Uno de los más destacados, el Heinkel He 111, había aparecido en 1934 como transporte comercial capaz de alcanzar gran velocidad. Sin embargo, su verdadero cometido se supo muy pronto y el He.111 formo, junto al Junkers Ju.88 y al Dornier Do.17, el núcleo básico de los grupos de bombardeo de la fuerza aérea alemana en el momento de comenzar la guerra.En primera línea se hallaban entonces unos 400 aparatos de ese tipo dispuestos para el bombardeo.
Tuvieron ocasión de iniciar sus operaciones con la guerra relámpago en Polonia y Francia, donde pudieron demostrar que eran unos aviones realmente terribles por su eficacia y efectividad, mas todavía porque no existía avión aliado que pudiera enfrentarlo en igualdad de condiciones. Característica común de los enemigos del Reich, siempre un paso por detrás de los adelantos del Führer.
En 1939 aparecieron las primeras variantes de la serie H; al incorporar los motores Junkers Jumo, adoptaron su configuración definitiva. Esos motores, con modificaciones progresivas en cuanto a su potencia, que fue aumentando, equiparon a los Heinkel a lo largo de toda su producción.
En el ataque a Inglaterra, los He.111 sufrieron un feroz ataque de los cazas británicos, necesitando incorporárseles escoltas que allanaran su recorrido hasta la zona de acción.Las variantes de la serie H alcanzaron un número muy elevado. A la H-2 y la H-3 sucedió, en 1941, la H-6, que fue una de las versiones que alcanzo mayor difusión, notable además por la posibilidad de ser usada como aparato torpedero.
En 1943 aparecieron las variantes H-10 y H-12, que eran capaces de mayor carga de material bélico. En 1944 se presento la versión final, la H-23, que había de dedicarse al lanzamiento de paracaidistas.La producción del He.111, que se extendió a lo largo de toda la guerra, totalizo en sus múltiples versiones, aproximadamente, 7.000 unidades.
También en 1934 el organismo bajo el que se desarrollaba secretamente, debido a las restricciones que sometió a Alemania después de la Primera Guerra, la autentica actividad militar de la aviación alemana, el Departamento Técnico de la Aeronáutica, pidió a las industrias un aparato que dio origen al Junkers Ju.86, avión que nació como bimotor de transporte civil. Se trataba de un aeroplano que se transformaba con gran facilidad en bombardero sin perder su capacidad de adaptación al uso civil.
Los primeros Junkers de este modelo se entregaron en la primavera de 1936. Iban equipados con motores Jumo Diesel, que pusieron rápidamente de manifiesto lo inadecuado de su adopción. En 1937, con la variante E-1, se corrigió el error, ya que se instalaron motores B.M.W de 810 HP, lo que hizo que las prestaciones mejoraran notablemente.
El Dornier Do.17 surgió también como transporte civil. Las variantes Do.17E y Do.17P hicieron sus pruebas en España y demostraron ser bastante vulnerables en la parte inferior y posterior. Se procuro inmediatamente corregir estos desperfectos mediante la instalación de una ametralladora en un carenado que se hizo especialmente en la parte baja de la Proa.
El Do.17 gano un importante timbre de gloria al vencer en 1937, en una carrera de velocidad del Circuito de los Alpes. Antes de comenzarse la fabricación del modelo Do.217 se lanzo la versión Z, en la que se modificaba de forma sustancial el aparato tipo, especialmente en la estructura.El Dornier Do.17Z alcanzo una producción de 500 ejemplares antes del verano de 1940. Dos de sus más importantes variantes fueron la Z-6 y la Z-10, que se dedicaron a la caza nocturna y que se usaron para desarrollar y perfeccionar la técnica de ese vuelo tan especial.
El Junkers Ju.88 se presento en proyecto el 15 de enero de 1936 como bombardero. El prototipo voló en el mes de diciembre del mismo año. De la primera serie, la A-1, se derivaron nada menos que 17 versiones, lo que demuestra lo versátil del aparato. El Ju.88 se uso como bombardero, caza nocturno, avión de reconocimiento, bombardero sin picado, aparato de asalto y torpedero. Hasta 1945 su producción alcanzo los 16.000 ejemplares.
Ieyasu ordenó a sus arcabuceros, armados con mosquetes de llave de mecha al estilo europeo, disparar una carga en dirección a las filas de Kobayakawa para que los soldados se movieran.
Stanley e Irving describieron así los acontecimientos: “Cuando Kobayakawa cargó por fin colina abajo avisado por una descarga contra él por orden de Ieyasu, sus hombres se dirigieron contra el valiente Otani en vez de contra el ejército del este.
Otani resistió todavía algo a pesar de que sus fuerzas eran muy inferiores en número.
Aún hubo más deserciones al ejército del este y Otani, ante la derrota, realizó su última acción de ese día cortándose el estómago según la manera ritual”.
Con el hundimiento de su ala sur y varios comandantes muertos en el campo de batalla, Ishida abandonó la lucha y huyó buscando refugio temporalmente en el monte Ibuki.
El último resto de resistencia organizada del ejército del oeste lo realizó Shimazu con sus tropas, en una lucha desesperada contra los diablos rojos y su feroz comandante Naomasa, que había sido herido por arma de fuego en el brazo.
Cuando se desintegró la línea de batalla de Ishida, Shimazu perdió el contacto. Era obvio que la única salida que le quedaba era una carga desesperada por el centro de la línea de Ieyasu.
Si pudiera alcanzar la carretera de Ise era probable que encontrara una vía de escape.
Shimazu y un sobrino intercambiaron los cascos y el comandante atacó hacia delante con 200 de sus guerreros. Shimazu y 80 supervivientes llegaron por fin a salvo a la isla Kyushu.
Sin embargo, su sobrino resistió contra los diablos rojos y retrasó su persecución lo suficiente mediante este gesto heroico hasta que al final perdió la vida. Fue decapitado y su cabeza exhibida después con muchas otras como trofeo de guerra.
Apenas pasaron tres días hasta que Ishida fue capturado en el monte Ibuli. Ishida fue ejecutado en Kyoto junto con otros líderes del antiguo ejercito del este.
Tokugawa Ieyasu, con su victoria en Sekigahara, estaba ahora en posición de eliminar la única amenaza que le quedaba para consolidar su poder: el joven Hideyori, que seguía vivo y escondido en el castillo de Osaka.
A pesar de su deseo de luchar para Ieyasu, algunos daimyo del este dudaban en el acto final del drama y al final convencieron a Ieyasu para que perdonara al joven Hideyori, a quien se le permitió durante algún tiempo permanecer en Osaka y gobernar sobre tres provincias del este.
Después de la batalla de Sekigahara, Ieyasu se apropio de tierras y otras propiedades de 90 familias en Japón y redistribuyo otras entre aquellos que le habían sido leales y habían luchado con el.
Es muy interesante subrayar que también recompenso a algunos daimyo que habían ofrecido ayuda tácita a Ishida o que habían permanecido neutrales.
Quizá este fue un gesto de pragmatismo, motivado políticamente para evitar futuros enfrentamientos con aquellos que pudieran ser enemigos poderosos en los tiempos venideros.
En 1603 Tokugawa Ieyasu alcanzo el cenit de su poder cuando el emperador Go-Yozei le otorgo el titulo de “shogun”.
Ieyasu no hizo movimiento alguno contra el castillo de Osaka hasta 1615.
Hideyori cometió suicidio ritual a los 23 años, y la influencia de la familia Toyotomi finalmente se extinguió.
El Shogunato Tokugawa, nacido de la sangre y la batalla de Sekigahara, gobernaría la isla nación de Japón más de 250 años.
Stanley e Irving describieron así sus disposiciones:
También aquí en las horas siguientes la lucha sería muy cruenta y se darían los pasos cruciales de la batalla.”
Ieyasu llegó al campo de batalla en Sekigahara en las primeras horas del 21 de octubre. Eligió mantener las fuerzas bajo su mando en reserva más al este del pueblo, y colocar su puesto de mando en una pequeña colina junto a la carretera de Nakasendo. Desde este privilegiado puesto, podía observar el curso de batalla y ejercer un mando más eficaz que en medio de la refriega.
En términos de fuerzas, las tropas de Ishida y Ieyasu estaban empatadas en número: unos 85000 hombres cada uno. No obstante, la posición de Ieyasu fue precaria durante casi todo el día debido en parte a la ausencia de su hijo, Hidetada, a la cabeza de 38000 soldados y que estaba ocupado en tomar el castillo de Ueda por asedio.
En realidad, gran número de tropas de Ieyasu no pudo participar en la batalla. La victoria pareció tan cercana a Ieyasu que después tuvieron que detenerle para que no ejecutara a Hidetada por su tardanza. Ishida había copado las ventajas que ofrecía el terreno, colocando sus fuerzas en terreno alto mirando al valle. Esperaba que Ieyasu actuaría impetuosamente e intentaría un ataque frontal contra el centro de su línea, lo que le permitiría a él que las fuerzas de sus alas atacaran los flancos expuestos del enemigo y abalanzarse sobre Ieyasu desde tres sitios a la vez.
La batalla
A pesar del hecho de que el tiempo inclemente había convertido el valle en un lodazal, la soberbia caballería de choque de Ii Naomasa avanzó directamente hacia el centro de la línea de Ishida. Aunque su vanguardia consistía sólo en 30 jinetes, los guerreros de Naomasa eran feroces. Eran conocidos como los diablos rojos porque llevaban una armadura lacada en rojo desde la cabeza hasta los pies y lanzas también rojas.
Al ver el movimiento de Naomasa, los soldados de Fukushima Masanori se unieron. Rápidamente, hasta 20000 soldados de Ieyasu entablaron combate en el centro y hacia en norte, empujando hacia los anillos defensivos que rodeaban el puesto de mando de Ishida.
El motivo por el que no actuó Shimazu fue un gesto de desprecio percibido por un representante del comandante general del ejército de oeste.
En la oscuridad previa al amanecer de la noche de la batalla, Shimazu había abogado por un ataque nocturno contra el ejército del este que se estaba concentrando. Cuando Ishida no habló en su nombre, Shimazu decidió que sus fuerzas no participarían hasta el final de la batalla. Shimazu estaba luchando por su propia vida como por Ishida.
Las Claymore pueden cubrir una zona determinada con una potencia de fuego instantánea, reduciendo el número de hombres necesario para la operación. También pueden emplearse para reforzar el fuego de armas portátiles durante una emboscada al uso, y también como arma principal en las que llamaremos “emboscadas mecánicas”.
Potencia de fuego eficaz
Alerta temprana




















