376 los venecianos habían usado un sistema similar en el que la carga explosiva hacia estallar el recipiente librando una serie de fragmentos cortantes. El shrapnel fue utilizado por primera vez en la toma de Surinam por los británicos, en 1804.
La única “arma” totalmente nueva era el globo, que fue utilizado para tareas de observación en la batalla de Fleurus, en 1794, pero que pronto fue despreciado por Napoleón y olvidado durante 60 años. Otra arma, el cohete, apareció en Europa durante la primera parte de las guerras napoleónicas, aunque se había usado en China hacia muchos siglos. El cohete Congreve, llamado así porque su inventor había sido el coronel Sir William Congreve (1772-1828), era poco preciso y de corto radio de acción –aproximadamente 1,5km-, pero a veces era utilizado como complemento de la artillería ligera, de la que los británicos tenían escaso contingente. Cuando se disparaba en salvas, su falta de precisión era más que compensada por su rapidez de tiro y capacidad incendiaria, como quedo demostrado en la destrucción de Copenhague, en 1807, por un fuego originado por 25.000 cohetes. Los cohetes fueron usados en el paso de Adour y en Leipzig (1813), y también en la campaña de Waterloo. No obstante, su popularidad duro poco tiempo y no sobrevivieron al periodo napoleónico. Parece ser que fueron utilizados por última vez en la campaña de Birmania de 1825-1826.