sábado, 13 de marzo de 2010

Mirage, no lo han de alcanzar nunca...

Marcel Dassault explica así por qué llamó Mirage a su familia de aviones de caza supersónicos: “Los he llamado Mirage porque, como las visiones del desierto, el piloto enemigo lo verá sin poderlo alcanzar nunca”. Y fue precisamente sobre el desierto donde el Mirage demostró su valía en la guerra árabe-israelí de 1967. El primero de los Mirage, el I, se diferenciaba mucho del III. Respondía a una especificación de la aviación francesa que exigía un avión birreactor con cohetes auxiliares como interceptor capaz de alcanzar el valor Mach 2. Pero el programa de reactores más cohetes murió en poco tiempo: era imposible con este método hacer un avión que no fuera un misil y que no tuviera un consumo absolutamente excesivo. Dassault no había creído nunca en tal solución. Después de un proyecto Mirage II, que no llegó a realizarse, Dassault y sus proyectistas pensaron en adaptar a un fuselaje de Mirage I, adecuadamente agrandado, un nuevo motor SNECMA Atar 101-02. Este fue el origen del Mirage III, que voló por primera vez en noviembre de 1956, conducido por el gran piloto de pruebas comandante Roland Glavany. Diez semanas después del primer vuelo, el caza francés superaba la barrera del sonido en vuelo horizontal, y dos años más tarde, tras sucesivos y notables perfeccionamientos, era el primer avión europeo occidental que superaba el valor Mach 2. “Las pruebas de Mirage -dice Glavany- fueron una experiencia extraordinaria y exaltante. Mi tarea era probar el Mirage estimulándolo al máximo, pero sin dañar el prototipo. Cada instante era una lucha, pero había momentos de gran exaltación.” Cuando la aviación francesa pasó su primer episodio de cien Mirages. El avión había despertado ya el interés general. A ello contribuyó, sin duda, la famosa Jacqueline Auriol, una de las poquísimas mujeres que han pilotado reactores de combate de elevadas prestaciones. En junio de 1962, Mile. Auriol superó el récord mundial femenino de velocidad en circuito cerrado con 1.849 km/h. En junio del año siguiente lograba los 2.030. “He pilotado más de 180 aviones -recuerda- pero el Mirage es el que más me ha fascinado.” Diversos países pasaron pedidos del Mirage, pero el que lo hizo famoso en el mundo entero fue Israel. En 1961, Francia comenzó a servir los primeros aviones del pedido de 72 que hizo Israel. En este país, en contra del parecer francés, se les instalaron dos cañones de 30 mm además de los misiles aire-aire de su dotación normal. La primera prueba de fuego de los Mirage fue el 20 de agosto de 1963, cuando, sobre el lago Tiberíades, dos de ellos interceptaron ocho MiG 17 sirios en el espacio aéreo israelí. En tres minutos y dieciséis segundos, dos MiG fueron abatidos por los israelíes. Algo más de un año después, el Mirage III se encontró frente a frente con su enemigo “natural”, el MiG 21. El 14 de noviembre de 1964, dos de estos aviones, sirios, penetraron en el espacio aéreo israelí. Uno de los dos pilotos que despegaron para interceptarlos recuerda: “Los habíamos atacado repentinamente. Me encuentro encima mismo de uno de los MiG. El sirio intenta huir, dirigiéndose hacia Damasco. Lo ataco, suelto el depósito suplementario, me acerco y acciono el mando de disparo de mis cañones, tirando dos ráfagas prolongadas y una cortísima. Veo que el MiG pierde altura, desprendiendo un humo espeso de la cola. Me digo: “Uno a cero para mi Mirage contra el MiG 21”. Los otros cazas sirios se dispersan y vuelven rápidamente a su base. En el año 1966 se repitieron los encuentros. “Era un placer –recuerda un teniente israelí (La sed de sangre de los israelies contra todo lo que no sea israelí es alarmante y demuestra una vez mas que las masacres programadas que llevan a cabo en Palestina no son "cuentos")- “enganchar” al MiG sin soltarlo hasta el momento de apretar el pulsador de disparos.” Los enfrentamientos eran siempre favorables. El 5 de junio de 1967 comenzó la guerra de los Seis Días, en la que la aviación enemiga fue aniquilada en tierra por la israelí, cuyo núcleo central fueron los Mirages. Estos aviones, en repetidas ocasiones, esquivaron los misiles tierra-aire lanzados por las defensas egipcias, a pesar de su guía de radar. El avión francés, igualmente, hizo un papel magnífico frente a otros aviones de caza de fabricación soviética, como el Sukhoi Su7.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

A propósito de tu comentario sobre la "sed de sangre". ¿Alguna vez alguien trató de MATARTE?. Sí. De MATARTE; porque de eso se trata en combate. No conozco tu historia, pero de acuerdo con la mía, "matar está mal; pero que te maten ESTÁ MUCHO PEOR". Si opinás distinto; no hables una palabra de guerra porque demostrás desconocimiento.

Ignacio Soyett