jueves, 31 de julio de 2008

La importancia militar de la batalla de Cunaxa para los contemporáneos griegos.

La primera vez que los persas usaron mercenarios griegos a gran escala fue en el 401 a.C., cuando el enérgico Ciro, el mas noble de todos los persas, que era un sátrapa de Asia Menor y hermano mas joven del rey Artajerjes II (404-459) decidió marchar a Mesopotamia y conquistar para si el trono persa. Con este fin organizo sus propias fuerzas persas y recluto mercenarios griegos que ye estaban sirviendo en Asia Menor. Para reunir los mercenarios de esta región (en gran parte hoplitas peloponesios) hizo un llamamiento el general espartano exiliado Clearco, y a otros generales griegos. Reunidos asi 13.000 hombres, les dijo que lo único que pretendía era atacar la Pisidia, región indomable de Asia Menor que no controlaba Persia totalmente. Al llegar a la Cilicia (y ya rebasada la Pisidia) los hombres comenzaron a inquietarse sospechando que lo que pretendía Ciro era llevarlos contra el Gran Rey. Como Ciro desease, lógicamente, mantener en secreto su plan durante el mayor tiempo posible con la esperanza de sorprender a Artajerjes, calmo a los mercenarios dándoles mas dinero y diciéndoles que sus intenciones se dirigían contra un enemigo en Siria. La natural sospecha de todos hizo que algunos abandonasen a Ciro al llegar este punto, aunque la mayoría continuo su marcha hasta el Eufrates. Solo al llegar a este rió fue cuando revelo Ciro sus verdaderos propósitos y volvió a ofrecer mas dinero a los griegos, los cuales, viéndose tan profundamente comprometidos y con tan escasas alternativas, aceptaron atacar a Artajerjes. Ciro, que hasta el momento había llevado con éxito sus operaciones, se precipito hacia Mesopotamia, donde le esperaba su hermano, y los dos ejércitos se encontraron en Cunaxa, a unos 160 kilómetros al norte de Babilonia. Artajerjes ya estaba advertido desde mucho tiempo atrás por sus oficiales persas en Asia Menor, que desde el principio comprendían que el ejercito de Ciro era excesivamente grande para hacer una campaña en Pisidia, y sospechaban que las únicas intenciones que abrigaba eran las de deponer a su hermano. El ejercito del Rey era de 60.000a 100.000 hombres (incluyendo 6.000 de caballería y 200 carros con hoces), en tanto que Ciro tenia una fuerza de 40.000 a 80.000, contando los griegos, y solo 3.000 de caballería. Al ir acercándose entre si los dos ejércitos por la orilla izquierda del eufrates, Ciro empezó a desplegar desde la línea de columna a la de batalla. Coloco a su derecha 1.000 hombres de caballería que se apoyaban en el rió, junto a ellos situó a los griegos. El propio Ciro se puso con 600 de caballería en el centro de su línea, inmediatamente a su izquierda la infantería persa y el resto de la caballería en el extremo izquierdo. Los dos ejércitos se encontraron a mediados de la tarde, sin que hubiera entrado en línea de batalla todo el ejercito de Ciro. Cuando Ciro, al ver que el ejercito de Artajerjes se aproximaba al centro de su propia línea, que era la que estaba mas preparada, dispuso que Clearco avanzase con los griegos oblicua y directamente contra el rey, pero los espartanos se opusieron porque temían dejar expuesto su flanco a la caballería del ala izquierda de Artajerjes. Cuando ya no mediaban mas que 450 a 550 metros entre ellos, los griegos cargaron a la carrera obligando a retirarse a los persas y a que muchos aurigas abandonasen sus carros. Algunos de estos retrocedieron y se lanzaron contra los propios persas, a la vez que los griegos abrían sus filas para dar paso a los de detrás. Loco por el éxito de su ala derecha, Ciro cargo contra Artajerjes, que, por ser mas larga su línea, quedaba algo a la izquierda de Ciro. El rey intentaba envolver el ala izquierda de Ciro cuando su hermano menor se lanzo contra su línea con la esperanza de matarlo. El azar o la suerte quiso que Ciro hiriese a Artajerjes, y al golpearle le sacara de su caballo, pero en la confusión que siguió un soldado persa alcanzo a Ciro en la cabeza con una jabalina, le desmonto y otro soldado le dio muerte.
A continuación, Artajerjes ataco al campamento de Ciro, mientras el ejercito griego, que estaba en ventaja en el ala derecha, perseguía a los persas en retirada frente a ellos en unos cinco kilómetros. Al ver esto el rey abandono el campamento para atacar a los griegos por la retaguardia, pero Clearco hizo dar media vuelta a su línea y avanzo contra el rey, obligándole a desviarse hacia la derecha griega para evitar el choque frontal. Los griegos, para proteger su flanco, se alinearon de espaldas al rió y rechazaron la carga persa. Aunque persiguieron a los persas hasta Cunaxa, la caballería de estos hizo un ultimo intento de detenerlos, pero la hicieron retroceder en desorden. Al caer la noche sobre el campo de batalla los griegos se retiraron a su campamento original para descubrir que había sido saqueado por el enemigo. Por lo que a ellos tocaba, habían vencido en todas partes y no comprendían donde podían estar Ciro y sus hombres. No se dieron cuenta de la triste realidad hasta la mañana siguiente. Entonces supieron que Ciro había muerto y que ellos se encontraban profundamente atrapados en el Imperio Persa y aislados de toda fuente de suministros. A mediodía llegaron mensajeros del rey invitándoles a rendir sus armas y a postrarse ante el suplicándole el perdón, a lo que se negaron tenaz y obstinadamente, nombrando jefe a Clearco en sustitución de Ciro. Los persas, poco deseosos de luchar, y si solo de ver a los griegos fuera de su imperio, consiguieron que Tisafernes, agente del rey, los convenciera de que el los sacaría de Babilonia y los llevaría a lugar seguro. Como ya no quedaban provisiones en la ruta que había traído, Tisafernes los llevo a través del Tigres hasta el Gran Zab. Al llegar allí invito a Clearco y a otros generales a celebrar una conferencia y los arresto. Tisafernes esperaba que el resto de los griegos, perdidos sus jefes, se acabarían entregando, pero en lugar de ello se reunieron y eligieron nuevos generales, de los que uno fue el ateniense Jenofonte (c428-354 a.C.), quien los condujo hacia el norte, en dirección a la patria, sin saber con certeza donde estaba esa patria. Tisafernes se limito a seguirlos de cerca sin dejar de presionar sobre ellos hasta que entraron en las montañas de Armenia. Clearco y los otros generales griegos fueron trasladados a Susa, la capital de Persia, para ser ejecutados. Cuando por fin los griegos consiguieron alcanzar milagrosamente el mar negro a principios del 400, seguían prácticamente intactos. Meses después, al llegar a Calcedonia, en la costa asiática del Bósforo, el sátrapa persa de la zona pago a un almirante espartano, Anaxibio, para que los llevara hasta Bizancio, cruzando el estrecho. Allí los recogió Seutes, un príncipe tracio, para emplearlos contra tribus bárbaras, pero cuando en el 399 estallo la guerra entre esparta y Persia, fueron contratados por los espartanos y regresaron nuevamente a Asia unos 6.000.
Antes de seguir con la guerra en Asia, es importante considerar el significado militar de la campaña de Cunaxa. Ciro había fracasado, pero los mercenarios griegos se comportaron extraordinariamente, y es justa la fama de su proeza. Hay quien tiene por extravagante y peregrina aquella invasión, y así es en ciertos aspectos, pero en la historia militar de la antigua Grecia fue mucho mas importante de lo que parece a simple vista, pese al fracaso de la misión y fines estratégicos de Ciro. Decía Polibio que esta campaña fue causa de la guerra de Alejandro con Persia, porque al demostrar que los griegos eran invencibles incluso muy en el interior del territorio persa, surgió la posibilidad, por primera vez en la historia griega, de la invasión de aquella. Con ello exageraba (y simplificaba excesivamente) las cosas, pero, en términos generales, había algo de razonable en su afirmación. En Cunaxa los griegos observaron de cerca la debilidad del ejercito persa frente a la infantería pesada, pero mas importante aun fue lo que aquella campaña les enseño sobre su propia debilidad. Clearco, temeroso de exponer su flanco al ataque persa, actuó con total insubordinación. En el ataque frontal los persas no podían resistir a los griegos, pero un ejercito griego en Persia sin infantería ligera ni caballería que lo apoyasen debidamente no estaba en situación de llevar a una derrota decisiva al Gran Rey. Los griegos perseguidos en su camino de salida de Persia comprendieron, asimismo, la necesidad de disponer de buenos escaramuzadores –honderos y arqueros- que protegieran sus posiciones. En un cierto memento, Jenofonte se vio forzado a convertir a los hoplitas rodios en honderos (porque la honda era arma propia de Rodas) y en este papel desempeñaron un útil cometido. Pero la lección mas importante fue, tal vez, la de la logística. Los griegos habían recorrido unos 2.400 kilómetros por tierra desde Sardes a Cunaxa, desplazándose a razón de 20 a 25 kilómetros diarios bajo el sistema de suministros de Ciro. La descripción que hace de la campaña Jenofonte en la Anabasis indica que él, por lo menos, estudio detenidamente al ejercito en marcha, y una de las razones de su interés fue la incapacidad de los ejércitos griegos para organizar los suministros a tan amplia escala. Los problemas logísticos que sufrieron los griegos a su vuelta les convencieron de que nada podía sustituir a unos suministros bien organizados. No es menos importante que, al regresar, transfirieran sus conocimientos a otros griegos, que es casi seguro que se transmitían oralmente, pero Jenofonte paso varias décadas poniendo por escrito las lecciones de aquella acción militar contra los persas, y su narración influyo directa e indirectamente en las mas destacadas figuras militares de su época. Además de la Anabasis, Jenofonte escribió muchas otras obras en las que expuso al publico lector su amplio conocimiento de la guerra, sobre todo de la persa. Es especialmente importante para la historia militar su “novela” histórica sobre Ciro el Grande (la Cyropaedia). Tal vez no sean rigurosamente históricos los detalles de ella, pero el cuadro que presenta de la guerra persa revela una fina apreciación de las diferencias reales entre las formas de combate asiáticas y griegas. Es dudoso que leyesen a Jenofonte todos los generales griegos, pero las opiniones de aquel pasaron a formar parte de la cultura militar de ese periodo e influyeron mucho en generales que no leyeron , del mismo modo que Clausewitz o Liddell Hart, cuyas ideas se han difundido tan ampliamente en nuestra sociedad por distintos medios, han dejado tan profunda huella sobre la guerra moderna que no hay que leerlos para sentirse influido por ellos. Durante los 40 años transcurridos entre el 399 y la subida al poder de Filipo II en el 359, los griegos y los Macedonios fueron absorbiendo las lecciones de Cunaxa hasta que Filipo organizo un nuevo ejercito fundamentado en mucho de ellas. Después del regreso de los griegos a Europa en el 399, estallo entre Esparte y Persia una guerra que se desarrollo en Asia Menor. Aunque los espartanos y los persas habían sido aliados en la guerra del Peloponeso, el apoyo prestado a Ciro por Esparta empeoro la cooperación con el gobierno de Artajerjes, y el éxito de las tropas griegas al mando de Ciro dio excesiva confianza a Esparta. Los espartanos recogieron a los 6.000 griegos que quedaban de la expedición original y los desplegaron en Asia Menos, al mismo tiempo que enviaron un ejercito al Helesponto, en cuyo lado asiático alcanzo ciertos éxitos. En esta situación los persas decidieron usar su poder naval y pusieron una flota de 300 buques al mando del almirante ateniense Conón, que estaba en el exilio desde que escapo de la batalla de Egospótamos. El rey espartano Agesilao, recientemente elegido, inicio la campaña en el 396 a.C., organizo una fuerza de caballería y derroto al sátrapa Tisafernes cerca de Sardes. Después en el 395, se volvió contra Conón en el mar, y en la batalla de Cnido (394) la marina persa derroto decisivamente a los espartanos, destruyendo todo el potencial naval que habían podido organizar en el Egeo. El dominio del mar termino por dar a Persia el control implícito de los acontecimientos de Grecia. Durante la guerra asiática. Jenofonte había servido con Agesilao, con quien mantuvo estrecha amistad, y nuevamente los griegos, incluido Jenofonte, encontraron muchas oportunidades de aprender de los persas. El despliegue de caballería que hizo el rey espartano es un ejemplo de lección aprendida y aplicada, pero el desconocimiento espartano de las técnicas de asedio obstaculizo sus esfuerzos, cosa que también aprendieron para el futuro. En esta guerra los griegos combatieron como mercenarios, tanto en el lado espartano como en el persa, y el efecto fue la difusión del nuevo estilo de combate por toda la Grecia y no solo en esparta.

lunes, 28 de julio de 2008

La conquista del Perú

Francisco Pizarro llego al Darien en 1509. Nacido –como Cortés- en Extremadura, tuvo una niñez llena de privaciones. Luego de actuar junto a Ojeda, Balboa y Pedrarias, se estableció en Panamá donde logro amasar una regular fortuna. Allí conoció a Diego de Almagro, dotado de su mismo afán aventurero, con el que intentaría llegar a las costas peruanas.
En 1524 Pizarro salio desde Panamá con la primera expedición. Sin medios adecuados, y debido a la hostilidad de los naturales, la empresa termino en un rotundo fracaso.

Francisco Pizarro

En 1526, Pizarro y Almagro se asocian con fray Hernando de Luque, quien aporto el capital necesario para intentar la difícil empresa de conquistar el hasta entonces desconocido imperio incaico. En su segunda tentativa, Pizarro llego hasta la isla de Gallo (cerca del limite entre Colombia y Ecuador), donde espero refuerzos. Algunos de sus acompañantes, frente a las dificultades que presentaba la empresa intentaron forzar el regreso.
Desde Panamá llego entonces un buque con la orden de embarcar a los descontentos, pero Pizarro insistió tenazmente en continuar. Se afirma que trazo con su espada una línea en el suelo y dijo: “Por Aqué se va al Perú a ser ricos, por allá iréis a Panamá a ser pobres. Escoja el que sea buen castellano lo que más bien le estuviere”. Al decir esto cruzo la raya y solo doce hombres lo siguieron. Don Diego de Almagro

Esta actitud de Pizarro revela no solo el heroísmo de esos hombres, sino también las reales intenciones que guiaban a los conquistadores.
El reducido grupo siguió su expedición en medio de las mayores privaciones. Después de recibir ayuda desde Panamá pudieron llegar hasta Túmbez (golfo de Guayaquil), donde hallaron una prospera ciudad que anticipaba la proximidad del fabuloso imperio inca.
Los conquistadores fueron bien recibidos por los naturales y aun pudieron obtener una apreciable cantidad de objetos de oro y plata que compenso las penurias pasadas. Este éxito inicial los indujo a regresar a Panamá para ajustar los detalles de una tercera y definitiva expedición al imperio incaico.
En 1528 pizarro se dirigió a España a fin de obtener autorización y títulos reales para su empresa. Carlos I firmo una capitulación por la que lo autorizaba a explorar y conquistar el territorio de Nueva Castilla y le dio los títulos de gobernador, capitán general y adelantado. Finalmente, Pizarro consiguió para Almagro el nombramiento de gobernador de Túmbez; Luque fue nombrado Obispo de esta ultima ciudad, en tanto que los que quedaron con el en la isla de Gallo recibieron la jerarquía de hidalgos. Fray Hernando de Luque

En enero de 1531, Pizarro salio de Panamá en tres naves con 180 hombres y 27 caballos. Viajaban con el sus hermanos Hernando, Gonzalo y Juan, y su hermanastro Martín de Alcántara. Almagro, en tanto, quedo en el puerto para reclutar mas hombres.
Los navegantes llegaron a Túmbez y se enteraron de la guerra civil que envolvía a los incas, conflicto en el cual Atahualpa enfrento y venció a su medio hermano Huáscar.
Pizarro y sus hombres viajaron mas de un mes con la intención de arribar a Cajamarca, ciudad situada entre Quito y Cuzco, donde estaba Atahualpa, a la que finalmente llegaron en noviembre de 1532. Allí encontraron una ciudad semidesierta, pues Atahualpa, con 30.000 hombres, se encontraba expectante en las afueras de ella.
Pizarro solicito una entrevista con Atahualpa, quien accedió a dialogar con él en la plaza de la ciudad. Fue entonces cuando el capitán extremeño preparo un plan para capturar al Inca. Al llegar Atahualpa a la ciudad, Pizarro, que había distribuido estratégicamente a sus hombres, se adelanto a recibirlo con un monje y un interprete. El sacerdote le acerco una Biblia, pero Atahualpa la rechazo violentamente. Esto obro de señal: los soldados cayeron sobre los indígenas, se apoderaron de Atahualpa y lo encerraron. El Inca pretendió comprar su libertad con un fabuloso rescate: ofreció llenar con metales preciosos la habitación en que se encontraba hasta una altura que marco con el brazo en alto.
Mientras los servidores del Inca partían en busca del rescate, trayendo todo tipo de objetos preciosos, se producía la llegada de Almagro con refuerzos a Cajamarca. Después de varios meses, y a pesar de haber cumplido lo pactado, Atahualpa seguía preso. Los españoles lo acusaron de instigar a la muerte de su hermano Huáscar y de patrocinar una rebelión. Además, aplicando las normas de la civilización europea, se lo acuso de incesto por ser esposo de su hermana y de sacrílego por adorar dioses falsos. Finalmente Atahualpa fue condenado a morir en la hoguera como hereje, pero como a ultimo momento acepto ser bautizado se le aplico la pena del garrote o sea la muerte por estrangulación. El apresuramiento de los españoles puso en serio peligro los resultados de la empresa( la muerte de Atahualpa pudo provocar una rebelión indígena). A pesar de ello, Pizarro entro en el Cuzco (1533) y reconoció como Inca a Manco Capac, hermano de Huáscar. En 1535, después de acaparar fabulosas riquezas, fundo la ciudad de Lima, desde la cual se iniciaría la conquista de Chile y el Alto Perú. Inca Atahualpa

Después del resonante triunfo alcanzado sobre los Incas, la rivalidad surgida entre los conquistadores interrumpió la paz. Almagro, luego de realizar un infructuoso viaje a los territorios que recientemente le habían sido adjudicados, regreso al Perú sin las riquezas que prometía la empresa, razón por la cual disputo a Pizarro el dominio de la ciudad de Cuzco, considerada por ambos como perteneciente a sus respectivas jurisdicciones.
Durante la expedición de Almagro los indígenas advirtieron que las fuerzas hispánicas de ocupación habían disminuido, de ahí que estallara una sublevación encabezada por Manco Capac que puso en serio peligro la situación de los conquistadores. Pizarro, sin embargo, logro dominar la rebelión. Sofocado el alzamiento, la lucha se entablo entre Almagro y Pizarro. Tras distintas alternativas el primero fue finalmente derrotado en las Salinas por Hernando Pizarro (hermano del conquistador). En consecuencia, Almagro fue enjuiciado y decapitado en el Cuzco.
Esta ejecución tuvo graves consecuencias pues, poco después, Francisco Pizarro muere como consecuencia de una conspiración dirigida por Almagro el joven hijo de Don Diego (1541), quien se proclamo gobernador.
Estos incidentes terminaron por preocupar a la corona, decidiéndola a intervenir en el Perú. A tal efecto fue enviado Cristóbal Vaca de Castro quien utilizando hábilmente las divisiones internas, logro derrotar y ajusticiar a Almagro el joven.
En 1544, al disponerse la creación del Virreinato del Perú, Carlos I envió a Blasco Núñez de Vela, con la misión de pacificar la región e imponer las resistidas Leyes Nuevas que limitaban los privilegios de los encomenderos. Gonzalo Pizarro encabezo una sublevación general que derroto y asesino al enviado real.
Esta situación anárquica pudo al fin ser resuelta con el envió de sacerdote Pedro La Gasca quien en 1548 derroto definitivamente a las fuerzas de Gonzalo Pizarro en el valle de Xaquixaguana. El jefe insurrecto fue decapitado.
La acción del pacificador La Gasca puso fin al largo periodo de las guerras civiles y en 1550 se nombro Virrey a Antonio de Mendoza, Marqués de Cañete. Un cronista quechua narra los hechos que condujeron a la prisión del Inca Atahualpa.

Don Francisco Pizarro y Don Diego de Almagro, dos capitanes generales y los demás se ajuntaron trescientos y cincuenta soldados. […] Hasta los músicos cantaban el romance, “Indias, oro, plata”. […] Aun hasta ahora dura aquel deseo de oro y plata y se matan los españoles y desuella a los pobres de los indios y por el oro y plata quedan ya despoblados parte deste reino, los pueblos de los pobres indios, por oro y plata. […] […] Atahualpa Inca […] se fue a la ciudad […] de Cajamarca y llegado […] y cercado de sus capitanes con mucho mas gente, […] en la plaza publica, en el medio de su trono […] en la plaza publica, en el medio de su trono […] Le dijo [Pizarro] que era mensaje y embajador de un gran señor y que fuese su amigo que solo a eso venia […] Responde el Inca […] que también que era él gran señor en su reino. Después de esta respuesta, entra con la suya fray Vicente, llevando en la mano derecha una cruz y en la izquierda el breviario. Y le dice al dicho Atahualpa Inca que también es embajador y mensajero de otro señor, muy grande amigo de Dios y que fuese su amigo y que adorase la cruz y creyese el evangelio de Dios y que no adorase en nada, que todo lo demás era cosa de burla.
Responde Atahualpa y dice que no tiene que adorar a nadie sino al sol que nunca muere […]. Y pregunto el dicho Inca al fray Vicente quien se lo había dicho.
Responde fray Vicente que le había dicho el evangelio, el libro.
Y dijo Atahualpa: dámelo a mi, el libro, para que me lo diga. Y así se lo dio y lo tomo en las manos; […]. Y dice el dicho Inca que, como no me lo dice, ni me habla a mi el dicho libro, hablando con gran majestad, sentado en su trono, y lo echo el dicho libro de las manos, […] fray Vicente dio voces y dijo: ¡Aquí, caballeros, con estos indios gentiles soncontra nuestra fe! Y don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro, de la suya, dieron voces y dijo: ¡Salgan, caballeros, contra estos infieles que son contra nuestra cristiandad y de nuestro emperador y rey, deos en ello! […] Y así luego comenzaron los caballeros y dispararon sus arcabuces y dieronla escaramuza y los dichos soldados a matar indios como hormigas y de espanto de arcabuces y ruido de cascabeles y de las armas […]. Y así se le prendió don Francisco Pizarro […]. Y así se le prendió don Francisco Pizarro […]. Y así se le prendió deon Francisco Pizarro y don Diego de Almagro al dicho Atahualpa Inca, de su trono. Le llevo sin herirle y estaba preso con presiones y guarda de españoles, junto al capitán don Francisco Pizarro. Quedo muy triste y desconsolado y desposeído de su majestad, sentado en el suelo quitado su trono y reino.

Guamán Poma de Ayala. Crónica…

jueves, 17 de julio de 2008

La llegada de los bárbaros a occidente

Los reinos germánicos de occidente.

Al derrumbarse el imperio Romano de occidente, quedan instalados dentro de sus fronteras diversos reinos de origen germánico que pronto trataran de imponer su hegemonía.
Los visigodos fueron los primeros en atravesar el Danubio (376). A las ordenes de Alarico vencen al emperador Valente (378) y son contenidos por su sucesor Teodosio el Grande que los hace sus aliados. A la muerte de Teodosio, reanudan sus ataques y se dirigen a Italia.
En el año 410 Alarico saquea Roma y luego penetra en la Galia. Por ultimo a las ordenes de Ataulfo, cruzan los Pirineos para expulsar a los Vandalos y se establecen en España. El reino Visigodo comprendio el sur de las Galias y toda España.
Suevos, Alanos y Vandalos atravesaron el Rin en el año 406 y tres años después penetraron en España. Los Suevos se instalan en la actual Galicia, los Alanos en la region central. Los vandalos en el sur (Vandalucia) y luego en el norte de África (429).
Francos, Alamanes y Burgundios ocupan la Galia. Los Francos se instalan entre el Sena y el Rin inferior. Los Burgundios o Borgoñones al este del Ródano, los Alamanes en la región de Suiza.
En el año 476 el jefe de los Herulos, Odoacro, depuso al joven emperador romano Augusto, y se proclamo rey de Italia. Pero en el año 493 Teodorico, jefe de los Ostrogodos, cruzo los Alpes, derroto a Odoacro y se instalo en Italia. Teodorico que gobernó con talento político, logro la fusión entre bárbaros y romanos y el reino Ostrogodo fue el mas importante de los reinos germánicos de occidente.
Los sajones y los anglos se establecieron en la provincia de Bretaña. La cultura.
Poco es lo que se sabe acerca del origen de los germanos. Según parece, penetraron desde el Asia occidental y se instalaron en Europa, en la inhóspita y extensa región denominada Germania. Estaba situada al este del Rin en los actuales territorios de Polonia y Alemania, limitada por las costas del mar del Norte y las del mar Báltico. Su aparición en la historia, los ubica en la etapa cultural de la edad del hierro. El historiador romano Cornelio Tácito, en su obra “Germania” escrita en el año 98, se refiere a las costumbres de las tribus germánicas en general, y luego analiza en particular a cada una de ellas.
Los germanos tenían entre si las mismas características raciales, pero eran individualistas, sus tribus vivían de forma independiente y, con frecuencia, luchaban entre si. Aguerridos y orgullosos, propensos al pillaje y a la guerra. Sin embargo, respetaban las costumbres familiares.
Su nivel cultural era muy bajo y carecían de conocimientos artísticos.
Su actividad industrial estuvo muy poco desarrollada y los trabajos en cerámica eran toscos y totalmente hechos a mano. El comercio consistió en el intercambio de productos. No conocían la moneda y solo comenzaron a utilizarla al ponerse en contacto con los romanos.
Habitaban en precarias cabañas de madera y paja y carecieron de centros urbanos. Periódicamente abandonaban sus tierras en busca de otras mas productivas. Aunque agricultores, su principal actividad fue la ganadería, especialmente la crianza de cerdos.
Los germanos permanecieron mucho tiempo sumidos en la barbarie. Solo la parte meridional de su territorio, en contacto con el imperio, sintió de a poco la influencia de la cultura romana y despertó en los germanos la admiración y el interés por la prosperidad de sus vecinos.
Sabemos que en el siglo II antes de Cristo, las tribus de los Cimbrios y Teutones cruzaron el Rin y se dirigieron a Italia, pero el general romano Mario los venció y puso fin al intento. A partir de ese momento se inicia, como hemos visto, el lento, pero ininterrumpido proceso de penetrar en el imperio. Organización política
El individualismo que caracterizo a los germanos influyo en su organización política, por cuanto no llegaron a constituir un Estado estuvieron divididos en multitud de tribus o pueblos independientes.
Algunas tribus germánicas estaban gobernadas por un rey (Koening) y otras por príncipes o jefes militares. Los cargos eran electivos y su autoridad estaba limitada por una asamblea de hombres libres (mall) que se reunía generalmente durante el novilunio o plenilunio.
En los pueblos monárquicos, el rey estaba al frente del gobierno y del ejercito, y era considerada su estirpe noble. Otras tribus solo elegían un jefe en caso de guerra (duque). Debía poseer gran valor y capacidad militar y su misión terminaba junto con la contienda. Sociedad
Entre los germanos, la familia fue la base de su organización social. Constituida bajo el sistema patriarcal, el padre era el jefe absoluto de la misma; dueño de la vida y de los bienes de la mujer e hijos. El matrimonio era monogámico, y si bien el marido compraba a la esposa, esta gozaba de gran respeto y consideración. Cuidaba la casa, los campos y la hacienda. Además, muchas fueron sacerdotisas y adivinas; otras participaban en la guerra junto con sus maridos y hermanos.
La tierra pertenecía a la comunidad y todos los años era sorteada entre las familias. Los caudillos recibían una parte mayor y podían poseer la casa y el huerto como bienes personales.
Entre los germanos existían tres clases sociales:

a) La nobleza constituida por las familias de los jefes y los grupos adinerados.
b) Los hombres libres formaban la masa principal de la población con todos los derechos, pero con menos participación en los beneficios.
c) Los siervos y esclavos carecían de independencia y estaban encargados de los trabajos pesados; no podían llevar armas ni guerrear. “Castigar a un esclavo, cargarlo de cadenas, es entre ellos cosa rarísima; los matan algunas veces no como resultado de su rigor o disciplina, pero si por violencia y en un primer ímpetu como matarían a un enemigo”. (Tácito) En el derecho germano, que no tenia leyes escritas, sino que se regia por la costumbre, el delito cometido contra un individuo no afectaba a la sociedad, sino a la familia del agraviado (sippe, conjunto de parientes consanguíneos.) Por lo tanto, correspondía a los parientes aplicar el castigo; el acusado debía pagar un “precio de sangre” o indemnización (wergeld) que variaba según el estado social de la victima y la calidad de la ofensa.
Los juicios eran públicos y orales; a falta de pruebas utilizaban el “duelo judicial”, es decir, el acusado debía luchar contra su denunciante y si vencía quedaba demostrada su inocencia. Si los litigantes pertenecían a una clase inferior, recurrían a las ordalías o “juicios de Dios”.
Introducían la mano en un recipiente con agua hirviente o sostenían un trozo de hierro al rojo. Se consideraba inocente al que a los pocos días mostrara menos rastros de las quemaduras. Religión
Los germanos eran politeístas, paganos y muy supersticiosos. Adoraron a las fuerzas de la naturaleza, las que fueron representadas con figura humana. Wotan (Odin) era el padre de los dioses, señor de la guerra y protector de los valientes en el combate. Su hijo Donar era el dios del trueno, de la tormenta y divinidad de la agricultura. Tor, dios de la espada; Freya, diosa de la juventud y el amor. Creían en la vida de ultratumba. El premio estaba en el paraíso o Walhalla, morada de Wotan y sus divinos familiares. En ese recinto solo ingresaban los que habían muerto en la batalla y eran conducidos a el por las Valkirias, bellas diosas guerreras que les aseguraban la felicidad por medio de una eterna sucesión de festines y combates.
Los que morían de vejez o enfermedad penetraban en la fría morada de Loki, espíritu del mal y de los infiernos. Carecían de sacerdotes profesionales, y las funciones religiosas estaban a cargo de los reyes, príncipes y jefes de familia. También tenían sacerdotisas y hechiceras. No erigieron templos y el culto se realizaba en bosques sagrados donde sacrificaban animales y algunas veces seres humanos. Lengua
Desde muy antiguo, los germanos eran conocidos por sus vecinos del Imperio Romano, pero sus manifestaciones literarias, de por si muy rudimentarias, solo aparecen en occidente a comienzos de la Edad Media y coinciden con los movimientos migratorios originados por las invasiones.
La lengua germana primitiva era un conjunto de dialectos, forma espontánea del idioma, que, si bien se integraban por medio de una raíz idiomática común, permitía diferenciar las individualidades de las distintas tribus.
En la época de las invasiones podemos clasificar a los germanos desde el punto de vista idiomático de la siguiente manera:

a) dialectos del este (ópticos): godos, vandalos, burgundios.
b) Dialecto del oeste (wésticos): francos, bavaros, lombardos, alamanes, anglos y sajones.
c) Dialectos nordicos: primitivos escandinavos. A pesar de que los germanos no tenían lengua escrita, en el año 350 los godos habían traducido a su idioma la Biblia; por obra del obispo arriano Ulfilas o Wulfila (311-383) que tradujo la Biblia a la lengua visigoda.
En escandinavia, cuna probable del idioma germánico, una manifestación muy importante la constituyen las inscripciones rúnicas, la escritura de los antiguos germanos y escandinavos recibe el nombre de rúnica, creadas a fin del siglo II sobre la base de un alfabeto de 24 caracteres, divididos en tres grupos de 8 letras cada uno. Probablemente inspirado en un alfabeto griego con influencias latinas, la escritura consistía en grabar los signos sobre piedra o madera. Se utilizaban trazos derechos, verticales u oblicuos pero nunca curvos. Esto facilitaba la escritura sobre las fibras leñosas, de por sí verticales. A medida que los germanos penetraban en el Imperio Romano, se modificaban los antiguos limites entre las dos civilizaciones. Una nueva frontera lingüística apareció entre ambas culturas, y la unidad idiomática de occidente comenzó a sufrir profundas transformaciones.
En latín, que era la lengua de Roma, estaba desde largo tiempo solidamente instalado entre los dilatados limites que marcaron su apogeo. Los germanos debieron adecuarse a las diferentes características idiomáticas y culturales preexistentes. Los distintos reinos bárbaros que se instalaron en occidente mantuvieron al principio sus lenguas y dialectos, pero su uso fue quedando limitado a los campesinos y soldados. La nobleza y los aristócratas adoptaron paulatinamente el latín. También se redactaron en dicho idioma las normas y leyes que rigieron la convivencia entre romanos y germanos. La conversión de los bárbaros al cristianismo y el uso del latín por parte de la iglesia, contribuyeron a la romanización de las lenguas germanas.
Sin embargo, al recibir la influencia cada vez mayor de las voces bárbaras, el latín comienza a corromperse. A partir del siglo V las distintas regiones de la Europa germanizada acentúan sus características particulares y se definen los regionalismos. El idioma hablado incorpora gran numero de palabras referidas a lo especifico del lugar. En tanto, el lenguaje escrito no las consigna. Otras caen en desuso y el vocabulario se empobrece.
De a poco, los textos de los autores clásicos dejan de interesar a la mayoría de la población. El latín y la cultura se refugian en las iglesias y monasterios que se transforman en centros de difusión del saber.
Cristianización
Un elemento decisivo para la fusión entre romanos y germanos fue el cristianismo. Los bárbaros tuvieron las primeras noticias de esta religión a través de los prisioneros capturados a los romanos (siglo IV), aunque su proceso de conversión fue, en una primera etapa, a través de la herejía arriana, que negaba la divinidad de Jesucristo.
La predica de Ulfilas, que tradujo la Biblia al idioma de los visigodos, permitió la conversión de este pueblo al arrianismo.
En épocas en que los germanos invadieron el imperio romano, ya algunas tribus eran arrianas, pues se habían convertido en sus propias tierras; otros bárbaros , como los ostrogodos y los burgundios, no tardaron en abrazar la mencionada herejía. La Iglesia Católica fue quien puso fin a la herejía arriana luego de evangelizar a los paganos. Entre los germanos, el arrianismo alcanzo gran desarrollo, pero comenzó a decaer a partir de 496 cuando el rey franco Clodoveo se convirtió al catolicismo y logro que los obispos de la galia apoyaran sus conquistas. Los burgundios quedaron sometidos y se convirtieron al catolicismo y los visigodos abandonaron el arrianismo en el año 587, cuando su rey Recaredo también adopto la fe católica.
En Inglaterra, los monjes irlandeses habian logrado la conversión de los pictos, bretones y celtas. Pero gran parte del territorio estaba en manos de los anglosajones que continuaban siendo paganos. El Papa Gregorio I (El Magno 540-604), se propuso convertir a los anglosajones y envió a Inglaterra a una misión evangelizadora que logro su propósito en breve tiempo.
La iglesia comienza a recuperar su prestigio en occidente y Roma vuelve a ser la indiscutible sede del catolicismo.

Pensamientos que hicieron história

Julio Cesar

Los cobardes agonizan muchas veces antes de morir... Los valientes ni se enteran de su muerte.

Prefiero ser el primero en una aldea que el segundo en Roma.

La suerte esta echada Aníbal Barca

Hallaré un camino o me lo abriré


El comercio se basa en la observancia escrupulosa de los pactos

Un mismo contrato puede ser claro como el agua ó complicarse hasta la saciedad; depende de las partes. Napoleón Bonaparte

Cada uno de los movimientos de todos los individuos se realizan por tres únicas razones: por honor, por dinero o por amor.

Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo.

Sólo hay dos palancas que muevan a los hombres: el miedo y el interés.

Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado.

Cuando quiero que un asunto no se resuelva lo encomiendo a un comité.

La envidia es una declaración de inferioridad.

La mayor parte de aquellos que no quieren ser oprimidos, quieren ser opresores.

El mal de la calumnia es semejante a la mancha de aceite: deja siempre huellas.

De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.

Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes.

La batalla más difícil la tengo todos los días conmigo mismo

Cuando no se teme a la muerte, se la hace penetrar en las filas enemigas.

La guerra es un juego serio en el que uno compromete su reputación, sus tropas y su patria.

Hay ladrones a los que no se castiga, pero que roban lo más preciado: el tiempo.

El amor es una tontería hecha por dos.

En política hay que sanar los males, jamás vengarlos.

No hay que temer a los que tienen otra opinión, sino a aquellos que tienen otra opinión pero son demasiado cobardes para manifestarla.

El coraje no se puede simular: es una virtud que escapa a la hipocresía.

Imponer condiciones excesivamente duras es dispensar de su cumplimiento. General José de San Martín

El que se ahoga no repara en lo que se agarra.

De lo que mis granaderos son capaces, solo lo sé yo, quien los iguale habrá quien los exceda no.

El hombre bajo todo gobierno será el mismo, con las mismas pasiones y debilidades.

La biblioteca destinada a la educación universal, es más poderosa que nuestros ejércitos.

Los soldados de la patria no conocen el lujo, sino la gloria.

Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba mis desaciertos.

Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas.

Serás lo que debas ser, si no no serás nada.

Si hay victoria en vencer al enemigo; la hay mayor cuando el hombre se vence a si mismo.
Brigadier Juan Manuel de Rosas

Creo haber llenado mi deber con mis conciudadanos y compañeros. Si más no hemos hecho en el sostén de nuestra independencia, nuestra identidad, y de nuestro honor, es porque más no hemos podido.

Durante el tiempo en que presidí el gobierno de Buenos Aires, encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, con la suma del poder por la ley, goberné según mi conciencia. Soy pues, el único responsable de todos mis actos, de mis hechos buenos como los malos, de mis errores y de mis aciertos.

Siempre hay que tratar de ser el mejor, pero nunca creerse el mejor.
General Manuel Belgrano

A quien procede con honradez, nada debe alterarle. He hecho cuanto he podido y jamás he faltado a mi palabra.

Desde la más remota antigüedad hasta nuestros días, la historia de los siglos y de los tiempos nos enseña cuánto aprecio han merecido todos aquéllos que han puesto el cimiento a alguna obra benéfica a la humanidad. Teniente General Juan Domingo Perón

La única verdad es la realidad.

Mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar.

Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista.

El hombre es bueno, pero si se lo vigila es mejor.

Ahora, dentro de eso hay distintas posiciones. A mí se me presentan todos los días y me dicen: 'Estos son los traidores' y vienen otros y me dicen 'Los traidores son los otros'. Y yo siempre les digo lo mismo, porque todos lo que vienen me dicen '¡Pero nosotros tenemos razón!' y yo les digo 'Tal vez, pero yo no soy juez, no estoy para darles la razón. Yo estoy para llevarlos a todos, buenos y malos'. Porque si quiero llevar sólo a los buenos me voy a quedar con muy poquitos.

Es evidente que en todos los movimientos revolucionarios existen tres clases de enfoques: el de los apresurados, que creen que todo anda despacio, que no se hace nada porque no se rompen cosas ni se mata gente. El otro sector está formado por los retardados, esos que quieren que no se haga nada... Entre esos dos extremos perniciosos existe uno que es el equilibrio y que conforma la acción de una política, que es el arte de hacer lo posible.

Queremos que las futuras generaciones argentinas sepan sonreír desde la infancia... Bajo los gloriosos pliegues de nuestra bandera, no puede ni debe haber niños argentinos que no puedan ir a la escuela, o que tengan que ir a ella mal alimentados. Tampoco los debe haber que vivan desnutridos, en hogares sin luz y sin calor. Luchamos, los hombres de este gobierno, porque vosotros, los niños, podáis vivir despreocupados del presente, entregados a vuestros juegos y a vuestros estudios, amparados en una familia cristianamente constituida, seguros del porvenir.

Algunos dirán que somos nazis, que somos fascistas; yo les pregunto en qué país del mundo la economía es libre. Cuando no la orienta el gobierno, la orientan los grandes consorcios financieros, con esta diferencia: el gobierno la orienta en beneficio de todos los habitantes del país y los consorcios capitalistas hacia sus cajas registradoras.

Yo sé que hay muchos que quieren desviarnos en una o en otra dirección; pero nosotros conocemos perfectamente bien nuestros objetivos y marcharemos directamente a ellos, sin dejarnos influir por los que tiran desde la derecha ni por los que tiran desde la izquierda.

Al enemigo, ni justicia.

Aquel que en cualquier lugar intente alterar el orden [...] puede ser muerto por cualquier argentino [...]. Y cuando uno de los nuestros caiga, caerán cinco de los de ellos [...]. Y eso lo hemos de conseguir persuadiendo, y si no, a palos.

"El único sucesor de Perón será el Pueblo Argentino" Benito Mussolini

A un pueblo le es necesaria la disciplina para alcanzar la potencia. La potencia es la resultante de una coordinación de esfuerzos de todos los ciudadanos, que se sienten cada cual en su sitio y todos dispuestos a cumplir su deber.

Mi ambición, señores, es una sola y no me importa trabajar catorce o dieciséis horas al día para conseguirla y aun daría con gusto mi vida. Mi ambición es ésta: hacer fuerte, próspero, grande y libre al pueblo italiano.

Me enorgullezco de ser lo que soy, esto es: un hombre que antes de imponer sacrificios a los demás se los impone a sí mismo y que antes de llamar a la disciplina a los demás se somete a esa disciplina.

Libertad, sin orden ni disciplina significa disolución y catástrofe.

La libertad no es un derecho, es un deber. No es un don generoso, es una conquista. No es una igualdad, es un privilegio.

Italia tendrá la paz y se la daremos con amor si es posible o con la fuerza si es n necesario Camaradas: el programa sigue siendo este: combatir.

Para nosotros los fascistas, la vida es un combate continuo e incesante, que aceptamos con una gran desenvoltura, con un gran valor. Con la intrepidez necesaria.
Adolf Hitler

Las acciones hablan mas que mil palabras.

Para ganar una guerra debes conocer a cada uno de tus soldados por su individualidad.

Del mismo modo que de cien cabezas huecas no se hace un sabio, de cien cobardes no surge nunca una heroica decisión.

Las revoluciones profundas, de largo curso y huella duradera; no las hacen escritores, sino oradores.

Será la razón mi guía, la voluntad mi fuerza, el deber de proceder así mi perseverancia y el apoyo mas grande... mi fé.

La fuerza sin fundamento espiritual, esta destinada al fracaso.

El futuro será mejor mañana.

Con el tiempo uno se arrepiente de haber sido tan bondadoso.

Conmigo se va la última esperanza del mundo, las democracias occidentales son decadentes, el comunismo, con gobiernos más autoritarios, a la larga, acabará conquistando el mundo.

Nada me había entristecido tanto en los agitados años de mi juventud como la idea de haber nacido en una época que parecía erigir sus templos de gloria exclusivamente para comerciantes y funcionarios.

Quizás la más grande y mejor lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia.

Cuando se haya eliminado el peligro comunista, volverá el orden normal de las cosas.

Podemos estar felices de saber que el futuro nos pertenece completamente.

Sigo el camino que me marca la Providencia con la precisión y seguridad de un sonámbulo.

La Naturaleza no conoce fronteras políticas: sitúa nuevos seres sobre el globo terrestre y contempla el libre juego de las fuerzas que obran sobre ellos. Al que entonces se sobrepone por su esfuerzo y carácter, le concede el supremo derecho a la existencia.

Los cazas nocturnos de la Luftwaffe, las Aguilas del Fuhrer

En la noche del 30 al 31 de marzo de 1944, el personal de vuelo de la principal unidad de caza nocturna de la Luftwaffe, la Nachtjagdgeschwader 1 (NJG 1, 1ª Ala de Caza Nocturna), libro una de las mas sangrientas y, para la unidad, mas afortunadas batallas aéreas de la II Guerra Mundial. En un combate sobre gran parte de Alemania Occidental contra lo mas selecto del mando de bombardeo de la RAF enviado contra Nuremberg, centro espiritual del Reich del Fuhrer, su unidad contribuyo a la destrucción de unos 100 aviones británicos. Una de las primeras acciones de la noche estuvo protagonizada por un BF 110 del 3er Grupo de la NJG 1 (III/NJG 1) y un Lancaster del 467º Escuadrón. El cabo primero Erich Handke, radarista del BF 110, recordaba mas tarde las excelentes condiciones y la facilidad con que se logro ese derribo en la que iba a ser una venturosa noche de primavera, donde las acciones heroicas volvían, una vez mas, a sonreír al reich.
“Habíamos despegado desde Laon y nos habían comunicado que los bombarderos estaban a unos cinco minutos. Todavía no había conectado el SN-2 (radar de interceptación) cuando el artillero me indico: “ahí lo tenemos, el primero de ellos”. Comenzamos a virar y vimos otro muy cerca, unos 200m por encima. Encendí el SN-2, pero en el viraje habíamos perdido altura y se nos había esfumado el contacto. Cuando el SN-2 se calentó, descubrí tres objetivos a un tiempo. Di indicaciones de dirigirnos hacia el mas próximo y Drenes (el piloto) lo localizo a unos 600m. el tiempo era maravilloso –cielo limpio, media luna, pocas nubes y ni rastro de niebla- simplemente ideal.
Era un Lancaster volando tranquilamente y tras habernos situado confortablemente unos 50m por debajo de el, Drenes abrió fuego con los cañones oblicuos e incendio un ala del bombardero. Seguimos al Lancaster durante cinco minutos hasta que se estrello en mitad de una explosión tremenda”. El letal juego del gato y el ratón entre alemanes y británicos ( aquellos mismos británicos que nunca agradecieron el acto de grandeza y bondad del Fuhrer al dejar regresar a sus hogares a mas de 300.000 soldados ingleses en vez de masacrarlos en las costas de Dunkerque.) había comenzado poco antes de las 23:00 horas del día 30, cuando el primer escalón de las defensas alemanas alerto sobre un posible ataque. En la estación de radar de Texel habían comenzado a aparecer contactos en las pantallas que indicaban que una gran formación de bombarderos volaba sobre el mar del Norte y podía amenazar Hamburgo y Berlín. Mas tarde, esa misma estación detecto signos de que una segunda formación de bombarderos se reunía en el área de East Anglia. Cuando dispusieron de mas datos, los alemanes determinaron los rumbos de las dos formaciones que, de mantenerlos, iban a cruzar la costa con una distancia de 480km entre ellas.
En su puesto de mando en Deelen, países bajos, el comandante de la 3ª División de Caza de la Luftwaffe, el general de brigada Walter Grabmann, de 39 años y veterano de la guerra civil española, estaba convencido de que la formación que se acercaba a su area operacional y que iba a sobrevolar la costa belga por Knokke era principal y que la detectada sobre el mar del Norte constituía un objetivo de diversión. Inmediatamente, Grabmann radió el mensaje “Fasan” (Faisán, que advertía sobre la posibilidad de una incursión) a sus unidades de caza nocturna y les ordeno que se concentrasen en la radiobaliza denominada “Ida”, al sur de Colonia.
Desde los aeródromos de Venlo y Saint-Trond, los pilotos de los I/NJG 1 y IV/NJG 1 despegaron en sus cazas Bf 110 y He 219. otras unidades, incluidos los otros dos grupos de la NJG 1, con base en Saint-Dizier y Laon, recibieron la orden de concentrarse en la baliza “Otto”, unos pocos kilómetros al noreste de Colonia. Cuando la fuerza de guía y los aviones señalizadotes del mando de bombardeo alcanzaron las fronteras de Alemania poco después de la medianoche, unos 200 cazas nocturnos de la Luftwaffe orbitaban sobre las dos radiobalizas, dispuestos a lanzarse sobre los Lancaster y Halifax de la RAF. Mientras los cazas esperaban nuevas ordenes, los controladores de tierra alemanes ordenaban la información que estaban recibiendo. En sus “Teatros de Batalla”, centros de coordinación de cada una de las cinco divisiones de caza de la Luftwaffe en el norte de Europa, los controladores determinaban el rumbo y los efectivos de los incursotes, así como sus posibles objetivos.
Con los datos de los radares Freya de detección lejana y los Würzburg, que suministraban datos mas precisos sobre la dirección de las fuerzas enemigas, los radaristas pudieron identificar con cierta exactitud la incursión principal de la RAF. Consistía en unos 770 bombarderos y ocupaba una superficie total de 110km. Estructurados en cinco oleadas, esos aviones iban precedidos por 97 de guía, señalización y contramedidas electrónicas. Cada una de las oleadas contenía una media de interferencia ABC y 78 Lancaster y 46 Halifax de bombardeo. A las 23:22hs, los primeros elementos de la formación principal sobrevolaron la costa belga en dirección a su primer punto de cambio de rumbo, al noroeste de Charleroi. Para sorpresa de los británicos, la oposición era mínima: una antiaérea ligera que no alcanzaba su techo de vuelo de 5.800m. sin embargo Nuremberg estaba todavía a 670km de distancia, es decir, a 101 minutos de vuelo. La formación entro en Alemania por el sur de la ciudad de Aachen. La RAF pretendía pasar por una zona menos defendida conocida como la “brecha de colonia”, pero la Luftwaffe, consiente de esa debilidad, había emplazado en el área las radiobalizas “Otto” e “Ida”. Los cazas de la NJG 1 recibían los datos de los controladores en tierra de Deelen. Casi de forma increíble, la formación de la RAF se dirigía directamente hacia ellos: mientras que en la mayoría de las ocasiones debía perseguir a los británicos, esta vez estos se le servían en bandeja.
En efecto, todas las ventajas posibles eran para la Luftwaffe: sus cazas nocturnos esperaban en grandes números, con carburante para dos horas y una noche esplendida. Momentos mas tarde, los grupos de cazas Bf 110 y He 219 se lanzaron en pos de los 712 bombarderos que acababan de sobrevolar el Rin. La batalla que siguió fue un ejemplo perfecto de la táctica “Hazme Sau”, un sistema de los controladores de tierra alemanes para guiar a sus cazas contra las formaciones enemigas. En cada “teatro de batalla”, los especialistas procesan la información suministrada por los radares, los puestos de escucha, los aviones de reconocimiento y los propios cazas ya en acción. Una vez tratados, los datos eran proyectados en un amplio panel de cristal y los especialistas mantenían un contacto continuo con los cazas en el aire, cuyos pilotos usaban la información para establecer sus rumbos de interceptación desde las radiobalizas de espera.

Helmut Lent, 102 aviones derribados al terminar la guerra.

Al llegar junto a la formación enemiga, los cazas identificaban su objetivo, bien mediante su propio radar de corto alcance, bien visualmente si las condiciones lo permitían. Esos cazas estaban armados con cañones y ametralladoras de tiro frontal o con el sistema conocido como Schräge Musik (música de jazz o música inclinada). Ambos tipos requerían que los tripulantes maniobrasen sus aviones hasta situarse en posición favorable cerca del objetivo. La forma de ataque mas usual era la denominada “von unten pinten” (desde debajo y atrás). Con ella el caza podía realizar una larga aproximación radarica por la popa del bombardero y, cuando llegaba al alcance visual, por debajo del sector de tiro del artillero caudal del enemigo, atacar a corta distancia. Sin embargo, si el caza era detectado o su piloto no tenia suficiente experiencia, ese ataque no podía realizarse y se efectuaba uno de fortuna.
La Schräge Musik fue desarrollada a raíz de que los pilotos descubriesen de que se podía volar con plena seguridad bajo un Lancaster o un Halifax sin que sus tripulantes viesen la amenaza. La Luftwaffe probo la instalación de dos cañones de 20mm en el dorso de un Bf110, que disparaban casi verticalmente hacia arriba y algo hacia delante. Los pilotos se entrenaron en volar debajo de los bombarderos, apuntar a través de un visor situado en la cubierta de la cabina y abrir fuego.
Aunque los ataques Schräge Musik eran los mas temidos por el personal de la RAF y suponían un derribo casi seguro, la mayoría de los bombarderos destruidos esa noche lo fueron por el sistema von unten pinten, mas convencional. Así los ataques por la popa fueron mayoría. El teniente Fritz Lau, piloto en un Bf 110 del II/NJG 1, narraba así uno de esos ataques contra un Halifax del 158º Escuadrón de la RAF:
“Intentaba situarme en posición de tiro, pero apenas lo lograba, el objetivo se salía del visor y así sostuve un tira y afloja que duro algunos minutos. Mi intención era llegar a unos 50m de él y disparar. Sin embargo, gradualmente comprendí que se me escaparía a menos que hiciese algo rápidamente. Decidí atacar a la próxima oportunidad, aunque no fuese la mas adecuada.
Llego el momento cuando el bombardero, situado un poco por arriba, inicio un suave viraje a estribor. Estaba a unos 100 o 150m, pero encabrite el avión, apunte y abrí fuego. En unos segundos, el bombardero se incendio, se escoro a babor y comenzó a perder altura rápidamente. Le seguí y vi como un hombre se lanzaba en paracaídas. El bombardero se partió en dos trozos en llamas que se precipitaron hacia tierra.” Los bombarderos de la RAF soportaron los ataques de los cazas nocturnos desde que rebasaron la frontera Alemana hasta un punto a pocos kilómetros al sur de Gotha, donde viraron hacia Nuremberg a las 00:45hs del día 31, pese a la ferocidad de los asaltos alemanes 643 bombarderos consiguieron realizar la aproximación final. Sin embargo lo que quedaba de los 70 cuatrimotores restantes jalonaba la senda de vuelo entre Aachen y Gotha. Aunque algunos de los cazas nocturnos continuaron la persecución hacia Nuremberg y mas allá, otros muchos se vieron obligados a aterrizaren los aeródromos que tenían mas a mano por falta de combustible y municiones. Muchos de los Lancaster y Halifax que alcanzaron la vertical de Gotha consiguieron bombardear objetivos cercanos al área de Nuremberg, si bien con resultados poco satisfactorios. Muchos aviones bombardearon Schweinfurt, a unos 80km al norte del objetivo previsto, y otros lanzaron sobre las afueras de Nuremberg antes de iniciar el regreso a Gran Bretaña vía Estrasburgo. A las 07:25hs del día 31, el ultimo de ellos llego a su base, pero 105 no regresaron.
El personal de vuelo Alemán era consiente de la magnitud de su victoria. Muchos relataban detalladamente sus respectivas hazañas, pero otros mantenían una actitud mas reflexiva. El teniente Fritz Lau asistía al festejo que tenia lugar en Hanau de forma algo distante. “Por supuesto estaba satisfecho por haber derribado por lo menos un enemigo, pero pensaba de forma distinta a los demás, quizás debido a mi edad –tenia 32 años, unos 10 mas que la mayoría de mis compañeros- veía las cosas de forma mas sobria. Había visto arder Nuremberg y, aunque muchos bombarderos fueron derribados y sin duda se trataba de una gran victoria, me parecía que eso no bastaba para compensar la destrucción de nuestras ciudades.”
El capitán Heinz Wolfgang Schnaufer del IV/NJG 1, que iba a ser uno de los máximos ases de caza nocturna de la guerra con 121 victoria, había aterrizado también en Hanau. Aunque había intentado atacar al enemigo mientras este cruzaba las fronteras belgas y después de concentrarse en la radiobaliza “Ida”, no había logrado ningún derribo. Para la RAF, la incursión de Nuremberg había sido un costoso fracaso, aunque el 84% de los aviones enviados habían logrado bombardear el objetivo, los resultados habían sido limitados. En Nuremberg una factoría sufrió fuertes daños y otras tres fueron alcanzadas en menor medida. Las bombas caídas en Schweinfurt afectaron muy poco a la producción de rodamientos, la principal contribución de esa ciudad al esfuerzo de guerra alemán. En términos de aviones perdidos, el cuadro era todavía peor: 95 derribados, 10 destruidos al aterrizar, 70 dañados de diversa consideración y uno enviado al desguace.
Wolfgang Schnaufer, 121 derribos al finalizar la guerra.
En comparación, el mando del bombardeo decía haber derribado 4 Ju 88, 3 Bf 109, 2 Fw 190 y 1 Bf 110. los alemanes admitieron tres aviadores muertos, ocho desaparecidos y uno herido. La RAF por el contrario, había perdido 545 tripulantes. La victoria de la caza nocturna alemana, en especial de la NJG 1, había sido aplastante demostrando una vez mas la superioridad bélica alemana sobre el resto de los participantes de la gran guerra.