Francisco Pizarro llego al Darien en 1509. Nacido –como Cortés- en Extremadura, tuvo una niñez llena de privaciones. Luego de actuar junto a Ojeda, Balboa y Pedrarias, se estableció en Panamá donde logro amasar una regular fortuna. Allí conoció a Diego de Almagro, dotado de su mismo afán aventurero, con el que intentaría llegar a las costas peruanas.
En 1524 Pizarro salio desde Panamá con la primera expedición. Sin medios adecuados, y debido a la hostilidad de los naturales, la empresa termino en un rotundo fracaso.

En 1526, Pizarro y Almagro se asocian con fray Hernando de Luque, quien aporto el capital necesario para intentar la difícil empresa de conquistar el hasta entonces desconocido imperio incaico. En su segunda tentativa, Pizarro llego hasta la isla de Gallo (cerca del limite entre Colombia y Ecuador), donde espero refuerzos. Algunos de sus acompañantes, frente a las dificultades que presentaba la empresa intentaron forzar el regreso.
Desde Panamá llego entonces un buque con la orden de embarcar a los descontentos, pero Pizarro insistió tenazmente en continuar. Se afirma que trazo con su espada una línea en el suelo y dijo: “Por Aqué se va al Perú a ser ricos, por allá iréis a Panamá a ser pobres. Escoja el que sea buen castellano lo que más bien le estuviere”. Al decir esto cruzo la raya y solo doce hombres lo siguieron.

Esta actitud de Pizarro revela no solo el heroísmo de esos hombres, sino también las reales intenciones que guiaban a los conquistadores.
El reducido grupo siguió su expedición en medio de las mayores privaciones. Después de recibir ayuda desde Panamá pudieron llegar hasta Túmbez (golfo de Guayaquil), donde hallaron una prospera ciudad que anticipaba la proximidad del fabuloso imperio inca.
Los conquistadores fueron bien recibidos por los naturales y aun pudieron obtener una apreciable cantidad de objetos de oro y plata que compenso las penurias pasadas. Este éxito inicial los indujo a regresar a Panamá para ajustar los detalles de una tercera y definitiva expedición al imperio incaico.
En 1528 pizarro se dirigió a España a fin de obtener autorización y títulos reales para su empresa. Carlos I firmo una capitulación por la que lo autorizaba a explorar y conquistar el territorio de Nueva Castilla y le dio los títulos de gobernador, capitán general y adelantado. Finalmente, Pizarro consiguió para Almagro el nombramiento de gobernador de Túmbez; Luque fue nombrado Obispo de esta ultima ciudad, en tanto que los que quedaron con el en la isla de Gallo recibieron la jerarquía de hidalgos.

En enero de 1531, Pizarro salio de Panamá en tres naves con 180 hombres y 27 caballos. Viajaban con el sus hermanos Hernando, Gonzalo y Juan, y su hermanastro Martín de Alcántara. Almagro, en tanto, quedo en el puerto para reclutar mas hombres.
Los navegantes llegaron a Túmbez y se enteraron de la guerra civil que envolvía a los incas, conflicto en el cual Atahualpa enfrento y venció a su medio hermano Huáscar.
Pizarro y sus hombres viajaron mas de un mes con la intención de arribar a Cajamarca, ciudad situada entre Quito y Cuzco, donde estaba Atahualpa, a la que finalmente llegaron en noviembre de 1532. Allí encontraron una ciudad semidesierta, pues Atahualpa, con 30.000 hombres, se encontraba expectante en las afueras de ella.


Mientras los servidores del Inca partían en busca del rescate, trayendo todo tipo de objetos preciosos, se producía la llegada de Almagro con refuerzos a Cajamarca. Después de varios meses, y a pesar de haber cumplido lo pactado, Atahualpa seguía preso. Los españoles lo acusaron de instigar a la muerte de su hermano Huáscar y de patrocinar una rebelión. Además, aplicando las normas de la civilización europea, se lo acuso de incesto por ser esposo de su hermana y de sacrílego por adorar dioses falsos. Finalmente Atahualpa fue condenado a morir en la hoguera como hereje, pero como a ultimo momento acepto ser bautizado se le aplico la pena del garrote o sea la muerte por estrangulación.


Después del resonante triunfo alcanzado sobre los Incas, la rivalidad surgida entre los conquistadores interrumpió la paz. Almagro, luego de realizar un infructuoso viaje a los territorios que recientemente le habían sido adjudicados, regreso al Perú sin las riquezas que prometía la empresa, razón por la cual disputo a Pizarro el dominio de la ciudad de Cuzco, considerada por ambos como perteneciente a sus respectivas jurisdicciones.
Durante la expedición de Almagro los indígenas advirtieron que las fuerzas hispánicas de ocupación habían disminuido, de ahí que estallara una sublevación encabezada por Manco Capac que puso en serio peligro la situación de los conquistadores. Pizarro, sin embargo, logro dominar la rebelión.

Esta ejecución tuvo graves consecuencias pues, poco después, Francisco Pizarro muere como consecuencia de una conspiración dirigida por Almagro el joven hijo de Don Diego (1541), quien se proclamo gobernador.
Estos incidentes terminaron por preocupar a la corona, decidiéndola a intervenir en el Perú. A tal efecto fue enviado Cristóbal Vaca de Castro quien utilizando hábilmente las divisiones internas, logro derrotar y ajusticiar a Almagro el joven.
En 1544, al disponerse la creación del Virreinato del Perú, Carlos I envió a Blasco Núñez de Vela, con la misión de pacificar la región e imponer las resistidas Leyes Nuevas que limitaban los privilegios de los encomenderos. Gonzalo Pizarro encabezo una sublevación general que derroto y asesino al enviado real.
Esta situación anárquica pudo al fin ser resuelta con el envió de sacerdote Pedro La Gasca quien en 1548 derroto definitivamente a las fuerzas de Gonzalo Pizarro en el valle de Xaquixaguana. El jefe insurrecto fue decapitado.
La acción del pacificador La Gasca puso fin al largo periodo de las guerras civiles y en 1550 se nombro Virrey a Antonio de Mendoza, Marqués de Cañete.

Don Francisco Pizarro y Don Diego de Almagro, dos capitanes generales y los demás se ajuntaron trescientos y cincuenta soldados. […] Hasta los músicos cantaban el romance, “Indias, oro, plata”. […] Aun hasta ahora dura aquel deseo de oro y plata y se matan los españoles y desuella a los pobres de los indios y por el oro y plata quedan ya despoblados parte deste reino, los pueblos de los pobres indios, por oro y plata. […]

Responde Atahualpa y dice que no tiene que adorar a nadie sino al sol que nunca muere […]. Y pregunto el dicho Inca al fray Vicente quien se lo había dicho.
Responde fray Vicente que le había dicho el evangelio, el libro.
Y dijo Atahualpa: dámelo a mi, el libro, para que me lo diga. Y así se lo dio y lo tomo en las manos; […]. Y dice el dicho Inca que, como no me lo dice, ni me habla a mi el dicho libro, hablando con gran majestad, sentado en su trono, y lo echo el dicho libro de las manos, […] fray Vicente dio voces y dijo: ¡Aquí, caballeros, con estos indios gentiles soncontra nuestra fe! Y don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro, de la suya, dieron voces y dijo: ¡Salgan, caballeros, contra estos infieles que son contra nuestra cristiandad y de nuestro emperador y rey, deos en ello! […] Y así luego comenzaron los caballeros y dispararon sus arcabuces y dieronla escaramuza y los dichos soldados a matar indios como hormigas y de espanto de arcabuces y ruido de cascabeles y de las armas […].

Guamán Poma de Ayala. Crónica…
2 comentarios:
Lindo poner semejantes bárbaros como los más grandes de la historia. ¿Qué los hace grandes? ¿La muerte y destrucción que dejaron a su paso por el continente americano? ¿La cantidad de oro,plata y piedras preciosas que se robaron? ¿Y este espacio para qué?
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Héroe de nada. Una vergüenza que esa gente se hicieran llamar españoles.
Si un imperio se crea a base de masacrar a los demás, por mí que se extinga la raza humana.
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