Arma derivada de la podadera, la guadaña conserva la forma de esta en la parte inicial de tal herramienta, hasta el punto es que se curva en un garfio, afilado en ambos márgenes. Luego, el arma sigue, por encima de dicho garfio, hasta una punta aguda, mientras hacia la mitad del dorso surge un diente de presa.
Un poco más arriba de la contera hay dos topes, probablemente también con función de presa, pues dada la forma del arma debe excluirse la posibilidad de que sirvieran para hincar con profundidad. Debajo de la contera hay do pernos de refuerzo. La guadaña servía como tajo y estoque y, gracias al garfio y a los dientes, de presa para derribar a un jinete. Surgida en el siglo XIII, fue usada hasta el siglo XVI.
-La alabarda
La alabarda, igual que la pica, fue arma típica de la infantería. Idónea para golpear, ya de estoque, ya de tajo, debe su nombre a un vocablo alemán que sintetiza los dos conceptos de asta y hacha. Las primeras menciones de este arma se remontan a los últimos años del siglo XIII y se refieren a una batalla sostenida por las poblaciones cantonales suizas contra las tropas del Duque de Augsburgo. Tal uso, asociado a la denominación, hace presumir que la alabarda naciera en Suiza; además, la pertenencia a las clases rurales y burguesas de las tropas cantonales favorece la hipótesis de un arma creada expresamente para las tropas de pie que, efectivamente, constituyeron el nervio del ejército de los insurrectos.
Establecido el lugar de procedencia, queda por aclarar en qué arma pudo haber sido inspirada. Algunos autores hacen proceder el arma del uso, difundido entre las poblaciones francas, de fijar un típico gran cuchillo de guerra en la punta de una larga asta, obteniendo así un arma capaz de alcanzar eficazmente a un jinete. El uso de las armasen asta, incómodas de llevar, pesadas y de fatigoso manejo, en realidad se imponía y justificaba exclusivamente por la necesidad del infante de poder oponerse a un enemigo a caballo, inalcanzable, o poco menos, con las armas cortas o con la espada.
Otros afirman que la alabarda procede de una especie de destral, enmangada sobre una larga asta y terminado en una punta añadida. Si fuera así, deberíamos tener noticia de modelos de alabardas que atestiguaran una evolución progresiva, hasta llegar al modelo definitivo, como en el caso del bieldo o de las otras armas de procedencia agrícola; en cambio, estos eslabones de relación no existen.
Los primeros ejemplares de alabardas poseen características tales que permiten definirlas como armas de especialista, y no como adaptaciones más o menos logradas; tienen, de hecho, una larga hoja de hacha, una ancha punta aguzada y un elemento en pico –en el lado opuesto al hacha- que parece hecho expresamente para traspasar el metal de las corazas o para servir de gancho de presa. La contera, además, es muy profunda y se prolonga hacia el mango con dos sólidos pernos de refuerzo. La alabarda resuelta pues un arma estudiada y proyectada teóricamente, con la intención específica de reunir las ventajas de la pica, del hacha y de los garfios del venablo.Partiendo de este primer modelo, amplia y largamente adoptado, la alabarda sufrió algunas modificaciones que refinaron su aspecto, en menoscabo de su misma eficacia; el hacha, por ejemplo, adoptó forma de luna y fue aligerada de trabajos de calado; idéntico destino sufrió el pico. La parte superior cambió de forma, transformándose en punta de hoja de salvia, de sauce, o en un elemento angosto y sólido.
Este embellecimiento de un arma que había dado amplias pruebas de brutal eficacia, atestigua también su progresiva decadencia: eclipsada por el arma de fuego, el uso de la alabarda empieza a decaer a mediados del siglo XVI, cuando se transforma en arma de representación o de las milicias ciudadanas. Después continúa usándose como distintivo de grado en las jerarquías militares: con hierro y asta de medida reducida, toma el nombre de alabardina o sargenta; en esta ultima acepción, indicaba sin distinción una forma reducida de arma en asta.
-La partesana A finales del siglo XV aparece en el sur de Europa un tipo de arma en asta destinado a extenderse por todos los estados europeos: la partesana. El arma deriva de los venablos de hoja ancha, particularmente del venablo llamado boloñés; sin embargo, su utilización práctica favorecía el uso del tajo, además del de estoque.
La parte superior de la partesana esta constituida por una ancha hoja de doble cortante, con filos casi paralelos y una sólida estructura central. La punta se reduce rápidamente hasta alcanzar la forma de un pequeño triangulo isósceles, mientras en la parte opuesta, entre el remate y la contera, surgen dos aletas situadas sobre el mismo plano de la hoja, con puntas vueltas hacia la parte superior y márgenes cortantes. La contera continúa con dos pernos, destinados a consolidar la unión del hierro con el asta.Esta estructura, caracterizada por un gran desarrollo de los cortantes y de la punta, no excesivamente aguda, hace que la partesana se use preferentemente para el tajo, además de constituir el motivo de su larga existencia (aun forma parte de la dotación de los guardianes de la Torre de Londres); la superficie ofrecida por el ancho remate y por las aletas se prestaba a ser embellecida por grabados y dorados, o ser grabada de emblemas nobles. La partesana se convirtió, por este motivo, en arma adecuada para las guardias palatinas, hecho que garantizaba su supervivencia aun cuando había perdido su utilidad militar, inevitable tras el perfeccionamiento de las armas de fuego.
-la hoz Otra arma de doble uso fue la hoz. De origen muy antiguo (existen testimonios escritos de la existencia de este arma en documentos fechables a comienzos del siglo XIII), la hoz constaba de una gran hoja de cuchillo montada sobre un asta de longitud media.
El hierro de un filo o un filo y un tercio, lleva el cortante en su parte convexa, y tenia el dorso recto y la punta aguda. Generalmente disponía de una púa, que surgía entre la mitad y el tercio inferior del dorso, la hoja terminaba, un poco por encima de la contera, con un tope constituido por un elemento en forma de disco o por dos dientes cortos. El uso militar de la hoz fue breve, siendo rápidamente sustituida por diversos tipos de armas en asta o mas evolucionadas, o bien mas idóneas para las exigencias de las nuevas tácticas (especialización de los cuerpos, orden cerrado, etc.); no obstante, continuo formando parte de la dotación hasta el siglo XVII, como arma de gala o destinada a los guardias del cuerpo de nobles y religiosos. Esto fue debido en parte a la posibilidad de adornar la ancha hoja con ornamentos de prestigio, pero también a una efectiva validez que demostraba el arma cuando se empleaba en situaciones de emergencia civiles y no militares: poco idónea para perforar una armadura o para contrarrestar la acción de la caballería, la hoz era un arma eficaz si se usaba contra hombres a pie y no protegidos por sólidas corazas.
Ligera y manejable, podía, gracias a la reducida longitud de su mango, ser cómodamente empuñada con una mano próxima a la contera, teniendo la otra mitad cerca del asta (presa indicadísima para el empleo a corta distancia); o bien podía emplearse para golpes largos, tanto de tajo como de estoque, aprovechando toda su longitud. El Japón tuvo un arma parecida, el “naginata” de mango largo, que también demostró ser extremadamente valido en las luchas entre guerreros de a pie.
-Armas de asta larga con función de estoque.
Alrededor del siglo XIV, el venablo aparece provisto de dos púas, anteriormente torcidas, y de un espiche reforzado y largo, volviendo así a ser un arma exclusivamente de estoque.
Las astas de los venablos estaban hechas de madera sólida y elástica para poder resistir los esfuerzos mecánicos a que estaban sometidos: por lo general, se empleaba madera de frezno o de tejo y su longitud era de unos 160cm.
-la ilustre lanza
Abandonado el uso de las corazas, la lanza readopta la forma original, presentándose con asta cilíndrica, punta soldada y sin defensa de mano. La longitud se reduce ligeramente oscilando en torno a los 3mts. La empuñadura esta en una posición muy retrasada y la mano comprime el tercio inferior del asta; ajustada bajo la axila del caballero, la lanza era utilizada dirigiendo la punta de mano derecha a mano izquierda, es decir, pasando por encima del cuello del caballo. El golpe resultaba así ligeramente angulado, permitiendo al caballero no perder presa (es decir, evitando que la lanza resbalase en la mano).
A pesar de ello, el impacto debía ser en verdad duro pues para sostenerlo se inventaron otras mejoras: en el siglo XV se aplico un bloqueo discoidal a la parte inferior del asta, destinado a servir de apoyo contra la axila, impidiendo así el violento retroceso del arma.
Simultáneamente, o algo antes, se adopto una defensa particular en forma de embudo, llamada schifa-lanza que se colocaba delante de la empuñadura y tenia como objetivo desviar la punta adversaria. Eran accesorios de la lanza el banderín y el gallardete, orlas de tejidos de formas cuadrada y triangular, respectivamente, y que con sus colores o blasones identificaban la familia a que pertenecía un señor o, en épocas posteriores, el cuerpo militar. Este accesorio podía ir acompañado de un travesaño que impedía el acercarse al adversario, eventualidad que habría causado una posible rotura del asta o hecho difícil la recuperación del arma.
-el punzón de brecha
-la pica
Perdió importancia en el medioevo, pero reapareció con toda su eficacia en los campos de batallas del Renacimiento, dejando de usarse, en el siglo XVII a causa de la expansión de las armas de fuego.
El uso táctico presuponía la formación de una disposición de las tropas en la cual las primeras líneas extendían las picas, con la contera bien clavada en el suelo, de manera que formaran un cercado de puntas vuelto de revés hacia el enemigo. Esto permitía a las tropas auxiliares y a la caballería refugiarse en el interior de esa formación, para organizarse o descansar entre uno y otro ataque. Cuando, en cambio, eran los piqueros quienes debían atacar, se colocaban en una larga línea oblicua, hombro con hombro, e iniciaban una marcha que les ponía en contacto con la infantería enemiga, con una especie de efecto de cuña, gracias a el cual la segunda pica penetraba en las líneas adversarias en el lugar en que habían sido rotas.
-la defensa del mundo campesino: el bieldo de guerra
De los primeros prototipos improvisados, nacidos en las herrerías de los pueblos, surgieron, dada la eficacia demostrada en el campo de batalla, algunos tipos específicos de armas.
DISEÑO 





PROPULSION




















