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miércoles, 10 de septiembre de 2008

Alejandro Magno, el hombre, el dios, la leyenda

La empresa concebida y organizada por Filipo II fue llevada a la práctica por su hijo Alejandro (336 a 323 a.C.), a quien la historia llamo Magno, por la amplitud de sus conquistas y la poderosa influencia que ejercieron en el mundo antiguo. Tenia solo 20 años cunado sucedió a su padre en el trono de Macedonia.Filipo II

Desde pequeño Alejandro demostró las características más destacadas de su personalidad: activo, enérgico, sensible y ambicioso.

De buena presencia, cutis blanco, cabello rubio y ondulado, ojos claros, aunque cuando andaba tenia el habito de inclinar ligeramente la cabeza sobre el hombro derecho.
Su primer maestro lo inicio en los ejercicios corporales y repetidas veces lo comparaba con el héroe Aquiles. A los 13 años el gran filosofo Aristóteles le enseño la politica, la elocuencia y la historia natural. Sabia de memoria los poemas homericos y todas las noches colocaba La Iliada debajo de su lecho. Cuando llevaron a la corte al caballo Bucefalo, salvaje e indómito, solo Alejandro pudo dominarlo y lo convirtió en su favorito. La escena asombro a todos los presentes; entonces Filipo se le acerco y, luego de felicitarlo efusivamente, le dijo: “Busca otro reino, hijo mió; el que yo poseo ya no es bastante grande para ti”. Sin embargo, Alejandro había adquirido el vicio común a los macedonios: la bebida. Se embriagaba con frecuencia y en tales circunstancias perdía el control sobre sus actos, se enfurecía tanto, que hasta en algunos casos llegaba al crimen.
Poco antes de su muerte Filipo abandono a su esposa Olimpia, madre de Alejandro, y se caso nuevamente con la hija de uno de sus generales llamado Atalo. Este, en el transcurso de la fiesta, dijo a todos los presentes: “Roguemos a los dioses que nuestra reina de a luz un heredero”. ¿Y yo-le grito Alejandro-, que significo?” Acto seguido le arrojo al general el contenido de su copa en el rostro. Entonces Filipo –también bebido- saco la espada con ánimo de ultrajar a su propio hijo, pero cayo pesadamente al suelo. “Vedle-dijo Alejandro con sorna- quiere ir de Europa a Asia y ni siquiera puede pasar de una mesa a otra.”
Después del incidente, Alejandro abandono Macedonia, pero al poco tiempo regreso y se reconcilio con su padre. Asesinado Filipo II, Alejandro subió al poder en circunstancias muy difíciles pues había varios pretendientes al trono y, además, las diversas ciudades griegas estaban prontas para sublevarse. Cuando elimino de la corte a sus enemigos, penetro con su ejército en la Hélade, fue reconocido como soberano y reunió en Corinto a los miembros de la Anfictiona, quienes le confiaron el mando de las tropas destinadas a luchar contra los persas.
Posteriormente Alejandro se dirigió al norte y venció a los tracios en las proximidades del río Danubio. Los griegos creyeron que el macedonio había perecido en esa lucha, ocasión que aprovecharon para levantarse nuevamente a las órdenes de Tebas. En siete días de marcha forzada Alejandro llego a las puertas de esa ciudad al frente de 33.000 hombres; los tebanos se resistieron. Entonces ordeno la destrucción total, mientras sus habitantes eran, algunos degollados, los otros hechos esclavos. Con este castigo ejemplar podía emprender tranquilo la conquista asiática, sin temor a nuevos levantamientos. En otoño del año 335 (a.C.) Alejandro regreso a Macedonia para ultimar los preparativos de la guerra contra Persia, que comenzaría en la primavera del año siguiente. En esta época, salio de Pella al frente de 30.000 infantes y 5.000 jinetes, no todos macedonios, pues la mitad de estos efectivos eran griegos. Siguió el litoral tracio y cruzo el Helesponto sin ser molestado por las numerosas naves persas destacadas en el mar Egeo. Desembarco en territorio asiático y, luego de ofrecer sacrificios recordatorios ante las ruinas de Troya, avanzo hasta encontrarse con los soldados del Gran Rey a orillas del riachuelo Granico, donde obtuvo su primera gran victoria. Los sátrapas le opusieron un ejército de 40.000 hombres, en su mayor parte griegos mercenarios. En este combate Alejandro estuvo cerca de la muerte, pues un persa trato de ultimarlo por la espalda, pero salvo la vida gracias a Clito-su fiel amigo- , que de un certero golpe de espada derribo al agresor. Ocupo luego las ciudades establecidas en las costas del Asia Menor; solo le ofrecieron resistencia Mileto y Halicarnaso, motivo por el cual la ultima fue destruida. En la primavera del año 333 (a.C.) desvió su rumbo hacia el norte, penetro en la Anatolia y ocupo la ciudad de Gordio (es allí donde nace la leyenda del “nudo Gordiano”).
Alejandro avanzo en dirección a Siria y Darío III, al frente de 600.000 hombres, le salio al encuentro en Isso, pequeña llanura limitada entre las montañas y el mar. Obtuvo un nuevo triunfo, pues los persas no pudieron accionar en tan limitado espacio y fueron derrotados. Darío huyo amparado en la oscuridad de la noche y dejo en el campo de batalla sus armas y su manto púrpura (símbolo de realeza). Alejandro continúo la marcha rumbo al sur y penetro con su ejército en territorio fenicio; la mayoría de las ciudades se rindieron, con excepción de Tiro que-edificada sobre un islote- se preparo para la defensa. Al cabo de siete meses de heroica resistencia fue ocupada, anulando de tal manera el apoyo que la marina fenicia prestaba a los persas. Palestina prefirió entregarse, con excepción de Gaza, que cayo tras breve asedio.
Luego Alejandro se dirigió a Egipto, donde solo en Menfis había una guarnición persa. Fue calurosamente recibido por el pueblo, favor que supo agradecer respetando la religión del país de los faraones. Rindió homenaje al dios Amón en el santuario que se levantaba en el desierto de Libia. De acuerdo con el oráculo, los sacerdotes dieron al conquistador macedonio el titulo de “Hijo de Amón”. En la desembocadura del Nilo fundo la ciudad de Alejandría, que luego se transformo en uno de los centros mas importantes de la cultura antigua. Dueño de todos los países litorales del mediterráneo oriental, Alejandro se dirigió al interior del imperio persa atravesando los ríos Tigres y Eufrates. En desesperado intento, Darío III lo espero en las proximidades de la llanura de Arbeles con un ejercito superior al millón de hombres, pero desorganizados y sin espíritu combativo. Ante la vista del extraordinariamente numeroso oponente, Parmenio aconsejo a Alejandro que atacase de noche para obtener algunas ventajas, pero este le respondió: “No vería la victoria”. Luego de un sangriento combate, los persas fueron nuevamente derrotados, y Darío huyo hacia la Bactriana, perdiendo no solo la batalla sino su imperio (año 331 a.C.). A los pocos días Alejandro –dueño virtual de oriente- hizo su entrada triunfal en Babilonia. Tiempo después reanudo su avance y tomo Susa, Persépolis y Pasárgada. Luego ocupo Ecbátana y allí se entero de que el sátrapa Beso había secuestrado a Darío y lo llevaba prisionero. Alejandro prosiguió la marcha y, cuando entraba en la Bactriana, recibió noticias de la muerte de Darío, ultimado por sus apresadores. Alejandro envió los restos de su adversario a Persépolis para que recibieran sepultura acorde con la categoría del Gran Rey que fue Darío, no sin antes haber hecho decapitar a los que lo mataron, dijo que un rey solo puede ser muerto por uno de su categoría. Inicio luego una serie de luchas destinadas a someter las comarcas fronterizas situadas al nordeste del imperio persa, guerras que exigieron muchos sacrificios a las tropas y originaron un ambiente de encono hacia el conquistador. Los soldados querían regresar a casa a disfrutar de su gloria, sin embargo Alejandro seguía viendo territorios delante suyo sin conquistar, y el, no se iría sin ellos. Orgulloso de su poder y dominado por la ambición, Alejandro pretendió ser adorado como un dios. En un banquete, su amigo Clito, cansado de tantas lisonjas, le dijo indignado: “No eres un dios, porque los dioses hacen las cosas solos y tu has llegado a ser grande gracias a los macedonios”. Incorporándose, volvió a gritarle: “Sin mi, hubieras muerto en Granico”.
Alejandro, que estaba ebrio igual que Clito, busco su espada, pero uno de los guardias la había ocultado de antemano. Clito fue retirado del lugar por varios amigos, pero regreso por otra puerta y, mirando fijamente a su amigo Alejandro, repitió un verso de Euripides: “Que perversa costumbre han introducido los griegos”. Alejandro arrebato una lanza a uno de los guardias y ultimo a Clito que se desplomo en medio del estupor de los presentes. Arrepentido al instante de su irreflexivo acto, paso tres días encerrado en su tienda y algunos afirman que hasta habría tratado de suicidarse. Para dominar a la India, Alejandro invadió el territorio con sus fuerzas, cruzo el río Indo y derroto al poderoso rey Poros, quien contaba con un ejército aguerrido y disponía de elefantes para el combate. A pesar de la derrota no fue despojado de sus territorios. Cayó prisionero y fue llevado ante Alejandro, quien le pregunto como quería ser tratado. “Como un rey” le respondió Poros. Admirado de la franqueza y la valentía de su adversario el conquistador le devolvió sus tierras, le entrego valiosos obsequios y lo hizo su aliado. Alejandro prosiguió la marcha con intenciones de llegar hasta el río Ganges, pero sus hombres _diezmados por las fiebres malignas y las fatigas- se rehusaron a seguir avanzando, a lo que accedió. Una parte de las tropas emprendió el regreso directamente por tierra; otra, a las órdenes de Alejandro, descendió en diversas embarcaciones por el río Indo hasta Pattala. En ese lugar, el conquistador inicio un penoso viaje por tierra a lo largo del litoral, mientras el resto lo hizo por mar en una flota a las órdenes de Nearco. Debilitado por los padecimientos Alejandro, al frente de su extenuado ejército, entro en Susa, en febrero del año 324 a.C. Terminadas las guerras, inicio la organización de su imperio, basando su política en la unión de la sociedad greco-macedonia con la persa.
Casado ya con una mujer persa (la hermosa Roxana), contrajo segundas nupcias con una hija de Darío. Obligo a ochenta oficiales macedonios a desposarse con doncellas asiáticas y también lo hicieron numerosos soldados. Adopto en la corte el lujo oriental y en algunas ocasiones llego a vestir el traje de gala persa. Se dirigió a Babilonia y, cuando tenía en proyecto nuevas conquistas enfermo repentinamente, victima de sus excesos dicen unos, envenenado otros, falleció al cabo de doce días. Tenía entonces 33 años de edad (año 323 a.C.). En ese momento el ejército de Macedonia perdió la supremacía, nunca más fue lo que con Alejandro, y el mundo perdía al más grande general de la historia. Su límite era el infinito, vivía atormentado por no tener más tierras que conquistar, invicto de mil batallas, Alejandro se fue pero su leyenda, al igual que las del inmortal Aquiles conquistaron todos los rincones de la tierra más allá de su existencia carnal.
La batalla de Gaugamela

martes, 9 de septiembre de 2008

Historia militar de Bizancio

Aunque era fabricado en Constantinopla en el mayor de los secretos, el fuego griego no era un producto Bizantino. Se cree fue inventado en el siglo VII por Calinico de Heliópolis, un refugiado sirio que hablaba el griego. Al parecer, los ultra secretos ingredientes eran nafta, azufre, salitre, cal viva y petróleo. Se cuenta que en año 941 d.C. el fuego griego destruyo unos 10.000 barcos que había enviado el príncipe ruso Igor, y los derrotados marineros rusos lo compararon con “los rayos del cielo”. En el siglo siguiente, fue utilizado por el emperador Alejo I Commeno para incendiar una flota de Pisa. “El emperador sabia que los pisanos eran hábiles en el combate naval –escribió la princesa Ana Colmena-, y le preocupaba tener que librar una batalla contra ellos, por esto, mando poner, en la proa de cada uno de sus barcos, una cabeza de león con las fauces abiertas, hecha de bronce o hierro con chapa dorada: solo verlas era aterrador. Hizo que el fuego pasara por ductos que desembocaban en las fauces de las bestias, para que pareciera como si vomitaran fuego.
El servicio militar Bizantino era obligatorio para todo hombre sano menor de 40 años. También se enrolaban mercenarios ingleses y rusos, a quienes se les pagaba generosamente. El ejército estaba dividido en regimientos de entre 3.000 y 4.000 hombres, que se emplazaban para defender los distritos militares y provincias. En algunas regiones, los generales tenían que formar, equipar y mantener sus regimientos, los cuales rigurosamente llevaban el nombre del benefactor. Para favorecer el reclutamiento, se pagaba con tierras a los soldados apostados en provincias o fronteras distantes, y a menudo contaban con sirvientes y esclavos que los ayudaban en sus propiedades. Además recibían impuestos de los campesinos que araban esas tierras.
Estos soldados terratenientes eran propietarios vitalicios, pero a veces se les permitía dejar la tierra a los hijos, para conservar la fuerza del ejército. A cambio, los nuevos dueños debían prepararse para cabalgar y guerrear en defensa de la provincia.
El primer manual militar Bizantino fue publicado en el año 590 d.C. Ponía el énfasis en la prudencia e instaba a los generales a evitar los enfrentamientos hasta donde fuera posible. En caso de guerra, debían perdonar la vida a los prisioneros y tratar con respeto a las mujeres capturadas. Los bizantinos también fueron pioneros en la guerra psicológica. Se solicitaba a los generales que elevaran la moral de sus hombres contándoles historias acerca de victorias ganadas por otros regimientos imperiales, y se estableció una gran red de espías y exploradores. Los agentes preparaban cartas con información falsa, o incriminatoria, acerca de los líderes enemigos; tenían toda la intención de que tales cartas cayeran en manos de los subalternos del otro bando. Además negociaban treguas que el emperador no tenia intención de respetar. Con ello, ocasionaban demoras y dificultades que permitían a los bizantinos ganar tiempo y movilizar tropas de refuerzo: los soldados de infantería armados con arcos y flechas, dagas y espadas para combatir cuerpo a cuerpo, así como mazas, hondas, jabalinas y lanzas. La caballería portaba lanzas, hachas, espadas y arcos y flechas que usaban hábilmente y con precisión, mientras cabalgaban a todo galope. Cuando se iniciaba una batalla, los bizantinos demostraban ser combatientes aguerridos y valerosos. Los portaestandartes de los regimientos presidían las tropas, enarbolaban los “Vexilum” o estandartes romanos, así como las banderas de la buena suerte. La infantería marchaba escudo con escudo; recibía alicientes de los capellanes militares y de grupos expertos en alentarlos con la lectura de versos patrióticos: era exhortada a vencer o morir. Cuando vítores llegaban a su clímax, los soldados embestían contra el enemigo, exclamando; “¡La cruz conquistara!” Los bizantinos vivieron durante siglos bajo la amenaza de una invasión. El riesgo de ser sitiados era tan grande que, a principios del siglo VIII, se ordeno a todo ciudadano almacenar comida suficiente para tres años. En 1204, los cruzados saquearon Constantinopla y fundaron el “imperio latino” que duro más de 50 años, hasta que la ciudad fue recobrada por el emperador Miguel VII.
Bizancio nunca se recupero del todo de aquel golpe, y el imperio cayo de nuevo en 1453. el sultán del imperio Otomano, Mehmet II, avanzo sobre Constantinopla con 100.000 soldados, con una ventaja de 10 a 1 sobre los defensores.
Mehmet II
Los exploradores inspeccionaron la muralla exterior y los ingenieros colocaron minas en los puntos débiles. Para rodear la cadena en el Cuerno de Oro, unas 70 naves otomanas fueron deslizadas en tierra sobre rodillos y luego zarparon hacia la muralla norte. Los otros muros fueron bombardeados con cañones.
Siete semanas después del ataque, las numerosas tropas del sultán entraron en la ciudad. El emperador Constantino XI murió combatiendo con sus hombres. El sultán Mehmet entro a Santa Sofía sobre su caballo blanco y convirtió la catedral en una mezquita consagrada a Ala.

lunes, 8 de septiembre de 2008

La história de los hermanos Máuser

Pablo Máuser, hijo de Francisco Andrés Máuser, maestro armero de la fabrica de armas instalada en el antiguo monasterio de los padres Agustinos de Obendorf, nació en la citada ciudad, en las riberas del río Neckar (Wüttemberg), el día 27 de junio de 1838.
Aprendió desde pequeño la profesión de su padre, trabajando en la misma fabrica que este, y distinguiéndose muy pronto por su buena disposición para el trabajo, capacidad inventiva para modificar los mecanismos de las armas entonces en uso y diseñar otros nuevos. Le ayudo a ello el hecho de cumplir su servicio militar en el arsenal de Ludwingsburg, teniendo entonces la oportunidad de estudiar en el museo todos los sistemas y características de las armas de fuego diseñadas hasta entonces en aquella época. Mereció el reconocimiento, recompensa por parte del director del arsenal y motivo de su licenciamiento para que pudiera dedicarse plenamente a su vocación.

Su hermano Guillermo, también armero y con las mismas inquietudes que pablo, trabajo junto a este durante varios años, en el proyecto de un fusil militar de cerrojo que utilizara los nuevos cartuchos de vaina metálica y superara las pruebas que ellos mismos se habían impuesto.
Juntos proyectaron en 1863 un nuevo tipo de fusil de aguja, y en 1865 otro en que esta pieza era sustituida por un percutor, que dio buenos resultados de precisión, rapidez de tiro y, lo que es más importante, consiguieron una perfecta obturación en el momento del disparo.
El sistema de obturación empleado por los hermanos Máuser, significo la ventaja de no tener que adicionar ninguna pieza intermedia para conseguirla.

Esto era lo que ocurría hasta entonces con los fusiles de cerrojo Dreyse prusianos y Chassepot franceses, que conseguían la obturación, es decir, evitar la perdida de gases por el cerrojo del arma en el momento de producirse el disparo, con la consiguiente perdida de velocidad del proyectil, deterioro del arma y molestias para el tirador, mediante un anillo de goma, que se quemaba y quedaba inservible al cabo de unos cuantos disparos. Si bien lo que les ayudo fue, como ya se ha dicho, el empleo de vainas metálicas en vez de los cartuchos de papel, hasta entonces empleados.
Al terminar la guerra en 1866, el ejercito de su país adopto el fusil aguja prusiano. Esto desanimo a los hermanos Máuser. Al ver defraudadas sus esperanzas, se dirigieron a Lieja (Bélgica), buscando en esa industriosa población mas campo para sus estudios y proyectos.
Allí se establecieron con el representante de la casa norteamericana Rémington en Europa, Samuel Morris, y presentaron el modelo de fusil Máuser-Morris 1867-69.
De vuelta en 1869 a Obendorf dieron la última mano a un arma sucesora de la Máuser-Morris, producida en una primitiva fabrica que ambos hermanos montaron en su ciudad natal.

El primer arma que dio fama al apellido Máuser fue, sin duda, el modelo 1871. Este fusil pronto fue adoptado por el ejercito alemán para sustituir su fusil de aguja Dreyse, del que se hicieron dos modelos. El primero sin extractor de la vaina disparada, lo obligaba a sacarla con los dedos de la mano o con ayuda de la baqueta, lo que significaba una perdida de cadencia de tiro, y un segundo modelo mejorado que se le denomino Máuser 1878/80.
Adquirida cierta celebridad y fortuna, Pablo y Guillermo Máuser adquirieron en 1874 la fábrica de armas de Obendorf y se dedicaron a la explotación a gran escala de su invento.
Fundaron una sociedad por acciones que duraría hasta el año 1882 en que muere Guillermo, quedando al frente de ella Pablo, quien en 1895 se fusiona con la Deutsche Waffen and Minitions Fabril (Fabrica Alemana de Armas y Municiones) de Berlín. Surtieron desde entonces de armas a medio mundo. La laboriosidad e inteligencia de Pablo Máuser le procuraron una cuantiosa fortuna y gran cantidad de honores, entre los que cabe citar la gran cruz del Merito Militar que le fue concedida por el gobierno español. El titulo de doctor en ingeniería, que le otorgo en 1910 la Real Academia de Ingeniería de Stuttgart.

Pablo murió a finales del mes de octubre de 1915. sus fabricas y armas abastecieron a los ejércitos combatientes durante las dos guerras mundiales, y al final de la segunda, gran parte de la producción quedo bajo el control de la ex Unión Soviética.
El mas importante establecimiento de Obendorf fue desmantelado, y muchas de sus maquinarias especialmente trasladadas a zonas francesas.


En la actualidad, la casa Máuser ha vuelto a equipar un importante establecimiento de Obendorf, dedicándose a la producción de elegantes modelos deportivos.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Los amos de la guerra, los vikingos.

Todo hombre físicamente capacitado debía estar permanentemente dispuesto para la lucha, ya que los granjeros solían verse en la necesidad de defender su casa y su familia cuando se producían incursiones de saqueadores, y del mismo modo, el rey o el jefe local podía verse obligado a convocar a los hombres para defender el país de ataques extranjeros.
No había ejércitos nacionales. Los hombres luchaban por su señor, quien los recompensaba después del combate, con regalos de distinto tipo, como adornos de oro, espadas, ropa lujosa , y en el caso de haberse destacado especialmente en algún acto de valentía hasta con un barco.
Los vikingos luchaban con espadas y hachas, con lanzas, flechas y arcos. La espada era la más preciada posesión de un hombre, y por lo general estaban hermosamente decoradas. Una bella espada solía pasar como herencia de padres a hijos.

Muchas leyendas se tejieron acerca de espadas mágicas. De algunas se decía que habían sido forjadas por enanos en las entrañas de la tierra. Otras que eran regalos de Odin, el dios de la guerra. Las había con mágicos caracteres rúnicos grabados en ellas, o aquellas a las que les había sido concedido el poder de proteger a su dueño mediante encantamientos y hechicerías volcados en cantos y palabras sobre ellas cuando las estaban forjando.
En los poemas se llamaba a las espadas “llama de Odin” o “la espina del escudo”. Cuando un hombre quería demostrar que venia en tren de paz, sujetaba la espada a la vaina con una faja llamada “frithbönd” (banda de paz), esto le impedía sacar su espada rápidamente y atacar a alguien en forma sorpresiva.

El hacha de batalla, con su ancha hoja, era el arma favorita de muchos vikingos. Un islandés, Skarphedinn, no fue visto jamás sin su gran hacha “ogresa de la guerra”. Muchas estaban decoradas con dibujos hechos con incrustaciones en la hoja. Había nombres poéticos para el hacha, tales como “la bruja del casco” y “el demonio del escudo”, ya que el hacha podía atravesarlos de un solo golpe.
Había diferentes clases de lanzas, según fuera el uso que se requiriera. Unas estaban destinadas a ser arrojadas y otras a herir a corta distancia. El asta de la lanza era de madera de fresno, y tenia unos 3cm de espesor por 3m de largo. La punta solía llevar incrustaciones en oro y plata.
Las lanzas para arrojar tenían una marca en el asta, de manera que pudiera hallarse rápidamente el lugar exacto para asirlas en el fragor de la batalla. Las lanzas recibían nombres como “la serpiente de sangre” o “el dragón volador de las heridas”.

El arco tenia cerca de 2m de largo. Cuatro hileras de plumas se ataban a las flechas con un hilo embreado. La punta de la flecha tenía púas de hueso o de hierro que la hacían más aguda.
Existen algunas leyendas acerca de las famosas flechas de Gusi, que le fueron entregadas al héroe Orvar-Odd por su padre. Las plumas eran doradas y las flechas se disparaban solas desde la cuerda del arco. Jamás erraban el blanco y siempre regresaban junto a su dueño.
Los reyes y los condes usaban a veces cascos de hierro, pero eran caros y poco comunes.
Por lo general el casco tenía añadido un cubre-narices.

El casco de un rey solía ser dorado, de manera que sus hombres pudieran ver donde estaba en medio de la batalla. La cota de mallas era también un elemento caro y solo la usaban los hombres que disponían de fortuna.
Para defenderse de las lanzas y las flechas se utilizaban los escudos. Eran redondos, de madera, con el reborde de metal. El centro estaba hecho de hierro o bronce, y tenían una agarradera del lado interno. Los escudos se pintaban de rojo, marrón, blanco o azul.
Algunos llevaban pintadas escenas tomadas de las leyendas. Los escudos blancos se levantaban en alto para dar señal de pedido de parlamento, o se enarbolaban en la punta del mástil como signo de rendición en una batalla naval.

Un escudo rojo en lo alto del mástil significaba declaración de guerra.
Los hombres iban a la batalla después de haber comido bien, y con el pelo lavado y peinado. Solían reunirse todos de antemano, de manera que quien había de conducirlos pudiera indicarles los planes de batalla y cual era el grito de guerra. Debía decirles donde estaría enclavado su estandarte y quienes debían luchar junto a los estandartes de los distintos jefes.
Los reyes colocaban a los grupos de amigos y parientes juntos, de manera que pudieran reconocerse unos a otros a simple vista, ya que un ejército compuesto por gente de diferentes regiones era muy difícil en medio de la batalla saber quienes eran amigos o enemigos. Algunas veces, los hombres llevaban signos pintados en sus escudos y sus cascos para poder identificarse.
Cuando sonaban los cuernos y una flecha o una lanza era arrojada muy alto en el aire sobre el ejercito enemigo, daba comienzo la batalla.

Después del combate, el botín se dividía entre los jefes de acuerdo el rango que tenían y al numero de hombres que habían conducido en la lucha.

jueves, 4 de septiembre de 2008

La evolución de la espada a través del tiempo

La espada usual en la cuenca del mediterráneo, en particular en los países de influencia greco-cretense, se caracterizaba por la empuñadura de una mano (terminada en una cabecilla fungiforme), cuya extremidad, destinada a recibir la hoja, se alargaba hasta formar un falso arrial, en cuyo grosor había un hueco de pocos centímetros.
La empuñadura de metal era indispensable, ya que la hoja, al terminar en ángulo recto y sin mango, estaba unida a la misma empuñadura mediante dos tornillos transversales, que la bloqueaban en la ensambladura de dicho alojamiento. Por ello, dicho lugar debía ser, necesariamente, lo mas fuerte posible para poder soportar sobre una superficie reducida las fuerzas mecánicas producidas por el uso del arma.
Las empuñaduras de dichas armas eran de materiales preciosos, si la espada pertenecía a un tesoro funerario o de bronce. En ambos casos la forma de la misma y el metal estaba finamente labrada con motivos curvilíneos y/o medallones.
La hoja, de unos 70 a 90cm de longitud, tiene punta aguda, con fuerte costillar central y nerviaciones laterales accesorias; al ser tan rígida, y por su forma de estar insertada en la empuñadura, solo era apta para golpes de punta.

Gracias a los ejemplares que han llegado hasta nuestros días, podemos tener una idea de las técnicas orfebres de la época; en realidad, se encuentran hojas de bronce exquisitamente grabadas con escenas de caza o de guerra , en que el estilizado dibujo y las posiciones casi rituales proporcionan un efecto armónico de gran fuerza y sugestión.

La necesidad, siempre tan presente en la batalla, de poder emplear la espada como arma de filo, es decir, de disponer de un instrumento que pudiese soportar impulsos mecánicos que proviniesen de una dirección normal al eje de la hoja, creo la necesidad de fortalecer el punto de inserción de la hoja con la empuñadura como soporte de una palanca sobre la que actúan dos fuerzas opuestas.
Hacia finales del siglo II a.C. la técnica de construcción de las espadas propuso la solución a tal problema introduciendo una innovación importante: asegurar la hoja a la empuñadura mediante una prolongación, llamada mango, destinada o a atravesarla completamente o a servir de base para aplicar dos plaquitas, forjadas para facilitar un asidero cómodo, aseguradas a este por medio de dos clavos transversales remachados.
Otro sistema muy empleado fue fundir de una sola vez hoja y empuñadura, creando un arma de gran solidez.
El paso del sistema de fijación con clavillos a los nuevos, mediante mango o monofusion, conoció una fase transitoria en que el alojamiento en la empuñadura se hizo mas hondo y los dos o tres clavillos aumentaron en número.
La forma de la hoja, cuando la espada se convierte también en arma de filo, no se limito a ser recta, sino que tomo diversas formas, como en las espadas asirías y egipcias.
A veces, las empuñaduras de las espadas de esta época presentaban, en el extremo opuesto a la hoja, una prolongación en forma de clavo.
Una posible explicación de tal característica podría ser que se empleara cuando se pasaba del combate a poca distancia con la espada al cuerpo a cuerpo, como una especie de cuchillo, con el que se golpeaba la cabeza del adversario o la espalda cuando el contacto era muy estrecho y el rival de baja estatura.

En la tardía edad de bronce, la terminación superior de la empuñadura, con finalidad decorativa o quizá por la influencia de las doctrinas esotéricas orientales toma una forma llamada de antenas.

Durante la primera mitad del siglo I a.C., las espadas de hierro adoptaron la forma de antenas en la empuñadura. Se tallaba una figura antropomorfa, en la que los brazos levantados ocupaban el lugar de las antenas, el cuerpo de la empuñadura propiamente dicha, y las piernas y los pies formaban una especie de arrial para la hoja insertada.
La gran espada de los galos derivó de espadas con dicha empuñadura, con hoja de 90cm de longitud, de punta ojival primero y aguda después, tal vez la empuñadura de bronce, vainas de madera o de cuero, y para las armas de los más ricos, totalmente de bronce.
A esta espada se llego partiendo de una forma totalmente distinta, que existía junto a la hoja de bronce y que precisamente se ha encontrado tanto en la empuñadura antropomorfa como en la empuñadura rematada con un pomo en forma de torre con base ancha y realizada en hueso, marfil u otros materiales preciosos, finamente tallados y a veces coloreados.
Por lo que respecta a la hoja, estas espadas de la primera mitad del último siglo a.C., se presentaban como armas exclusivamente de filo; en cambio no tenían punta, pero si un ensanchamiento en el centro.


De la espada Hallstatt derivan los dos tipos de espadas destinadas a enfrentarse en los campos de toda Europa: la gran espada galica y el gladius romano, que convirtió en esférico el pomo Terminal de la espada Hallstatt, conservando el conjunto, y reforzó la punta de la hoja, además de acortarla de casi 1m a entre 50 y 85cm (la longitud varia en las distintas épocas).
Característica común de los dos tipos de espada, derivadas de la Hallstatt, es la reaparición de la punta; en cambio, lo que las diferencia es el tamaño. Dicha diferencia puede comprenderse fácilmente si se piensa en el distinto modo de combatir de la población; por una parte, los bárbaros, que luchaban en grupos organizados como tribus y concebían el combate como una serie de duelos individuales, en orden disperso o abierto, con espacio suficiente para poder blandir sus largas espadas y usarlas para dar golpes de tajo; por otra parte, los romanos, encuadrados rígidamente en un orden cerrado, presentando al enemigo una muralla de escudos, mantenían una corta distancia y daban rápidas estocadas pasando entre los respiraderos de los escudos encajados (es preciso hacer notar que esta táctica caracterizo además a la infantería romana, ya que tanto la caballería como otros cuerpos especiales estuvieron dotados con gladius en versión larga).

miércoles, 3 de septiembre de 2008

História de regimientos y soldados del Fuhrer

La 12º División Panzer de las SS “Hitlerjugend”

Las Waffen SS se formaron a principios de la II Guerra Mundial, sobre la base de las organizaciones paramilitares SS (Schutztaffel o Escuadras de Protección) que ya existían, y crecieron rápidamente en tamaño. El 20 de julio de 1943, en Amberes, cuadros de mando de la 1ª División Panzer de las SS, llamada Leibstandarte Adolf Hitler (guardia de corps de Adolf Hitler) se fusionaron con personal de las escuelas de las Hitlerjugend (juventudes hitlerianas) al objeto de constituir una nueva división de infantería mecanizada que, junto con fuerzas adicionales de la Lribstandarte, formarían el 1er Cuerpo Panzer de las SS.
El 21 de octubre Hitler decidía que ese cuerpo estaría formado no por una, sino por dos divisiones acorazadas, y al dia siguiente la nueva División era bautizada 12ª División Panzer de las SS “Hitlerjugend”. Esta unidad no tenia ningún precedente en el ejercito alemán. La mayoría de sus oficiales y suboficiales habían sido escogidos entre los más capaces veteranos de la Leibstandarte en el frente del Este, hombres curtidos que se convirtieron en responsables del entrenamiento de los jóvenes reclutas. Sus métodos no eran ortodoxos. Al fin de prepararlos para el combate, aquellos muchachos fueron sometidos a condiciones de hambre y privaciones y expuestos a entrenamientos con fuego real, incluso artillero. Como era inevitable, se produjeron bajas, pero aquellos soldados iban a la guerra con ánimo encallecido y dispuestos a combatir con bravura. Se quería con ello que los soldados de la División fuesen la sangre nueva del nazismo. Los muchachos de las Juventudes Hitlerianas se iniciaron en aquella doctrina y la abrazaron.

Leibstandarte SS Adolf Hitler

La guardia personal de Hitler desde sus comienzos fue un elemento importante en la organización Nazi. Al principio de los años 20, una unidad de 200 hombres, la “Stosstrupe” Adolf Hitler, se recluto y aumento hasta convertirse en las “Schutz Staffeln” (Escuadras de Protección), mas conocidas como las SS, desde 1929 bajo el mando de Heinrich Himmler. En 1933, creció la amenaza de atentados contra Hitler, lo que indujo a la creación de una nueva guardia personal armada, la Leibstandarte SS Adolf Hitler. Los reclutas juraban proteger con su cuerpo y su espíritu al Fuhrer, siendo su numero de 120; esto ocurrió el 9 de noviembre y su comandante, Sepp Dietrich.
En 1936 la Leibstandarte desarrollo dos regimientos totalmente armados y en 1939 la fuerza consistía en 3700 hombres entrenados.
Tuvieron su bautismo de fuego en Polonia. Después, a finales de 1939, la Leibstandarte se convirtió en la primera división de la recién diseñada Waffen (combate) SS: esta fuerza se engroso con el reclutamiento de otras dos divisiones, “Das Reich” y “Totemkopf”. En 1940, la Leibstandarte fue desplegada en el frente Occidental, transferida al Mediterráneo y después al sur de Rusia, donde participo en las densas batallas defensivas del Donets, en el invierno del 41 al 42. en agosto de 1942, la división volvió a Francia para descansar y rehabilitarse. Mas tarde siguieron sus más duras batallas: la lucha entre carros de combate de 1943 en el Frente Oriental. El símbolo divisional de la Leibstandarte era una llave; la palabra que designa una llave maestra en alemán es Dietrich, y de ahí este juego de palabras basado en el nombre de su jefe.

La 15ª División Panzer

El corazón de la 15ª División Panzer lo constituían los dos batallones del 8º Regimiento Panzer. Cada batallón se componía de tres compañías, con 20 carros, repartidos en cuatro tropas por compañía.
Originalmente predominaban los Pzkpfw II, pero fueron gradualmente reemplazados por los potentes Pzkpfw III y IV. Además de un regimiento de artillería de 3 batallones equipados con 24 cañones de 10,5cm y 12 de 15cm, la 15ª Brigada de Infantería de la brigada, el 115º y el 200º tenían cada uno tres batallones de tres compañías de fusileros, mas una compañía de ametralladoras con 15 hombres, 18 cañones y 6 morteros, un pelotón de ingenieros y una sección de señales. La 13ª compañía de cada batallón estaba compuesta de 9 cañones de apoyo a infantería, de 7,5cm, 105cm y 15cm, mientras que la 14ª reunía 12 cañones contracarro de 37cm. El 33º Batallón de Reconocimiento (motorizado), constituía los ojos y oídos de la división y contenía una tropa pesada y 4 ligeras de vehículos blindados. El apoyo a la infantería motorizada lo suministraban 3 compañías de infantería motorizada y una compañía de artillería. Del 15º batallón de motocicletas llegaba un apoyo adicional. Finalmente, además de dos batallones de ingenieros y de señales, la 15ª División Panzer también llevaba un batallón contracarro y otro antiaéreo.

Ases de Carros

La guerra en el Frente Oriental fue testigo de la ascensión a la fama de algunos “ases de carros” -jefes de carros que demostraron una capacidad especial para destruir los carros enemigos.- Las Waffen SS cuidaron con esmero a los ases de carros dentro de sus tropas y algunos consiguieron grandes éxitos en cortos periodos de tiempo: durante la batalla de Kursk en julio de 1943, el cabo Franz Standegger destruyo 20 carros, con la ayuda de los “Panzer Grenadier” de la Leibstandarte, al rechazar un contraataque soviético importante.
Cerca del final de la guerra el personal de las Waffen SS demostraron ser capaces de llevar a cabo con éxito acciones localizadas, y el alférez Kart Brobamm, un jefe de carro Tigre del Batallón de carros pesados SS 103, destruyo 55 carros, 44 cañones y 16 camiones, entre el 2 de febrero y el 18 de marzo de 1945.
Las cualidades de un as de carros consistían en cierta habilidad para “leer” la situación táctica al momento, un sexto sentido para averiguar los posibles movimientos de los vehículos enemigos, la sangre fría suficiente para no romper el fuego hasta el ultimo instante, y quizás lo mas importante: una tripulación con experiencia y perfectamente entrenada que casi se anticipaba a las ordenes de su jefe. Todos estos elementos figuraban en los éxitos del teniente Michael Wittman, a quien se le acreditaron en su cuenta 119 carros soviéticos. Wittman tuvo suerte en disponer de un magnifico tirador, Baltasar Woll que tenia una habilidad singular para disparar con precisión aun con el carro en movimiento.

Teniente Michael Wittman

martes, 2 de septiembre de 2008

Hammurabi y su código legal


El sexto rey de la dinastía amorrea de Babilonia, Hammurabi (1730-1688 a.C.) promulgo probablemente en el 40º año de su reinado un conjunto de leyes que para su mejor conocimiento mando grabar en estelas de piedra y repartirlas por las capitales de su Imperio.
Afortunadamente una de aquellas estelas, ejecutadas en diorita negra, fue descubierta en el invierno de 1901-1902 en la localidad de Susa (Irán) por una misión arqueológica francesa dirigida por J. de Morgan.

Tales leyes, que a modo de código venían a sancionar en parte la jurisprudencia anterior con los adecuados retoques, constituyen el monumento literario mas extenso y mas importante de su época, así como el corpus legislativo mas celebre del mundo antiguo oriental y aun de toda la antigüedad. Redactada en lengua acadia y grabadas con signos cuneiformes fueron descifradas y publicadas pocos meses después de su descubrimiento por el sabio dominico francés Vincent Scheil, en Paris, en una cuidada edición bilingüe acadio-francesa, que incluía también otros textos (inscripción de Naram-Sin, estela de Caribú sha Shushinak textos de Melishihu y de Shutruknakhkhunte, contratos elamitas, etc.).
El código de Hammurabi recibió por parte de su primer editor una ordenación orgánica en tres grandes apartados siguiendo la propia estructura interna del texto, el cual a su vez la copiaba de los códigos anteriores, que el rey y su equipo de juristas hubieron de conocer, es decir: prologo, cuerpo legal y epilogo.

Es fácilmente observable la diferencia estilística entre la parte legal, escrita en un acadio técnico y sencillo a la vez propio de las chancillerías, y el prologo y epilogo del mencionado código, cuyas redacciones están hechas en un estilo hímnico arcaizante, muy próximo a los códigos de Urnammu y de Lipit-Ishtar.
El cuerpo legal desarrolla 282 artículos (hay perdidos unos cuantos) formulados de manera sencilla y en forma condicional. Si bien carece de ordenación sistemática (si se compara con lo que en la actualidad se entiende por código) algunas materias aparecen tratadas mas o menos en conjunto (por ejemplo, propiedad, derecho familiar, Talión). Su contenido puede resumirse y estructurarse a grandes rasgos y en una primera toma de contacto, del siguiente modo: infracciones procesales; estatuto de la propiedad; beneficios y obligaciones derivadas de feudos militares; relaciones de posesión y de otra especie; prestamos y otros negocios mercantiles; matrimonio y familia; sacerdotisas; adopción; lesiones corporales y aborto; médicos, arquitectos y barqueros; materias agrícolas y ganaderas con sus sanciones penales; salarios y alquileres, y por ultimo, compraventa de esclavos.

Hammurabi a la hora de redactar su código tuvo a la vista las características de su imperio, formado por elementos humanos y culturales muy diversos. Su derecho penal lo hizo descansar en la ley del Talión para ciudadanos de idéntica categoría social, medida que fue totalmente regresiva respecto a los viejos códigos mesopotámicos, a pesar de la genialidad en la exposición de los supuestos jurídicos que recoge y que reflejan una sociedad muy clasista y un estado sumamente centralizado.

Este código, aparte de su alta significación jurídica, fue también muy pronto apreciado como obra literaria, copiándose una y otra vez en las escuelas de escribas, perviviendo así hasta la mitad del primer milenio antes de Cristo, según demuestran unas cuantas tablillas de barro que recogen extractos de sus leyes, localizadas en la biblioteca de Assurbanipal.
Como código jurídico, en autorizada opinión de J. Clima, “esta obra no fue superada en su extensión formal ni siquiera por las leyes romanas de las XII tablas… Solo el código de Justiniano, del siglo VI excede en extensión a la obra jurídica de Hammurabi”.

lunes, 1 de septiembre de 2008

El emperador Constantino, los cristianos y Constantinopla

Constantino penetro en Roma y fue aclamado por toda la población como único emperador de occidente. El senado ordeno levantar en su honor un arco de triunfo.
El nuevo gobernador que era hijo de Helena, una humilde mujer cristiana, se inclino desde el principio hacia esa religión, a pesar de no practicar las enseñanzas de Cristo.
Al año siguiente de ocupar el trono promulgo, junto con Licinio, el emperador de oriente, el edicto de Milán (313), que estableció la libertad de cultos y puso fin a las persecuciones contra los cristianos. Estos abrieron sus templos y pudieron ocupar, junto con los paganos, los diversos cargos del estado.

Constantino sabia que los paganos eran muy numerosos dentro del imperio y que enfrentarlos significaría el fin de su gobierno. Por esto siguió ocupando el sumo pontificado del paganismo y no quito atribuciones a sus sacerdotes.
Cierta vez los cristianos le solicitaron que condenara a los paganos, y Constantino les respondió: “la religión quiere que se sufra la muerte por ella, no que se le de a nadie”.

Mientras Constantino protegía a los cristianos y contaba con su apoyo, en Oriente el emperador Licinio comenzó a perseguirlos, pues cerró las iglesias y apreso a los obispos. Por esta causa no tardo en producirse una guerra entre ambos gobernantes, conflicto que termino con el triunfo de Constantino, quien desde ese momento fue único emperador (323).

A pesar de su victoria, los cristianos debieron afrontar nuevas luchas internas, esta vez contra los herejes que negaban principios fundamentales del dogma.
Los arrianos, discípulos de Arrio (sacerdote de Alejandría) no creían en la divinidad de Jesucristo, pues afirmaban que era inferior a su padre. Además, sostenían la existencia de un ser intermedio, llamado el verbo, creado por Dios para transmitir su acción.
A pesar de que estos herejes fueron excomulgados por San Atanasio, obispo de Alejandría, su doctrina se extendió rápidamente por el mundo antiguo.
Temerosos de los incidentes que pudieran originar estas disensiones, Constantino convoco en Nicea una asamblea de obispos o Concilio para que resolviera el problema bajo la autoridad del Papa (año 325).
La asamblea ecuménica (universal) condeno el arrianismo y estableció que Jesucristo “era Hijo único de Dios, eterno como el Padre”. Los obispos redactaron el símbolo de Nicea o Credo, compendio de fe que contiene los principios esenciales del dogma católico.
Constantino aplico con fuerza de ley las disposiciones del concilio, ordeno el destierro de Arrio, castigo con multas a sus adeptos y quemo sus libros.

El sacerdote Arrio de Alejandria.


Desde la época de Diocleciano, que traslado la capital a Nicomedia, Roma perdió su gran prestigio dentro del mundo antiguo. Constantino prefirió no establecer su gobierno en ella, y resolvió fundar una nueva capital en Oriente en un lugar que sirviera, a su vez, de baluarte contra los ataques de los bárbaros.
Eligio la pequeña población de Bizancio, ubicada estratégicamente a orillas del Bósforo, en un sitio obligado para el trafico con Europa y, además, con magnifico puerto natural que podía ser defendido de un ataque enemigo por medio de una cadena de 250 metros.
Los trabajos comenzaron en el año 326 y cuatro años mas tarde se inauguro la nueva rival de Roma y capital del imperio llamada Constantinopla (ciudad de Constantino).

La antigua ciudad de Bizancio, fundada en el año 657 (a.C.) por los colonizadores griegos, fue totalmente transformada. El recinto fue rodeado por una gruesa muralla; se construyeron grandiosos edificios, entre ellos un palacio y la iglesia cristiana de los Santos Apóstoles. Además se levantaron circos, pórticos, acueductos y en diversos lugares públicos se colocaron hermosas estatuas llevadas especialmente desde Grecia y Roma. Para aumentar la población, Constantino ordeno concentrar en la ciudad a los habitantes de las comarcas vecinas.
Constantino la llamo “Nueva Roma”, pero luego se impuso el termino Constantinopolis (ciudad de Constantino), de donde deriva la voz Constantinopla.

Constantino completo la obra de Diocleciano que procuraba obtener un gobierno centralizado y absoluto. Dividió el imperio en cuatro grandes regiones llamadas prefecturas, administradas por prefectos. A su vez, estas circunscripciones se subdividían en diócesis, gobernadas por vicarios. Cada diócesis comprendía varias provincias a las ordenes de rectores. El imperio contó en total con 117 provincias.
Constantino habitaba en el palacio, rodeado de una corte fastuosa. Ceñía una corona y vestía de púrpura; sus súbditos se arrodillaban ante su presencia y lo consideraban un personaje divinizado. Sus cinco ministros formaban el Consistorio Sagrado, que gobernaba bajo la total dependencia del emperador.

Antes de morir, Constantino dividió el imperio entre sus tres hijos y dos sobrinos (año 337). Desaparecido el Emperador, se inicio una serie de luchas entre los sucesores, hasta que Constancio (uno de los hijos) quedo solo al frente del gobierno.
Persiguió a los paganos, pero también tuvo incidentes con los cristianos porque favoreció la herejía arriana. Encomendó a su primo Juliano para que al frente del ejército de la Galia, rechazara una invasión de los Germanos. El nuevo jefe termino victoriosamente la campaña en el año 357. regreso a Francia y en la pequeña ciudad de Lutecia (próxima a Paris) los soldados lo proclamaron emperador. Al frente de sus tropas, Juliano marcho a Oriente para derrocar a Constancio, pero en el camino enteróse de su muerte, dejando el camino libre para su coronación.