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sábado, 7 de febrero de 2009

Armas de asta larga con función de tajo y estoque (parte final)

-La guadaña

Arma derivada de la podadera, la guadaña conserva la forma de esta en la parte inicial de tal herramienta, hasta el punto es que se curva en un garfio, afilado en ambos márgenes. Luego, el arma sigue, por encima de dicho garfio, hasta una punta aguda, mientras hacia la mitad del dorso surge un diente de presa.
Un poco más arriba de la contera hay dos topes, probablemente también con función de presa, pues dada la forma del arma debe excluirse la posibilidad de que sirvieran para hincar con profundidad. Debajo de la contera hay do pernos de refuerzo. La guadaña servía como tajo y estoque y, gracias al garfio y a los dientes, de presa para derribar a un jinete. Surgida en el siglo XIII, fue usada hasta el siglo XVI.
-La alabarda

La alabarda, igual que la pica, fue arma típica de la infantería. Idónea para golpear, ya de estoque, ya de tajo, debe su nombre a un vocablo alemán que sintetiza los dos conceptos de asta y hacha. Las primeras menciones de este arma se remontan a los últimos años del siglo XIII y se refieren a una batalla sostenida por las poblaciones cantonales suizas contra las tropas del Duque de Augsburgo. Tal uso, asociado a la denominación, hace presumir que la alabarda naciera en Suiza; además, la pertenencia a las clases rurales y burguesas de las tropas cantonales favorece la hipótesis de un arma creada expresamente para las tropas de pie que, efectivamente, constituyeron el nervio del ejército de los insurrectos. Establecido el lugar de procedencia, queda por aclarar en qué arma pudo haber sido inspirada. Algunos autores hacen proceder el arma del uso, difundido entre las poblaciones francas, de fijar un típico gran cuchillo de guerra en la punta de una larga asta, obteniendo así un arma capaz de alcanzar eficazmente a un jinete. El uso de las armasen asta, incómodas de llevar, pesadas y de fatigoso manejo, en realidad se imponía y justificaba exclusivamente por la necesidad del infante de poder oponerse a un enemigo a caballo, inalcanzable, o poco menos, con las armas cortas o con la espada. Otros afirman que la alabarda procede de una especie de destral, enmangada sobre una larga asta y terminado en una punta añadida. Si fuera así, deberíamos tener noticia de modelos de alabardas que atestiguaran una evolución progresiva, hasta llegar al modelo definitivo, como en el caso del bieldo o de las otras armas de procedencia agrícola; en cambio, estos eslabones de relación no existen. Los primeros ejemplares de alabardas poseen características tales que permiten definirlas como armas de especialista, y no como adaptaciones más o menos logradas; tienen, de hecho, una larga hoja de hacha, una ancha punta aguzada y un elemento en pico –en el lado opuesto al hacha- que parece hecho expresamente para traspasar el metal de las corazas o para servir de gancho de presa. La contera, además, es muy profunda y se prolonga hacia el mango con dos sólidos pernos de refuerzo. La alabarda resuelta pues un arma estudiada y proyectada teóricamente, con la intención específica de reunir las ventajas de la pica, del hacha y de los garfios del venablo.
Partiendo de este primer modelo, amplia y largamente adoptado, la alabarda sufrió algunas modificaciones que refinaron su aspecto, en menoscabo de su misma eficacia; el hacha, por ejemplo, adoptó forma de luna y fue aligerada de trabajos de calado; idéntico destino sufrió el pico. La parte superior cambió de forma, transformándose en punta de hoja de salvia, de sauce, o en un elemento angosto y sólido. Este embellecimiento de un arma que había dado amplias pruebas de brutal eficacia, atestigua también su progresiva decadencia: eclipsada por el arma de fuego, el uso de la alabarda empieza a decaer a mediados del siglo XVI, cuando se transforma en arma de representación o de las milicias ciudadanas. Después continúa usándose como distintivo de grado en las jerarquías militares: con hierro y asta de medida reducida, toma el nombre de alabardina o sargenta; en esta ultima acepción, indicaba sin distinción una forma reducida de arma en asta. -La partesana

A finales del siglo XV aparece en el sur de Europa un tipo de arma en asta destinado a extenderse por todos los estados europeos: la partesana. El arma deriva de los venablos de hoja ancha, particularmente del venablo llamado boloñés; sin embargo, su utilización práctica favorecía el uso del tajo, además del de estoque. La parte superior de la partesana esta constituida por una ancha hoja de doble cortante, con filos casi paralelos y una sólida estructura central. La punta se reduce rápidamente hasta alcanzar la forma de un pequeño triangulo isósceles, mientras en la parte opuesta, entre el remate y la contera, surgen dos aletas situadas sobre el mismo plano de la hoja, con puntas vueltas hacia la parte superior y márgenes cortantes. La contera continúa con dos pernos, destinados a consolidar la unión del hierro con el asta.
Esta estructura, caracterizada por un gran desarrollo de los cortantes y de la punta, no excesivamente aguda, hace que la partesana se use preferentemente para el tajo, además de constituir el motivo de su larga existencia (aun forma parte de la dotación de los guardianes de la Torre de Londres); la superficie ofrecida por el ancho remate y por las aletas se prestaba a ser embellecida por grabados y dorados, o ser grabada de emblemas nobles. La partesana se convirtió, por este motivo, en arma adecuada para las guardias palatinas, hecho que garantizaba su supervivencia aun cuando había perdido su utilidad militar, inevitable tras el perfeccionamiento de las armas de fuego. -la hoz

Otra arma de doble uso fue la hoz. De origen muy antiguo (existen testimonios escritos de la existencia de este arma en documentos fechables a comienzos del siglo XIII), la hoz constaba de una gran hoja de cuchillo montada sobre un asta de longitud media.
El hierro de un filo o un filo y un tercio, lleva el cortante en su parte convexa, y tenia el dorso recto y la punta aguda. Generalmente disponía de una púa, que surgía entre la mitad y el tercio inferior del dorso, la hoja terminaba, un poco por encima de la contera, con un tope constituido por un elemento en forma de disco o por dos dientes cortos. El uso militar de la hoz fue breve, siendo rápidamente sustituida por diversos tipos de armas en asta o mas evolucionadas, o bien mas idóneas para las exigencias de las nuevas tácticas (especialización de los cuerpos, orden cerrado, etc.); no obstante, continuo formando parte de la dotación hasta el siglo XVII, como arma de gala o destinada a los guardias del cuerpo de nobles y religiosos. Esto fue debido en parte a la posibilidad de adornar la ancha hoja con ornamentos de prestigio, pero también a una efectiva validez que demostraba el arma cuando se empleaba en situaciones de emergencia civiles y no militares: poco idónea para perforar una armadura o para contrarrestar la acción de la caballería, la hoz era un arma eficaz si se usaba contra hombres a pie y no protegidos por sólidas corazas. Ligera y manejable, podía, gracias a la reducida longitud de su mango, ser cómodamente empuñada con una mano próxima a la contera, teniendo la otra mitad cerca del asta (presa indicadísima para el empleo a corta distancia); o bien podía emplearse para golpes largos, tanto de tajo como de estoque, aprovechando toda su longitud. El Japón tuvo un arma parecida, el “naginata” de mango largo, que también demostró ser extremadamente valido en las luchas entre guerreros de a pie.

viernes, 6 de febrero de 2009

La evolución de las armas de asta en la historia de la guerra (primera parte)

Las armas en asta son una variante evolucionada de las hachas y de los venablos usados para la caza por nuestros antepasados. Surgieron de la necesidad de aumentar la distancia de combate, ya contra una fiera, ya contra un caballero, y tuvieron, como posibilidad ofensiva, el tajo y el estoque reunidos o usados alternativamente. Las armas de estoque se inspiraron en el venablo, las de tajo en el hacha y las mixtas en el cuchillo. -Armas de asta larga con función de estoque.

-El venablo
En su versión original una simple asta en punta, fue un instrumento de caza y ocasionalmente de guerra durante muchísimo tiempo. En la Edad de los Metales, esta arma presenta un adminículo característico: en la base de la punta, sobre la virola, hay un travesaño cuya función consiste en impedir una excesiva proximidad de la fiera o del enemigo.
Durante el medioevo, este travesaño sufrió una transformación; adopto la forma de dos triángulos y la parte superior se alargo presentando márgenes afilados para así poder golpear también con el tajo.
Alrededor del siglo XIV, el venablo aparece provisto de dos púas, anteriormente torcidas, y de un espiche reforzado y largo, volviendo así a ser un arma exclusivamente de estoque.
Un tipo especial de venablo usado entre los siglos XV y XVI fue el de a la furlana. Estudiado expresamente para ser utilizado contra la caballería, presenta un largo espiche reforzado y dos cierres alargados, curvados hacia la parte inferior, cortantes en lo convexo y obtusos en lo cóncavo. Su función consistía en descarretar a los caballos o enganchar a los jinetes para derribarlos al suelo. Los espiches de los venablos tenían formas dimensionales diversas: de largas puntas agudas, con sección triangular o romboidal, se pasaba a cortos y robustos hierros, dispuestos para superar también las defensas contrarias de coraza metálica. Algunos venablos da caza son de hierro forjado en una ancha hoja de salvia, acanalada en el centro y afilada entre ambos márgenes. Una punta de este tipo no era ciertamente idónea para combatir contra jinetes contra armadura, pero podía provocar anchas y profundas heridas a cualquier clase de fiera europea. Las astas de los venablos estaban hechas de madera sólida y elástica para poder resistir los esfuerzos mecánicos a que estaban sometidos: por lo general, se empleaba madera de frezno o de tejo y su longitud era de unos 160cm.
Del venablo a la furlana derivo la partesana, muy parecida a la anterior en su estructura, pero dotado de púas mas importantes y largas; el perfil en enriquecido con varias molduras, de forma parecida a ala de murciélago, llamadas garras. De la virola salían largas bisagras que reforzaban la unión en el mango. -la ilustre lanza
La lanza fue arma propia de los jinetes; fue utilizada hasta el año 1942, cuando en Rusia la caballería italiana lanzo su última carga. Son componentes esenciales de la lanza un espiche de formas variadas (con punzón reforzado, en hoja de sauce o de salvia –con acanaladura central y márgenes afilados-, con cilindro o con punta redondeada) y una larga asta de madera (de fresno en las lanzas de guerra, de abeto en las de torneos). La punta se ensamblaba en el asta mediante la virola, elemento en forma de embudo en el que penetraba la extremidad del asta. La tendencia a construir lanzas cada vez mas largas –en el siglo XV, la longitud de una lanza de caballería oscilaba alrededor de los 4mts- llego a producir ejemplares demasiado pesados. Se rectifico este defecto modificando la forma del asta, de cilíndrica a tronco-cónica, acanalando su superficie en el trecho de mayor espesor o simplemente vaciando en buena parte la interior. Abandonado el uso de las corazas, la lanza readopta la forma original, presentándose con asta cilíndrica, punta soldada y sin defensa de mano. La longitud se reduce ligeramente oscilando en torno a los 3mts. La empuñadura esta en una posición muy retrasada y la mano comprime el tercio inferior del asta; ajustada bajo la axila del caballero, la lanza era utilizada dirigiendo la punta de mano derecha a mano izquierda, es decir, pasando por encima del cuello del caballo. El golpe resultaba así ligeramente angulado, permitiendo al caballero no perder presa (es decir, evitando que la lanza resbalase en la mano). A pesar de ello, el impacto debía ser en verdad duro pues para sostenerlo se inventaron otras mejoras: en el siglo XV se aplico un bloqueo discoidal a la parte inferior del asta, destinado a servir de apoyo contra la axila, impidiendo así el violento retroceso del arma.
Ya a finales del mismo siglo es adoptada la resta, una especie de soporte metálico aplicado al lado derecho de la armadura, destinado a aguantar el asta de la lanza que se sujetaba mediante una sólida correa de cuero. Con esta mejora, la lanza llega a ser prácticamente parte integrada del conjunto caballo-jinete, y capaz de transmitir su enorme potencia de impacto. Simultáneamente, o algo antes, se adopto una defensa particular en forma de embudo, llamada schifa-lanza que se colocaba delante de la empuñadura y tenia como objetivo desviar la punta adversaria. Eran accesorios de la lanza el banderín y el gallardete, orlas de tejidos de formas cuadrada y triangular, respectivamente, y que con sus colores o blasones identificaban la familia a que pertenecía un señor o, en épocas posteriores, el cuerpo militar. Este accesorio podía ir acompañado de un travesaño que impedía el acercarse al adversario, eventualidad que habría causado una posible rotura del asta o hecho difícil la recuperación del arma. -el punzón de brecha
Parecido a la lanza, pero con asta mas corta y hierro mas largo, fue el punzón de brecha, con la punta soldada, de sección cuadrada, que era idóneo para socavar las piedras de las fortificaciones, además de servir para atravesar cualquier armadura. -la pica
El arma en asta que fue utilizada durante mayor periodo de tiempo fue la pica. Características de las tropas de a pie, participo en las campañas militares de los antiguos griegos y resulto tácticamente decisiva en las falanges macedonias a las ordenes de Alejandro Magno. Perdió importancia en el medioevo, pero reapareció con toda su eficacia en los campos de batallas del Renacimiento, dejando de usarse, en el siglo XVII a causa de la expansión de las armas de fuego.
Compuesta de una larga asta (5 ò 6mts e incluso más), rematada por un hierro de forma variable, pero generalmente en forma de hoja de salvia, la pica estaba reforzada en la unión de los dos pernos metálicos y presentaba un elemento llamado contera, que remataba el asta en la extremidad opuesta de la punta. Su eficacia era máxima utilizado por tropas en orden cerrado, y representaba la única defensa posible contra una carga de caballería. El uso táctico presuponía la formación de una disposición de las tropas en la cual las primeras líneas extendían las picas, con la contera bien clavada en el suelo, de manera que formaran un cercado de puntas vuelto de revés hacia el enemigo. Esto permitía a las tropas auxiliares y a la caballería refugiarse en el interior de esa formación, para organizarse o descansar entre uno y otro ataque. Cuando, en cambio, eran los piqueros quienes debían atacar, se colocaban en una larga línea oblicua, hombro con hombro, e iniciaban una marcha que les ponía en contacto con la infantería enemiga, con una especie de efecto de cuña, gracias a el cual la segunda pica penetraba en las líneas adversarias en el lugar en que habían sido rotas. -la defensa del mundo campesino: el bieldo de guerra
Muchas de las armas en asta procedían del mundo rural, acostumbrado a adaptar los propios instrumentos de trabajo a las exigencias bélicas. La disparidad de medios ofensivos y defensivos, que colocaban a la infantería en desventaja con respecto a la caballería, incitaba la primera a emplear armas que no permitieran aproximarse demasiado al jinete, alcanzándoles en su posición mas elevada. La solución consistía en adaptar los propios instrumentos agrícolas, oportunamente modificados, sobre mango largo. De los primeros prototipos improvisados, nacidos en las herrerías de los pueblos, surgieron, dada la eficacia demostrada en el campo de batalla, algunos tipos específicos de armas.
Citaremos entre estas el bieldo de guerra, derivado del mas modesto y tosco, pero siempre envidiable, horcón agrícola; tenia dos o mas púas, rectas y robustas. Además de cómo arma demostró ser también útil para erigir escalas de asedio contra las murallas o para empujarlas desde las almenas.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Los portaviones clase Nimitz, gigantes fortalezas flotantes

Los portaviones de clase Nimitz, son los buques de guerra mas grandes jamás construidos. Cuenta con una tripulación de 6000 hombres, entre tripulación y aviadores; un desplazamiento de 102.000 toneladas y una cubierta de vuelo de 332.9mts de longitud. Los nueve portaviones de clase Nimitz actualmente en servicio han sido construidos por Newport News con base en Virginia, USA. El primero de su clase, el USS Nimitz fue comisionado en 1975, el ultimo de ellos, el USS Harry S. Truman, fue comisionado en 1998; el ultimo de esta clase, el CVN 77 entró en servicio en el 2008. Actualmente están en servicio, el USS Dwight D. Eisenhower (CVN 69), Octubre 1977; el USS Carl Vinson (CVN 70), Marzo 1982; USS Theodore Roosevelt (CVN71), Octubre 1986; USS Abraham Lincoln (CVN 72), Noviembre 1989; USS George Washington (CVN 73), Julio 1992; USS John C. Stennis (CVN 74), Diciembre 1995; USS Ronald Reagan (CVN 76), Diciembre 2002 y el CVN 77 en agosto del 2008.DISEÑO
Los portaviones mas recientes de la clase Nimitz (CVN72 y CVN76) tienen un desplazamiento de 102.000 toneladas a plena carga. Su longitud es de 317mts y un ancho de 40.8m. Alcanza una velocidad máxima de 30 nudos, contando con 3.184 tripulantes (203 oficiales); 2.800 pilotos (366 oficiales).
ALA EMBARCADA
El ala embarcada esta compuesta por: 20 F-14D de ataque; 36 F/A-18 Hornets, 8 S-3A/B Vikings, 4 E-2C hawkeyes y 4 EA-6B Prowlers, 4 Helicópteros SH-60F y 2 HH-60H Seahawks. El ala embarcada varía de acuerdo a la misión asignada. El portaviones es capaz de lanzar un avión cada 20 segundos, su cubierta de vuelo mide 333x77mts.
MISILES
Con el fin de contar con un sistema de defensa aérea, además de su cobertura de F-14, los mas recientes de la clase han sido provistos con tres sistemas lanzadores de ocho lanzadores cada uno, marca Raytheon GMLS Mk 29 para el misil Seasparrow superficie-aire; el Seasparrow tiene un alcance de 14.5kms y un sistema de guía Terminal por radar semi-activo. Además cuenta con un sistema Raytheon RAM de misiles de corto alcance, el cual provee la defensa cercana contra misiles anti-buque.
CAÑONES
Existen cuatro sistemas Raytheon/General Dynamics de 20mm tipo Phalanx de 6 barriles, con una rata de fuego de 3000 proyectiles por minuto y un alcance de 1.5km.
SISTEMA DE CONTRAMEDIDAS
El sistema de señuelos incluye cuatro Locked Martin Hycor SRBOC Mk 36, los cuales despliegan señuelos infrarrojos; y el sistema de defensa contra torpedos AN/SLQ-25 Nixie. El sistema Raytheon AN/SLQ-32 de guerra electrónica detecta las emisiones de radar hostil por medio de dos conjuntos de antenas, analizando la tasa de pulso de repetición, el modo de búsqueda, el periodo de búsqueda y la frecuencia.
SISTEMAS DE COMBATE
Todos los sistemas de combate del portaviones están basados en el sistema táctico de combate y direccion ACDS con enlaces digitales que gobiernan los sistemas Seasparrow y el resto del sistema de contramedidas y defensa.
SENSORES DE RADAR
Los radares de búsqueda aérea incluyen el ITT SPS-48E 3-D operando en la banda E/F; el Raytheon SPS49 en la banda C/D y el Raytheon Mk 23 TAS, D-band. El radar de búsqueda de superficie es el Northrop Grumman Norden SPS-67V operando G-Band.
PROPULSION

El portaviones es impulsado por dos reactores General Electric que impulsan tres turbinas de 260.000 hp. Además cuenta con cuatro motores diesel de 10.720hp para emergencia.

martes, 3 de febrero de 2009

El carro de combate aleman Leopard 2, tecnología de punta al servicio de la guerra

Durante la II Guerra Mundial, el grueso del Ejército alemán luchó contra la URSS y fue derrotado en una serie de masivas batallas de carros en el Frente del Este. En ciertos casos, los carros de combate alemanes eran superiores a los del Ejército Rojo, pero los vehículos soviéticos, más abundantes, sencillos y fáciles de fabricar, se abrieron paso irremisiblemente hasta Berlín.
Hoy en día, el Ejército de la República Federal de Alemania está equipada con un total de unos 1800 Leopard 2, uno de los mejores carros de combate del mundo, pero los soviéticos todavía tienen la balanza a su favor. Es difícil predecir si la tecnología occidental será capaz de llenar el vacío de la inferioridad numérica.

El Leopard 2 es un carro de combate de tercera generación e incorpora la más alta tecnología en el campo de los armamentos. Protegido con un blindaje que puede resistir las cabezas de guerra de la mayoría de las armas contra-carro de infantería y equipado con una nueva planta motriz y un nuevo sistema de suspensión, el Leopard 2 es más resistente y móvil en el campo de batalla que cualquiera de sus antecesores. Un uso amplio de ordenadores y un equipo automatizado capacitan al Leopard para atacar primero, con plena potencia y persistir en el ataque con su cañón de ánima lisa de 120mm.

Los modelos anteriores del Leopard están equipados con un cañón de 105mm, pero Rheinmetall pensó en su día que sólo un arma de 120mm sería capaz de destruir el blindaje frontal de la más nueva generación de carros de combate soviéticos. El cañón de 120mm del Leopard 2 dispara munición APFSDS-T (perforante sub-calibrada estabilizada por aletas y con elemento trazador); el proyectil sale despedido a una gran velocidad, unos 1650mts/seg., y contiene un denso núcleo de aleación de tungsteno. Si incide en el objetivo en el ángulo adecuado, el núcleo puede penetrar el blindaje mas espeso de un carro de combate.

Los proyectiles contra-carro especializados tienen una eficacia limitada contra la infantería y, en particular, contra el gran enemigo de los carristas, el misil guiado contra-carro. La munición secundaria del Leopard es un proyectil HEAT bivalente; depende de la energía química de su explosión para abrir una explosión para abrir un agujero a través del blindaje, y su efecto de fragmentación proporciona mayor validez que el APFSDS contra objetivos desprotegidos. Sin embargo, su baja velocidad y su trayectoria elevada lo hacen menos preciso.
El Leopard 2 es el primer carro de combate occidental que utiliza un cañón de ánima lisa, 20 años después de que los soviéticos fueran pioneros en el uso de este tipo de armas en carros de combate, con el cañón U-5TS de 115mm que lleva el T-62. Mientras el cañón de ánima rayada imprime un movimiento de rotación al proyectil para estabilizarlo en vuelo, el proyectil de un cañón de ánima lisa necesita unas aletas que se desplieguen nada más abandone el cañón.

Los soviéticos encontraron algunas dificultades en su primer cañón de esta clase: a la larga distancia, un viento cruzado podía alterar la trayectoria del proyectil debido a que las aletas actuaban como una veleta y lo orientaban en la dirección del viento. Pero estaban convencidos de que la mayor parte del tiro con el armamento principal de los carros se realiza a distancias inferiores a los 2000 metros, de modo que el inconveniente citado no era demasiado importante.
EL cañón rayado de 120mm que llevan los carros Chieftain y Challenger tiene en teoría mejores prestaciones en el tiro a muy larga distancia, pero después de probar los cañones de 120mm británicos y alemanes el Ejército norteamericano eligió el arma alemana para su M1A1 Abrams. La vida del ánima del cañón Rheinmetall es en teoría superior a los 1000 disparos, pues está revestida con una lámina de cromo para soportar la gran tensión provocada por el disparo de sus grandes proyectiles a cuatro veces la velocidad del sonido. Ensayos recientes han demostrado que la precisión comienza a deteriorarse después de los primeros 400 disparos.

Las batallas de carros entre árabes e israelíes entre 1967 y 1973 demostraron la importancia de la movilidad: un carro de combate debe ser capaz de ir campo a través a una buena velocidad, de apartarse con rapidez de una posición de tiro y tener una elevada autonomía.
En terreno abrupto el Leopard es sorprendentemente móvil, capaz de lanzar su enorme peso a través del campo de batalla con la agilidad de vehiculo oruga porta personal gracias a su motor turbo diesel de 12 cilindros. Esta planta motriz proporciona al Leopard una relación potencial- peso solo igualada por el Abrams.

Es muy conveniente que un vehiculo acorazado pueda desplazarse campo a través a gran velocidad pero si el trayecto es demasiado accidentado y fatigoso para sus tripulantes ese carro no podrá dar todo de si cuando encuentre oposición. La fatiga del conductor ha constituido uno de los principales problemas de las fuerzas acorazadas desde que se inventaron los carros de combate, pero el Leopard 2 posee una transmisión automática avanzada que libera al conductor de tener que luchar con el embrague durante todo el trayecto.

El doble embragado que se necesita en los carros de combate soviéticos T-54/55 y T-62 puede llegar a ser una fuente de problema sin fin, especialmente en Oriente Medio, donde el calor y el esfuerzo de una conducción de más de media hora afectaban seriamente a la actuación del conductor. Por el contrario, la transmisión y suspensión del Leopard le permiten desplazarse por terreno abrupto a mayor velocidad de lo que la mayoría de las tripulaciones pueden reaccionar.
El ordenador de control de tiro recibe la distancia del objetivo desde el telémetro y orienta el armamento principal hacia la línea de mira del periscopio del tirador. Apunta el cañón según la inclinación del vehiculo; las velocidades relativas y la dirección del Leopard y del objetivo; un posible viento cruzado que pueda afectar la trayectoria del proyectil; y las características de vuelo del tipo de munición disparada. Este sistema permite al Leopard disparar con una considerable precisión incluso cuando avanza campo a través.

Debajo de sus blindajes los carros de combate tienen una mezcla alarmante de combustible inflamable y de munición de alto explosivo: en caso de que un proyectil enemigo traspase la coraza, la tripulación esta condenada a morir quemada en sus asientos. Al igual que el M1 Abrams, el Leopard protege a su tripulación de una explosión interna mediante unos paneles situados encima de los proyectiles almacenados en el bulbo trasero de la torre. Las sobre presión de un impacto en esta zona hace saltar los paneles para que la fuerza de la explosión escape hacia arriba; la tripulación queda a salvo al otro lado de unas puertas blindadas interiores. El resto de la munición esta almacenada en el casco, que es mucho menos vulnerable al fuego enemigo.
Para proteger a la tripulación de las horribles consecuencias de un impacto que perfore el casco, el Leopard 2 esta equipado con un sistema contra incendios que emplea un gas inerte diseñado para apagar un fuego en menos de un segundo.

De otra manera, la perforación de los depósitos de carburante por una cabeza de guerra de carga hueca puede provocar una mezcla letal de combustible, aire y calor.
El Leopard 2, el Challenger y el M1 Abrams representan los diseños de carros de combate más innovadores y ambiciosos. Se espera que sigan en primera línea al menos durante los próximos 10 años, y probablemente en los próximos 20 años. Se prevén mas adelantos en los sistemas de control de tiro y en la automatización, pero la disposición ”clásica” de los carros de combate no es probable que cambie de forma sustancial en un futuro inmediato.

La munición esta en un continuo desarrollo; al igual que se realizan esfuerzos para mejorar las prestaciones de los viejos cañones de 105mm de los carros de la OTAN, así continuaran las mejoras en las nuevas armas de 120mm. Una posibilidad en el futuro es un proyectil anti-helicóptero: de momento, ni la munición contra carro hiperveloz con núcleo de tungsteno ni los proyectiles bivalentes HEAT son de mucho valor contra los helicópteros, que constituyen ahora una seria amenaza para los carros de combate.

Los prototipos del Leopard 2 fueron probados con un cañón de 20mm en la escotilla del jefe, sobre el techo de la torre, pero este calibre no es satisfactorio para empeñar helicópteros equipados con misiles cuyo alcance eficaz puede ser de hasta 3000mts. Tal vez la respuesta será una nueva clase de proyectil lanzado por el armamento principal.

lunes, 2 de febrero de 2009

Los proyectiles especiales en las guerras modernas (parte final)

Proyectiles incendiarios

Se trata de proyectiles, como su nombre indica, destinados a producir incendios en el lugar de impacto. Generalmente se componen de un blindaje normal y un núcleo que deja libre una cavidad en la parte de la ojiva, lugar en donde se deposita la materia inflamable, casi siempre fósforo blanco. Cuando el proyectil choca contra el blanco se rompe la camisa o blindaje exterior, dejando en contacto con el aire el fósforo blanco que se inflama. Este tipo de proyectiles producen la inflamación del fósforo en el momento del impacto, pero existen otros que comienzan a arder desde el momento que salen de la boca de fuego y llegan de esta manera ardiendo al objetivo.

En estos últimos las sustancia inflamable va colocada en el culote del proyectil, que va obturado por un tapón; sin embargo, queda un orificio en el lateral del proyectil que se tapa con una sustancia fácilmente fusible, al producirse el disparo –bien por el calor producido por la combustión de la pólvora o por el roce del proyectil con el anima del cañón- se funde este tapón dejando en contacto con el aire al fósforo blanco y comienza a arder.
Al igual que todos los cartuchos especiales, estos llevan un color pintado en la ojiva que puede ser azul, plata, naranja, etc., dependiendo como siempre el país de origen.


Proyectiles explosivos

Los cartuchos con proyectiles explosivos son de diseño bastante antiguo, en un principio se empleaban exclusivamente para la caza. Existían dos modelos, ambos patentados a mediados del siglo XIX. El llamado Norton, por ser este el nombre de su inventor, consistía en un cuerpo cilíndrico de latón en el que se colocaba la materia explosiva, generalmente fulminante de mercurio mezclado con clorato potasico, y rodeando a este cilindro una envuelta de plomo, corcho o cuero. La carga explosiva detonaba debido a la presión del golpe que sufría el proyectil en el momento del impacto.

Otro modelo era el patentado por Gardiner, en el que una pequeña mecha, que se encendía en el momento del disparo y como consecuencia de la combustión de la pólvora, era la encargada de producir la explosión del proyectil; el empleo de distintas longitudes de mecha causaba la explosión en el momento y distancia deseada. Los primeros, más perfectos para que explotasen justo al llegar al blanco, no resultaban muy eficaces en su empleo en piezas de caza, ya que producían grandes heridas muy superficiales.
Modernamente los proyectiles explosivos van dotados de una espoleta que funciona o bien por contacto o bien a tiempos, igual que los modelos primitivos, pero provistas de un retardo se puede conseguir la explosión una fracción de tiempo después del contacto con el objetivo, con lo que la explosión se produce en el interior del objetivo siendo mucho mayores los efectos conseguidos de esta manera.

De esta forma funcionaban algunos proyectiles empleados en marina, los que después de atravesar el casco de la nave enemiga explotaban en su interior causando grandes destrozos tanto en personal como en instalaciones. Obviamente en la actualidad estos proyectiles han reducido su uso a fines bélicos, especialmente contra personal protegido o al descubierto y en la defensa antiaérea.


Proyectiles de reglaje

Son un tipo de proyectiles que en el punto de impacto desprenden una pequeña cantidad de humo y que sirven para que el tirador sepa el lugar del impacto. Otros en vez de humo producen una pequeña llamarada. Se utilizan principalmente en practicas de tiro reducido.

Proyectiles subsónicos.

Son los destinados a ser empleados en armas provistas de silenciador. No difieren en nada de los normales, salvo en la carga de proyección que es menor. Con ello se consigue una velocidad del proyectil menor que la del sonido, 340mt por segundo.

Los silenciadores aplicados a las armas de fuego son realmente eficaces cuando se disparan proyectiles subsónicos, y de no ser así la reducción del estampido del disparo es muy pequeña o casi nula.


Proyectiles sub. calibrados de alta velocidad.

La velocidad de un proyectil depende del peso y de la carga de proyección. Así un cartucho de un calibre, por ejemplo 30-06, disparado por un arma convencional, puede ser un fusil de cerrojo, empleando un proyectil de peso determinado, con una carga de pólvora determinada, dará una velocidad inicial en la boca de esa arma. Si queremos aumentar la velocidad, lo conseguiremos aligerando el peso del proyectil y conservando la misma cantidad de pólvora, o aumentando la carga de pólvora y conservando el peso del proyectil o modificando ambos. Pero hay un factor a tener en cuenta que es la presión en recamara que debe permanecer constante, ya que si se aumenta demasiado se corre el peligro de rotura del arma. Por esto solo nos podemos mover dentro de unos límites, ya que si el proyectil es muy ligero la estabilidad de este se reciente grandemente perdiendo toda precisión.

Para solucionar el problema se diseño un proyectil de poco peso pero de menor calibre, con una reacción peso-longitud que le dotaba de una forma muy aerodinámica y de un gran coeficiente balístico. El problema era ahora que al ser menor el calibre del proyectil que el del arma, este saldría bailando por el ánima sin tomar las estrías y con ello no conseguiría ni precisión ni velocidad. Esto se resolvió dotando al proyectil de una camisa, generalmente de materia plástica, que perdía en el momento de salir del cañón, continuando la trayectoria el proyectil.
La velocidad conseguida por este tipo de proyectiles es muy superior a la que puede tener la misma arma utilizando proyectiles de su calibre. Manteniéndose la misma carga de proyectiles sin aumentar la presión en recamara.

Proyectiles complejos.

En este grupo están incluidos aquellos que reúnen más de una característica de las explicadas anteriormente. Pueden ser, entre otros: proyectiles perforantes- trazadores; proyectiles perforantes- incendiarios; proyectiles perforantes- incendiarios-trazadores.
Aunque de fabricación más compleja, su uso es muy normal.

domingo, 1 de febrero de 2009

Los proyectiles especiales en las guerras modernas (primera parte)

Las municiones especiales son aquellas que de alguna forma su comportamiento difiere de un cartucho normal. Entendiendo por normal a los que no poseen ninguna particularidad que haga que bien durante la trayectoria del proyectil o en el momento del impacto se obtengan efectos especiales.

-Proyectiles de punta expansiva
La finalidad que se quiere conseguir con este tipo de proyectiles es la de aumentar su poder de parada consiguiendo que el proyectil al deformarse ceda la mayor cantidad de energía al blanco, aumentando con ello el efecto traumático en la pieza. Históricamente los primeros proyectiles de este tipo que se emplearon recibieron el nombre de DumDum, por ser en este arsenal del ejército británico en la india donde se desarrollaron. En el estudio de estos proyectiles se hace la siguiente clasificación:
De punta perforada: la perforación, que tiene que ser cilíndrica o cónica tiene una profundidad y un diámetro variable. La perforación se puede hacer tanto en los proyectiles de plomo como en los blindados o semi-blindados. El resultado es tal que a veces la deformación es total.
De punta hueca: son los que dejan un espacio vacío entre el blindaje de la punta y el núcleo. Un ejemplo es el proyectil llamado H-Mantle, en los que el extremo hueco de la cabeza esta formado por una cubierta independiente del resto.

De punta blanda: son aquellos proyectiles que dejan descubierta una zona de su cuerpo de longitud variable sin blindaje y que en ella es sustituido este por un material blando, generalmente plomo. En algunos, para favorecer la deformación, se practican en el blindaje una serie de cortes o muescas, con lo que se aumenta considerablemente la deformación.

De punta perforada con cuña: son aquellos en que la perforación esta ocupada por otro elemento metálico distinto, de material mas duro y de forma variada. En los proyectiles antiguos de plomo se empleaba un clavo de cobre, modernamente se emplea una bola de plástico duro o un cono de bronce. Los resultados obtenidos son muy satisfactorios.

-proyectiles perforantes

Estos proyectiles, de uso exclusivo bélico, se empezaron a fabricar en los primeros años del siglo XX, a fin de poder batir blindajes ligeros de los vehículos militares que ya empezaban a maniobrar en los campos de batalla. Se empleaban en armas individuales, como eran los fusiles, o en colectivas del tipo ametralladora. En un principio se pensó en utilizar un blindaje de acero en vez del cuproníquel empleado, pero el desgaste de las ánimas de los cañones y su pronto descalibrado aconsejo buscar otra solución. El proyectil perforante definitivo se diseño formando el conjunto de tres partes. Un núcleo de acero duro de forma cilíndrico-ojival que era el elemento perforador, una camisa o blindaje convencional que daba calibre y forma al proyectil y un elemento intermedio entre los dos que en principio fue de plomo y más modernamente plástico.
Cada uno de estos elementos desempeña una función específica. La parte exterior, además de dar calibre y forma al proyectil, por ser de un material dúctil y blando, hace que el deslizamiento de este dentro del cañón sea suave y no desgaste las estrías del arma. El elemento intermedio sirve de unión y da al proyectil el peso necesario que no tendrían por si solos el núcleo y la camisa. Y el núcleo, una vez rotos por el impacto los otros dos, sigue la trayectoria perforando el blanco.

La forma del núcleo no siempre es la misma, ya que a veces este tiene menos sección en la base que en la ojiva, otras veces esta perforado en casi toda su extensión, y otras es de pequeño tamaño con relación al conjunto. Todo ello esta basado en experiencias y cada uno tiene determinado uso específico.

Proyectiles trazadores

Su utilización puede decirse que fue simultánea con la primera guerra mundial; reciben este nombre porque indican su trayectoria mediante una estela de humo o de luz que van dejando a su paso. Están formados por una camisa o blindaje de cupro-níquel convencional, un núcleo de plomo y una sustancia que al arder es la que produce el humo o la luz que va dejando tras de si el proyectil. La longitud de estos proyectiles suele ser mayor que la normal, aunque el peso es el mismo.

Ello es debido a que necesitan un espacio para contener la sustancia trazante. Cuando se produce el disparo la pólvora del cartucho, que sirve de propulsora del proyectil, al arder quema la sustancia trazante colocada en el culote de este, la cual comienza a quemarse produciendo humo o luz. Suelen llevar una sustancia retardadora, a fin de que la traza no comience a hacerse visible hasta una cierta distancia de la boca de fuego y de esta manera no poder detectar donde se encuentra el arma.
El empleo táctico de estos cartuchos es el de poder corregir sobre la marcha el tiro, ya que gracias a la traza se ve el camino que recorre el proyectil y si estos se dirigen o no al objetivo. De este tipo se emplean también cartuchos de señales, en los cuales se consiguen los distintos colores empleando para ello diversos tipos de sustancias que al quemarse producen luz roja, verde, blanca, etc.

Generalmente la sustancia trazante empleada suele ser fósforo, que una vez que comienza a arder es muy difícil que se apague, y al que se añaden sustancias colorantes que producen el color deseado de la traza o señal.
Estos cartuchos suelen ir pintados en su ojiva con el color verde o rojo depende del pais de origen, y que sirve para diferenciarlos de los cartuchos ordinarios o de otra clase.