A las 18hs del 9 de mayo de 1940, los los granaderos del regimiento de infantería Grossdeutschland comenzaron a preparar sus armas, equipo y vehículos en su línea de despliegue a lo largo de las carreteras y caminos campestres frente a las Ardenas belgas. A las 5:35 hs del dia siguiente, el Grossdeutscheland, que formaba parte del XIX Cuerpo de la Wehrmacht, comenzó a avanzar. El XIX Cuerpo tenia que avanzar rápidamente por las Ardenas hacia Sedan y tomar los puentes sobre el Mosa.
No obstante la Grossdeutschland era una unidad sin experiencia. El jefe del Regimiento, Oberstleutnant Graf Gerhard Von Schwerin, tenia el mando solo desde el 1 de Octubre de 1939 y, pese a considerársela como una unidad de elite, la Grossdeutschland no había tomado parte en la reciente campaña contra Polonia, el 1 de septiembre de 1939, el regimiento estaba aun en fase de organizarse y equiparse, y no se le consideraba entonces listo para operaciones de campo, con gran desagrado de los granaderos. El regimiento paso el invierno de 1939 entrenándose en Grafenwohr antes de ser destinado al XIX Cuerpo de Guderian.
Cuando los alemanes atacaron en el oeste el 10 de mayo de 1940, el 3er Batallón del Grossdeustchland recibió una misión especial en la ofensiva. Desde febrero de 1940, los hombres habian estado participando en entrenamiento especial en Crailsheim para una operación de alto secreto, con el nombre clave de “Nivi”.
Dado que la velocidad y la sorpresa eran esenciales para la estrategia Blitzkrieg, era vital que se eliminase todo obstáculo en la vía de avance. Una de tales barreras era la posición fronteriza belga en Bodange, cerca de Martelange. Dado que todos los Escuadrones de Bombarderos en picado de la Luftwaffe y todas las tropas aerotransportadas estaban ya asignados a otros objetivos, el alto mando alemán selecciono al 3er Batallón para la misión. Bajo el mando del Comandante Eugen Garski, el batallón tenia que llegar hasta la zona en torno a Bodange en 100 aviones Fieseler Fi-156.
El mando de Garski se dividió en dos grupos para el ataque: el norteño era una compañía con apoyo de ingenieros; el sureño tenia el C.G., del batallón, una compañía de infantería y algunas armas de apoyo. Las restricciones de peso significaban que solo se podía llevar una cantidad limitada de munición y que no había espacio para armas pesadas. Los objetivos del batallón de Garski eran cortar las comunicaciones belgas locales, impedir que se llevasen reservas y, atacando la retaguardia de la línea de búnkeres alrededor de Bodange, obligar a los belgas a rendirse y permitir así el rápido movimiento de la fuerza terrestre principal hacia el sur.
El batallón entro en acción a las 5:20hs del 10 de mayo. Los aviones cruzaron las frontera belga y sus pilotos dejaron al 3er Batallón en grupos esparcidos sin disparar un tiro.
En el ultimo momento la Luftwaffe acepto aportar algunos bombarderos en picado Stuka, para atacar la zona en torno a Bodange y distraer la atención de los defensores. Durante todo el resto del día los granaderos de Garski lucharon, capturando a la patrulla y vehiculo ocasionales. No obstante esa tarde, los franceses iniciaron un feroz ataque con tanques después de un bombardeo artillero preliminar. Pero los granaderos de Garski detuvieron el ataque acorazado usando armas ligeras y granadas. A mediodía del 11 de mayo, el batallón fue relevado por tanques de la 1ª División Panzer. Los granaderos habían logrado su objetivo de neutralizar la posición fronteriza belga en Bodange.
Había sido una peligrosa operación el llevar a los hombres a la zona en tales aviones endebles y sin protección ni armas pesadas, pero los resultados habían valido la pena el riesgo. El 3er Batallón había sufrido pocas bajas. Por su acción en la operación, Garski recibió la Cruz de Caballero. Murió en Rusia en septiembre de 1942, mientras mandaba el regimiento de fusileros de la División Grossdeutschland.
Mientras el 3er Batallón lograba gloria por si mismo en Bodange, los principales elementos del Grossdeutschland se habían dirigido hacia el Mosa. Cuando el Regimiento alcanzo la orilla el 12 de mayo, se le había sumado el 3er Batallón. El Grossdeutschland formaba parte de las divisiones Panzer de Guderian que se desplegaron de frente alrededor de Sedan, en la orilla norte del Mosa. El objetivo de Guderian era cruzar el rio tan rápidamente como fuese posible, antes que los franceses pudiesen organizar sus defensas en la orilla opuesta y traer refuerzos.
El cruce del rió era difícil en el mejor de los momentos, particularmente cuando el enemigo había destruido muchos de los puentes y estaba atrincherándose en la orilla opuesta. No obstante, esta vez los alemanes tuvieron suerte, pues no solo las unidades defensoras francesas eran de dudosa calidad militar, sino que el alto mando francés estaba también confundido y pasmado por la velocidad y extensión del avance alemán.
Otro factor decisivo para los granaderos del Grossdeutschland y otras formaciones alemanas era la aplastante superioridad garantizada por la Luftwaffe. Antes y durante el cruce del Mosa, los bombarderos en picado Stuka de la Luftwaffe pulverizaron a los defensores franceses, dejándoles en un estado de shock y distrayéndoles de su tarea de impedir un cruce alemán del rió.
El día del cruce, 13 de mayo, hacia calor y mucho sol. Los batallones de Grossdeutschland habían caminado la noche anterior para tomar posiciones a varios km de la orilla. Camuflaron sus vehículos antes del alba y, mientras los ingenieros preparaban las embarcaciones de asalto, los granaderos dormían o escribían postales. A las 13:00hs, los 3 batallones recibieron sus ordenes de cruzar el rió. Esto les daba solo dos horas para llegar al Mosa. Tenían que cruzar una zona de 10 km de tierra de nadie, cargando con armas y municiones por alturas y hondonadas en el sofocante calor del sol de mediodía. Cuando avanzaban, escuadrón tras escuadrón de Stukas pasaron por encima para aplastar a los franceses en la orilla opuesta.
Antes que las compañías de cabeza del Grossdeutschland llegasen al rió, se vieron bajo fuego de ametralladora desde posiciones francesas en la orilla opuesta y de fuego artillero francés. De hecho, el fuego de las posiciones era tan intenso que los ingenieros de asalto no pudieron colocar sus embarcaciones en el agua, y cuando se trajeron algunos cañones de asalto para aplastar las defensas, se descubrió que sus proyectiles no podían penetrar el hormigón de las casamatas. Finalmente se desplegaron algunos cañones antiaéreos de 88 mm. Los proyectiles de gran calibre lograron penetrar el hormigón y, bajo el fuego de apoyo, los ingenieros de asalto lograron alcanzar el rió.
La primera oleada de asalto del 2do Batallón del regimiento se lanzo a los botes y comenzó la frenética carrera a través del rió. Pese al fuego de cobertura, un numero de botes fueron alcanzados, pero los franceses no lograron frenar el ímpetu del cruce del rió, y en pocos minutos, elementos de la compañía de cabeza habían desembarcado en la orilla occidental del Mosa. Les siguieron rápidamente las otras compañías de asalto.
El objetivo del 2do Batallón era cruzar el Mosa al oeste del Sedan y después tomar la costa 247, a unos 4 km de la orilla opuesta. El Oberleutnant (Teniente) Von Coubiére, que estaba con la 6ta Compañía del Batallón, dio mas tarde un relato de la operación:
“Ante nosotros, a unos 4 km de distancia, esta la costa 247, cuyo lado oriental es el objetivo de nuestra compañía. Apenas habían avanzado los primeros pelotones desde la orilla, cuando se abrió fuego sobre ellos. Los grupos se abrieron paso como en un desfile, lanzaron granadas de mano en las posiciones enemigas y avanzaron al asalto. El primer francés retrocedió con sus manos levantadas.
Adelante. Los esfuerzos de los días pasados se han olvidado: los granaderos tienen un objetivo, la costa 247. se lucha en las primeras casas de las afueras. Adelante, avanzamos, aun no hemos llegado a las casamatas. Suenan disparos. ¿Van los franceses a retenernos aquí? La resistencia se anula rápidamente. Mas y mas prisioneros vuelven”.
La compañía de Cubiére cruzo la línea del FC de Sedan a Meziéres y llego después a la carretera Sedan-Donchery. Aquí descubrieron a su izquierda que el puente de la carretera habia sido destruido y que a su derecha, la 7ma Compañía era detenida por fuego francés.
Coubiére continua en su relato:
“Para la 6ta Compañía, solo hay una solución al problema. ¡Atacar! El reconocimiento indica que hay un gran bunker a unos 200 mts al sur de la carretera, a la orilla de un huerto, y una pequeña casamata a unos 250mts a mano derecha, detrás del grande. Un breve combate y se toma el bunker. Granadas de mano barren al enemigo. Los franceses se ponen en pie con la espalda en el muro y levantan las manos. ¡Tirez!, ¡disparad!, se les había dicho que los alemanes dispararían a todos los franceses capturados en casamatas. No matamos a ningún prisionero”.
Pese a estar bajo fuego artillero francés, la compañía de Coubiére avanza por esta parte de la línea Maginot de modo que se abriese un pasillo a la luz del día para provecho de los panzer. Gradualmente la 6ta Compañía estableció contacto con las unidades que transportaban las dos ametralladoras pesadas que tenían que dar apoyo para la ultima parte del ataque.
“Una vez mas los granaderos avanzan. Suben el repecho, a través del terreno muy agujereado , cruzan profundas barreras de alambre espinoso hasta que los franceses abren fuego defensivo intenso desde atrás de una cresta. Ametralladoras y metralletas lanzan sus mortíferas balas. Estallan granadas de mano. Nadie presta atención al fuego enemigo. No hay tiempo para detenerse. Las tropas de cabeza están ya en la posición enemiga. Lucha cuerpo a cuerpo. Con un movimiento salvaje, el ataque progresa. La costa 247 es nuestra. El camino sur queda abierto”
Ese fue el relato de Von Coubiére del ataque contra la costa 247, donde capta la experiencia del soldado de primera línea en elGrossdeutschland en Sedan, el 13 de mayo. En pocas horas, los granaderos habían cruzado un rió importante bajo el fuego enemigo y habían irrumpido por la línea Maginot, dejando sin sentido un calculo francés de que un ataque tal necesitaría una semana como mínimo para triunfar. Cuando el 2do Batallón luchaba por la costa 247, el resto del regimiento había neutralizado los contraataques acorazados franceses.
El éxito alemán en Sedan, donde el Grossdeutschland había tenido un papel pequeño pero significativo, produjo una ruptura entre el 2do y el 9no Ejércitos franceses, permitiendo a los Panzer de Guderian atravesar y girar al oeste, hacia el canal. El Grossdeutschland y la 10ma División Panzer marcharon entonces al sur para proteger el flanco izquierdo desguarnecido de Guderian, en torno a Stonne, a unos 20km al sur de Sedan. Los franceses lanzaron desesperadamente tanques e infantería para restablecer el contacto entre sus dos ejércitos.
En la mañana del 16 de mayo, un grupo de combate del Grossdeutschland se abrió paso hacia Stonne y mantuvo su control de esa ciudad contra frecuentes ataques franceses hasta que le relevo la 29 División. Después de un corto periodo de descanso y reorganización, el regimiento se desplazo para sumarse a los elementos primeros de la unidad de Guderian y participo en el avance hasta el canal. Después de Dunkerque, el regimiento tomo parte en la ruptura de la línea Weygand y finalmente entro en Lyons el 19 de junio, antes de volver a Paris para tomar parte en el desfile de la victoria.
El Regimiento de Infantería Grossdeutschland se gano una bien merecida fama como resultado de la campaña en el oeste. Creada en junio de 1939, la unidad se había organizado, provisto, equipado y entrenado para la guerra en menos de un año. Tuvo suerte en lograr voluntarios de toda Alemania que tenían que alcanzar los mayores niveles físicos antes de ser aceptados y se les consideraba como políticamente fiables. Los reclutas se vieron rápidamente imbuidos del espíritu de pertenecer a un regimiento de elite que tenia la atención especial del Fuhrer.
No obstante hasta mayo de 1940, el regimiento no logro experiencia en combate y algunos soldados alemanes lo consideraban un grupo de “desfile”, adecuado solo para tareas ceremoniales. Sin duda tuvo gran influencia en el regimiento la persona mas responsable en los altos niveles profesionales de los hombres, su primer Oficial en Jefe, Ober stleutnant Graf Gerhard Von Schwerin, pero la moral de los soldados siempre fue alta. Tenían seguridad en su autoestima como una unidad de elite de la Wehrmacht.
Entre septiembre de 1939 y mayo de 1940, el Grossdeutschland sufrió un riguroso entrenamiento en preparación para el ataque en el oeste. Cada soldado conocía su tarea, y operaciones como el cruce de ríos se habían practicado en condiciones reales.
El éxito de este entrenamiento y los niveles logrados pueden verse en que el regimiento fue asignado al cuerpo de Guderian, la punta de lanza de la Blitzkrieg, y que el 3er Batallón fue seleccionado para una operación secreta y muy importante. Como se revela en el relato del Oberstleutnant Von Coubiére del ataque contra la costa 247 en Sedan, los granaderos estaban motivados por el espíritu de la ofensiva y decididos a avanzar a cualquier coste.
Dispuestos a seguir las ordenes de su amado Fuhrer mas allá de todo limite.
jueves, 17 de julio de 2008
El Grossdeutschland, las tropas de elite del Fuhrer.
Publicado por Proletario en 7/17/2008 12:19:00 p. m. 0 comentarios
Etiquetas: Bélicos, Historia del III Reich, II Guerra Mundial
lunes, 14 de julio de 2008
Consideraciones de Napoleón sobre los cuerpos de caballería
La caballería de un ejercito en Flandes y Alemania será próximamente una quinta parte; en los Alpes y los Pirineos, una decimoquinta, y a lo largo de las costas, uno en veinticuatro. En Polonia, la guerra se hace con la caballería. En total, los números de la caballería en el ejercito francés serán de un sexto de la fuerza de la infantería.
La organización y la táctica son necesarias para la infantería, la caballería, la artillería, los exploradores, los cazadores, los dragones y los coraceros. La caballería tiene incluso una necesidad mayor que la infantería de organización y táctica. Debe saber como luchar desmontada y debe entrenarse en la escuela de la compañía y la escuela del batallón. La infantería nunca será asignada para protegerla, no importa como sea el terreno. Dependiendo de las circunstancias, se pondrán postas de desmonte en los bosques, entre las rocas, en los pantanos y en las casas. Es un mero prejuicio el suponer que la caballería no puede ir doquiera que vaya la infantería. Los necios dirán que la caballería es inútil en Calabria: si eso es verdad, entonces la caballería no es buena en ninguna parte.
El escuadrón será a la caballería lo que el batallón es para la infantería: contendrá todos los medios necesarios para sostener y luchar. Será comandada por un oficial superior de campo, diez oficiales mas, tres compañías de 130 hombres cada una y un pelotón de asistentes de transporte para cuidar quince mulas o caballos de tiro. La fuerza total del escuadrón será de 410 hombres.
El escuadrón se organizara en tres compañías de tres pelotones cada una, con dos secciones en cada pelotón. Tendrá la misma formación apeada, donde tomara el mismo orden de batalla y de maniobras que un ala del batallón. Tres escuadrones desmontados constituirán un batallón. Los soldados de caballería de la primera y segunda clase tendrán la misma paga adicional que sus equivalentes de la infantería; igual que en esta, también serán divididos en artilleros, zapadores y nadadores; llevaran una herramienta pionera, una bolsa de arena, y una bolsa pequeña de lona y colaboraran con todos los trabajos de campo junto con la infantería, pero en la proporción de uno de caballería cada dos de infantería.
Exploradores.
Decreto del 3 de Septiembre de 1802
1- Se crean tres cuerpos de exploradores en la 27 división militar (Turín)
2- Cada cuerpo se compondrá de 200 hombres de infantería, sesenta de caballería y treinta gendarmes, comandados por un oficial de campo, y tendrá detrás una comisión militar extraordinaria, compuesta por cinco oficiales, presidida por un oficial de campo. Cada cuerpo de exploradores se encargara de patrullar dos distritos. Ingresaran por otra parte en todas las comunidades que hayan ofrecido resistencia a los gendarmes, procederán a desarmar y arrestar a todos los individuos acusados de haber resistido a los gendarmes por la fuerza y juzgarlos ante una comisión militar extraordinaria.
Nota acerca de la organización de regimientos de exploradores, 9 de julio de 1806
Prepare un plan orgánico para cuatro regimientos de exploradores, que comprenda cuatro escuadrones de 200 hombres cada uno.
La estatura de los exploradores no excederá los 5 pies.
La altura de los caballos será de cuatro a cuatro pies y tres pulgadas y media como máximo.
Los caballos tendrán herrados solo los dos cascos delanteros.
La brida será del tipo mas simple posible.
Tendrán una almohadilla en lugar de una silla de montar; por supuesto, usted adaptara los estribos y otros accesorios esenciales a esta almohadilla.
Los exploradores tendrán una chaqueta, chaleco y un par de calzones o pantalones, y además un chaleco de caballería. También tendrán una amplia capa. La mochila será tan pequeña como sea posible y su carga no deberá exceder las cuatro libras de peso.
Las botas deben ser como las de los húsares, pero sin ningún ornamento.
En esta nueva rama me propongo utilizar caballos pequeños y terminar con el despilfarro de grandes sumas.
Estos regimientos realizaran los mismos servicios como exploradores que han desempeñado hasta ahora los húsares y los cazadores. Podremos multiplicarlos por todas partes con gran facilidad, ya que siempre y en casi todas partes tenemos a dispocision caballos de esta talla, y en el campo estas unidades podrán remontarse con todo tipo de caballos.
Cazadores y húsares.
Los jinetes livianos constituirán la caballería ligera del ejercito y serán armados con una carabina y una bayoneta que pesen menos de seis libras, un sable del mismo modelo que los cazadores de la guardia, que pesa menos de tres libras, y con dos pistolas que pesen menos de una libra cada una, amarradas a la silla con correas.
Además la mitad de los hombres del escuadrón portaran una lanza y ninguno tendrá ninguna otra protección que unas hombreras escamadas y una cruz de hierro en el morrión.
Serán entrenados para cruzar los ríos nadando al lado de sus caballos, asiéndolos por las crines y sosteniendo la carabina fuera del agua. Los caballos serán enjaezados tan simplemente como sea posible. Se debe contar con que sean capaces de beber mientras son embridados y con que estén acostumbrados a abrevar una sola vez por día. El atavió de los hombres será simple, amplio y cómodo. Oficiales, suboficiales y soldados deben dormir siempre totalmente vestidos, tanto en tiempos de paz como de guerra.
La caballería ligera debe cubrir el frente del ejercito a una gran distancia; por consiguiente no pueden pertenecer a la infantería . debe ser apoyada y protegida sobre todo por la caballería de línea. En todo momento debe haber una sana competencia y emulación entre la infantería y la caballería. La caballería ligera es necesaria para la guardia de avanzada, la retaguardia y los flancos del ejercito, por lo que no puede atarse a ningún cuerpo especifico de la infantería para seguir sus movimientos.
La caballería pesada: los dragones.
Caballería liviana y dragones son dos armas completamente diferentes. Un regimiento de dragones no puede hacer nada por si solo, pero cuatro o cinco regimientos juntos , 2000 hombres fuertes, maniobrando impecablemente de a pie, serán muy útiles.
La caballería de línea no debe armarse con corazas. Los dragones, montados en caballos de cuatro pies y nueve pulgadas de alzada, armados con un sable recto, sin petos, deben pertenecer a la caballería pesada. Deben ir armados con un mosquete de infantería con bayoneta, tener el morrión de la infantería, un par de pantalones que solapan las botinas acordonadas, capas con mangas y morral tan pequeño que puedan llevarlo en bandoleras.
El escuadrón de dragones será dividido en tres compañías, que comprenda 120 dragones y diez exploradores cada una. Estos exploradores serán proporcionados por la infantería en cuanto el escuadrón llegue al campo: se harán cargo de los caballos cuando los dragones peleen a pie. Los exploradores proveerán de ordenanzas a los generales y oficiales de campo, escoltaran a los prisioneros y transportaran el equipaje. Los dragones nunca serán asignados a esas tareas.
El dragón tendrá una bota muy ligera para que no le estorbe al pie. Su maleta será tan pequeña que si fuera necesario podría llevarla de a pie. Será armado con un mosquete con bayoneta, llamado “el mosquete del dragón”. Su cartuchera contendrá sesenta cartuchos, pero cuando esta montado él pondrá solo quince cartuchos. Los restantes cuarenta y cinco serán dispuestos alrededor de la pistolera y se pondrán en la cartuchera a la orden de: “¡prepararse para el combate! ¡desmontar!”
Su sable será recto como el de los coraceros, y su equipo e indumentaria se parecerán a los de la infantería tan estrechamente como sea posible, para que a la distancia sea difícil distinguirlos de aquella cuando se apean para la batalla.
Los dragones son necesarios para apoyar a la caballería ligera en la vanguardia, la retaguardia y en los flancos del ejercito. Los coraceros son menos adecuados para cumplir estas misiones debido a sus corazas. Es necesario, sin embargo, tener algunos de ellos en la vanguardia, aunque sea tan solo para acostumbrarlos a guerrear y a que vayan al frente. Una división de 1.600 dragones puede trasladarse rápidamente a un punto determinado con 1.500 caballos ligeros, apearse para defender un puente, la entrada de un desfiladero o mantener controlado el terreno hasta que llegue la infantería.
Puede usted imaginarse las ventajas de esta arma en una retirada.
Los coracceros.
No me cansare en insistir vivamente en la instrucción de mis coraceros. Esta arma, que me ha brindado tan importantes servicios, necesita ser bien instruida. Puede decirse que la instrucción hace todo. A la caballería rusa no le falto valor en Austerlitz, y aun así fue casi totalmente diezmada, mientras mi guardia no perdió a nadie.
Usted sabe que los coraceros son mas útiles que todo el resto de la caballería.
Pretendo que la caballería pesada este en todo momento entrenada para la guerra. Es en la caballería pesada donde la ciencia ecuestre debe llevarse al grado mas alto. Los coraceros deben ser hombres corpulentos, por consiguiente requieren caballos corpulentos.
Publicado por Proletario en 7/14/2008 01:48:00 p. m. 0 comentarios
Etiquetas: Bélicos, Napoleónicas
jueves, 10 de julio de 2008
Las Malvinas Argentinas, cronologia de una invasión
1. Justos títulos y breve reseña de los acontecimientos hasta 1776
La historia no termina en 1833, ni tampoco empieza en 1776. Comienza mucho antes. Los episodios sobre la vida institucional de las Malvinas en los siglos XVI, XVII y XVIII, hasta la creación del Virreinato del Río de la Plata, en 1776, acontecen con motivo de las intervenciones francesas e inglesas en el archipiélago. Veamos una síntesis histórica:

Las Bulas Inter Caetera y Dudum si quidem le adjudicaban a España todas aquellas islas y tierras firmes, encontradas y que se encuentren, descubiertas y que se descubran hacia el occidente y el mediodía, imaginando y trazando una línea...", que se fijaba a cien leguas de la isla septentrional de las Azores: San Antonio a 360 al Oeste de Lisboa. Es el título de Adquisición del Nuevo Mundo. En aquella época nadie impugnó la Bula.
Las Malvinas se hallan incluidas en la zona a que aluden las Bulas citadas (1493). Por lo tanto, "España no necesitaba descubrir las islas para tener sobre ellas pleno derecho, cualquiera que fuese el descubridor".
-1520. Esteban Gómez; con la nave "San Antonio" de la expedición española de Magallanes, descubre las islas en su viaje de regreso a España.
Como resultado de ese descubrimiento, comienzan a figurar en la cartografía de la época: mapa de Pedro Reinel (1522-1523); Diego Rivero (1526-1527 y 1529); Islario de Santa Cruz (1541); Sebastián Gaboto (1544); Diego Gutiérrez (1561); Bartolomé Olivos (1562), etcétera.
- 1592. John Davis, que integraba la segunda expedición Inglesa de Cavendish, divisa las islas.
-1594. Richard Hawkins pretendió haberlas hallado. La cartografía inglesa de la época no las registran ni existen pruebas de estos descubrimientos. Hasta el siglo XVIII Inglaterra ignoraba a ciencia cierta la existencia de las Malvinas, confundiéndolas con unas hipotéticas islas Pepys.
-1600. Sebald de Weert, holandés, divisa las islas. De ahí el nombre de Sebald, Sebaldes, Sebaldines, que se le aplicó a las rnismas.
-1604. El Tratado de Paz entre España e Inglaterra deja sin efecto lo que se hubiera podido adquirir con anterioridad a su firma, inclusive lo del pretendido descubrimiento inglés.-1670. Por el Tratado de Madrid se convino que Gran Bretaña conservaría todas las tierras, islas, colonias y dominios que poseyere en América, pero este reconocimiento de la soberanía inglesa en América del Norte era acompañado en contrapartida por otra cláusula, que disponía que "los súbditos de Gran Bretaña no dirigirán su comercio ni navegarán a los puertos o lugares que el Rey Católico tiene en la dicha India, ni comerciará con ellos".
-1684. Ambrose Cowley pretendió haber descubierto una nueva tierra, a la que llamó Pepys.
- 1690. John Strong navega el canal que separa ambas islas (San Carlos). Lo llama "Falkland Sond", en honor del entonces tesorero de la Armada, nombre que luego tomó todo el grupo. No desembarca siquiera.
-1701. Un piloto maluino, llamado Beaucheme, descubre la isla que lleva su nombre y penetra en la bahía de la Anunciación. Ese descubrimiento, y toma de posesión, fue seguido por otro llevado a cabo en 1705 (Islas Danycan).
-1748. Inglaterra decide enviar una expedición a "descubrir" y poblar las Islas Malvinas y Pepys. Ante la resistencia de España desiste. La expedición no tenía "intención de hacer ningún asiento en ninguna de dichas islas" (de las Instrucciones inglesas).
Esta consulta es una demostración categórica del reconocimiento de Inglaterra a los derechos de España sobre las islas.
- 1764. Primer intento francés de colonización por parte de Luis Antonio de Bougainville. Funda Puerto San Luis en la Malvina Oriental. Las islas serán llamadas Maluines (de los habitantes del puerto Saint-Maló). Con los españoles recibirán su actual denominación.
España protesta, obteniendo el reconocimiento de sus derechos de dominio. El rey Luis XV ordena a Bougainville la entrega de Puerto San Luis, previo pago de todos los gastos en que se había incurrido.
-1765. Inglaterra envía una expedición clandestina a cargo de John Byron, que debe efectuar «mejores reconocimientos" (en lugar de «descubrir") en las islas Falkland y Pepys.Las islas que "descubrió" la expedición ya estaban ocupadas por la expedición de Bougainville. Byron explora parcialmente la isla Saunders (N.O. de la isla Gran Malvina) y bautiza en ella Puerto Egmont (enero de 1765), tomando posesión en nombre de Jorge III.
A fines del rnismo año, Inglaterra envía una expedición al mando de John Mc Bride, con el fin específico de ocupar las islas.
Londres toma conocimiento de la ocupación de Bougainvrne, a quien Mc Bride debe dar plazo de seis meses para abandonarla.
- 1766 John Mc Bride llega a las Malvinas casi dos años después de la ocupación de Bougainville (8 de enero de 1766).
En lugar de llegar a la isla Oriental o Soledad, donde estaba el navegante francés, llega a la isla Occidental o Gran Malvina descubierta por Bougainville y explorada en parte por Byron.
En la pequeña isla Saunders, en el lugar llamado por Bougainville Poil de la Croisade, Mc Bride funda Puerto Egmont (por el primer lord del Almirantazgo).
Eran pues, dos colonias: Puerto Luis (Malvina Oriental), francesa, y Puerto Egmont (Malvina Occidental), inglesa.
-1766 España dicta una Real Cédula (4 de octubre) por la que declara a las islas dependencias de la Capitanía General de Buenos Aires. Se nombra a Felipe Ruiz Puente como gobernador. Puerto Luis se convierte en Puerto Soledad.
-1767 España recibe de Francia las Islas Malvinas (2 de abril). Inglaterra, establecida en el islote Saunders (Puerto Egmont), no efectúa, ante el traspaso, ninguna reserva de su supuesta soberanía.
-1768. El gobernador de Buenos Aires dispone que ningún establecimiento inglés debía ser tolerado en las regiones pertenecientes a la corona y que en caso de comprobarse su existencia, debía procederse por la fuerza.- 1770. El 10 de junio las fuerzas españolas de la Escuadra de la Plata desalojan a la guarnición inglesa del islote Saunders. La expedición es mandada por Juan Ignacio de Madariaga. El comandante de las fuerzas de tierra fue el coronel Antonio Gutiérrez.
Inglaterra se sintió lesionada y efectuó el reclamo ante la Corte de Madrid.
- 1771. Siguieron negociaciones diplomáticas (22 de enero), que España concreta en una declaración en la que desaprueba la actitud inglesa, agregando: "La restitución de su majestad británica del puerto y fuerte llamado Egmont no puede ni debe afectar, en modo alguno, la cuestión de derecho anterior de soberanía de las islas Malvinas, llamadas también islas de Falkland".
Inglaterra acepta la declaración, pero no rechaza la expresa reserva de soberanía sobre las islas que establece España.Recuérdese: se habla de Puerto Egmont, no de las Islas Malvinas en general. Puerto Soledad, ocupado por España, no mereció reserva ni reacción de Inglaterra.
-1774 Tres años después de la restitución de Puerto Egmont por España, Inglaterra abandona voluntariamente el islote Saunders (22 de mayo), llamado por entonces "Isla de Falkland" (en singular).
Se deja una placa con esta leyenda: "Be it Known to all Nations that Falkland's Island with this Fort..." ("Sepan todas las naciones del mundo que la isla de Falkland con este Fuerte...")
Esta placa fue llevada a Buenos Aires al año siguiente por el capitán Juan Pablo Callejas. Beresford la encontró en el archivo de la ciudad en ocasión de la primera invasión inglesa al Río de la Plata.
Ninguna manifestación de reserva hizo Londres entonces (1806). Tampoco la había efectuado en 1775, en que fue retirada.
- 1776 Se crea el virreinato del Río de la Plata, que incluye las islas en la Gobernación de Buenos Aires.


El Gobernador en Indias tenía suprema jurisdicción como delegado de la potestad real, a efectos de asegurar la efectiva intervención de la Corona en todos los asuntos políticos, económicos, militares, religiosos y sociales. Sus funciones eran, entre otras, la de "dictar ordenanzas generales", "proveer cédulas", "ejercer órdenes del Rey", "mantener la paz", "ejercer la policía" y "defender el territorio". En el caso de las Malvinas si bien se trata de un gobernador "menor", "de distrito", "subordinado" (para diferenciarlo, por ejemplo, del "Gobernador General", "Virrey Gobernador", etc.), sus funciones eran amplias y generales en todos los asuntos del territorio confiado a su administración.
En ese aspecto, por ser una administración local se parecía más a los "corregidores" y a los "alcaldes mayores" que a los "gobernadores" propiamente dichos.

El Comandante tiene menor entidad institucional e inferior jerarquía que el Gobernador. Sus competencias son especificas, más concretas y están sujetas a instrucciones especiales. Por lo común, la comandancia actúa como "destacamento militar". El Comandante, como jefe de dicha unidad militar, tiene a su cargo la policía del orden y de la seguridad y a defensa del territorio.
El Capitán de Fragata Francisco Gil y Lemos (1773-1777) fue el último Gobernador Español en las Malvinas. Durante su administración se reduce la jerarquía institucional "del Establecimiento" de Gobernación a "Comandancia" (5/1/1774). Dos son los motivos que justifican ese cambio institucional. Primero, los peligros y amenazas de invasión extranjera (francesa y británica principalmente) que determinan que el Rey centralice aún más el poder en esos territorios y mantenga una "administración especial" de estricto corte militar (más para defensa de la soberanía que para la prestación de servicios y otros menesteres comentarios) sujeta a directivas, recomendaciones, órdenes e instrucciones concretas. En segundo término, la descentralización política operada con la creación del Virreinato del Río de La Plata (1776) no justifica que el administrador insular tenga rango de Gobernador, pues con la intermediación virreinal el nivel institucional "gobernación resulta excesivo para esos territorios.
El 1º de febrero de 1777 por licencia de Gil y Lemos asume el Comandante Ramón de Carassa. Este se aboca, primordialmente, a reedificar los dos almacenes y los cuatro cuarteles existentes y a vigilar Puerto Egmont por los recelos de que los ingleses intentaren una invasión. la "Colonia", el "Establecimiento" ('o que hoy llamaríamos centro urbano) estaba descubierto y sus baterías eran endebles.
Luego de la comandancia de Carassa en 1777 fue "comandante", generalmente, la autoridad naval superior de la expedición. Así, pues, oficiales con el cargo de "Capitán de Fragata", "Teniente de Navío" o "Comandante de Corbeta" asumen la comandancia militar por un año, produciéndose los relevos entre los meses de febrero o marzo.Las dificultades propias de la región, las limitaciones técnicas de la navegación, los obstáculos climáticos, los tiempos históricos que se vivían en Europa, los apetitos imperialistas primordialmente de franceses, británicos y norteamericanos, las imposibilidades materiales de construir ciudades (habría en 1792 unos 183 habitantes), la ruina en que se encontraba el Establecimiento, la necesidad de ocuparse de la defensa del territorio apetecido por su valía estratégica y económica, los viajes de inspección por el litoral del archipiélago, el control de la navegación, pesca y caza clandestinas, las precauciones para poner a la Colonia en estado de defensa, provocaron que la Administración hispana en las Malvinas fuera sólo un destacamento militar que luchaba contra la naturaleza y otras potencias extranjeras por la sobrevivencia de su soberanía.
la nómina de Comandantes que administraron las Malvinas en nombre de España (1776-1810) por designación del Virreinato del Río de la Plata es la siguiente: Ramón Carassa (1777), Salvador de Medina (1779), Jacinto de Mtolaguirre (1781), Fulgencio Montemayor (1783), Agustín Figueroa (1784), Pedro de Mesa y Castro (1786), Ramón Clairac (1787), Pedro de Mesa y Castro (1788), Ramón Clairac (1789), Juan José de Elizalde (1790), Pedro Pablo Sanguineto (1791), Juan José de Elizalde (1792), Pedro Pablo Sanguineto (1793), Juan Aldana y Ortega (1794), Pedro Pablo Sanguineto (1795), Juan Aldana y Ortega (1796), Luis de Medina y Torres (1797), Francisco Xavier de Viana (1800), Ramón Fernández de Villegas (1801), Bernardo Bonavia (1803), Antonio Leal de Ibarra (1803), Bernardo Bonavia (1804), Antonio Leal de Ibarra (1805), Bernar do Bonavía (1806), J.C. Martínez (1807), Gerardo Bordas (1810) y Pablo Guillén (1810).En 1811 Gaspar de Vigodet, gobernador de Montevideo (ciudad convertida en el fuerte realista contra las Provincias Unidas) ordenó a las fuerzas existentes en el archipiélago, que estaban a cargo del destacamento, abandonar Puerto Soledad. La evacuación fue cumplida.

La primera época de gobierno argentino, bajo el nombre de "Provincias Unidas", abarca el período que va desde el 25 de mayo de 1810 al 2 de enero de 1833, en que se consuma el despojo británico.
Las dificultades propias de la Revolución de Mayo imposibilitaron a nuestros patriotas, en un primer momento, ocuparse de tierras situadas en latitudes extremas como las Islas Malvinas. Pero pronto las Provincias Unidas del Río de La Plata, por conducto de la Provincia de Buenos Aires, se ocuparon de la administración insular designando "permisionarios", "concesionarios", "comisionados", "comandantes" y "comandantes políticos y militares".
La continuación del dominio de las islas, por la tradición de los títulos jurídicos de España en favor de las Provincias Unidas, habilitan a éstas a disponer esas medidas de administración y gobierno. Ellas se inician por las más modestas, el "permiso" de pesca y caza; siguen con la "concesión" para el usufructo de carnes y cueros; continúan con la "comisión" para una administración delegada en nombre de las Provincias Unidas; prosiguen con la instauración accidental de una "comandancia insular"; y concluyen con la institucionalización permanente, orgánica y estable de "la comandancia político y militar".
a. Permisionario
El 30 de enero de 1813 se le acuerda autorización (permiso), a su solicitud, a Enrique Torres, del bergantín inglés "El Rastrero", para que la citada embarcación pudiese efectuar un viaje a las Islas Malvinas y Costas del Sur, donde se dedicaría a la caza de lobos marinos".

En 1820, David Jewett, comandante de la "Heroína", fue "comisionado por el Supremo Gobierno de las Provincias Unidas para tomar posesión de las islas en nombre del país a que éstas pertenecen por ley natural". A ese fin, el 6 de noviembre de 1820, enarbolando el pabellón nacional en Puerto Soledad, sobre el fuerte destruido y disparando una salva de 21 cañonazos, tomó posesión de las islas en nombre del "Supremo Gobierno de las Provincias Unidas de Sud-América".
En 1821 Jewett fue sustituido por el Teniente Coronel Guillermo Mason. En ese mismo año se dicta una medida legislativa especial sobre policía económica (ley de pesca y caza) que prueba la preocupación política de Buenos Aires por sus intereses en el litoral e islas del Atlántico. El 22 de octubre, la Honorable Junta de Representantes de Buenos Aires sanciona la ley de pesca, a iniciativa del comandante político y militar de Patagones, Teniente Coronel Gabriel de la Oyuela, que advertía sobre los excesos cometidos por los pesqueros extranjeros en la costa patagónica y su negativa a pagar "derechos". Por la citada ley, los extranjeros que viniesen por temporada a realizar sus faenas de pesca y caza, debían pagar un derecho de 6 pesos por tonelada y aquellos que habitasen casa o que formasen un establecimiento fijo, gozaban de un régimen de fomento, dado que tributaban derechos más reducidos o tenían libertad de pesca sin cargo por un plazo no menor de 8 años.
Tal ley fue complementada por decretos del 15 de enero de 1822 y del 22 de octubre de 1829, cuyo artículo 1º "prohibía la pesca de anfibios en las costas y pueblos de Patagones, hasta nueva resolución". Dicha medida fue tomada debido a la continuidad de los excesos.

En 1823(23 de agosto) Luis Vernet (de Hamburgo) y Jorge Pacheco (de Buenos Aires) "asociados", solicitan al gobierno de Buenos Aires el usufructo de las carnes, cueros y ganado vacuno de la isla Oriental de las Malvinas, haciéndose "caigo de la refacción de los edificios para tenerlos a disposición de las autoridades cuando éstas lo necesitasen". El 28 de agosto de 1823 por decreto firmado por Martín Rodríguez y Bernardino Rivadavia se les acuerda la concesión, con la habilitación para usufructuar los bienes referidos, agregando el Gobierno de Buenos Aíres... "en la inteligencia que semejante concesión jamás podrá privar al Estado del derecho que tiene a disponer de aquel territorio del modo que crea más conveniente a los intereses generales de la Provincia, y lo cual se verificará tan luego que sus recursos le proporcionen el poder de establecerse en él de un modo efectivo y permanente...".

En diciembre de 1823 Pacheco dirigió un nuevo pedido al gobierno. En él anuncia la próxima partida de la expedición, en la que marchaba el capitán de milicias retirado Don Pedro Areguatí, y para el cual solicita el título de "Comandante de Soledad" sin. goce de sueldo alguno. Funda su pedido en los siguientes términos: "De este modo Señor Exmo. se posesiona la provincia de aquella abandonada Isla, y aun hace que paguen los buques el derecho de anclaje de que escrupulosamente se dará cuenta al erario (sic), porque Areguatí piensa formar de los mismos peones una Compañía de cívicos con sus cabos y sargentos, para darle a esta operación toda la representación posible en obsequio de una propiedad (sic), de la Patria, 'levando las armas y municiones de cuenta de la negociación, y si V.E. tuviese a bien destinar algunos cañones de fierro para defender el punto de incursiones de piratas en aquellas abandonadas baterías, serían reparadas, y puestas en aptitud de que sirvan al Gobierno para restablecer el presidio".
Pacheco también solicita se le hiciese "gracia y merced de los terrenos". El gobierno consideró atendible el pedido y por decreto del 18 de diciembre de 1823 le otorga los terrenos bajo la precisa obligación de hacer constar "la mensura y amojonamiento para que pueda optar a los títulos de propiedad".
Se nombra a Areguatí "Comandante de la Isla", haciendo saber su decreto a todas las personas "para que lo reconozcan por comandante a fin de que se conserve el orden y se eviten excesos". Además, se disponía que "a todo buque que arribase, ya sea por aguada, víveres u otro motivo, se le cobrará el derecho de ancoraje".
Por decreto del 5 de enero de 1828 se le concede a Pacheco los terrenos situados en la parte "Sudeste de la isla" y a Vernet los terrenos baldíos de la Isla Soledad y de los Estados, con el cargo de levantar en 3 años "una colonia ". Además se confieren franquicias para los pobladores a fin de promover la inmigración.

En 1829, por decreto del 10 de junio, Martín Rodríguez, en calidad de Gobernador delegado, crea la Comandancia Política y Militar con sede en la Isla Soledad y con un radio de acción que comprendía a las islas adyacentes al Cabo de Hornos en el Atlántico. Trátase de una organización institucional estable para el gobierno y la administración de las islas en el océano Atlántico. En aquella época, había intención del gobierno bonaerense de crear otra comandancia en "el Estrecho" y cuyo radio de acción comprendería las islas del Pacífico, lo que formalmente no se concretó.
El gobierno de Buenos Aires nombra a Luis Vernet como "Comandante Político y Militar", delegándose "en su persona toda la autoridad y jurisdicción necesaria" y con las instrucciones pertinentes.
Vernet, de simple empresario y concesionario, pasa a ser representante político del Gobierno bonaerense, timbrando la documentación con un sello que decía "Armas de la Patria. Comandancia de Malvinas y adyacentes".
Vernet levantó el Establecimiento, que estaba en ruina, y diez viviendas precarias para el cirujano, el almacén y el despensero, entre otros; y otras más modestas aún, para los gauchos; promovió exportaciones de cueros y carne salada; nombró agentes en el extranjero para que enviasen colonos; preparó mapas de las islas; dividió las islas en once secciones, cada una a cargo o bajo la inspección de un agente que debería obrar con independencia de los establecimientos que se fundasen; otorgó concesiones de tierras a colonos extranjeros, etcétera.
La pesca, la caza y sus utilidades constituyeron una preocupación constante para los administradores de las Malvinas. Los apetitos económicos de pesqueros extranjeros no podrán obviarse con "las reglamentaciones" de la Provincia de Buenos Aires, ni la significación estratégico-militar de las islas podía defenderse con una modesta dotación naval de un país en gestación. Por ello, todos los esfuerzos de Vernet y del Gobierno de Buenos Aires fueron a la postre insuficientes.
A comienzos de 1831 Vernet elaboró un plan para la organización de la caza de focas y ballenas y la defensa del litoral dependiente de su Comandancia, en aplicación de la ley de pesca. Las medidas punitivas afectaron a tres goletas norteamericanas, "Harriet", "Superior" y "Breakwater", de las cuales dos fueron capturadas, cuya suerte generó graves problemas diplomáticos con los Estados Unidos y con su cónsul en Buenos Aires, Jorge W. Slacum, que de paso representaba los intereses económicos de los pesqueros.
El cónsul mandó utilizar la fuerza de la corbeta de guerra de los Estados Unidos Lexington, a cargo del Comandante Silas Duncan, que desembarcó en las Malvinas y vandálicamente ocupó los principales edificios, apresó a los culpables de la detención de las Harriet, Superior y Breakwater, destruyó construcciones, incautó el almacén, cargó cueros y prisioneros y, luego de tamaño atropello al "derecho de gentes", regresó a Montevideo en febrero de 1832.
Vernet formuló una nueva propuesta para reconstruir la Colonia, que había quedado con sólo veinticinco habitantes, solicitando equipamiento y material humano para su expedición reivindicatoria. No tuvo respuesta ministerial formal.
A fines de agosto de 1832 se informó que el buque de guerra nacional, la corbeta "Sarandí», se estaba alistando para dirigirse al archipiélago. La noticia se confirmó el 10 de septiembre al darse a conocer el decreto emanado del Ministerio de Guerra y Marina, por el cual se nombraba Comandante Civil y Militar interino de las Islas Malvinas y sus adyacentes al Sargento Mayor de Artillería Don Esteban José Francisco Mestivier.El 14 de septiembre de 1832, Rosas imparte las instrucciones al nuevo Comandante Mestivier y faculta al Comandante de la "Sarandí para darle posesión del mando con las formalidades de la ordenanza. Se le encomienda orientar a los habitantes en cultivos agrícolas y defender el honor de la República respondiendo con las fuerzas a los invasores. Desembarcaron el 10 de octubre de 1832 y ante la tropa y los habitantes asume Mestivier la Comandancia. El 30 de noviembre de 1832 una sublevación de parte de la guarnición no pudo ser reprimida por el Comandante, el que murió en la contingencia.
Durante la sublevación, José M. de Pinedo, comandante de la "Sarandí", se hallaba en el litoral de las Islas, fuera del Puerto. Cuando retorna reconviene a la tropa por sus excesos (quedaban sólo dieciocho hombres) y el homicidio de Mestivier.
El 2 de enero de 1833 se presentó en el puerto un navío de guerra de bandera inglesa, la "Clio", al mando de John James Onslow. La misión de J. M. Pinedo había terminado. La defensa era imposible. Reembarcó la tropa existente en el Establecimiento, dejando izado en tierra el pabellón argentino al cuidado de Juan Simón, a quien nombró Comandante Político y Militar de las Islas. El 4 de enero puso proa hacia Buenos Aires.
De allí en más, pasaron 149 años y nueve meses de reclamos diplomáticos hasta el 2 de abril de 1982. El 7 de abril de ese año con la designación del General de Brigada Mario Benjamín Menéndez, como Gobernador Militar del Territorio Nacional de las Islas Malvinas, se inicia en el archipiélago la segunda época de Gobierno y Administración argentinos.
Publicado por Proletario en 7/10/2008 10:12:00 p. m. 0 comentarios
Etiquetas: Islas Malvinas, Patria y tradicion
miércoles, 9 de julio de 2008
Gengis Kan y su tiempo.
Cuando el muchacho de 13 años que llegaría a ser Gengis Kan sucedió a su padre, un cacique menor, como jefe de un pequeño clan mongol, aquel lo bautizo como Temudjin: fue casi lo único que le lego. Temudjin tuvo que pelear por su magra herencia. Su clan poseía caballos, cabras y ovejas, pero vivía en un terreno hostil, rodeado de enemigos tártaros, que repetidamente les infligía derrotas. Los mongoles eran un pueblo disperso, sin líderes y militarmente incapaz.
Tedmujin cambio todo esto. Mediante alianzas y derrotando a sus rivales en batalla, su reputación creció con tanta rapidez que clanes enteros se congregaron a su lado, no solo para garantizar la unidad y la seguridad mongola, sino también para disfrutar del botín que ofrecía su guerra de expansión. En 1206 se hizo llamar Gengis Kan, o “Supremo Gobernante”, representante de Dios en la tierra. A su muerte, en 1227, Gengis Kan había dominado desde el norte de China hasta Afganistán, al oeste, y el rió Dnieper, en Europa oriental.
En esta enorme región, la palabra de Gengis Kan era ley. Pese a que tenia una reputación de hombre violento y cruel, su pueblo lo consideraba un gobernante benigno y liberal. Perdonaba la vida de los prisioneros que sabían leer y escribir. Gengis Kan no sabía hacerlo. Protegía a los artesanos cautivos que pudieran serle útiles.Sin embargo varios delitos menores eran castigados con la muerte. Un mongol podía ser ejecutado por solo haber traspasado el umbral de la yurta, o tienda, de un comandante; o por haber sido benigno, sin autorización, con los prisioneros. El adulterio y la glotonería eran delitos capitales. La ley obligaba a los mongoles a compartir su comida con cualquier compatriota hambriento.
Aun así los derechos de los individuos estaban protegidos por una serie de leyes tradicionales, a las que tal vez se añadieron otras concebidas por el propio Gengis Kan, y que se conservaran en un código escrito. Gengis Kan permitió la práctica de religiones como el Islam y el Budismo, debido a sus conquistas en Persia y China. La religión de los mongoles era el chamanismo, una mezcla de magia y brujería cuya premisa era que todos los aspectos de la vida estaban bajo el control de una jerarquía de espíritus buenos y malos, los cuales, a su vez, eran gobernados por el dios supremo, Tengri; le seguía en importancia Itugen, diosa de la salud de los rebaños y la fertilidad de los cultivos.
Los chamanes o hechiceros vestían túnicas blancas y se comunicaban con los espíritus. Portaban báculos y tambores como símbolo de su autoridad, y afirmaban que podían cohabitar con los espíritus en sus sueños, o en profundos trances autoinducidos.Los mongoles no tenían ceremonias religiosas públicas: las familias guardaban en las yurtas imágenes de sus antepasados y de Itugen. Antes de comer, untaban comida en las bocas de las imágenes. A diario se vertía vino en un ritual a los cuatro puntos cardinales, así como a los vientos y al sol. Los mongoles creían que el agua corriente era una materialización de los poderes divinos, y por consiguiente debía conservarse sin contaminar. Por esto si alguien era sorprendido orinando en una corriente de agua, o se lavaba con agua durante una tormenta de rayos, le aguardaba la pena de muerte (una medida ecologista, pero mas que drástica).
Los mongoles estaban divididos en tribus, cada una con un cierto número de tiendas y praderas para apacentar. A su vez, las tribus se dividían en oboes, o clanes. Los miembros del clan eran considerados descendientes de un ancestro en común, y tenían prohibido casarse con alguien del mismo clan, para evitar el riesgo de incesto. Las mujeres eran compradas a otro clan, con animales, mercancías, y tierras de apacentar, y con los lujos adecuados a l as posición social de la familia de la novia. Además de una o varias esposas, los hombres ricos tenían concubinas. Cuando moría el jefe de familia, sus concubinas pasaban a ser propiedad del hijo heredero, quien a veces desposaba a una de las viudas del padre. Esto garantizaba el bienestar y la seguridad de las mujeres y sus hijos para el futuro.
La vida nómada de los mongoles seguía una rutina fija, según la temporada. Luego de pasar el invierno refugiados en la campiña de apacentar, en los valles, cada clan viajaba a las altas mesetas de la estepa. Como eran pastores, los mongoles comían carne de carnero, res, caballo y de cualquier otro animal que pudieran cazar: zorros, lobos, ratas y ratones. Generalmente asaban o hervían la carne, y la comían con los dedos, en una olla común.
Un mensajero a caballo, o un soldado que patrullara solitario, llevaba la carne bajo su silla de montar, y así lograba que se ablandara al paso de los días; la comía cruda. La principal bebida de los mongoles era la leche de burra; al fermentarla, se convertía en el típico kumis, el cual solían beber en exceso y era causa de numerosas muertes prematuras. Aunque beber mucho era considerado una cualidad viril, el abuso del alcohol fue tan prolongado y persistente que llego a ser considerado el vicio y la debilidad propios, hereditarios, de los mongoles.Las mujeres mongolas nobles seguían la moda de pintarse los rostros de blanco, lo que originalmente era para proteger la piel del sol y del viento. Se pintaban las cejas de negro y las unían en una sola línea, se teñían el cabello y lo usaban tocados grandes y elaborados.
El atuendo de las princesas era magnifico, con túnicas de seda china y bonetes adornados con hilo de oro. En contraste las mujeres de las clases pobres solían vestir pantalones anchos. A veces rellenaban los asientos de los pantalones con algodón para dar la impresión de tener caderas abundantes, un atributo físico muy apreciado por los mongoles. La nariz pequeña era otra señal de belleza femenina. A pesar de la gran importancia de la joyería y los lienzos, los mongoles no producían ninguno de estos artículos: los importaban de Samarcanda, especialmente de Bujara, ciudad situada en el centro de Asia. Los aretes de oro eran tan estimados por las mongolas, que los mandaban traer del este en caravanas de camellos, bajo la vigilancia de jinetes armados.Cuando Gengis Kan murió, en 1227, fue sepultado cerca del río Onon, en Mongolia, en el sitio que el había elegido. Acatando sus deseos, toda criatura viviente, incluyendo los vegetales, que estuviera en el paso de la procesión fúnebre, fue exterminada sin miramientos.
Otros grandes emperadores mongoles siguieron sus pasos, en especial Kublai Kan (1215-1294) – nieto del anterior Kan-, que hizo de China su base de operaciones; y Tamerlan (1336-1405), que fundo su capital en Samarcanda. Desde esta ciudad, que aun conserva su palacio y mausoleo, Tamerlan inicio la exitosa conquista de Persia.Sin embargo, los días de gloria de los Mongoles acabaron. Hacia fines del siglo XV, el poder mongol había entrado en un proceso de decadencia irreversible; gradualmente regresaron a sus costumbres de pastores nómadas, y desaparecieron para siempre en la oscuridad de la historia.
Publicado por Proletario en 7/09/2008 09:20:00 a. m. 2 comentarios
Etiquetas: Guerreros legendarios, Historia de Oriente, Historia medieval, Historia universal
viernes, 4 de julio de 2008
Las Guerras Medicas, el triunfo de occidente.
LAS GUERRAS MEDICAS.
La prosperidad e independencia de Grecia en la primera mitad del siglo V (a.C.) –bajo la supremacía de Esparta y Atenas-, se vio interrumpida por la agresión del poderoso imperio Persa. Los Griegos combatieron durante cincuenta años y, debido a su patriotismo, inteligencia y disciplina lograron salvar el florecimiento de su civilización. Estas luchas se conocen con el nombre de Guerras Medicas. En esa época los griegos llamaban Medos a todos los habitantes del imperio Persa de ahí el nombre de “guerras medicas”. La expresión permanece invariable hasta el presente, aunque mas correcto seria denominarlas guerras greco-pérsicas o guerras pérsicas.
La causa próxima de la guerra fue la rebelión de Mileto. Esta colonia griega , ubicada en el Asia menor, no pudo soportar el yugo persa y, con ayuda de tropas Atenienses, inicio una lucha, pero finalmente cayo vencida.
Darío, el soberano persa, no pudo olvidar la intervención de Atenas en el incidente y entonces juro vengarse y destruir la ciudad griega.
Primer guerra Medica (493-490 a.C.)
Luego de un primer intento que fracaso, Darío envió una poderosa flota de 600 naves, cuyos integrantes, después de someter a las islas Cicladas se dirigieron al Ática, para desembarcar en las cercanías de Maratón.
En Atenas, la asamblea del pueblo decidió enfrentar a los persas aunque los estrategos creyeron prudente solicitar la ayuda de los Espartanos. A pesar de que estos decidieron luchar contra el invasor, contestaron que no podían acudir inmediatamente, porque la religión prohibía a sus guerreros partir antes de la luna llena. Sin desanimarse ante semejante respuesta, los atenienses acamparon frente a los persas, en la llanura de Maratón.
Los asiáticos contaban con unos 100.000 hombres y los griegos con 11.000, de los cuales 10.000 eran atenienses y 1.000 de Platea. El estratego Milciades dispuso iniciar el ataque.
Ambos ejércitos empleaban tácticas diferentes: los persas confiaban en su mayor numero y la fortaleza de su centro, mientras que los atenienses pensaban maniobrar con las alas. Dada la señal, estos cruzaron a la carrera los ocho estadios (1.480 m) que los separaban de los persas, aunque luego del primer choque los asiáticos hundieron el centro de la líneas griegas y los persiguieron; pero casi simultáneamente los atenienses obtenían la victoria en las dos alas y, después de rechazar los extremos del ejercito invasor, se volvieron contra el resto y los empujaron hasta el mar, donde muchos se ahogaron.
Los persas tuvieron mas de 6.000 bajas, mientras que las perdidas de los atenienses no llegaban a 200 hombres. A pesar de la derrota, la flota del gran Rey intento un golpe sorpresivo contra Atenas pero, como la ciudad estaba alerta, optaron por regresar al Asia.
La victoria de Maratón alentó a los griegos para resistir en adelante el poderío de los persas –considerados hasta el momento invencibles- y cubrió de gloria a los valerosos soldados atenienses. Los espartanos llegaron después del combate y felicitaron a los vencedores con la vergüenza dibujada en sus rostros escondidos por el bronce.
La segunda guerra Medica (480-479 a.C.)
Darío murió sin poder vengar la derrota de Maratón. Lo sucedió su hijo Jerjes que luego de reprimir una sublevación egipcia, dedico todo su tiempo a preparar el ataque contra Grecia. Finalmente en la primavera del año 480 (a.C.), partió de Sardes con un poderosísimo ejercito –posiblemente superior a un millón de hombres-, cruzo el Helesponto por un doble puente de barcas y se dirigió a través de Tracia, Macedonia y Tesalia, con el propósito de invadir a Atenas por el norte. Al mismo tiempo la flota, compuesta por 1.200 naves y 3.000 transportes, siguió bordeando el mar egeo para no perder contacto con las fuerzas terrestres.
El Rey Espartano Leonidas con un ejercito de 5.000 hombres, acampo en el paso de las Termopilas, estrecho desfiladero situado entre los montes Etea y el golfo Maliaco. Durante varios días hizo retroceder a las famosas tropas de los “10.000 inmortales”, hasta que un traidor , llamado Efialtes, indico a Jerjes un sendero que le permitió rodear a los valientes. Momentos antes Leonidas ordeno la retirada de los guerreros no Espartanos, pero él, con 300 hoplitas, cargo desesperadamente contra el grueso del ejercito persa, hasta que sucumbieron por la enorme diferencia numérica (año 480 a.C.)
Mientras se libraba la batalla de las Termopilas, la flota griega, situada al norte de la isla de Eubea, enfrentaba, con resultado indeciso, la fuerza naval de los asiáticos. Sin embargo, enteradas de la derrota terrestre, las naves helenas se retiraron en dirección a la bahía de Salamina, al sudeste de Ática.
Entretanto los persas habían saqueado Atenas e incendiado la Acrópolis; los habitantes hallaron refugio en las islas de Salamina y Egina. Jerjes parecía haber conseguido su anhelada venganza; sin embargo, la lucha no había terminado.
La flota griega salio al encuentro de la persa, cuyo numero era tres veces superior. Jerjes, desde la costa del Ática y sentado en un trono de plata, presenciaba la batalla. Las naves asiáticas, hacinadas en un mar estrecho, no pudieron maniobrar y los marinos griegos las destrozaron en la magnifica victoria naval de Salamina (480 a.C.).
Decepcionado por la derrota, Jerjes regreso a Persia por tierra y ordeno la evacuación de Grecia, pero dejo en Tesalia al General Mardonio con un ejercito de 300.000 hombres.
En septiembre del año 479 (a.C.) los griegos a las ordenes de Pausanias (rey de Esparta) y Arístides, reunieron un ejercito que venció a los invasores en la importante batalla de Platea. Mardonio pereció en el combate y el resto de sus hombres abandonaron el territorio. El mismo dia las naves persas que habían logrado escapar de Salamina fueron derrotadas en Micala, promontorio situado en las costas del Asia Menor, frente a la isla de Samos.
La tercer guerra Medica. (479-449 a.C.)
Aunque los griegos habían desalojado a sus enemigos del territorio continental, la guerra marítima prosiguió en las islas del mar Egeo y en las costas del Asia Menor.
El jefe Espartano Pausanias desalojo a los persas de Chipre y sitio a Bizancio, hoy Constantinopla, pero en ese lugar, y dominado por la codicia, entro en negociaciones con el enemigo, por lo que fue destituido y condenado a muerte.
Esparta, que no era potencia naval, no deseaba proseguir la lucha en territorios Asiáticos y, cuando sus generales se enteraron de que las colonias griegas pensaban entregar el mando a Arístides, decidieron retirarse de la lucha. El jefe ateniense reunió doscientas ciudades, con las que formo la confederación de Delos, cuyos integrantes debían contribuir con dinero, naves y soldados.
Atenas confió el mando de la flota a Cimon, quien durante cerca de veinte años prosiguió la lucha contra los persas. Los expulso de las costas norte del mar Egeo y también de buena parte de Asia Menor.
Artajerjes se rindió y accedió a firmar la llamada paz de Cimon, que puso fin a las Guerras Medicas. Los persas reconocían la independencia de las colonias griegas asiáticas. Abandonaban el mar Egeo y se comprometían a mantener distantes a sus tropas para evitar nuevos conflictos.
¿Cuáles fueron las consecuencias de las Guerras Medicas?
Estas guerras tuvieron gran importancia en la historia de la civilización, porque el triunfo griego fue la victoria del progreso occidental sobre el despotismo asiático.
Sus consecuencias podemos sintetizarlas de la siguiente Manero:
a) Atenas adquirió supremacía sobre toda Grecia.
b) El otrora poderoso imperio persa comenzó a declinar.
c) Fueron libertadas del yugo asiático las colonias griegas del Asia Menor.
d) Permitieron la libre navegación del mar Mediterráneo.
Pensemos que de no haber ganado los griegos las Guerras Medicas, todo el crecimiento de la civilización en el radio de influencia se hubiera volcado al estilo asiático, y seguramente, el mundo como lo conocemos nunca habría existido.
Hegemonía Ateniense.
Atenas fue el estado helénico que mas se distinguió en la guerra contra los persas y el único que en los momentos de mayor angustia encabezo la resistencia. En el transcurso de la lucha se creo la confederación de Delos, que origino la supremacía política y económica de Atenas en toda la región del mar Egeo.
Esta liga marítima, fundada por Arístides, fue la creación política mas importante del siglo V (a.C.). las doscientas ciudades aliadas se comprometieron a suministrar naves de guerra o un tributo, optando la mayoría por satisfacer esa cuota anual. El primer importe ascendió a 460 talentos, administrados por Arístides con tanta equidad que le valió el sobrenombre de Justo. Al principio el tesoro se guardo en Delos, pero luego se traslado a Atenas.
Siguiendo una política imperialista, Atenas transformo en súbditos a los pueblos aliados y les exigió un tributo obligatorio, que estos entregaron conformes, pues estaban satisfechos de hallarse bajo su tutela. El dinero fue utilizado para realizar grandiosas obras artísticas y solventar gastos públicos.
Atenas domino todo el mar Egeo y su imperio comprendía Calcifica, Eubea, las islas Cicladas, Lesbos, Quios, Samos, y las ciudades jonias y eolias del Asia Menor. Este periodo de hegemonía culmino con el gran estadista Pericles, quien logro el apogeo de esta civilización. Sin embargo, la expansión de Atenas no tardaría en chocar contra Esparta y originar largas luchas que ensangrentaron el mundo Helénico.
Publicado por Proletario en 7/04/2008 01:57:00 p. m. 1 comentarios
Etiquetas: Batallas legendarias, Historia antigua, Historia militar de Grecia
martes, 1 de julio de 2008
Lope de Aguirre, la ira de Dios, el primer independentista Americano.
Se rebeló contra los reyes de España, para convertirse en el primer revolucionario en contra de la colonización española… Sus 200 hombres, a los que llamaba marañones, eran tan aguerridos y sanguinarios como su capitán, cuya ira desbordaron a su arribo a las costas de Margarita en julio de 1561… Ese día las campanas de la iglesia de Paraguachi anuncian el arribo de una embarcación española que ondeaba dos banderas negras… Apenas bajaron de sus canoas, el cura fue capturado y la mayoría de la gente confinadas en la iglesia. Aguirre ordenó torturar a los hombres para que informaran el lugar donde enterraban sus riquezas (acto habitual en la época); mientras que sus hijas y esposas eran violadas por los marañones que se apoderaron de la costa… Apenas unos pocos lograron huir hacia el cerro Guayamurí para llegar a La Asunción.
Desde Paraguachi, el Capitan Aguirre envía al rey de España, Felipe II, una extensa carta donde desborda la amargura, la decepción e insatisfacción por el desarrollo de la colonización americana, donde llama al rey “menor de edad” y le dice “No puedes llevar con título de rey justo ningún interés en estas partes, donde no aventuraste nada, sin primero gratificar a los que trabajaron…”; lo acusa de tener las manos limpias mientras otros se las manchan con sangre propia y ajena en su beneficio… Siglos más tarde, Simón Bolívar consideraría esta carta como “la primera declaración de independencia del Nuevo Mundo”… Aguirre firma como “Lope de Aguirre el Peregrino”, y se proclama “Príncipe de la Libertad de los Reinos de Tierra Firme y las Provincias de Chile” al declarar la guerra a España, dejando en la Bahía del Cardón una secuela de muerte y desolación que bautizó la costa de playa como: El Tirano.
Se dice que en calidad de rehén, Aguirre, apodado, la ira de Dios, llevaba unos curas de la isla, y que luego arrojó en alta mar para que su Dios lo llevara hasta la orilla… Entre ellos estaba el cura de la iglesia de Paraguachí, la primera edificación en su tipo en Venezuela, y que en su arrogancia de dejar una señal de su presencia en la isla, el Capitan, hizo incrustar en las paredes de la iglesia una lujosa vajilla de cerámica china finamente garabateada en atractivos colores y diseños. Por años, esa curiosidad constituyó una atracción para los visitantes de ese recinto religioso, hasta que un buen día, misteriosamente, desaparecieron.
Se le atribuía el asesinato de 65 españoles, 3 sacerdotes, 4 mujeres, y el desacato a la autoridad del Rey de España (claro que esa es solamente la versión oficial)… El 27 de octubre de 1561, sólo y acorralado, apuñala a su propia hija de nombre Elvira, para que no se convirtiese en “puta y ramera de todos”, como lo gritó al momento de introducir el filoso puñal en su corazón (con este hecho queda mas que claro que el uso y costumbre de la época era la vejación de cautivas por parte de la tropa)… Ante esta sangrienta escena de horror, dos de sus marañones lo matan de dos disparos… Pero era tan bravo, que dijo “mal tiro” cuando el primer disparo de arcabuz le abrió un surco en el pecho sin herirlo de muerte; un segundo después, exclamaría al segundo disparo: “pero este sí que es bueno”… Su cabeza cortada con su propia espada, fue expuesta en una jaula de hierro en Tocuyo, para que la gente viese la cabeza de la que brotaban “tan perversas maquinaciones”. Su mano derecha fue enviada a Mérida y la izquierda a Valencia. El resto del cuerpo fue echado de comer a los perros hambrientos.
Las cuatro banderas que usó durante sus travesias: dos negras, una amarilla y otra azul, todas con dos espadas cruzadas y la leyenda “Sigo”, fueron tomadas como botín de guerra; una de las negras fue expuesta en Tocuyo junto a la cabeza de Aguirre; la otra negra se guardó en Barquisimeto; y la azul y la amarilla fueron colocadas sobre la tumba del padre de Lope de Aguirre en la iglesia de Santa María. La ira de Dios, como se lo llamo fue un guerrero implacable y temerario, cruel con los vencidos seguramente, pero no mas cruel que los que los usos y costumbres de la época aconsejaban, su carta de rebeldía enviada al Rey es un grito de justicia con ecos en la eternidad.
La que aquí presentamos a continuación, es la carta original enviada por Lope de Aguirre, La ira de Dios.
.......comunicado y tratado cuál sería la mejor orden y el mejor medio y más breve que para efectuar su guerra y sujetar el Pirú se podría tener; y después de haber hecho muchas juntas y consultas sobre ello, y dado a todos sus pareceres, se vinieron a resumir en que la orden que para ello se había de tener era esta: acabados los bergantines o navíos, procurar con toda brevedad salir a la mar, y por la necesidad que de comida llevaban, hacer escala en la isla Margarita, donde por la poca resistencia que les podrían hacer, en pocos días se proveerían de lo necesario, así como pan y carne y agua, en lo cual no se había de detener de cuatro días arriba, y si allí hubiese alguna gente que los quisiese seguir, recibirla en sus navíos y partirse luego, a cabo del tiempo dicho e ir derecho al Nombre de Dios, y tomar tierra y puerto en un río que llaman del Saor, que está muy cerca del Nombre de Dios, y saltar allí en tierra de noche, y puesto toda su gente en armada y ordenanza, según que para semejante hecho se requería, irse derechos al pueblo o ciudad de Nombre de Dios y llevar la gente apercibida y repartida de suerte que antes que fuesen sentidos tuviesen tomado el puerto y sierra de Capira, que es paso para Panamá, para que ninguno con el alboroto pudiese ir a dar aviso a los de Panamá; y asegurado y tomado este paso, todos los demás con su príncipe dar en el pueblo y robarlo y saquearlo, y matar a los ministros que en él hubiese del rey y a todos los demás de quien se temiesen que les harían algún daño, y asolar y abrasar el pueblo, de suerte que los que por allí quedasen no pudiesen prevalecer contra ellos; y luego, sin más detenerse con los amigos que allí se le juntasen, ir sobre Panamá y hacer las mismas crueldades y robos que en el Nombre de Dios hubiesen hecho, y ante todas cosas tomar y asegurar todos los navíos que allí hubiese, porque alguno no se fuese y huyese y fuese a dar aviso al Pirú de su llegada y motín; y hecho esto, juntar el artillería que había quedado en el Nombre de Dios, con la que hubiese en Panamá, y fortificarse y hacer allí una galera que fuese tal cual para semejante negocio era menester, y otros navíos de armada, y en el ínterin que en Panamá estuviesen haciendo estas guarniciones, vendría ayudarles y favorecerles gente de Veragua y de Nicaragua y de otras muchas partes y más de mil negros, que, so color de tener y haber libertad, se les llegarían, y los armarían a todos, y con estas guarniciones y gentes y aderezos de guerra pasarían a Pirú, donde aunque estuviesen avisados y en arma, no serían parte para defenderse, porque allende del mucho y buen aparato de guerra que llevarían, así de gente como de armas, muchos amigos que en el Pirú tenían, en llegando, luego se les pasarían, y no había duda sino que en pocos días temían por suyo el Pirú; y como hombres que en tan breve tiempo entre si tenían ya hecha la guerra.
Carta de Lope de Aguirre al Rey Felipe segundoRey Felipe, natural español, hijo de Carlos, invencible: Lope de Aguirre, tu mínimo vasallo, cristiano viejo, de medianos padres hijodalgo, natural vascongado, en el reino de España, en la villa de Oñate vecino,en mi mocedad pasé el mar Océano a las partes del Pirú, por valer más con la lanza en la mano, y por cumplir con la deuda que debe todo hombre de bien; y así, en veinte y cuatro años, te he hecho muchos servicios en el Pirú, en conquistas de indios, y en poblar pueblos en tu servicio, especialmente en batallas y reencuentros que ha habido en tu nombre, siempre conforme a mis fuerzas y posibilidad, sin importunar a tus oficiales por paga, como parecerá por tus reales libros.
Bien creo, excelentísimo Rey y Señor, aunque para mí y mis compañeros no has sido tal, sino cruel e ingrato a tan buenos servicios como has recibido de nosotros aunque también bien creo que te deben de engañar, los que te escriben desta tierra, como están lejos. Avísote, Rey español, adonde cumple haya toda justicia y rectitud, para tan buenos vasallos como en estas tierras tienes, aunque yo, por no poder sufrir más la crueldades que usan estos tus oidores, Visorey y gobernadores, he salido de hecho con mis compañeros, cuyos nombres después te dire, de tu obediencia, y desnaturándonos de nuestras tierras, que es España, y hacerte en estas partes la más cruda guerra que nuestras fuerzas pudieren sustentar y sufrir; y esto, cree, Rey y Señor, nos ha hecho hacer el no poder sufrir los grandes pechos, premios y castigos injustos que nos dan estos tus ministros que, por remediar a sus hijos y criados, nos han usurpado y robado nuestra fama, vida y honra, que es lástima, ¡oh Rey! y el mal tratamiento que se nos ha hecho. Y ansí, yo, manco de mi pierna derecha, de dos arcabuzazos que me dieron en el valle de Chuquinga, con el mariscal Alonso de Alvarado, siguiendo tu voz y apellidándola contra Francisco Hernández Girón, rebelde a tu servicio, como yo y mis compañeros al presente somos y seremos hasta la muerte, porque ya de hecho hemos alcanzado en este reino cuán cruel eres, y quebrantador de fe y palabra; y así tenemos en esta tierra tus perdones por de menos crédito que los libros de Martín Lutero. Pues tu Virey, marqués de Cañete, malo, lujurioso, ambicioso tirano, ahorcó a Martín de Robles, hombre señalado en tu servicio, y al bravoso Thomás Vázquez, conquistador del Pirú, y al triste Alonso Díaz, que trabajó más en el descubrimiento deste reino que los exploradores de Moysen en el desierto; y a Piedrahita, que rompió muchas batallas en tu servicio, y aun en Lucara , ellos te dieron la victoria, porque si no se pasaran, hoy fuera Francisco Hernández rey del Pirú. Y no tengas en mucho al servicio que tus oidores te escriben haberte hecho, porque es muy gran fábula si llaman servicio haberte gastado ochocientos mil pesos de tu Real caja para sus vicios y maldades. Castígalos como a malos, que de cierto lo son.
Mira, mira, Rey español, que no seas cruel a tus vasallos, ni ingrato, pues estando tu padre y tú en los reinos de Castilla, sin ninguna zozobra, te han dado tus vasallos, a costa de su sangre y hacienda, tantos reinos y señoríos como en estas partes tienes. Y mira, Rey y señor, que no puedes llevar con título de Rey justo ningún interés destas partes donde no aventuraste nada, sin que primero los que en ello han trabajado sean gratificados.
Por cierto lo tengo que van pocos reyes al infierno, porque sois pocos; que si muchos fuésedes; ninguno podría ir al cielo, porque creo allá seríades peores que Lucifer, según tenéis sed y hambre y ambición de hartaros de sangre humana; mas no me maravillo ni hago caso de vosotros, pues os llamáis siempre menores de edad, y todo hombre inocente es loco; y vuestro gobierno es aire. Y, cierto, a Dios hago solemnemente voto, yo y mis docientos arcabuceros marañones, conquistadores, hijosdalgo, de no te ,dejar ministro tuyo y vida, porque yo sé hasta dónde alcanza tu clemencia; el día de hoy nos hallamos los más bien aventurados de los nacidos, por estar como estamos en estas partes de Indias, teniendo la fe y mandamientos de Dios enteros, y sin corrupción, como cristianos; manteniendo todo lo que manda la Santa Madre Iglesia de Roma; y pretendemos, aunque pecadores en la vida, rescibir martirio por los mandamientos de Dios.A la salida que hicimos del río de las Amazonas, que se llama el Marañón, vi en una isla poblada de cristianos, que tiene por nombre la Margarita, unas relaciones que venían de España, de la gran cisma de luteranos que hay en ella, que nos pusieron temor y espanto, pues aquí en nuestra compañía, hubo un alemán, por su nombre Monteverde, y lo hice hacer pedazos. Los hados darán la paga a los cuerpos, pero donde nosotros estuviéremos, cree, excelente Príncipe, que cumple que todos vivan muy perfectamente en la fe de Cristo.
Especialmente es tan grande la disolución de los frailes en estas partes, que, cierto, conviene que venga. sobre ellos tu ira y castigo, porque ya no hay ninguno que presuma de menos que de Gobernador. Mira, mira, Rey, no les creas lo que te dijeren, pues las lágrimas que allá echan delante tu Real persona, es para venir acá a mandar. Si quieres saber la vida que por acá tienen, es entender en mercaderías, procurar y adquirir bienes temporales, vender los Sacramentos de la Iglesia por precio; enemigos de pobres, incaritativos, ambiciosos, glotones y soberbios; de manera que, por mínimo que sea un fraile pretende mandar y gobernar todas estas tierras. Por remedio, Rey y Señor, porque destas cosas y malos exemplos, no está imprimida ni fijada la fe en los naturales; y, más te digo, que si esta disolución destos frailes no se quita de aquí no faltarán escándalos.
Aunque yo y mis compañeros, por la gran razón que tenemos, nos hayamos determinado de morir, desto y otras cosas pasadas, singular Rey, tu has sido causa, por no te doler del trabajo destos vasallos, y no mirar lo mucho que les debes; que si tú no miras por ellos, y te descuidas con estos tus oidores, nunca se acertará en el gobierno. Por cierto, no hay para qué presentar testigos, más de avisarte cómo estos, tus oidores, tienen cada un año cuatro mil pesos de salario y ocho mil de costa, y al cabo de tres años tienen cada uno sesenta mil pesos ahorrados, y heredamientos y posesiones; y con todo esto, si se contentasen con servirlos como a hombres, medio mal y trabajo sería el nuestro; mas, por nuestros pecados, quieren que do quiera que los topemos, nos hinquemos de rodillas y los adoremos como a Nabucodonosor; cosa, cierto, insufrible. Y yo, como hombre que estoy lastimado y manco de mis miembros en tu servicio, y mis compañeros viejos y cansados en lo mismo, nunca te he de dejar de avisar, que no fíes en estos letrados tu Real conciencia que no cumple a tu Real servicio descuidarte con estos, que se les va todo el tiempo en casar hijos e hijas, y no entienden en otra cosa, y su refrán entre ellos y muy común, es: "A tuerto y a derecho, nuestra casa hasta el techo".Pues los frailes, a ningún indio pobre quieren absolver ni predicar; y están aposentados en los mejores repartimientos del Pirú, y la vida que tienen es áspera y peligrosa, porque cada uno dellos tiene por penitencia en sus cocinas una docena de mozas, y no muy viejas, y otros tantos muchachos que les vayan a pescar: pues a matar perdices y a traer fruta, todo el repartimiento tiene que hacer con ellos; que, en fe de cristianos, te juro, Rey y Señor, que si no pones remedio en las maldades desta tierra que te ha de venir azote del cielo; y esto dígolo por avisarte de la verdad, aunque yo y mis compañeros no queremos ni esperamos de ti misericordia.
Ay, ay!, qué lástima tan grande que, César y Emperador, tu padre conquistase con la fuerza de España la superbia Germania, y gastase tanta moneda, llevada destas Indias, descubiertas por nosotros, que no te duelas de nuestra vejez y cansancio, siquiera para matarnos la hambre un día! Sabes que vemos en estas partes, excelente Rey y Señor, que conquistaste a Alemania con armas, y Alemania ha conquistado a España con vicios, de que, cierto, nos hallamos acá más contentos con maíz y agua, sólo por estar apartados de tan mala ironía, que los que en ella han caído pueden estar con sus regalos. Anden las guerras por donde anduvieron, pues para los hombres se hicieron; mas en ningún tiempo, ni por adversidad que nos venga, no dejaremos de ser sujetos y obedientes a los preceptos de la Santa Madre Iglesia romana.
No podemos creer, excelente Rey y Señor, que tú seas cruel para tan buenos vasallos como en estas partes tienes; sino que estos tus malos oidores y ministros lo deben de hacer sin tu consentimiento. Dígolo, excelente Rey y Señor, porque en la Ciudad de los Reyes, dos leguas della junto a la mar se descubrió una laguna donde se cría algún pescado, que Dios lo permitió que fuese así; y estos tus malos oidores y oficiales de tu Real patrimonio, por aprovecharse del pescado, como lo hacen, para sus regalos y vicios, la arriendan en tu nombre, dándonos a entender, como si fuésemos inhábiles, que es por tu voluntad. Si ello es así, déjanos, Señor, pescar algún pescado siquiera, pues que trabajamos en descubrirlo; porque el Rey de Castilla no tiene necesidad de cuatrocientos pesos, que es la cantidad por que se arrienda. Y pues, esclarecido Rey, no pedimos mercedes en Córdoba, ni en Valladolid, ni en toda España, que es tu patrimonio, duélete, Señor, de alimentar los pobres cansados en los frutos y réditos desta tierra, y mira, Rey y Señor, que hay Dios para todos, igual justicia, premio, paraíso e infierno.
En el año de cincuenta y nueve dio el Marqués de Cañete la jornada del río del Amazonas a Pedro de Orsúa, navarro, y por decir verdad, francés; y tardó en hacer navíos hasta el año sesenta, en la provincia de los Motilones, que es el término del Pirú; y porque los indios andan rapados a navaja, se llaman Motilones: aunque estos navíos, por ser la tierra donde se hicieron lluviosa, al tiempo del echarlos al agua se nos quebraron los más dellos, y hicimos balsas, y dejamos los caballos y haciendas, y nos echamos en el río abajo, con harto riesgo de nuestras personas; y luego topamos los mas poderosísimos ríos del Pirú, de manera que nos vimos en Golfo-duce, caminamos de prima faz trecientas leguas, desde el embarcadero donde nos embarcamos la primera vez.
Fue este Gobernador tan perverso, ambicioso y miserable, que no lo pudimos sufrir; y así, por ser imposible relatar sus maldades, y por tenerme por parte en mi caso, como me ternás, excelente Rey y Señor, no diré cosa más de que le matamos; muerte, cierto, bien breve. Y luego a un mancebo, caballero de Sevilla, que se llamaba D. Fernando de Guzmán, lo alzamos por nuestro Rey y lo juramos por tal, como tu Real persona verá por las firmas de todos los que en ello nos hallamos, que quedan en la isla Margarita en estas Indias; y a mi me nombraron por su Maese de campo; y porque no consentí en sus insultos y maldades, me quisieron matar, y yo maté al nuevo Rey y al Capitán de su guardia, y Teniente general, y a cuatro capitanes, y a su mayordomo, y a un su capellán, clérigo de misa, y a una mujer, de la liga contra mí, y un Comendador de Rodas, y a un Almirante y dos alférez, y otros cinco o seis aliados suyos, y con intención de llevar la guerra adelante y morir en ella, por las muchas crueldades que tus ministros usan con nosotros; y nombré de nuevo capitanes y Sargento mayor, y me quisieron matar, y yo los ahorqué a todos. Y caminando nuestra derrota, pasando todas estas muertes y malas venturas en este río Marañón, tardamos hasta la boca del y hasta la mar, más de diez meses y medio: caminamos cien jornadas justas: anduvimos mil y quinientas leguas. Es río grande y temeroso: tiene de boca ochenta leguas de agua dulce, y no como dicen: por muchos brazos tiene grandes bajos, y ochocientas leguas de desierto, sin género de poblado, como tu Majestad lo verá por una relación que hemos hecho, bien verdadera. En la derrota que corrimos, tiene seis mil islas. ¡Sabe Dios cómo nos escapamos deste lago tan temeroso! Avísote, Rey y Señor, no proveas ni consientas que se haga alguna armada para este río tan mal afortunado, porque en fe de cristiano te juro, Rey y Señor, que si vinieren cien mil hombres, ninguno escape, porque la relación es falsa, y no hay en el río otra cosa, que desesperar, especialmente para los chapetones de España.Los capitanes y oficiales que al presente llevo, y prometen de morir en esta demanda, como hombres lastimados, son: Juan Gerónimo de Espíndola, ginovés, capitán de infantería, los dos andaluces; capitán de a caballo Diego Tirado, andaluz, que tus oidores, Rey y Señor, le quitaron con grave agravio indios que había ganado con su lanza; capitán de mi guardia Roberto de Coca, y a su alférez Nuflo Hernández, valenciano; Juan López de Ayala, de Cuenca, nuestro pagador; alférez general Blas Gutiérrez, conquistador de veinte y siete años, alférez, natural de Sevilla; Custodio Hernández, alférez, portugués; Diego de Torres, alférez, navarro; sargento Pedro Rodríguez Viso, Diego de Figueroa, Cristóbal de Rivas, conquistador; Pedro de Rojas, andaluz; Juan de Salcedo, alférez de a caballo; Bartolomé Sánchez Paniagua, nuestro barrachel; Diego Sánchez Bilbao, nuestro pagador. Y otros muchos hijos-dalgo desta liga, ruegan a Dios, Nuestro Señor, te aumente siempre en bien y crece en prosperidad contra el turco y franceses, y todos los demás que en estas partes te quisieran hacer guerra; y en estas nos dé Dios gracia que podamos alcanzar con nuestras armas el precio que se nos debe, pues nos han negado lo que de derecho se nos debía. Hijo de fieles vasallos en tierra vascongada, y rebelde hasta la muerte por tu ingratitud.
Lope de Aguirre, el Peregrino.
Publicado por Proletario en 7/01/2008 03:45:00 p. m.
Etiquetas: Biografias, Conquistadores españoles, Historia medieval





















